El VIPS se ha consolidado como un referente en la cultura madrileña, un lugar donde convergen la gastronomía estadounidense y mexicana con una rica historia y un ambiente único. Más allá de sus famosas tortitas con nata y batidos, VIPS ha sido testigo de encuentros, historias y transformaciones a lo largo de los años.
Los orígenes y la evolución del concepto VIPS
La historia de VIPS se remonta a 1969, cuando el empresario mexicano Plácido Arango introdujo este concepto de negocio en la madrileña calle de Julián Romea. Doce años antes de la llegada de McDonald’s a España, VIPS se posicionó en un espacio intermedio entre los locales de comida rápida y los de alta cocina. Este concepto de negocio fue posterior a unos supermercados importados de México tipo drugstore 24 horas que no calaron, derivando en la cadena de establecimientos VIPS.
Inicialmente, VIPS se concibió como un dúo: un restaurante y una tienda. Las tiendas vendían libros, películas en formato VHS y DVD, periódicos, revistas, accesorios electrónicos y juguetes. Este modelo permitía que en Madrid uno pudiese comerse una hamburguesa y comprar un libro pasada la medianoche. Las letras blancas V-I-P-S sobre un fondo rojo actuaban como un faro, marcando el camino día y noche a gente hambrienta, a la que se le había olvidado un detalle o se le había antojado algo.
La visión gastronómica de VIPS fue “traer lo que no había aquí, pero adaptarlo al gusto local”, según Raquel Martín González, Brand Manager de VIPS. De ahí la combinación de hamburguesas, el sándwich club y batidos, propios de Estados Unidos, con platos de cuchara y tenedor, como las lentejas y la merluza.

La cocina de VIPS: Clásicos y atípicos
El corazón del negocio siempre han sido los restaurantes, donde se podía desayunar, comer, merendar y cenar. En la cocina del grupo VIPS trabajó, hace veinte años, el cocinero mexicano Roberto Ruiz, el primero de su nacionalidad que logró una estrella Michelin en Europa gracias a Punto MX (cerrado en 2020). Ahora dirige con más calma Barracuda MX.
Los platos clásicos de VIPS, como las tortitas con nata, batidos, hamburguesas y sándwich club, han sido parte de la experiencia de muchos. En la actualidad, a estos clásicos se han sumado los denominados atípicos:
- La carbonara de Soria, con torreznos propios de esa provincia y lascas de queso parmesano.
- El VIPS Wellington, un hojaldre relleno de carne de vacuno, jamón, queso cheddar, duxelle de champiñones y mostaza Dijon, acompañado de puré de patata y coliflor.
- Gyozas de rabo y carrillera.
- La Villaroy, una pechuga de pollo con bechamel rebozada al estilo sureño con huevo frito y aderezada con miel-sriracha, acompañada de batatas y salsa especial VIPS.
El fenómeno de las tortitas y batidos
La cadena de restaurantes VIPS se ha convertido en parada imprescindible para muchos gracias a dos de sus recetas más conocidas: las tortitas y el batido de Oreo. Estas delicias han marcado la infancia y adolescencia de muchos españoles. La primera experiencia de muchos niños españoles con las tortitas fue en VIPS, pidiendo tortitas con sirope de caramelo y batido después de ir al cine.
Las tortitas que se acostumbran a comer en España, a menudo tipo crepe o tortilla, difieren de las originales americanas. Las tortitas americanas se caracterizan por ser esponjosas, ni dulces ni saladas, y se sirven con sirope de arce. El preparado para tortitas y el sirope de arce son el secreto para conseguir las auténticas tortitas americanas. En cuanto a los batidos, existen máquinas diseñadas específicamente para realizarlos, mezclando ingredientes e insertando aire para lograr una consistencia suave. Los sabores más comunes del batido son vainilla, chocolate y fresa, aunque también se emplean otros dulces y frutas como plátano, frutabomba, mamey o guayaba.
VIPS ha innovado con la creación del postre "Oreo Surprise", que combina la famosa masa de tortitas con una galleta Oreo en su interior, coronado con sirope de chocolate, trocitos de 'cookie' y helado.

Algunos productos comerciales llamados batidos, como el popular Cacaolat en España, no son batidos en el sentido estricto, ya que se hacen de leche ordinaria mezclada con leche en polvo y otros condimentos como cacao en polvo, colorantes y aromas, asemejándose más a una leche condimentada.
Historia de la Gastronomía - Parte 1: Introducción
VIPS como icono cultural y social
VIPS, con su dilatado horario de lunes a domingo, entre el primer café y casi la última copa, hacía que, a pesar de ser considerados sitios de "pijos", al final acabasen compartiendo barra y mesa oficinistas, "currelas" y representantes de muchas tribus urbanas. También los frecuentaban celebridades como Lola Flores, Javier Marías, Ana Obregón, Ray Loriga, Alaska, Mario Vaquerizo, Dj Nano y David Gistau.
Un VIPS podría ser un fotograma de una película de Pedro Almodóvar. De hecho, el VIPS de López de Hoyos aparece en la película de José Luis Garci, Sesión continua, con Jesús Puente y Adolfo Marsillach discutiendo con el camarero.
La aparición del VIPS en España fue una revolución. Para el arquitecto Juan Herreros, “parecía que podían ser como la nueva gran fuerza de consumo de la cultura urbana. Un establecimiento en el que la cocina estadounidense y mexicana se mezclaba con ingredientes culturales”. Su estudio fue el encargado del diseño del VIPS de la calle Fuencarral, un banco de pruebas que tomó distancia de los conceptos estéticos predominantes, en los que destacaban el rojo, el blanco y el negro.
Las tiendas VIPS: Más allá de la comida
Las tiendas que acompañaban a los restaurantes VIPS vendían una variedad de productos, incluyendo libros de la colección Compactos Anagrama de autores de la Generación Beat y del Nuevo Periodismo, o de Ryu Murakami y Kenzaburo Oé. También destacaban los denominados Coffee Table Books, libros grandes, duros, raros, bonitos y baratos, la mayoría de ellos de la editorial Taschen, sobre arte, diseño, arquitectura, fotografía, cine o náutica, cuya función principal era decorar las mesas.
En una columna de Alberto Olmos titulada Cuando el Vips era la mejor librería de Madrid, se puede leer: “Me ayuda el hecho de que en el Vips el que más sabe de libros es el que entra a comprarlos”. Estas tiendas, por sus horarios, podían adelantarse a las demás y poner a la venta novedades en forma de discos, videoconsolas, libros y la primera edición de la mañana de los periódicos, un hecho que el escritor Juan José Millás plasmó en su novela Papel mojado.
Sin embargo, en 2018, las tiendas cerraron. Raquel Martín González explicó que “como empresa de restauración daba ese servicio para facilitar a los clientes un poco la vida y formar parte de esa cultura. Con el paso del tiempo, la gente ha modificado sus hábitos de consumo por la compra en línea y por los nuevos horarios más extendidos de otras tiendas, por ejemplo, las de Tiger. Para no quedarnos atrás hemos tenido que renovarnos”.
A pesar del cierre de las tiendas, VIPS siempre será parte de la cultura y del paisaje cultural de la capital. Por sus locales han pasado jubilados, viudas, padres con sus hijos después de una consulta médica o una clase con el logopeda, parejas de enamorados o a punto de romper una relación y grupos de jóvenes.

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