El Queso Feta: Un Emblema de la Gastronomía Griega y sus Ingredientes

El mundo de los quesos es tan amplio que siempre hay alguno nuevo y sorprendente o, al menos, alguno que no es tan habitual en nuestras mesas y del que podemos obtener muchos beneficios. Seguramente haya oído hablar del queso Feta, haya leído sobre sus beneficios e incluso lo haya probado en alguna de las recetas más populares.

El queso Feta es un queso griego cuyo nombre hace referencia directa a su color blanco casi impoluto. El queso Feta es todo un emblema de la gastronomía griega. Es el más consumido en Grecia y uno de los mejor valorados en todo el mundo, cada vez más, y de hecho está de moda para formar parte de multitud de recetas ya que aporta un toque de sabor y textura delicioso.

El queso feta es un queso blanco, salado y desmenuzable originario de Grecia. Se trata de un producto lácteo producido tradicionalmente con leche de oveja o una combinación de leche de oveja y cabra. Una de las características que hacen que este queso sea especial es la textura. Es un queso blanco y desmenuzable que se madura en salmuera, lo cual aporta un equilibrio entre salado y ácido. Su inconfundible sabor salado y textura cremosa, han conquistado mesas de todo el mundo.

Queso Feta tradicional griego en bloques

Historia y Orígenes

No muchos alimentos pueden presumir de tener una historia que se remonta 2.000 años atrás, pero cada vez que compre queso feta estará comiendo un queso que fue tan común en la época de Homero y Alejandro Magno como lo es hoy en las ensaladas que hacemos en casa.

Aunque la denominación «feta» surgió en el siglo XVII y se refiere al corte del queso, aparece en textos literarios más antiguos. Ya se menciona una forma primitiva de feta en la Odisea, donde el héroe Odiseo coge el queso hecho por el cíclope Polifemo mientras escapa de su cueva.

En la actualidad, el queso feta es la insignia de las indicaciones geográficas griegas y significa aproximadamente un 10% de las exportaciones griegas de alimentos, lo que evidencia su excepcional reputación internacional. Sus métodos de producción tradicionales están directamente relacionados con las condiciones climáticas propias del país. Debido a la inclinación de las laderas y al clima cálido y seco, apenas había terreno apto para una cría generalizada de ganado bovino. En lugar de eso, los griegos se centraron en ovejas y cabras robustas que pudiesen crecer en esas difíciles condiciones.

Aunque esto quizás hiciera más dura la vida en la antigüedad, hoy en día es motivo de celebración para los consumidores. Esto se debe a que el sabor característico del queso feta solo es posible cuando las ovejas y las cabras pastan en los particulares campos griegos. Existen más de 6.000 especies diferentes de plantas en el país, de las cuales el 15% son exclusivas, una proporción superior a la de otras naciones de mayor extensión geográfica. La combinación de esta biodiversidad con los métodos de producción tradicionales es uno de los motivos principales por los que el queso feta solo puede producirse en Grecia.

LA HISTORIA DEL QUESO FETA

Ingredientes Clave del Queso Feta Auténtico

El queso feta auténtico solo puede producirse en Grecia, siguiendo una receta tradicional con leche de oveja y cabra. Nada de leche de vaca. Solo los quesos elaborados en regiones específicas de Grecia pueden llevar el nombre de "feta". Así lo reconoce la Unión Europea, otorgándole la Denominación de Origen Protegida (DOP).

El queso feta se elabora únicamente con leche de oveja y de cabra de razas autóctonas, lo que le dota de su característico color blanco y de su ligero sabor picante. La leche que se utiliza para preparar el queso feta es de recogida estacional y debe tener un contenido de materia grasa de, al menos, 6%. El queso se puede preparar tanto a partir de leche pasteurizada como sin pasteurizar, pero nunca se añaden colorantes, conservantes, lactoproteínas, sales de caseína ni leche condensada o en polvo.

La elaboración tradicional del queso Feta era a partir de leche de oveja sin pasteurizar. En la actualidad, la leche se somete a un tratamiento térmico para pasteurizarla y al proceso de cultivos lácticos le suceden los cuajos de origen animal. Una vez cuajado, troceado, reposado y desuerado, se obtiene una cuajada que se termina madurando en salmuera.

Entre las propiedades más valoradas del queso Feta, podemos destacar que es un queso completamente natural, ya que en su elaboración no se utiliza ningún preservante artificial, sino que solo se conserva por la salmuera utilizada.

Proceso de elaboración del queso Feta

Proceso de Producción Detallado

Durante todo el proceso hay que esterilizar todos los elementos que vayan a entrar en contacto con la leche, la cuajada o el queso.

  1. Cuando se entrega a la lechería, el producto se coagula y se coloca en moldes con muchos agujeros pequeños para colarlo sin ejercer ningún tipo de presión.
  2. Si vas a usar leche pasteurizada, se disuelve el cloruro de calcio junto a una cuchara sopera de agua en el fondo de un vaso y luego se añade esta mezcla a la leche.
  3. Calentamos la leche a 31ºC, añadimos el fermento y mezclamos. Esperamos un minuto a que se hidraten y volvemos a mezclar bien.
  4. Disolvemos el cuajo en una cucharada sopera de agua en el fondo de un vasito. Incorporamos la mezcla a la leche y mezclamos bien durante medio minuto.
  5. Cortar la cuajada en dados de 1,5 cm de lado. Removemos la cuajada durante 20 minutos con suavidad, como evitando romper los trozos de cuajo. Queremos que los trozos de cuajo vayan liberando la mayor cantidad posible de suero. Pasados los 20 minutos, dejamos reposar 10 minutos más.
  6. Transferimos la cuajada al molde para que escurra por gravedad. No debería ser necesario el uso de tela de quesero. Rellenamos el molde a medida que se va liberando espacio.
  7. Dejamos que el queso siga escurriendo toda una noche a temperatura ambiente (20ºC). Al día siguiente le damos la vuelta al queso usando otro molde cada 3 o 4 horas y dejamos que siga escurriendo. Lo seguimos manteniendo a unos 20ºC.

Maduración en Salmuera

La maduración del queso tiene dos fases. En la fase inicial se añade salmuera, y se colocan los recipientes en cámaras en condiciones de temperatura estrictamente controladas, donde se vigilan cuidadosamente. El aire de la cámara debe estar a una temperatura máxima de 18 ºC, y la humedad relativa no deber ser inferior al 85%. Esta fase puede durar hasta quince días.

La segunda fase de maduración se efectúa en condiciones de refrigeración con una temperatura constante de entre 2 y 4 ºC. El queso necesita un total de, al menos, dos meses hasta madurar.

El curado del queso feta se hace en una salmuera al 8% (80 gramos de sal por cada litro de agua). Se introducen los quesos en un frasco grande de cristal y se recubre con la salmuera ligera.

Queso Feta madurando en salmuera

Cómo Saber si un Queso Feta es Auténtico

Con la popularidad del feta, muchos quesos similares han aparecido en el mercado. Aquí tienes algunos trucos para reconocer el auténtico queso feta griego:

  • Color Blanco Intenso: Si tiene un tono amarillento, no es feta.
  • Textura Firme pero Desmenuzable: No debe ser demasiado blando ni elástico.
  • Elaborado con Leche de Oveja y Cabra: Nunca con leche de vaca.
  • DOP en la Etiqueta: Solo el feta producido en Grecia puede llevar este nombre. El estatus de Denominación de Origen Protegida (DOP) garantiza que un producto se fabrica siguiendo métodos tradicionales y es originario de una región específica. Este reglamento garantiza que los productos con DOP, como nuestro feta, sean de la máxima calidad, gracias a nuestros métodos ancestrales.

Variantes del Queso Feta

A pesar de ser un lácteo originario de Grecia, existen variaciones de queso más allá de sus fronteras.

  • En aceite de oliva: Es un queso que después de madurar en salmuera se coloca en frascos y se cubre con aceite de oliva para su conservación.
  • Queso feta ahumado.
  • De vaca: Producido con leche de vaca.
  • Queso feta marinado: Se trata de una variante marinada con hierbas o especias para añadir un sabor distintivo.
  • Queso feta de oveja.
  • Feta aged: Esta variante del queso feta se deja madurar durante períodos más largos de tiempo.
  • Feta vegetariano: El tofu prensado puede ser un excelente sustituto para crear una versión vegana, marinándolo con zumo de limón, agua, vinagre y orégano.
Diferentes presentaciones del queso Feta

Beneficios Nutricionales del Queso Feta

El queso feta además de ser un alimento que deleita los paladares, aporta ricos beneficios nutricionales. Lo que lo convierte en un producto saludable dentro de una dieta equilibrada.

  • Excelente fuente de calcio: que beneficia a la salud ósea y dental del cuerpo humano. El calcio es esencial para mantener los huesos fuertes y ayudar a la coagulación, el tejido muscular y el sistema nervioso. Este queso, además de contar con minerales como fósforo, hierro, zinc y potasio, es una excelente fuente de calcio, un mineral esencial para mantener huesos y dientes fuertes. El consumo regular de queso feta puede ayudar a prevenir la osteoporosis y otras enfermedades óseas, especialmente en personas mayores.
  • Contiene proteínas de alta calidad: esenciales para la reparación y el crecimiento celular que ayudan al sistema inmune, actuando como enzimas y anticuerpos. Esto lo convierte en una opción nutritiva para aquellos que buscan aumentar su ingesta proteica.
  • Cuando se consume con moderación, el queso feta puede formar parte de una dieta que ayude a reducir el riesgo cardiovascular.
  • Apto para intolerantes a la lactosa: Muchas personas que son intolerantes a la lactosa o, simplemente no digieren bien los derivados de la leche de vaca, pueden tolerar el queso feta mejor que otros productos lácteos.
  • Promueve la salud digestiva: Gracias a su contenido en probióticos, el queso feta puede ayudar a mejorar la salud digestiva.
Composición nutricional aproximada del queso Feta (por 100g)
Nutriente Cantidad
Calorías ~265 kcal
Proteínas ~14g
Grasas ~21g
Carbohidratos ~4g
Calcio ~490mg
Sodio ~1116mg

Usos Culinarios del Queso Feta

El queso Feta es muy versátil y su aplicación en la cocina puede dar mucho juego. Su sabor único y su versatilidad lo han convertido en un imprescindible en cualquier mesa.

  • Ensaladas: El uso principal del queso Feta puede ser en ensaladas, ya que combina muy bien con verduras de hoja verde como lechugas, espinacas o rúcula. La clásica Ensalada Griega (horiatiki) es un plato donde el feta brilla. Tomates frescos, pepino, cebolla roja, aceitunas kalamata, orégano y un generoso trozo de feta. No se corta en dados: se sirve en un bloque grande para conservar su textura.
  • Pastas y risottos: Para hacer una mezcla de culturas y sabores, el queso feta agrega un toque griego a platos típicos italianos como la pasta y el risotto.
  • Salsas.
  • Platos de marisco: Sirve para combinarlo con platos de mariscos.
  • Tartas y empanadas: El queso feta se integra perfectamente en tartas saladas y empanadas. Son muy populares las empanadas y empanadillas, así como tartaletas o incluso pizzas y similares. Una combinación imbatible es la Spanakopita: Pastel Griego de Espinacas y Queso Feta, un clásico de la cocina griega que no puede faltar.
  • Rellenos: También son muy conocidas las recetas en las que el queso Feta se utiliza como relleno junto a otros ingredientes y se hornea, como los pimientos o las berenjenas.
  • Desayunos creativos: Cada vez es más común la integración de este tipo de productos en los desayunos.
  • Feta al Horno con Miel y Sésamo: Un bocado crujiente por fuera y cremoso por dentro. El feta se envuelve en masa filo, se hornea y se sirve con miel y semillas de sésamo. Dulce, salado y absolutamente delicioso.
  • Con Aceite de Oliva y Limón: A veces, lo más sencillo es lo mejor. Un poco de feta, un chorro de aceite de oliva virgen extra, unas gotas de limón y orégano. Perfecto para acompañar con pan rústico.
  • Souvlaki con Feta Desmenuzado: Si eres amante de las brochetas, prueba un souvlaki con un toque de feta desmenuzado por encima. El contraste de la carne jugosa con el queso aporta un extra de sabor.

Disfrútalo con tan solo un chorrito de aceite de oliva virgen extra y una pizca de orégano. Añádelo a tus recetas de repostería para enriquecerlas con un suflé tan ligero como el aire. O pruébalo frito, haciendo saganaki en la sartén.

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