El trigo sarraceno, conocido científicamente como Fagopyrum esculentum Moench, es un pseudocereal idóneo para preparar pastas saludables. En otros países también se conoce como «alforfón», «grano turco», «alforjón» o «trigo árabe». Este alimento es una alternativa interesante para cuidar la salud y variar la alimentación, especialmente para aquellos que buscan opciones sin gluten.

Beneficios del Trigo Sarraceno
Una de las características más destacadas del trigo sarraceno es que no contiene gluten, lo que lo hace apto para personas con enfermedad celíaca o intolerancia a esta proteína. Además, es una fuente de aminoácidos esenciales como la lisina, que no está presente en los cereales tradicionales.
Un artículo titulado «Trigo sarraceno: una opción diferente» expone que este producto tiene un valor proteínico destacable, además de carbohidratos complejos, fibra, vitaminas, minerales y ácidos grasos esenciales. Los fusilli de trigo sarraceno integral, por ejemplo, destacan por su alto contenido en proteínas de alto nivel biológico, ricas en lisina, triptófano y treonina, aminoácidos en los que son carentes los cereales. También contienen sales minerales y vitaminas E y P y rutina, componentes que mejoran la permeabilidad de los capilares y los fortalecen.
Preparación de Pasta Fresca de Trigo Sarraceno en Casa
Preparar pasta de trigo sarraceno en casa es un proceso sencillo que no presenta grandes diferencias con las opciones tradicionales elaboradas con otras harinas. Lo que podría resultar un poco más complicado es el proceso de molienda si se parte del grano entero.
Paso a Paso para Elaborar Pasta Fresca
- Preparar la harina (opcional): Si tienes granos de trigo sarraceno, tuesta el trigo sarraceno para que la harina tenga más sabor. Intenta triturar solo la cantidad que vayas a necesitar, ya que si preparas mucha, los aceites naturales y las vitaminas sensibles al calor se perderán. Coloca los granos tostados en una procesadora de alta potencia y tritura hasta que se muelan por completo. Puede que queden algunos grumos, pero esto es normal.

- Mezclar los ingredientes: Vierte la harina de trigo sarraceno en un cuenco amplio o haz un volcán en una mesada limpia. Añade las claras de huevo y el agua en el centro, junto con una pizca de sal. Empieza a mezclar lentamente haciendo círculos con los dedos y ve incorporando la harina poco a poco.
- Amasar: Una vez que todos los ingredientes se hayan unido, amasa hasta que se forme una masa fina y homogénea. Si la masa queda demasiado seca, añade agua; si queda muy blanda, añade harina. Una masa perfectamente elaborada nunca debe pegarse a los dedos.
- Reposo de la masa: Haz una bola con la masa y envuélvela en film transparente. Déjala reposar en el frigorífico durante media hora aproximadamente.
- Formar la pasta: Elige la forma que más te guste para tu pasta de trigo sarraceno (ravioles, tallarines, canelones, fusilli, etc.). Aplica fécula todas las veces que sea necesario para evitar que la masa se pegue a la superficie de trabajo. Para ravioles, por ejemplo, conviene dejar la masa bien fina y después, con ayuda de un cortapastas, hacer los discos.
Como hacer pasta de trigo sarraceno casera
- Cocinar la pasta: Lleva a ebullición 1 litro de agua por cada 100 g de pasta. Cuando rompa a hervir, añade sal y aceite de oliva y, pasado un minuto, introduce la pasta de trigo sarraceno. Cocina entre 6-10 minutos, dependiendo del grosor y la forma de la pasta, hasta alcanzar la textura "al dente". Prueba con un tenedor para verificar el punto de cocción. Una vez cocidos, apaga el fuego y escurre la pasta en un colador.
Para reducir el índice glucémico de la pasta, evita consumirla en caliente. Si quieres bajarlo aún más, deja que se enfríe e introduce en la nevera al menos 12 horas para que haya conversión a almidón resistente de efecto prebiótico.
Sugerencias de Acompañamiento
Toda pasta se disfruta más cuando se acompaña de una salsa que realza su sabor. Una salsa de champiñones es una excelente opción. La pasta de trigo sarraceno es muy versátil y se puede usar en muchas recetas: ensaladas, guisos o simplemente acompañada con tu salsa favorita. Los fusilli de trigo sarraceno, por ejemplo, son ideales para combinar con salsas o toppings, salteados de verduras y setas shiitake, sopa de miso con algas, platos vegetarianos con tofu y huevo, y también para elaborar pasta rosa de remolacha o ensaladas.