Katz's Delicatessen es más que un simple restaurante; es una institución en Nueva York, un lugar donde la historia se mezcla con el sabor en cada bocado. Fundado en 1888, este emblemático establecimiento ha sido testigo del paso del tiempo, superando en longevidad a monumentos icónicos como el Empire State Building.
La verdadera esencia de Katz's se encuentra en sus sándwiches. El pastrami, en particular, es la estrella indiscutible. Preparado con una receta que se mantiene fiel desde sus inicios, este manjar se elabora a partir de carne de ternera curada meticulosamente durante tres semanas a un mes, ahumada durante 48-72 horas hasta que su exterior adquiere un característico color negro, y finalmente cocinada en agua durante cuatro o cinco horas. El resultado es una carne increíblemente tierna y sabrosa que se sirve en generosas porciones entre dos rebanadas de pan de centeno, acompañada de mostaza al gusto. Los chorretones de grasa que inevitablemente manchan las manos son un pequeño precio a pagar por la experiencia.
Si bien el sándwich de pastrami es el más aclamado, Katz's también ofrece otras delicias como el sándwich de corned beef o el Reuben, una combinación monstruosa y sabrosa de corned beef, queso suizo derretido, chucrut y salsa rusa. Cada plato es una invitación a un festín culinario.

La Historia Detrás del Sabor
La historia de Katz's está intrínsecamente ligada a la de Nueva York. Pocos lugares pueden jactarse de tener más años de historia que este deli. Su fama mundial se disparó gracias a una escena icónica de la película "Cuando Harry encontró a Sally", donde Meg Ryan simula un orgasmo. Esta escena, señalizada en el restaurante con un cartel, atrajo a multitudes, pero Katz's ya era un punto de encuentro para los neoyorquinos mucho antes de su aparición en la gran pantalla. La afluencia diaria de entre 400 y 4.000 clientes y la venta de siete mil kilos de pastrami semanales son testimonio de su popularidad perdurable.
El lema "Send a salami to your boy in the Army" ("Envía un salami a tu chico en el Ejército") tiene sus raíces en la Segunda Guerra Mundial, cuando los hijos del entonces propietario servían en el ejército estadounidense y la familia les enviaba embutidos caseros. Esta tradición se convirtió en un eslogan que evoca el espíritu familiar y el orgullo por sus productos.
La Experiencia Katz's: Cómo Pedir y Cuándo Ir
Pedir en Katz's tiene su propio ritual. Al entrar, se recibe un pequeño ticket de color (verde, rosa o amarillo) donde se registrarán todas las consumiciones, ya sea en el autoservicio o a través de camareros. Es fundamental no perder este ticket, ya que con él se paga a la salida. En caso de pérdida, se aplica una multa de 50 céntimos. Si bien la mayoría de los empleados en la barra hablan español, lo que facilita la comunicación, el sistema de tickets es una parte integral de la experiencia.
Para evitar las largas colas, especialmente durante las horas pico de comida entre semana (12:30 y 14:00), se recomienda visitar el restaurante antes o después de estas franjas horarias. Los viernes y sábados por la madrugada son momentos ideales para disfrutar de un sándwich de pastrami que, según los habituales, puede curar cualquier resaca.

¿Cuánto se Puede Comer en Katz's?
Las porciones en Katz's son legendarias. Se cuenta que Bill Clinton pidió dos sándwiches de pastrami, y Joey Chestnut, un reconocido comedor competitivo, consumió doce sándwiches y medio en un concurso para celebrar el 125 aniversario del local. Sin embargo, para la mayoría, un sándwich para compartir, acompañado de otros entrantes, es más que suficiente. El precio del sándwich de pastrami ronda los 23 dólares, más propinas, lo que lo convierte en una opción considerable, pero la calidad y el tamaño justifican la inversión para muchos.
Katz's en Madrid: Un Eco del Sabor Neoyorquino
Aunque la experiencia original se vive en Nueva York, el espíritu de Katz's ha inspirado a otros establecimientos. En Madrid, el restaurante Katz, fundado por David Katz, fusiona raíces familiares y viajes para ofrecer una experiencia gastronómica multicultural. Con un enfoque en la técnica del ahumado, ingredientes locales y ecológicos, Katz Madrid se ha ganado un nombre a través de sus sándwiches de pastrami, ahumados y panes especiales, elaborados en su propia panadería.
Recientemente, Katz Madrid ha ampliado su carta para incluir más sabores mediterráneos, como Baba Ganush, coliflor frita, falafel y ensaladas y sándwiches mediterráneos, demostrando una evolución constante sin perder su esencia.
Katz's prepara el pastrami en pan de centeno más legendario de Nueva York | Comidas legendarias
La pasión por los sabores y la dedicación a la calidad son evidentes en cada detalle del restaurante Katz en Madrid. Desde la cuidadosa selección de especias hasta la técnica de ahumado, todo está diseñado para ofrecer una experiencia culinaria memorable. La panadería, que elabora una variedad de panes artesanales, incluyendo el pan de cristal para el pastrami, complementa perfectamente la oferta del restaurante.
El proceso de elaboración del pastrami en Katz's es un arte. Comienza con la limpieza meticulosa de la carne, dejando una fina capa de grasa para aportar sabor. Luego, se aplica sal kosher y la carne se cura en salmuera durante 22 días. Un mix de especias secreto, preparado por David Katz, se añade antes del ahumado. Este proceso, que utiliza maderas aromáticas como la de pecán, mandarina o nogal, imparte un sabor ahumado único a la carne.
El sándwich de pastrami se sirve tradicionalmente en pan de cristal, empapado en una salsa secreta de la casa elaborada con carne, huesos, hortalizas y vino tinto. La carne se calienta en este jugo, replicando la técnica de los delis judíos de la costa este de Estados Unidos. La opción de take away permite disfrutar de estas delicias en casa, incluyendo el Philly Cheese Steak y una variedad de ensaladas y postres.
La filosofía de Katz's se extiende a la gastronomía kosher, que prohíbe la mezcla de carnes con lácteos, lo que se refleja en la ausencia de lácteos en muchos de sus postres. Es un lugar donde el pastrami se puede disfrutar con un Bloody Mary o un Espresso Martini, ofreciendo una experiencia completa y distintiva.
