César Román, conocido popularmente como el Rey del Cachopo, ha enviado un nuevo escrito a la Audiencia Provincial de Madrid en el que reitera que es él quien mató a su novia, Heidi Paz, en 2018. En este documento, el condenado insiste en que renuncia a los escasos recursos judiciales que le quedaban tras la confirmación de la sentencia del Tribunal Supremo y se ofrece nuevamente a hablar con la familia para “colaborar en el esclarecimiento de los hechos acaecidos y despejar las dudas”.

Antecedentes del asesinato y el juicio
Como ha quedado probado por sentencia firme, Román mató y descuartizó a su pareja en 2018 y después abandonó su torso en una nave en Usera. La mayor parte de su cuerpo nunca fue encontrado y él negó durante todo el juicio ser responsable de esa muerte violenta. El 5 de agosto de 2018, César Román asesinó a Heidi Paz, la que fue su novia durante unos pocos meses. No aceptaba que se fuera de su vida, por lo que le arrebató la vida y descuartizó su cadáver para dificultar su identificación.
Tras una vida de engaños, su último escondite fue un restaurante de Zaragoza, donde se presentó como José Rafael Luján Contreras. Esta historia no duró mucho, ya que la Policía consiguió encontrarle y detenerle. Tras esto dio comienzo un juicio en la Audiencia Provincial de Madrid en la que un jurado popular le acabó declarando culpable. 22 días más tardes, los jueces que llevaron el caso le condenaron a una pena de 15 años de prisión por un delito de homicidio con agravantes de parentesco y género.
EL CASO DE CÉSAR ROMÁN, «EL REY DEL CACHOPO» · MADRID 2018 · TINTA ROJA CANAL
Pruebas y estrategia de la acusación
El fiscal Miguel Méndez, que mantuvo la petición de 15 años de cárcel, detalló doce indicios que “llevan a una única explicación”, entre ellos la presencia de ADN del acusado en la maleta, el comportamiento controlador de Román y el hallazgo de sus huellas en un bote de sosa cáustica en la nave. Por su parte, la familia de la víctima solicitó una condena de 28 años, argumentando que se trató de un asesinato con alevosía. El tribunal, sin embargo, se basó en el homicidio, ya que la imposibilidad de hallar el cuerpo completo impidió acreditar las agravantes necesarias para una condena por asesinato.
| Parte | Petición de condena | Delito solicitado |
|---|---|---|
| Fiscalía | 15 años | Homicidio, parentesco y género |
| Familia (Acusación) | 28 años y 5 meses | Asesinato, malos tratos y profanación |
Confusión legal y el papel de la defensa
En el escrito facilitado recientemente al que fuera su abogado, Manuel Alonso, Román renuncia a la letrada que lo representó en la vista oral. Ana Isabel Peña, su anterior abogada, manifestó que la primera carta en la que confesaba el homicidio había sido fruto de un “momento de desesperación” para intentar acceder a permisos penitenciarios. "Hace tiempo que ni la familia ni yo reconocemos a César, nos parece que está actuando de forma extraña y desorientada", aseguró Peña.

El condenado, por su parte, niega realizar esta admisión de culpa para “obtener ninguna contrapartida” y rechaza haber solicitado permisos penitenciarios. A pesar de estas contradicciones, el tribunal mantiene que "el acta que deja constancia del contenido de la deliberación se extiende en razones precisas que no pueden considerarse en absoluto ilógicas". La Justicia española continúa evaluando el impacto de estas declaraciones, mientras la familia de la víctima sigue buscando respuestas sobre el paradero de los restos mortales que nunca fueron recuperados.