Contenido de Proteínas y Valor Nutricional en Galletas: Un Análisis Detallado

Las galletas son productos alimenticios de pequeño tamaño, horneados y con forma varia, elaborados a partir de una masa de harina, grasas y, a veces, azúcar u otros ingredientes, que se cocina al horno.

Como curiosidad y recomendación, es importante leer el etiquetado nutricional para conocer el contenido exacto de azúcares, grasas (saturadas y trans), sal y fibra. Optar por galletas integrales, bajas en azúcares y grasas, y que no contengan ingredientes poco saludables como el aceite de palma.

El Instituto de la Galleta, Nutrición y Salud ha creado la primera Tabla de Composición Nutricional de las Galletas más consumidas del mercado español como inicio de una labor científico-informativa. Esta es la función del recientemente inaugurado Instituto de la Galleta, institución que cuenta con el respaldo de un comité de expertos multidisciplinar y que pretende difundir que el consumo adecuado de las galletas es apropiado en cualquier dieta. Se pueden conocer los resultados de esta tabla nutricional a través del dossier de prensa en Pdf que han publicado en su web.

Lo que vienen a explicarnos es que las galletas son una fuente de energía saludable dado que sus ingredientes principales son los hidratos de carbono de los cereales, las proteínas y las grasas.

Las galletas son alimentos energéticos, principalmente por su alto contenido en carbohidratos y grasas, pero su aporte nutricional varía significativamente según el tipo. Aportan energía, vitaminas (del grupo B, A, C, D, E), minerales (calcio, hierro, magnesio, yodo), y en menor medida proteínas.

Las galletas son protagonistas del desayuno y merienda de los niños en gran parte de hogares españoles en el momento actual, pero también lo fueron para nuestros antepasados. Se estima su origen hace 10 000 años, cuando nuestros antecesores nómadas descubrieron que cociendo una pasta hecha a base de cereales se obtenía un producto de consistencia similar al pan, fácil de transportar y de alto contenido energético. Prácticamente todas las culturas de la Edad Antigua las cocinaban, siendo, probablemente, uno de los primeros alimentos cocinados que existen.

En nuestro país, las galletas se consumen fundamentalmente como parte del desayuno y merienda en todos los grupos de edad. Las galletas son productos ultraprocesados: muy rentables debido a su bajo coste y vida prolongada, cómodos de consumir y transportar e hiperpalatables, motivos por los que puede existir elevado consumo por parte de la población. Pero, además, presentan una desventaja añadida: desplazan el consumo de alimentos más saludables. Existen diversas clasificaciones de alimentos según su grado de procesamiento, siendo la clasificación NOVA la más utilizada, en la cual encontramos las galletas en el grupo 4: alimentos ultraprocesados. Como la mayoría de los alimentos de este grupo, la galleta es un producto de gran valor energético y alta densidad calórica. Este hecho puede ser comprobado en este estudio, como refleja la Tabla 1.

En España existe un elevado consumo de galletas en la población infantil. El valor nutritivo de las galletas variaba mucho entre los 243 productos analizados (61 galletas saladas y 182 dulces), y muchos de ellos contenían cantidades significativas de PROTEÍNAS, FIBRAS, VITAMINAS y MINERALES. El contenido de PROTEÍNAS de las galletas, incluso con las variaciones entre los artículos considerados, es muy significativo para la alimentación y nutrición de sus consumidores. El contenido en FIBRAS, aún con las variaciones entre los artículos considerados, es muy significativo para la alimentación y nutrición de sus consumidores. Un pequeño número de galletas dulces tienen una declaración voluntaria de VITAMINAS y MINERALES en el etiquetado nutricional.

En general, las galletas no son productos bajos en calorías, ya que sus materias primas básicas son la harina, la grasa y, por supuesto, el azúcar en el caso de las galletas dulces. En general, las galletas, especialmente las dulces, no pueden considerarse productos bajos en calorías, dado su contenido promedio de 212 Kcal en porciones de 50 g.

Los datos se recogieron mediante consulta online de cuatro grandes supermercados españoles: Carrefour, Mercadona, Día y El Corte Inglés. El producto se seleccionó por orden de aparición, consultando el listado de ingredientes que aporta el envase. Se recogieron galletas de 61 marcas diferentes. Se excluyeron las que no aportaban la composición y galletas saladas o snacks. El estudio descriptivo ha consistido en el cálculo de frecuencias absolutas y relativas para variables cualitativas y de medidas de tendencia central y dispersión para cuantitativas. En muestras normales se utiliza la media y desviación estándar y en muestras no normales la mediana y el rango intercuartílico. En el estudio comparativo, para las variables cualitativas se han utilizado tablas de contingencia y la prueba de χ2 (o la prueba exacta de Fisher en caso necesario) y para las variables cuantitativas se ha utilizado la prueba de la t de Student si seguían una distribución normal y la U de Mann-Whitney si no seguían una distribución normal.

Las galletas analizadas fueron 350, de las cuales 94 (26,9%) eran de marca blanca. Del total de galletas, 53 (15,1%) eran dirigidas a la población infantil. Se analizaron distintas tipos: con relleno o cubiertas 125 (35,7%), galletas “bio” 22 (6,3%), “sin azúcares” 37 (10,6%), “sin gluten” 20 (5,7%) y “sin lactosa” 27 (7,7%). Con respecto a la publicidad encontrada en los envases, 86 (24,6%) hacían referencia a la fibra y 175 (50%) mostraban publicidad de reclamo. Se estudió la grasa principal utilizada en la elaboración de las galletas, siendo el aceite de oliva o girasol alto oleico (GAO) el principal en 145 (41,4%) y las grasas saturadas (manteca, mantequilla, aceite de coco, aceite de palma, aceite de nabina o colza) en 186 (53,1%). En cuanto a la cantidad de grasas totales presentó una mediana de 19 g /100 g (RI: 15,67-24), situándose la mediana de grasas saturadas en 6 g/100 g (RI: 2,1-12). Se analizó la cantidad de HC, encontrando una mediana de 67 g/100 g (RI: 62-71) y mediana de azúcares de 25 g/100 g (RI: 20-33). El azúcar añadido se encontró en 315 (90%) galletas y edulcorantes en 40 (11,4%). La mediana de proteínas fue de 6,3 g/100 g (RI: 5,5-7) y de sal 0,7 g/100 g (RI: 0,5-0,9). Se analizó el contenido en fibra alimentaria, presentando esta una mediana de 3,2 g/100 g (RI: 2,4-5,2). De las 86 galletas que mostraban publicidad sobre el contenido en fibra, 82 de ellas (95,34%) mostraban en el etiquetado la cantidad de esta, con una mediana de 5,45 g/100 g (RI: 4-7,9). Del resto que no mostraban publicidad sobre fibra, existía información sobre la cantidad en 187 (70,83%), siendo la mediana de 2,7 g/100 g (RI: 2,2-3,5). Existía una diferencia estadísticamente significativa en el contenido de fibra entre ambos tipos de galletas con una p <0,001. En 64 galletas (18,3%) se indicaba la presencia de harina integral. En 51 de ellas (79,7%) se detallaba el porcentaje de harina integral, con una media de 32,73 ± 18,34%.

En el caso de las galletas dirigidas al público infantil estudiadas, se observa que el porcentaje que... Con respecto a la publicidad encontrada en los envases, 5 (9,4%) hacían referencia a la fibra y 40 (75,5%) mostraban publicidad de reclamo. Con respecto a la composición nutricional se obtuvieron los siguientes resultados: el valor energético medio fue 466,47 ± 19,31 kcal/100 g y la mediana de densidad calórica de 4,65 kcal/g (RI: 4,56-4,76). El aceite de oliva/GAO era la grasa principal en 36 (67,9%) y las grasas saturadas en 17 (32,1%). La media de grasas totales fue de 17,49 ± 3,18 g/100 g y la de grasas saturadas de 4,86 ± 3,86 g/100 g. El aceite de palma estaba presente en 20 (37,7%). La media de HC fue de 69,95 ± 3,72 g/100 g y la de azúcares de 25,88 ± 6,82 g/100 g. El azúcar añadido se encontró en 52 (98,1%) galletas y edulcorantes en 1 (1,9%). El contenido proteico medio fue de 5,94 ± 0,93 g/100 g y el de sal de 0,69 ± 0,21 g/100 g. La mediana de fibra alimentaria se situó en 2,9 g/100 g (RI: 2,27-3,42).

Se analizaron 350 galletas: valor energético medio 471,86 ± 35,83 kcal/100 g. El 53,1% contenían grasas saturadas, aceite de palma el 47,1% y azúcar añadido el 90%. Mediana de azúcares 25 g/100 g (rango intercuartílico [RI]: 20-33). Mediana de fibra alimentaria 3,2 g/100 g (RI: 2,4-5,2); 86 galletas mostraban publicidad sobre fibra y 95,34% indicaban la cantidad, mediana de 5,45 g/100 g (RI: 4-7,9). Se analizaron 53 galletas (15,1%) dirigidas al público infantil. Valor energético medio 466,47 ± 19,31 kcal/100 g. El aceite de oliva/girasol alto oleico (GAO) fue la grasa principal en el 67,9%. Aceite de palma presente en el 37,7% y azúcar añadido en 98,1% (media 25,88 ± 6,82 g/100 g). Mediana de fibra alimentaria 2,9 g/100 g (RI: 2,27-3,42). El 75,5% mostraron publicidad de reclamo.

Las galletas dirigidas al público infantil contienen azúcar añadido, elevado contenido calórico, grasas saturadas en más del 37% y publicidad de reclamo en elevado porcentaje. Por otro lado, se observa el uso de grasas monoinsaturadas en más del 50%. the consumption of biscuits is high in the Spanish paediatric population. we analysed a sample of 350 biscuits. The mean energy content was 471.86 ± 35.83 kcal/100 g. Saturated fats were used in 53.1%, palm oil in 47.1% and added sugars in 90% (median content, 25 g/100 g; IQR: 20-33). The median dietary fibre content was 3.2 g/100 g (IQR: 2.4-5.2). The packaging of 86 advertised that the product contained fibre, specifying the total fibre content in 95.34% of cases, with a median value of 5.45 g/100 g (IQR: 4-7.9). Of the total products, 53 (15.1%) were marketed to children, and their mean energy content was 466.47 ± 19.31 kcal/100 g. The main fat was olive oil or high oleic sunflower oil (HOSO) in 67.9%, and palm oil was present in 20 (37.7%). There were added sugars in 98.1% (mean sugar content, 25.88 ± 6.82 g/100 g). The median dietary fibre content was 2.9 g/100 g (IQR 2.27-3.42). The packaging of 75.5% featured some form of advertising. The comparative analysis showed that a greater percentage of biscuits specifically marketed to children had added sugars (98.1% vs 88.6%, p = 0.033) and that these biscuits had a lower fibre content (median, 2.9 g/100 g vs. biscuits marketed to the paediatric population had added sugars and a high energy content; more than 37% had saturated fats and a high proportion featured advertising in the packaging. On the other hand, we found that monounsaturated fats were used in more than 50% of these products.

El porcentaje de galletas cuya grasa principal fue aceite de oliva/GAO era de 67,9% en las dirigidas al público infantil, frente al 36,7% del resto de galletas, siendo esta diferencia estadísticamente significativa (p <0,001). Se encontraron diferencias estadísticamente significativas en el porcentaje de galletas cuya grasa principal era saturada, siendo mayor en las no dirigidas a población infantil (56,9 frente a 32,1%, p = 0,001). Con respecto a la publicidad sobre la presencia de fibra y el uso de harina integral en la composición, ambas eran más frecuentes en las galletas no dirigidas a la población infantil. La publicidad de reclamo se encontró más frecuentemente en las galletas dirigidas al público infantil (75,5 frente a 45,5%, p <0,001). Se encontraron diferencias estadísticamente significativas en el porcentaje de galletas con azúcares añadidos, con edulcorantes y en las denominadas “bio” (Tabla 2).

La utilización de grasas poco saludables en el proceso de fabricación mejora la palatabilidad del producto. Las grasas de la dieta son una fuente principal de energía cuya calidad tiene una profunda influencia sobre la salud. Desde el punto de vista de la alimentación, los triglicéridos, en forma de ácidos grasos, constituyen el principal componente de la grasa ingerida. Los ácidos grasos saturados (AGS) presentes en la dieta son de manera predominante el láurico, mirístico, palmítico y esteárico. Diversos estudios han mostrado una asociación entre AGS y alteración del perfil lipídico (aumento de colesterol total, colesterol LDL, colesterol HDL y cociente colesterol total/colesterol HDL), considerado como factor de riesgo de enfermedad coronaria y cardiovascular. El predominio del aceite de palma en la industria alimentaria lo convierte en el aceite vegetal más producido del mundo. En los últimos años se ha situado en el punto de mira de instituciones sanitarias y políticas, como, por ejemplo, la Organización Mundial de la Salud (OMS), entre otras. Sus efectos directos sobre la salud son todavía controvertidos, aunque sí existe evidencia científica sobre la relación entre AGS y enfermedad cardiovascular y el aceite de palma contiene un porcentaje de AGS muy superior al que se encuentra en otros aceites vegetales. Según la OMS, el cultivo masivo de este vegetal produce un importante impacto indirecto sobre la salud: aumento de muertes prematuras, enfermedades respiratorias, oculares y cutáneas. Esta mala fama, debidamente justificada, ha llevado a la industria a modificar sus productos, retirando de la composición de las galletas dicho aceite y, aunque no contamos con datos previos, podemos ver en nuestro estudio que más del 40% de las galletas analizadas contienen grasas más saludables. A pesar de ello, todavía la mitad de las galletas contienen aceite de palma, aunque no sea su grasa principal. También se observa que el aceite de oliva, pero sobre todo el GAO, se utiliza como fuente grasa principal en un elevado porcentaje de galletas dirigidas a la población infantil. El aceite GAO contiene 10 g de AGS por cada 100 g frente a los 49 g de AGS por cada 100 g de aceite de palma.

Una característica común a la práctica totalidad de galletas es el azúcar añadido en su composición (90% de las galletas totales y 98,1% de las galletas dirigidas a la población infantil del estudio). Aunque con grado de evidencia dispar, el exceso de azúcar añadido en la dieta se relaciona con la obesidad, el síndrome metabólico, la caries o la diabetes tipo 2. La mayor evidencia de esta relación ha sido estudiada midiendo el efecto de las bebidas azucaradas sobre la salud. Sin embargo, aunque existe cierta controversia entre el consumo elevado de azúcares y su relación con ENT, cada vez son más los distintos organismos internacionales que asumen esta relación, recomendando la restricción de los azúcares añadidos en la dieta. La OMS, en el año 2015, estableció como objetivo ideal reducir el consumo a menos del 10% de la ingesta calórica total, siendo deseable incluso una mayor reducción (<5%). Múltiples estudios ponen de manifiesto que los niños consumen azúcares añadidos en mayor medida que los adultos. Existe evidencia que relaciona la mala alimentación con la enfermedad y el aumento de la mortalidad. En base a ello se elaboran planes de acción para la reformulación de ingredientes seleccionados mediante la creación de acuerdos o convenios entre los grupos de trabajo de expertos y los diferentes sectores implicados en la alimentación. Existen estudios que sugieren que la reformulación de los productos, reduciendo su contenido en azúcares, ayudaría a reducir el consumo de estos y, por tanto, a mejorar la salud de la población. En el caso de las galletas, encontramos un estudio realizado en Reino Unido que concluye que la composición de las galletas puede ser reformulada, disminuyendo la cantidad de azúcar o incluso eliminándolo, y, por tanto, reduciendo la energía total. En el presente estudio se observa mayor utilización de aceite de oliva/GAO como grasa principal en las galletas dirigidas a la población infantil. También se observa un valor energético medio y una densidad calórica inferiores de las galletas “sin azúcares” en el análisis comparativo realizado. Además, las galletas “sin azúcares” contienen un mayor porcentaje de aceite de oliva/GAO que el resto y menos aceite de palma. Aunque no contamos con estudios previos, estos resultados podrían ser consecuencia de las estrategias de la industria para reformular algunos componentes del producto dirigido a la población infantil con el objetivo de presentarlo como más saludable.

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En las últimas décadas, los cambios sociales y culturales han producido grandes modificaciones en los hábitos alimentarios en nuestro país, sufriendo la denominada transición nutricional. Por otro lado, la obesidad infantil se ha convertido en un grave problema de salud pública, con un alarmante crecimiento en los últimos años en toda Europa, siendo España uno de los países que presenta tasas más altas.

Tampoco se ha encontrado en dicha búsqueda ningún estudio nacional o internacional equiparable al presente, siendo la mayoría de lo publicado estudios sobre reformulaciones de harinas o análisis de dos o tres variables. Por lo tanto, el presente trabajo es el más amplio realizado sobre galletas disponibles en el mercado, y podría proporcionar datos de referencia de cara a posibles intervenciones de salud pública o como incentivo a las empresas fabricantes para reformular sus productos. Sin embargo, y a pesar de la amplitud de la muestra, esta no es universal y los datos son los ofrecidos por el fabricante.

Las recomendaciones de consumo diario de galletas no puede ser generalizado, dado que cada individuo tiene unas necesidades.

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Info. Última actualización: 21 ago. Tenga en cuenta que algunos alimentos pueden no ser adecuados para algunas personas y que se recomienda buscar asesoramía médica antes de comenzar cualquier esfuerzo por perder peso o un régimen dietético. Aunque la información proporcionada en este sitio se presenta de buena fe y se cree que es correcta, fatsecret no ofrece garantía en cuanto a su integridad o exactitud, y toda la información, incluidos los valores nutricionales, es utilizada por usted bajo su propio riesgo.

Tabla nutricional de galletas

¿Qué son los carbohidratos, las proteínas y las grasas? - Nutrición con sabor

Composición nutricional media de galletas (por 100g)
Nutriente Valor medio Rango intercuartílico (RI)
Valor energético 471,86 ± 35,83 kcal -
Grasas totales 19 g 15,67-24 g
Grasas saturadas 6 g 2,1-12 g
Hidratos de carbono 67 g 62-71 g
Azúcares 25 g 20-33 g
Proteínas 6,3 g 5,5-7 g
Sal 0,7 g 0,5-0,9 g
Fibra alimentaria 3,2 g 2,4-5,2 g

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