Podredumbre del tallo del tomate: Causas, síntomas y control eficaz

Si te dedicas a la horticultura o tienes un pequeño huerto como afición, seguro que eres consciente de la cantidad de problemas que pueden aparecer en los cultivos. Plagas de insectos, hongos, diversas enfermedades y las temidas inclemencias meteorológicas son los grandes enemigos de la agricultura. La podredumbre del tallo del tomate es un inconveniente al que muchos productores de una de las hortalizas más cultivadas y consumidas en el Mediterráneo y en toda Europa están acostumbrados.

La podredumbre del tallo del tomate puede afectar incluso a los cultivos mejor cuidados. Es urgente que los agricultores busquen un tratamiento eficaz y ecológico para la podredumbre del tallo del tomate.

Planta de tomate con podredumbre del tallo

¿Qué causa la pudrición del tallo en los tomates?

La pudrición del tallo en los tomates a menudo está relacionada con el exceso de humedad, un drenaje deficiente y una siembra demasiado densa, todos factores que favorecen el crecimiento de patógenos fúngicos, incluidos los patógenos transmitidos por el suelo en los tomates. Incluso los cultivadores más diligentes pueden pasar por alto estos detalles aparentemente pequeños. Los hongos pueden sobrevivir en el suelo, en residuos vegetales infectados y en semillas, así como en plantas solanáceas y otros hospederos relacionados.

La podredumbre del tallo por Didymella ocurre en una amplia variedad de condiciones; sin embargo, una temperatura de 20 °C, combinada con las salpicaduras ocasionadas por el riego y la lluvia, crean un ambiente ideal para el desarrollo y la propagación de la enfermedad. La pudrición del tallo por Didymella ocurre en una amplia gama de condiciones. Sin embargo, las condiciones óptimas incluyen temperaturas frías (20 °C), un clima húmedo con salpicaduras de lluvia o el riego por aspersión. Las plantas también se vuelven más susceptibles a medida que maduran y la deficiencia de nitrógeno y fósforo en el suelo puede contribuir a que la enfermedad se agudice.

Variedades de podredumbre del tallo

Existen diferentes tipos de podredumbre que pueden afectar el tallo del tomate, cada una con sus características:

Podredumbre del tallo por Didymella (Mancha negra del tomate)

La podredumbre del tallo por Didymella suele empezar en la base del tallo. La infección generalmente ocurre en el tallo al nivel del suelo o por encima del mismo; sin embargo, todas las partes foliares de la planta pueden ser afectadas. Se forman lesiones café oscuro y hundidas en la base de la planta que consecuentemente se expanden para rodear el tallo, causando que las hojas más viejas se tornen amarillas y se marchiten. Conforme progresa la marchitez, eventualmente puede morir la planta.

Con frecuencia se forman numerosas manchas negras (picnidios) en las lesiones oscuras del tallo, las cuales son estructuras fructíferas del hongo. Las salpicaduras de agua propagan las esporas del hongo de los picnidios al fruto, hojas y tallos, causando infecciones adicionales y la propagación de la enfermedad. La infección de las hojas empieza con manchas pequeñas, las cuales evolucionan a lesiones cafés con anillos concéntricos. Los frutos afectados se vuelven negros y comienzan a arrugarse.

Lesiones en el tallo de tomate causadas por Didymella

Fusariosis radicular (Pudrición de la base del tallo por Fusarium)

La fusariosis radicular es una enfermedad grave del cuello y de las raíces del tomate que se caracteriza por su rápida expansión y por la dificultad para su control. Puede presentarse en cultivos al aire libre o en invernadero, tanto en suelo como en cultivos hidropónicos. En hidroponía o sobre diversos sustratos (turba, lana de roca) ha provocado daños importantes, particularmente en épocas frías.

Los síntomas de la Pudrición de la base del tallo por Fusarium son similares a aquellos de la Pudrición de la raíz “Buckeye”, y aparecen primero en plantas maduras como clorosis intravenosa y necrosis de las plantas. En casos severos, las hojas se tornan café y colapsan, y toda la planta puede morir. Se forman lesiones rojizas o café oscuro en la raíz primaria y en las raíces laterales más importantes hasta 30 cm por debajo del nivel del suelo. Las temperaturas más frías favorecen el desarrollo de la enfermedad, aunque el hongo puede crecer plenamente a una temperatura de suelo de 27 °C.

El hongo produce tres tipos de esporas: macroconidias, microconidias y clamidosporas. Los microconidios se forman en gran abundancia en el tejido necrótico y permiten la recolonización del suelo, incluso del suelo esterilizado en invernaderos. Las calmidosporas permiten que el patógeno sobreviva largos periodos de tiempo tanto en el suelo, como en plantas infectadas o en las raíces de otros cultivos huéspedes. La propagación se realiza a través del contacto de unas raíces con otras, la diseminación a largo plazo (clamidosporas) puede ocurrir a través del aire, agua de riego, maquinaria agrícola o material vegetal infectado.

Raíz de tomate con fusariosis radicular

Podredumbre apical (Enfermedad de la peseta)

La podredumbre apical, conocida popularmente como “enfermedad de la peseta”, es una fisiopatía habitual en el tomate y sus primos (pimiento, berenjena...). Se trata de una enfermedad que se muestra en forma de mancha oscura en la parte de abajo del fruto, que también cambia su textura, pasando a mostrarse más dura. La causa más corriente en esta tipología tan concreta de podredumbre del tomate es la falta de calcio. Las grandes variaciones de humedad, el exceso de componentes como el nitrógeno amoniacal o la combinación de varios de estos factores en menor medida, también pueden dar lugar a la podredumbre apical del tomate.

Si las raíces no han recibido suficiente agua, el sistema radicular de la planta no se habrá desarrollado casi, y no será capaz de encontrar el calcio que necesita. Si ha recibido un exceso de agua, por el contrario, las raíces estarán encharcadas o podridas, y serán incapaces de absorber el calcio (ni muchos otros nutrientes). Por desgracia, una vez que un tomate se ha visto afectado por este problema, no tiene remedio.

Tomate con podredumbre apical

Botrytis (Podredumbre gris)

La botrytis es un viejo conocido de los agricultores. La podredumbre gris, la forma común de referirse a esta enfermedad, limita la producción y reduce la calidad de las cosechas. Aunque nos detengamos en este caso de botrytis en tomate de invernadero, estamos ante una enfermedad que también ataca a otros hortícolas, además de otros cultivos como la fresa, la uva o los ornamentales.

La botrytis también tiene la capacidad de propagarse muy rápidamente: las esporas germinan en el área infectada y se introducen en los tejidos de las plantas sanas. Lo pueden hacer a través de cualquier pequeña herida provocada por la poda, la acción de los insectos o las condiciones climatológicas adversas que incluyen lluvia o granizo.

Tomates afectados por botrytis

Síntomas y diagnóstico

Identificar temprano los síntomas de la pudrición del tallo en los tomates puede marcar la diferencia entre cultivos salvables y una pérdida total. La pudrición del tallo en los tomates suele comenzar con el amarronamiento o ennegrecimiento en la base del tallo, seguido por marchitamiento de las hojas y un crecimiento atrofiado. Es esencial diferenciar la enfermedad de la pudrición del tallo del tomate de otros problemas comunes en los tomates.

Aunque tanto la pudrición del tallo como la pudrición de las raíces del tomate presentan síntomas similares de pudrición marrón del tallo, existe una línea fina que los separa y que exige una observación cuidadosa. La pudrición del tallo generalmente se extiende hacia arriba, decolorando primero los tallos, mientras que la pudrición de las raíces suele afectar a la planta desde las raíces, causando marchitamiento debido a una mala absorción de agua.

Primeras enfermedades en CULTIVOS DE TOMATES - Hortalizas

Control y prevención de la podredumbre del tallo

Medidas preventivas

La prevención es la mejor opción para evitar la enfermedad o reducir su incidencia. Las medidas preventivas son la mejor opción para evitar la enfermedad o reducir su incidencia. Los programas de aplicación de fungicida pueden ser efectivos si se aplican correcta y oportunamente.

  • Saneamiento: Un buen programa de saneamiento, incluyendo la eliminación de todos los residuos vegetales y hospederos alternativos infectados, así como una rotación de cultivo de tres años entre cultivos de tomate, pueden disminuir las pérdidas causadas por esta enfermedad. Retire las plantas infectadas tan pronto como las identifique. Quite las plantas espontáneas, las malas hierbas y los hospederos alternos en el sembradío y sus alrededores.
  • Material de plantación: Use semillas saludables de fuentes certificadas. Plante variedades resistentes. Desinfección de semillas para evitar los ataques durante la germinación.
  • Riego y humedad: Evite el exceso de humedad o encharcamientos, sobre todo en el momento de la siembra o el trasplante. Riegue las plantas en la mañana y evite el riego por aspersión. Separar los goteros o emisores de riego de los cuellos de las plantas.
  • Espaciado y ventilación: Deje suficiente espacio entre las plantas al cultivarlas en invernadero para favorecer la ventilación del dosel. En los invernaderos mantenga el nivel de humedad por debajo del 90% y la temperatura por encima de 15 °C.
  • Cuidado del suelo: Desinfectar el suelo mediante solarización, antes de realizar la plantación. Lleve a cabo una solarización de los suelos durante varias semanas.
  • Poda y manipulación: Evite que las hojas inferiores hagan contacto directo con el suelo o simplemente quítelas o pódelas. Asegúrese de no lastimar las plantas durante el trabajo de campo. Desinfectar los postes y herramientas después del trabajo en campo.
  • Fertilización: Abonar de forma equilibrada para evitar exceso de vigor. Evitar exceso de abono nitrogenado.
  • Apoyo: Use cañas de junco (Arundo donax) o estacas de eucalipto para apoyar los tomates, ya que esto reduce la incidencia de la enfermedad.

Tratamientos

El tratamiento contra la pudrición del tallo del tomate requiere cuidados constantes. Opte siempre por un método integral de medidas preventivas con tratamientos biológicos, de ser posible.

  • Fungicidas: Los tratamientos con fungicidas pueden ser eficaces si se aplican de manera oportuna. Los pulverizadores orgánicos a base de cobre y el aceite de neem ayudan a crear un ambiente desfavorable para los hongos sin dañar el suelo.
  • Control biológico: Algunas cepas del hongo Trichoderma harzianum brindan un buen control de D. lycopersici y producen un aumento en las cosechas. Olowe O M, Nicola L, Asemoloye M D, et al. Trichoderma: Potencial bio recurso para el manejo de las enfermedades de la pudrición de la raíz del tomate en África[J]. Investigación Microbiológica, 2022, 257: 126978. Uddin M N, Rahman U, Khan W, et al. Efecto de Trichoderma harzianum sobre el crecimiento de la planta de tomate y su actividad antagonista contra Phythium ultimum y Phytopthora capsici[J]. Revista Egipcia de Control Biológico de Plagas, 2018, 28: 1-6.

Para la podredumbre apical, aunque una vez que el tomate ha sido afectado no tiene remedio, se pueden considerar opciones preventivas:

  • La opción más recomendable es la harina de hueso o el guano.
  • Otra opción interesante es aplicar cáscaras de huevo pulverizadas.
  • Para prevenir la enfermedad de la peseta en el tomate existen algunas soluciones caseras, como incluir una proporción de una parte de leche desnatada por cada 10 partes de agua o esparcir yeso en el suelo con mucha moderación.
  • Un truquito para provocar que las raíces crezcan es “retar” a la planta a buscar el agua: en lugar de regar justo alrededor del tallo, podemos regar un poquito más lejos, distancia que aumentaremos proporcionalmente según aumente el tamaño de la planta.

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