La patata, aunque tradicionalmente considerada un alimento humilde, es la base para preparar platos que deleitan a cualquier paladar. Con unas buenas patatas asadas y las salsas adecuadas, puedes transformar un simple tentempié en una experiencia culinaria irresistible.

Preparación de Patatas Asadas Enteras
Las patatas asadas son un manjar sencillo y sabroso que se puede preparar en un horno o en brasas. Prepararlas no tiene demasiado misterio, siempre que sepas qué tipo de patata escoger, cómo cocinarlas y con qué aderezarlas para que den lo mejor de sí mismas.
Elección de la patata
Empecemos por lo más importante: ¿qué tipo de patata debemos escoger? La Monalisa es un clásico de los más apañados, aunque son un poco sosas. Si buscamos un sabor un poco más intenso podemos apostar por la Kennebec, la agria o la flamenco. Si usamos una patata nueva tirando a pequeña -como las de platillo o “del chef”- y las lavamos muy bien previamente, podremos disfrutar del delicioso contraste entre la piel fina y la carne tierna y melosa.
Asado al horno
En este caso, podemos escoger si queremos cocinar las patatas enteras o troceadas y previamente aderezadas, una sutileza que el fuego no permite. En primer lugar, pondremos a asar en el horno las patatas. Enteras y lavadas, con su piel, las pinchamos varias veces con un tenedor y las envolvemos en papel de aluminio. Las ponemos a asar durante 45 minutos aproximadamente en el horno precalentado a 200º. No suele fallar mezclar diferentes tipos de patatas -lo que nos dará diferentes sabores y texturas en un mismo acompañamiento- cortadas en trozos de tamaño parecido y llevarlas al horno en una bandeja con ramas de tomillo y romero, chalotas y dientes de ajo a los que hayamos dado un golpe para que suelten aroma. Un buen chorro de aceite, sal y pimienta y un minuto de masaje para que se mezclen los sabores y ya podemos olvidarnos: el resto del trabajo lo hace el horno.
Para conseguir una patata tierna por dentro y crujiente por fuera podemos darles una doble cocción: unos 30 minutos a 180 grados -removiendo un par de veces para que se hagan uniformemente- y unos cinco más a 220 nos ayudarán en nuestra búsqueda del Santo Grial patatero. Para que haya aún más variedad de sabor -y color- podemos invitar a un par de boniatos a la fiesta. Las patatas pequeñas necesitarán 35 minutos en el horno. Las medianas unos 45 minutos y las grandes 1 hora. Una vez asadas, las dejamos reposar unos diez minutos para que se enfríen un poco y se terminen de cocinar con el calor residual. Después las abrimos y las damos un corte longitudinal. En el corte añadimos una cucharada de crème fraîche y un poco de cebollino picado.
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Asado a las brasas
El papel de aluminio protege las patatas del calor directo de las brasas o la llama, además de permitirnos darles sabor durante la cocción, por ejemplo añadiendo unas hojas de tomillo o romero. Se recomienda usar doble capa si se van a hacer sobre el fuego y no sobre brasas, además de hacer unos agujeros con un tenedor y frotarla con un poco de mantequilla. También pueden abrirse por la mitad, rellenar con hierbas y un poco de mantequilla, volver a cerrar y envolver en papel de plata: quedan melosas y listas para comer (añadiendo un poco de sal y pimienta). Podemos asar patatas grandes de una en una o de tamaño más pequeño en paquetitos de tres o cuatro: lo importante es que queden planas para que todas tengan contacto por igual con la fuente de calor. Una lata vacía con las patatas dentro también puede hacer las veces de pequeño horno en este tipo de cocción, en la que hay que vigilar de cerca las patatas y darles la vuelta cada cinco minutos -el tiempo total depende del tamaño, puede rondar los 20 minutos- para que no acaben churrumadas. Si lo que queremos es aprovechar unas brasas, podemos ponerlas sobre ellas y luego cubrirlas con más brasa: es la mejor opción si queremos que se hagan solas mientras estamos a otras cosas (como comer). Si son de tamaño mediano, cuando la brasa se haya enfriado -en una media hora- estarán listas.

Salsas clásicas e innovadoras para patatas asadas
Las patatas asadas funcionan muy bien como aperitivo, y todo el mundo sabe que las patatas funcionan mejor con una rica salsa en la que mojarlas antes de llevárnoslas a la boca. Las salsas son un gran complemento para un aperitivo con patatas. Según el tipo de salsa, las patatas nos aportarán unas sensaciones u otras en función del efecto que produzca la mezcla de sabores. Hay salsas que pican, otras dulcifican el sabor, otras potencian el toque salado, otras aportan texturas diferentes… se suele decir que en la variedad está el gusto.
Alioli
Una de las más irresistibles recetas dentro del repertorio es la de patatas alioli. ¡Cómo resistirse al sabor del alioli con un toque de perejil! El toque especial de esta popular tapa dependerá del alioli que elijas. Puedes añadir alioli extrasuave a las patatas, verás que no necesita ser fuerte para seguir siendo sabroso.
Salsa D-luxe
Con unas patatas gajo se te antojará dipear a lo grande. La salsa para patatas que las acompañe no puede ser otra que la Salsa D-luxe. Sus ingredientes (el yogur, la crema de leche, la cebolla y el cebollino) ofrecen un sabor singular. Sabrosa y curiosa, la Salsa D-Luxe no dejará indiferente a nadie.
Fondue de queso
Una manera deliciosa de disfrutar de unas buenas patatas en familia es al estilo fondue. La fondue de queso es una idea muy rica y divertida. Aunque tradicionalmente la fondue se come con trozos de pan tostado, prepararla con patatas es una alternativa deliciosa. A los peques (y no tan peques) les encantará pinchar las patatas y sumergirlas en queso.

Ketchup
¡Todo un clásico! Aunque algo más habitual, no por ello menos delicioso, el ketchup es una de las salsas para patatas por excelencia. Si pensamos en el dúo perfecto, no cabe duda, la mejor salsa para patatas fritas es el ketchup. ¡Es un acierto siempre! Mojar unas chips crujientes en un Ketchup premium es un placer para los sentidos.
Guacamole
Como lo lees, una buena alternativa a las tradicionales salsas para patatas es el guacamole. Corta las patatas en rodajas o en trozos y hornea hasta que estén crujientes y doradas.
Salsa cremosa especiada
Pasa de un plato aburrido a algo totalmente irresistible añadiendo una buena salsa para patatas cocidas. Elige una salsa cremosa con un toque especiado y con ingredientes frescos para complementar la suavidad de las patatas y darles un toque más delicioso. ¿No se te hace la boca agua de pensarlo? Las patatas están bien ricas de cualquier forma, pero si les das el toque perfecto, serán irresistibles.
Siete acompañamientos caseros para patatas asadas
Mantequilla de hierbas
- Mezclar 100 g de mantequilla en pomada aromatizada con hierbas picadas y especias al gusto (albahaca, perejil, romero, pimienta, pimentón, comino, chile, ajo...), sal en escamas y pimienta.
- También puede usarse para untar en pan, aliñar un plato de pasta o rematar un estofado, además de un filete a la plancha o barbacoa.
Crème fraîche con cebollino
- Mezclar 250 g de crème fraîche o queso quark con cuatro cucharadas de cebollino finamente picado.
- Añadir sal y pimienta al gusto y la ralladura de la piel de medio limón (solo la parte amarilla).
- Si se quiere, añadir también un chorrito de limón, batir bien y llevar a la mesa: también queda muy bien con remolachas asadas o cocidas.
Aliño de ajo confitado y vinagre de Módena
- Confitar a fuego muy lento -sin que borbotee- ocho dientes de ajos pelados y partidos por la mitad a lo largo en medio vaso de aceite de oliva.
- Dejar enfriar, aplastar los ajos con un tenedor (o en un mortero) y añadir un chorro de vinagre de Módena, una cucharada de perejil y sal y pimienta al gusto.
Mantequilla de sardinas y piparras
- Mezclar 100 g de mantequilla en pomada con medio diente de ajo rallado o picado muy fino, una lata de sardinas bien escurridas sin escamas ni espinas, ½ cucharadita de hojas de tomillo seco, media docena de piparras bien escurridas y troceadas, sal y pimienta.
- Si se guarda en la nevera en un tarro o cubierta con film de cocina, dura tranquilamente un par de semanas. Puede usarse en canapés.
Ricotta, tomate seco, aceitunas y albahaca
- Triturar o picar muy finos 80 g de tomates deshidratados en aceite (si los tenemos secos, ponerlos media hora en agua caliente, escurrir y dejar en aceite con un par de dientes de ajo hasta el momento de consumirlos).
- Mezclar con 200 g de ricotta o requesón, aceitunas verdes sin hueso picadas y albahaca.
- Ajustar de sal y pimienta y servir.
Salsa de aguacate y pollo asado
- Picar a cuchillo una pechuga de pollo asada (es perfecto para reciclar alguna que se haya quedado un poco seca en la barbacoa).
- Mezclar con dos aguacates maduros, cebolla picada al gusto, zumo de lima y cilantro.
Tofunesa brava
- Triturar 200 g de tofu suave con 60 ml de aceite de oliva suave, un diente de ajo -o al gusto- y salsa picante o cayena en polvo.

Receta de Patatas Asadas con Salsa de Brócoli y Cheddar
Esta es una propuesta tan sencilla que casi no se puede llamar receta. Sin embargo, se trata de un plato que encanta y se cocina bastante.
Ingredientes:
- 2 patatas grandes
- 2 cucharadas de mantequilla
- 2-3 ramilletes de brócoli
- 75 gr. de queso cheddar
- 1 cucharada de harina
- 1 cucharadita de ajo en polvo
- 1 cucharadita de cebolla en polvo
- 100 ml de leche
- Sal y pimienta al gusto
Instrucciones de elaboración:
- En primer lugar, pondremos a asar en el horno las patatas. Enteras y lavadas, con su piel, las pinchamos varias veces con un tenedor y las envolvemos en papel de aluminio. Las ponemos a asar durante 45 minutos aproximadamente en el horno precalentado a 200º.
- Mientras, cocinamos también los ramilletes de brócoli. Se pueden preparar cociéndolos en un cazo con agua hirviendo, al vapor o en el microondas. Cuando estén cocidas y se deshagan, reservar.
- Vamos con la salsa. En un cazo ponemos a derretir la mantequilla a fuego lento. Cuando empiece a derretirse y sin que llegue a hervir, añadimos la leche, una cucharadita de harina y el ajo y la cebolla en polvo. Removemos constantemente.
- Salpimentamos y añadimos también el queso cheddar cortado a trocitos. Vamos removiendo sin parar hasta que el queso se haya fundido completamente. No tiene que llegar a hervir.
- Cuando el queso ya esté derretido, con un tenedor, hacemos un puré con el brócoli y se lo añadimos a la salsa. Removemos de nuevo para que se integre bien.
- Cuando las patatas estén bien asadas, retiramos del horno, pelamos ligeramente de la parte de arriba y servimos con la salsita caliente.

Receta de Patatas Asadas con Salsas Variadas
Estas patatas son deliciosas como plato único o como acompañamiento a multitud de platos.
Ingredientes:
- 8 patatas medianas lavadas
- 200 ml de aceite
- 2 dientes de ajo
- 100 gramos de tu queso azul favorito
- 200 ml de hummus
- Un poco de perejil fresco
- Sal gorda y pimienta al gusto
- Una cucharadita (pequeña) de pimentón
Instrucciones de elaboración:
- Precalienta el horno y, cuando esté caliente, pon las patatas enteras durante una hora aproximadamente a unos 200 grados (dependerá del horno en cuestión).
- Prepara una salsa mezclando el aceite, los dientes de ajo cortados en trocitos pequeños y el perejil también cortado.
- Una vez asadas las patatas, sácalas del horno, córtalas por la mitad y colócalas en una bandeja para servirlas.
- Pon por encima de cada una de ellas hummus, aceite con ajo o queso azul. Añade el pimentón a tu gusto.
- Ya están listas para servir.
Consejos:
- Puedes acompañarlas de otras salsas como el guacamole o el pesto.
- Puedes usar estas patatas como acompañamiento a otros platos. Están deliciosas con pimientos rojos asados.
- Ya que enciendes el horno, aprovecha para asar más cosas además de las patatas. Puedes asar al mismo tiempo boniatos, manzanas o pimientos.
Información Nutricional de las Patatas
Las patatas son alimentos que se incluyen en multitud de recetas, y están presentes en la dieta formando parte de las guarniciones o por sí solas como plato principal. Este alimento es una fuente importante de hidratos de carbono complejos, principalmente de almidón. Un exceso de este carbohidrato en la dieta de los diabéticos puede provocar descompensaciones de los niveles sanguíneos de glucosa.
Las patatas aportan muy poca cantidad de grasa, y dependiendo del tipo de técnica culinaria empleada, su valor calórico y su contenido graso aumenta considerablemente. La versión más ligera es tomarlas cocidas, al vapor o asadas, recomendadas en caso de sobrepeso u obesidad, mientras que si se preparan fritas el aporte energético y graso es elevado. Cocinadas al horno con la piel, mantienen todas sus propiedades nutricionales.
Semáforo nutricional de una ración (ejemplo)
| Nutriente | Cantidad | % IR* |
|---|---|---|
| Calorías | 781 | 39% |
| Grasa | 66,3g | 95% |
| Grasa saturada | 10,5g | 53% |
| Azúcares | 5,7g | 6% |
| Sal | 1g | 17% |
* de la ingesta de referencia (IR) para un adulto.
Baja: el 10% o menos de la ingesta de referencia
Media: entre el 10% y el 35% de la ingesta de referencia
Alta: más del 35% de la ingesta de referencia
La Ingesta de Referencia (IR) es una guía sobre la cantidad total de calorías y de varios nutrientes que debemos ingerir al día para mantener una dieta sana. Los porcentajes de Ingesta de Referencia (IR) están calculados para una mujer adulta con una ingesta diaria de 2000 Kcal. Las necesidades nutricionales individuales pueden ser más altas o más bajas, en función de sexo, edad, nivel de actividad física y otros factores.
Recomendaciones para la salud
Las patatas asadas con salsa pueden ser adecuadas o no, dependiendo de los ingredientes específicos de la salsa y de las condiciones de salud individuales. Por ejemplo, la mayonesa con la que se elabora la salsa tártara constituye la principal fuente de grasa de la receta. Este tipo de salsas no se aconsejan si se debe controlar el aporte de grasa o de calorías en la dieta, y es recomendable sustituirlas por otras a base de alimentos más ligeros como el yogur descremado.
Enfermedades para las que esta receta puede estar recomendada:
- Ácido úrico y gota
- Alergia al pescado
- Anemia ferropenica (falta de hierro)
- Anemia perniciosa (carencia de vitamina B12)
- Anemia por carencia de ácido fólico
- Cálculos renales
- Diabetes mellitus
- Estreñimiento
- Hipertensión arterial
- Hipertrigliceridemia
- Intolerancia al gluten (celiaquía)
- Osteoporosis
Enfermedades para las que esta receta no está recomendada:
- Alergia a la caseína
- Alergia al huevo
- Cálculos en la vesícula biliar
- Gastritis
- Hipercolesterolemia
- Intolerancia a la lactosa
- Meteorismo
- Obesidad o sobrepeso