El pollo es uno de los alimentos más consumidos en España. De hecho, en 2020 fue la carne más comprada y cocinada por los españoles, con cerca del 38% del total, según datos del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. Los expertos recomiendan comer carne magra -entre la que se incluye el pollo, el pavo o el conejo- máximo tres veces a la semana. Su versatilidad en la cocina y, sobre todo, su poco aporte calórico, hace que sea un ingrediente muy presente en nuestras mesas. Según la Federación Española de Nutrición (FEN), por 200 gramos de pollo sumas unas 234 kilocalorías. Además, señala que la carne de pollo tiene como componente mayoritario, en un 70%, al agua.
Ya sea que estés asando, horneando o salteando, elegir entre pechuga de pollo y muslo de pollo puede influir tanto en el sabor como en la nutrición. A menudo, surge la duda sobre cuál de estas partes es la mejor para la alimentación y la salud. Aunque apenas hay diferencias significativas entre ambos, el filete de pechuga resulta algo más saludable al contener menos cantidad de grasa y mayor cantidad de ácidos grasos insaturados en esta grasa. No obstante, con el adecuado tratamiento culinario, ambas son muy similares en cuanto al aporte nutritivo.

Análisis Nutricional Detallado
Contenido de Proteínas
La pechuga de pollo contiene más proteínas por porción que los muslos, lo que la convierte en una excelente opción para quienes buscan aumentar su ingesta de proteínas. Cien gramos de pechuga satisfacen el 30% de las necesidades proteicas diarias. Los muslos de pollo, aunque ofrecen un poco menos de proteína que la pechuga, aún proporcionan una cantidad considerable de este nutriente importante. Su sabroso sabor y textura más jugosa los convierten en una buena opción para quienes valoran el sabor sin dejar de beneficiarse de una sólida fuente de proteínas.
Contenido de Grasa
La pechuga de pollo tiene significativamente menos grasa que los muslos de pollo, lo que la convierte en una opción más saludable para quienes buscan limitar su consumo de grasa. Aporta solamente entre 1 y 2 gramos de grasa por cada 100 gramos. Los muslos de pollo contienen más grasa, aproximadamente 4 gramos por cada 100 gramos, lo que contribuye a su sabor más intenso y textura jugosa. Aunque son más altos en grasa, se pueden disfrutar con moderación, especialmente para aquellos que siguen dietas que permiten más flexibilidad en la ingesta de grasa, como las dietas keto o bajas en carbohidratos.
Aporte Calórico
En cuanto al valor calórico, no hay grandes diferencias ni entre muslo y pechuga ni entre ambas carnes según sean de pollo o pavo. El aporte calórico de 100 gramos de pechuga es del 5% de las necesidades de una dieta estándar de 2000 kilocalorías. La principal diferencia radica en qué parte de la energía que proporcionan estas partes proviene de la grasa o de la proteína. En el muslo de pollo, las grasas proporcionan casi un 37% de la energía, mientras que en la pechuga de pavo no llega al 6%.
¿pechuga o muslo?
Tabla Comparativa Nutricional (por 100g)
| Nutriente | Pechuga de Pollo | Muslo de Pollo |
|---|---|---|
| Proteínas | Mayor cantidad (ej. 30.8g en pechuga de pavo) | Menor cantidad (ej. 24.1g en muslo de pollo) |
| Grasa | 1-2 gramos | 4 gramos |
| Calorías | Ligeramente menor | Ligeramente mayor |
Otros Nutrientes
Respecto a la calidad de la proteína, no hay diferencias entre el muslo y la pechuga. La composición en aminoácidos indispensables es óptima, sin ningún aminoácido deficiente. Entre los minerales, destacamos el selenio, por el importante papel que tiene en la protección de las membranas celulares frente a los radicales libres, así como por necesitarse para el funcionamiento del sistema inmunitario y el metabolismo de la hormona tiroidea. También el hierro y el zinc son buenas fuentes en estas carnes.
Finalmente, también es preciso señalar los bajos niveles de vitaminas A, D, E y K, todas ellas liposolubles.

Mitos Comunes sobre el Pollo
La "carne fresca" favorita de los españoles es el pollo, con casi 15 kilos por persona al año frente a los 11,5 del segundo animal en el ranking: el cerdo. Quizá por ese motivo el pollo también es el favorito a la hora de que se construyan mitos a su alrededor. A continuación, desmentimos algunas preguntas frecuentes basadas en la evidencia científica.
¿Es mejor tomar muslo o pechuga?
La pechuga de pollo tiene fama de ser más saludable. Es cierto que la pechuga tiene un 1-2% de grasa mientras que el muslo presenta el doble, un 4%. Sin embargo, si el muslo se cocina al horno y además lo tomamos sin piel, realmente no hay tanta diferencia.
Piel del pollo: ¿es bueno comérsela o no?
Es cierto que la piel del pollo tiene un mayor porcentaje de grasa que otras partes del ave, así que si la pregunta es si la piel aporta más calorías, la respuesta es sí. La buena noticia es que dos tercios de esas grasas son grasas monoinsaturadas o poliinsaturadas, es decir, vas a comer grasa pero no será de la peor calidad. Sobre si es seguro comer la piel por la probabilidad de contener más patógenos, la respuesta es que si se siguen las normas de seguridad alimentaria (lavarse las manos, evitar contaminación cruzada) y, además, lo cocinas adecuadamente, los posibles bichitos se eliminan y no hay nada que temer.
¿Los pollos tienen hormonas?
El mito de las hormonas y el pollo surgió en los años 40. Afortunadamente, hace años que está prohibido el uso de hormonas de crecimiento en animales de granja en la Unión Europea y, lo más importante: se aplican controles para comprobar que esta norma se cumple. Si los pollos de ahora son más grandes que los de antes es porque se han mejorado los procesos de selección, no porque se les inyecten hormonas.
¿Los nuggets están hechos con picos y patas del pollo?
Definitivamente no, aunque sí es cierto que, al menos los fabricados de manera industrial, no suelen estar hechos con las partes del pollo de mayor calidad. Muchos se elaboran con "carne separada mecánicamente" (CSM). Es la parte que queda pegada al hueso y que se separa por presión y procedimientos mecánicos. La buena noticia es que la CSM no puede incluir patas, piel de cuello o cabeza. Dicho esto, también debemos saber que comer un filete de pechuga ¡o el muslo! siempre será más saludable que echarnos a la boca un nugget-fritanga.
¿El pollo amarillo es más sano?
Tampoco. Si el color del pollo es blanquecino se debe normalmente a que habrá comido trigo y si es amarillo será porque se ha criado con maíz. El maíz tiene betacarotenos que son pigmentos que le dan el color amarillo. Pero que el pollo sea amarillo no significa que sea un pollo "de granja" ni que haya crecido en mejores condiciones.
¿Hay que lavar el pollo antes de cocinarlo?
No. Nunca. Al lavar el pollo esparcimos los posibles microorganismos por el fregadero y la cocina.