Las costillas de cordero rebozadas, doraditas y crujientes, son un plato exquisito y muy apreciado en la cocina tradicional. Aunque a menudo se piensa en chuletillas a la plancha o al horno, la opción rebozada ofrece una textura y un sabor únicos que no te dejarán indiferente. Este plato, considerado un clásico en las casas de las abuelas, es un homenaje a la cocina casera y a la tradición.
La carne de cordero, especialmente la de cordero lechal, es tierna y resulta más fina, siendo ideal para este tipo de preparación. Es una carne con un alto contenido en proteínas de buena calidad, hierro y minerales como el fósforo y el potasio, lo que la convierte en una opción nutritiva, especialmente para el crecimiento de los niños.

Preparación de las Costillas
Para lograr unas costillas de cordero rebozadas perfectas, la clave está en el proceso de empanado y la fritura adecuada. A continuación, te detallamos los pasos:
Limpieza y Adobo (Opcional)
Limpiamos bien el palo de las chuletas de cordero, bajando la parte carnosa y acomodándola sobre la chuletilla en redondo. Las chuletas de cordero son una de las partes más populares, por ser tiernas y con menos contenido en grasa. Salpimentamos las costillas por ambos lados.
Aunque el rebozado es el protagonista, un adobo previo puede realzar el sabor de la carne. Podemos mezclar ajo picadito con perejil, pimentón, orégano y una cucharada de aceite de oliva. Limpiamos bien las chuletillas y las untamos con el adobo que acabamos de preparar. En un bol podemos hacer un aderezo con aceite de oliva, los ajos fileteados y el perejil picado. Salpimentamos las chuletas de cordero y las pasamos por el aliño.

El Rebozado Perfecto
El rebozado es lo que da a estas costillas su característica textura crujiente. Los ingredientes básicos son harina, huevo batido y pan rallado. Sin embargo, existen variantes que pueden elevar el plato a otro nivel.
Para el rebozado tradicional, primero las pasamos por harina (puede ser harina de arroz blanco para una opción sin gluten), después por huevo batido y terminamos de envolverlas en pan rallado otra vez. Un truco para que el rebozado quede más adherido es dejarlas reposar unos 5 minutos en el huevo batido.
Variantes del Rebozado
- Con harina de almendra: El rebozado con harina de almendra es una alternativa de lujo al rebozado con harina o pan rallado. Mezclamos la almendra molida (o entera y triturada) con pan rallado y un poco de perejil picado. Esta opción aporta un toque crujiente y un sabor diferente.
- Toque de canela: Un tip empanador es añadir al huevo batido, además de la pizca de sal, una pizca de canela molida. El cordero y la canela combinan a las mil maravillas, aportando un toque sutil y aromático.

Fritura
Freímos en abundante aceite de oliva caliente. Es recomendable poner la suficiente cantidad de aceite como para cubrir las costillas. Para utilizar menos cantidad podemos utilizar un cazo en lugar de una sartén. Dorarlas por los dos lados hasta que estén bien crujientes. Las sacamos a un papel de cocina absorbente para retirarles el exceso de grasa. Las servimos inmediatamente.

Sugerencias de Acompañamiento
Las costillas de cordero rebozadas son deliciosas por sí solas, pero un buen acompañamiento puede complementar y realzar la experiencia gastronómica.
Papas Aliñás
Una guarnición clásica, muy típica en los bares de la zona de Cádiz, son las papas aliñás. Se consumen frías y son una excelente opción para equilibrar la riqueza de las costillas.
- Preparamos una olla amplia con agua y sal y la ponemos al fuego con las patatas sin pelar.
- Una vez el agua comienza a hervir, las tendremos aproximadamente unos 20 minutos. La mejor forma de saber si están bien cocidas es pinchándolas con un palillo o un cuchillo.
- Mientras hierven las patatas podemos ir preparando la cebolla. La pelamos y la troceamos. Lo clásico es cortarla en juliana, aunque si nos gusta más en trocitos pequeños va a quedar igual de rica.
- Una vez que las patatas estén cocidas las retiramos de la olla y dejamos que se enfríen un poco para poder pelarlas. El tamaño de los trozos es al gusto, aunque lo recomendable es que no sean demasiado grandes para que se puedan comer cómodamente.
- Es el momento de añadir también perejil fresco picado al gusto, sal y un chorro de un buen aceite de oliva.
Papas aliñás: la tapa andaluza que gusta a todo el mundo
Otras Opciones de Acompañamiento
- Salsa all-i-oli: Es un acompañamiento sencillo y sabroso que resalta el sabor de las costillas.
- Patatas fritas: Un clásico que siempre funciona con platos rebozados.
- Ensalada fresca: Una ensalada de lechuga variada, tomates cherry, pistachos y una vinagreta de mostaza puede aportar frescura y contraste.
Tabla Nutricional Estimada
A continuación, una tabla con los valores nutricionales aproximados por cada 100 gramos de costilla de cordero (sin rebozar, ya que el rebozado añade valor calórico y graso).
| Nutriente | Cantidad por 100g |
|---|---|
| Calorías | 250-300 kcal |
| Proteínas | 20-25 g |
| Grasas totales | 18-25 g |
| - Grasas saturadas | 7-10 g |
| Hierro | 2-3 mg |
| Fósforo | 200-250 mg |
| Potasio | 300-350 mg |