Fernando Colomo: El científico de los pequeños gestos y la evolución de la comedia madrileña

Fernando Colomo, nacido en Madrid en 1946, es un cineasta y comediógrafo que ha dejado una huella indeleble en el cine español. Con más de tres décadas de trayectoria, Colomo es reconocido por sus filmes absurdos a la par que tiernos, y por su dominio de la esquiva ligereza en la comedia. Su figura ha sido clave en la configuración de lo que se llegó a conocer como la "comedia madrileña", aunque él mismo prefiere distanciarse de esa etiqueta.

Colomo, un hombre tímido al que le gusta observar, esconde a un científico de los pequeños gestos. Sus inicios en el cine, marcados por una infancia sin televisión y la influencia de películas como "Tarzán y la fuente mágica" (1949), lo llevaron a experimentar con el dibujo de cómics y la creación de sus primeras películas caseras en 8 mm. Su pasión por el cine lo llevó a obsesionarse con él, convirtiéndose en "el raro de su clase".

La formación de un cineasta

Aunque su primera vocación fue el dibujo, el cine rápidamente capturó su interés. A los diecisiete años, al terminar el preuniversitario, no existía la Facultad de Ciencias de la Información en España, solo la Escuela Oficial de Cine. Sin embargo, para examinarse de dirección, se requería tener veintitrés años, lo que generó un "gap" en su formación. Colomo, que se destacaba en dibujo, consideró estudiar Bellas Artes como una forma de ganar tiempo antes de postularse al cine.

Finalmente, se matriculó en Arquitectura, una carrera que inicialmente le costó, pero que cursó hasta el cuarto año. Fue entonces cuando decidió presentarse a la Escuela Oficial de Cine. En esa época, estudiar cine era una especie de posgrado, y la mayoría de los aspirantes ya tenían títulos en Filosofía o Derecho. Los rumores sobre las plazas "ya dadas" (dos para el ministro, dos para el director general) no lo desanimaron. Al ver que en la especialidad de decoración había siete apuntados para ocho plazas, Colomo se presentó allí. Habló con el director, Juan Julio Baena, y le explicó su interés en el cine y la dirección, pero hábilmente sugirió que su verdadera vocación era la decoración, logrando así que lo cambiaran de especialidad. A pesar de las dificultades y las "purgas tremendas" que se habían dado en la escuela tras la generación de Bardem, logró ingresar en decoración, aunque finalmente no pudo compaginar los estudios y tuvo que dejarlos, cursando solo las asignaturas "maría".

Fernando Colomo joven, con gafas y una cámara de cine antigua

Los primeros cortos y la producción independiente

Colomo produjo sus primeros cortometrajes con el dinero que ganaba como arquitecto municipal de Villa del Prado, el pueblo de su padre. Realizaba chalets y otros trabajos, lo que le permitía financiar sus proyectos cinematográficos. Estos primeros cortos se realizaban en cooperativa, y el dinero incluso se repartía entre los participantes, como en su tercer corto, "Pomporrutas Imperiales".

La "comedia madrileña": un concepto controvertido

Se ha hablado mucho de la "triada" de películas formada por "Tigres de papel", "Ópera prima" y "Pepi, Luci y Boom" como fundadoras de la "comedia madrileña". Sin embargo, Fernando Colomo desmiente esta idea, afirmando que cada una de ellas es un peldaño en una escalera hacia la liberación social y que el término "comedia madrileña" fue algo inventado que la gente aceptó. Curiosamente, a pesar de su apariencia improvisada, "Tigres de papel" es una de sus películas menos improvisadas, con todo el guion escrito, salvo algunas frases de un personaje secundario.

"Tigres de papel" es una cápsula temporal del inicio de la democracia, rodada en dieciocho días y con un presupuesto muy ajustado. Para no pagar la comida del equipo, rodaban de ocho de la mañana a tres de la madrugada. La película era muy "hablada" y estaba escrita con la intención de adaptarse a solo dos decorados, lo que le permitía optimizar los recursos. Colomo era consciente de que, en el cine del inicio de la democracia, tenía la suerte de abrir una puerta a un mundo nuevo, donde la censura aún era palpable y los tacos eran impensables.

'TIGRES DE PAPEL': la película que retrató un cambio de época

El sonido directo: una apuesta arriesgada y fundamental

Una de las decisiones más audaces de Colomo en sus primeros filmes fue la apuesta por el sonido directo, una técnica que generó "todas" las broncas posibles. Aunque en los años 80 el sonido directo ya se utilizaba en algunas producciones como "El divorcio que viene" de Pedro Masó, directores como Berlanga y Garci tardaron mucho en adoptarlo. Para Colomo, sin embargo, el sonido directo era fundamental, y es probable que "Tigres de papel" sea la primera película española rodada con sonido directo integralmente. El desafío era aún mayor porque no existían técnicos especializados en ese campo, y tuvieron que improvisar y aprender sobre la marcha.

A pesar de las dificultades, Colomo siempre ha defendido la naturalidad que aporta el sonido directo, que permite diálogos más espontáneos y una mayor inmersión en la historia. En el cine francés, donde el sonido directo era más común, ya había referentes, aunque incluso películas como "Al final de la escapada" o "Los 400 golpes" lo usaban de forma parcial.

Carmen Maura: una fuerza de la naturaleza

Colomo no duda en calificar a Carmen Maura como "una fuerza de la naturaleza" en aquellos años. Maura, que había realizado papeles pequeños y cortometrajes, aún no había tenido un papel protagonista. Colomo recuerda un rodaje donde Maura, al improvisar y relajarse, descubrió lo que era interpretar, una anécdota que demuestra su talento innato.

Carmen Maura en una escena de los años 70 u 80

Madrid y la Movida: un epicentro creativo

Fernando Colomo fue el primero en inmortalizar la Movida madrileña en su película "¿Qué hace una chica como tú en un sitio como este?". Aunque él prefiere no usar el término "movida" por parecerle "rechino", reconoce que Madrid era una ciudad increíblemente creativa en aquella época. Más pequeña y con una comunidad artística interconectada, la ciudad experimentó una explosión de creatividad brutal tras la etapa franquista. Era común encontrarse a todo el mundo saliendo por la noche, desde La Vía Láctea hasta El Sol.

La relación con Fernando Trueba

La amistad entre Fernando Colomo y Fernando Trueba surgió por vecindad y una afición compartida por el cine. Trueba, que era nueve años menor, le hizo una entrevista a Colomo el último día de rodaje de "Tigres de papel". Ambos, junto con otros, se unieron a través de Dolores Devesa, bibliotecaria de la escuela de cine. Su primera colaboración fue en un corto para la película "Cuentos eróticos" (1980).

Aunque el crítico Antonio Weinrichter calificaba a Trueba y sus amigos como unos "gamberros", Colomo comparte anécdotas divertidas que demuestran el sentido del humor de Trueba, como cuando le dio la mano a Jesús Hermida llevando una mano de madera.

Colomo también reflexiona sobre las diferencias entre su cine y el de Trueba en el uso de procacidades, aunque él mismo reconoce haber incluido escenas de ese tipo en "La Mano Negra". Atribuye la escatología en el cine de Trueba a la influencia de Rafael Azcona, un guionista muy dado a ese tipo de elementos, mientras que a Colomo la escatología por sí misma no le interesa. Un director que sí le influyó mucho fue Alain Tanner, tanto que su productora se llamaba "La Salamandra" en homenaje a uno de sus filmes.

Fernando Colomo y Fernando Trueba conversando

Arquetipos y experiencias en el cine

Algunos de los filmes de Colomo, como "La Mano Negra", tienen tintes policiacos y son muy autobiográficos. Esta parte detectivesca se basa en un personaje real que también conoció Trueba, un amigo del colegio que afirmaba haber escrito una novela. La idea de que este amigo era un agente secreto con permiso para matar fue una fantasía que Trueba y Boyero llegaron a pergeñar.

Respecto al arquetipo del "hombre maduro en crisis" en los años 80, Colomo no está seguro de que existiera de forma generalizada, aunque él mismo abordó el tema en su película "Estoy en crisis", que es de las que menos le gustan de su filmografía. El protagonista de esa película era un fantasma que se inventaba esa situación para ligar. Colomo reconoce que sus películas "Estoy en crisis" e "Isla bonita" son sus favoritas porque las rodó con menos medios, pero con más libertad. En estas producciones, la improvisación era la norma, y a menudo no sabían cómo terminarían las escenas.

'TIGRES DE PAPEL': la película que retrató un cambio de época

Colomo también compara algunas de sus películas, como "La línea del cielo", con "El crack" de Garci o "Ángeles gordos" de Summers, en una trilogía improvisada de directores españoles en Estados Unidos. Aunque considera que "Ángeles gordos" fue un intento de Summers de realizar una historia en inglés que no terminó de cuajar, ve "La línea del cielo" como una necesidad vital. Cree que es posible que sea el mejor papel protagonista de Antonio Resines, una película que recibió una crítica maravillosa de Canby, un crítico muy respetado. Colomo recuerda que, durante el rodaje en Estados Unidos, lo pasaron "fatal", con anécdotas como alquilar una habitación en un hotel de putas para Resines y compañía, y pedir un colchón a un actor para que durmiera otro miembro del equipo. Resines, bromea Colomo, decía que quería ser secundario de "Pánico en Needle Park" o "Taxi Driver".

Mila, Fidel y los espaguetis de la discordia

Imagen de unos espaguetis con tomate y bacon presentados de forma poco apetitosa

En el contexto de un concurso de cocina, donde la creatividad y la ejecución son cruciales, algunos concursantes enfrentan desafíos que evidencian un bajo nivel. Un claro ejemplo de esto es Fidel y su plato de espaguetis. A pesar de que Fidel se mostraba muy relajado y convencido de su idea, la realidad se impuso cuando el jurado, liderado por Pepe, calificó su plato como "vulgar" y unos "espaguetis con tomate con ínfulas".

Un plato decepcionante

La descripción del plato de Fidel no deja lugar a dudas: "tras la estética de un plato combinado de bar de carretera, se escondían unos espaguetis sequerones acompañados de un tomate con verduritas y bacon". La crítica del jurado fue contundente, y la situación se agravó cuando le dijeron que su plato era "lo más parecido que había al celebérrimo león come gamba". Esta comparación, que alude a un plato tristemente famoso por su mala ejecución y presentación, dejó a Fidel visiblemente alterado, a pesar de que inicialmente había aceptado bien la crítica.

Mila: una noche funesta

Mila, otra concursante, también tuvo una noche desastrosa, especialmente en la prueba de eliminación. Aunque su primera prueba de la noche fue su "mejor", su plato, una presa calificada como "mezclado sin sentido", y su tarta Tatin con un emplatado alternativo que incluía cremas de otros concursantes, no fueron bien recibidos. Sin embargo, su peor momento llegó en la prueba de eliminación. A pesar de que la prueba era de repostería, un área donde algunos concursantes pensaban que se desempeñaban mejor, Mila demostró una total falta de habilidad.

Su gran error fueron los buñuelos, que intentó freír repetidamente en aceite demasiado frío. Esta falta de técnica resultó en un desastre culinario. La expulsión de Mila fue, además, "innecesaria y lamentable", ya que no solo la eliminaron, sino que la humillaron haciendo que todos sus compañeros la señalaran como la peor de la prueba. Su actitud autodestructiva, su soberbia y sus malos modos con aquellos a quienes consideraba inferiores, culminaron en una frase desafortunada en la cámara personal: "Lidia, vete tú que estás embarazada y tienes una buena vida", lo que la dejó en una posición aún peor.

Contrastes en la competición

En contraste con los desaciertos de Fidel y Mila, otros concursantes mostraron diferentes niveles de desempeño. Sally, por ejemplo, fue muy inteligente y presentó una mezcla de sencillez y buena ejecución que gustó muchísimo al jurado, especialmente su crema de mascarpone con tarta de queso de Las Garmillas. Antonio, a pesar de seguir cocinando de forma deficiente, logró pasar desapercibido y ocupar un rol de "graciosillo andaluz". Carlos se mantuvo, cuadrando cada vez más con el perfil de ganador, mientras que Kevin seguía sin destacar.

La prueba evidenció una vez más el bajo nivel general de los concursantes de ese año, con la excepción de Sally y Carlos. La falta de imaginación y cualidades, en proporciones variables, era una constante. Pablo, en particular, tuvo el peor plato de la noche, un timbal de verdura insulso y mal ejecutado, que rozó el nivel del "león come gamba".

Concursante Plato Crítica del jurado Desempeño general
Fidel Espaguetis con tomate con ínfulas Vulgar, "león come gamba" Bajo, desenganchándose de la lucha
Mila Presa mezclada sin sentido, buñuelos desastrosos Desastrosa, humillada en la eliminación Muy bajo, autodestructiva
Sally Crema de mascarpone con tarta de queso Excelente, mezcla de sencillez y buena ejecución Alto, triunfadora
Carlos Salmón a la plancha tostado/crudo, tartar demasiado hecho Fallos garrafales Medio, con altibajos
Pablo Timbal de verdura insulso, crujiente baboso, huevo drive-in Feísimo, rozando el "león come gamba" Muy bajo, no mejora

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