Los pucheros en los niños son acciones que pueden causar lástima, compasión o enojo. Son considerados estrategias de chantaje emocional empleadas por niños; al ser una de las etapas por la que todo niño pasará, es indispensable conocer el tema y prepararse para actuar en presencia de esta. Los berrinches y pucheros son estrategias utilizadas por los menores para conseguir algo que desean. Son frecuentes en bebés, porque no pueden expresarse e incluso les cuesta reconocer sus sentimientos.

Razones detrás de los pucheros
Existen diversas motivaciones por las cuales un menor recurre a esta expresión facial:
- Necesitan atención: Una gran parte de los niños realiza berrinches de forma pasiva a través de los pucheros. Lo hacen cuando no obtienen atención por parte de los padres y se incrementa cuando no la consiguen. Es una clara señal de alarma de que el pequeño requiere de tiempo de calidad.
- Incapacidad para expresar sentimientos: Existen niños que no logran expresar de manera clara lo que sienten y recurren a los pucheros para indicar que son infelices.
- Chantaje y manipulación: Es la razón más frecuente. Los pequeños son muy inteligentes y aprenden a detectar los puntos débiles de los padres para lograr lo que quieren, como un juguete o evitar comer algo que no les gusta.
- Frustración o incomodidad: Si ves que tu bebé te hace pucheros y lloriquea flojito, hay algo que le está causando frustración: el pañal está mojado, no está cómodo en la cuna o en el carrito, tiene frío o calor.
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Cómo reaccionar ante los pucheros como chantaje emocional
Los psicólogos infantiles sugieren comenzar por aprender a decirles ‘No’ de manera firme y explicando las razones. Lo ideal es ignorar el comportamiento errado del menor durante el episodio y, una vez que pase, hablar suavemente con él para explicarle por qué estuvo mal. Ceder a los berrinches o pucheros puede llevar a crear chicos contestones y chantajistas.
Recomendaciones para los padres
- Evita usar el chantaje con tu hijo, ya que es una conducta que ellos pueden aprender para conseguir una reacción.
- Se debe evitar perder la calma; esfuérzate por mostrarte tranquilo.
- La crianza de los hijos requiere de disciplina y amor; el perfecto equilibrio entre ambas garantizará el éxito.

| Tipo de llanto/reacción | Causa probable | Acción recomendada |
|---|---|---|
| Pucheros suaves | Frustración o incomodidad física | Revisar pañal, temperatura o entorno |
| Llanto rítmico | Hambre | Alimentar al bebé |
| Llanto agudo | Dolor | Evaluar malestar físico |
| Llanto ante extraños | Ansiedad por separación | Ofrecer apego seguro sin obligar al contacto |
El miedo a los extraños y la ansiedad
La reacción del pequeño puede ser desconcertante, sobre todo cuando comienza a hacer pucheros y a llorar desconsoladamente al ser cargado por alguien que no son sus padres. Según la psicóloga Andrea Díaz Mendoza, la ansiedad de los bebés hacia los extraños suele presentarse entre los 6 y 12 meses de edad, cuando el cerebro comienza a desarrollar la capacidad de entender la diferencia entre los rostros familiares y los desconocidos.
Asimismo, la "ansiedad por separación", que usualmente se presenta entre los 8 y 24 meses, hace que el pequeño prefiera que tú o algún familiar cercano lo cargue. En estas situaciones, lo mejor es mantener la calma, ofrecer un apego seguro y, bajo ninguna circunstancia, obligarlo a permanecer en los brazos de alguien con quien no quiere estar. Respeta los ritmos y las necesidades emocionales del bebé; con el tiempo y seguridad, comenzará a sentirse más cómodo en situaciones novedosas.