La escena resulta bastante frecuente: cajas de medicamentos que, por distintos motivos, se quedan rezagadas en el fondo de botiquines, cajones, neveras y estanterías y que en algún momento queremos hacer desaparecer de nuestras casas.
¿Dónde dejamos los medicamentos que se caducan, o ya no usamos? Por desconcimiento, muchas veces tiramos a la basura envases vacios de nuestra medicación, pero otra… acumulamos y acumulamos en los botiquines medicamentos que ya no se usan. Una acción tan sencilla como depositar un medicamento usado en el lugar aducuado tiene unos grandes beneficios medioambientales y sanitarios.
Los restos de medicamentos son también basura generada en nuestros hogares, pero ¿sabes dónde tirarla? ¿Al contenedor amarillo, al azul o al verde? Para evitar que esto ocurra y asegurarnos de que son destruidos de forma correcta tenemos un lugar en nuestras Farmacias al que poder acudir a depositarlos.
En este sentido, el Sistema Integrado de Gestión y Recogida de Envases (SIGRE) distribuye contenedores de color blanco en las farmacias que, de forma voluntaria, se adhieren a esta iniciativa. Es en estos espacios donde se pueden depositar pastillas o jarabes caducados (o que simplemente no se vayan a consumir).
SIGRE Medicamento y Medio Ambiente es una entidad sin ánimo de lucro creada en 2001 para garantizar la correcta gestión medioambiental de los envases y restos de medicamentos de origen doméstico.
En estos puntos se pueden depositar medicamentos que ya no necesiten o que estén caducados, así como sus envases vacíos. La duda ahora no entra en saber identificar qué se puede depositar en estos puntos.
Los envases vacíos y los restos de medicamentos que ya no sean necesarios o que hayan caducado deben depositarse en el Punto SIGRE de la farmacia. Eso inlcuye, cajas vacias (frascos, blísters, ampollas, tubos, cajas de cartón, etc.) y con restos de producto, medicamentos que no necesites, caducados o que hayan perdido su prospecto y no sepamos para que se usa.
También tendríamos que introducir los envases -aunque estén vacíos- en los contenedores al finalizar un medicamento (ya sean blísteres, tubos o frascos).

Pero en ocasiones surgen algunas dudas. ¿Se puede reciclar cualquier fármaco o elemento sanitario que tengamos en casa? La respuesta es negativa. En estos recipientes únicamente deberían depositarse los medicamentos caducados o que ya no se necesitan, dentro del envase y junto a su caja y prospecto. Este procedimiento tiene una explicación: la caja y el prospecto permiten identificar de forma más sencilla el tipo de fármaco que contiene y el tratamiento medioambiental que necesita. Si no, el proceso se complica.
No obstante, existen otros productos cuyo lugar no está en un contenedor SIGRE, como ocurre en el caso de las agujas u objetos cortantes, termómetros, gasas, guantes, pilas, radiografías, test covid-19 o cualquier producto químico. En este caso, deberíamos llevarlos a un Punto Limpio o Ecoparque Municipal.
Tal como explican desde SIGRE, todos los restos de medicamentos son destruidos, «ya que según la normativa vigente y las instrucciones de la Agencia Española de medicamento y Productos Sanitarios (AEMPS) sobre donaciones de medicamento, está prohibido el uso de estos residuos para nuevos pacientes, tanto de nuestro país como de otros países, por el riesgo sanitario que supone su reutilización».
Los fármacos, al fin y al cabo, constituyen residuos especiales cuyo tratamiento también requiere un trabajo específico. Si el reciclaje no se realiza de forma adecuada, el riesgo de contaminación ambiental es muy elevado. «El objetivo se centra en evitar que esos residuos se mezclen con la basura doméstica, porque pueden contener residuos de principios activos potencialmente tóxicos, o con graves efectos en el medio ambiente», explican desde la Organización de Consumidores (OCU).

Los antibióticos, por ejemplo, pueden acabar con los microorganismos que degradan la materia orgánica en los vertederos, mientras que los anticonceptivos o los antiinflamatorios son tóxicos para la fauna cuando acaban en un curso de agua del entorno.
El sistema de reciclaje intenta lograr que los fármacos no terminen en la naturaleza, contribuyendo a un deterioro medioambiental creciente.
Después, el recorrido de todo este material se diversifica. El sistema resulta eficiente, ya que los mismos distribuidores que reparten nuevos medicamentos a las farmacias aprovechan para recoger los residuos depositados en el Punto SIGRE y derivarlos a la organización, que los almacena en sus instalaciones hasta que se transportan a la Planta de Clasificación de Envases y Residuos de Medicamentos, en Tudela de Duero (Valladolid).
Despues, los envases de los medicamentos se clasifican por materiales -papel, cartón, metal y vidrio- para su posterior gestión por parte de empresas especializadas.
Además, por un lado, los medicamentos catalogados como no peligrosos se destruyen mediante valorización energética; es decir, se utilizan como combustible en instalaciones industriales o para producir energía eléctrica. En cambio, aquellos catalogados como peligrosos en la Lista Europea de Residuos -los citotóxicos y los citotásticos- los destruyen gestores de residuos autorizados.
Se trata, en definitiva, de un complejo sistema de reciclaje con un objetivo: lograr que los fármacos no terminen dispersos en la naturaleza, contribuyendo a un deterioro medioambiental creciente. Sin embargo, aún falta mucho para que sepamos contribuir de forma adecuada a este proceso.
Quienes abren los contenedores no dejan de sorprenderse con la diversidad de elementos depositados en ellos: calzoncillos, restos de comida, mandos a distancia, gafas o cargadores de móviles suelen entremezclarse en el interior de los contenedores junto a las pastillas y los jarabes.
Nuestro planeta es un tesoro que entre todos tenemos que cuidar, como bien sabemos. Cada vez estamos más concienciados sobre la importancia de este tema y desde muchos sitios se nos informa de la importancia que tiene el usar energías renovables o el reciclar correctamente las basuras que generamos en casa.
Con la llegada del invierno es habitual que muchos de nosotros hayamos pasado por algún resfriado o infección y hayamos necesitado tomar algún tipo de medicamento. En Farmacia Montouto, además de ofrecer a nuestro clientes una gran variedad de medicamentos y productos farmacéuticos, también contamos con un punto Sigre para la recogida de aquellos medicamentos que ya hayan dejado de sernos útiles.
En Farmacia Montouto nos preocupamos por generar la menor cantidad de residuos posibles en el ámbito farmacéutico, por ello colaboramos con Sigre haciendo de nuestra farmacia un lugar de recogida de medianos caducados y sus envases. Gracias a Sigre podemos estar seguros de que las pastillas, comprimidos y medicamentos no perjudicarán a la naturaleza y al medio ambiente.
Por lo que elementos como agujas, termómetros, gasas, productos químicos, radiografías, pilas y test COVID-19, no tienen cabida en este punto de reciclaje. Si tienes alguna duda sobre donde depositar alguno de estos elementos o medicamentos específicos, no dudes en preguntar al personal de nuestra farmacia en Teo.
Además de el medio ambiente, en Farmacia Montouto también nos preocupamos por ti, por eso en nuestra farmacia encontrarás una gran variedad de productos farmacéuticos a tu disposición, así como un servicio de análisis y nutrición perfecto para determinar y mejorar nuestro estado de salud para el comienzo de este año.
Las indicaciones del Ministerio de Sanidad son sencillas: tendrían que arrojarse al contenedor gris (fracción resto) o basura general, al igual que los guantes. Los botes de gel hidroalcohólico, por su parte, irían al cubo amarillo, aun con restos.
Estas últimas, según Ecoembes, las rediografías son reciclables y contienen sales de plata, un material que es contaminante. Por ello, es mejor que no terminen en vertederos y deben ser depositadas en el punto limpio. Parece increíble que suelan tener un contenedor exclusivamente para ellas, pero efectivamente, es el caso.
¿Os han quedado dudas? Pregúntanos siempre.