La expresión latina "homo faber" se traduce como "el hombre que hace o fabrica". Este concepto ha sido utilizado por diversos pensadores a lo largo de la historia para destacar la capacidad intrínseca del ser humano para crear, producir y transformar su entorno. No debe confundirse con la novela de Max Frisch, Homo faber (1957).
De "faber" proviene en español la palabra "fábrica". El "homo faber" es, por tanto, el ser industrioso, capaz de hacer herramientas, construir y modificar el mundo a su alrededor.

Homo faber en la antropología y la filosofía
En el campo de la paleontología y la prehistoria, la nomenclatura "homo..." ha sido fundamental para establecer la cronología evolutiva de la especie humana. Desde los homínidos a los seres humanos, cada etapa ha sido marcada por un "homo" específico que destaca una característica distintiva.
Homo habilis: El "hombre hábil"
El homo habilis es uno de los antecesores del homo sapiens, una especie de humano del Pleistoceno inferior. Su nombre significa "hombre hábil", debido a que fue el primer homo con la capacidad de fabricar utensilios e instrumentos, con los que poder trabajar, hechos por sí mismo.
Homo erectus: El "hombre erguido" y dominador del fuego
Homo erectus es el nombre en latín de una especie extinta de homínido que literalmente se traduce como "hombre erguido". Este homínido caminaba sobre dos pies y era capaz de mantenerse erguido sobre ellos, de ahí proviene el nombre. Una característica principal de esta robusta especie fue la forma de la bóveda craneal relativamente baja y angular. Este homínido fue el primero en dominar el fuego y, gracias a ello, pudo cocinar y tratar sus alimentos, al igual que pudo calentarse por la noche y ver en la oscuridad. El hecho de que los homo erectus capturasen, matasen y consumiesen a los sapiens y la sequía provocaron la extinción de estos homínidos hace 110 mil años en Indonesia.
Homo sapiens: El "hombre sabio" y la capacidad de transformación
La expresión Homo Sapiens viene del latín (homo es hombre y sapiens significa sabio). Como los otros homínidos, nuestra especie se caracteriza por su capacidad de inteligencia, lo que le permite desarrollar herramientas tanto materiales (desde lanzas y garrotes hasta destornilladores y revólveres) como intelectuales (desde el lenguaje hablado y las matemáticas hasta la física cuántica y la economía), lo cual le ha permitido adaptar el mundo a sus necesidades biológicas y civilizadoras, cambiando el destino de la vida en el planeta para siempre. El Homo sapiens es una especie gregaria, es decir, que busca la compañía de sus semejantes.

El homo sapiens es faber (obrero, capaz de hacer o fabricar), pero principalmente loquens (hablador, parlante, parlanchín). Tiene el lenguaje que le permite comunicarse, sí, pero mucho más aún: gracias al lenguaje, hemos traspasado el nivel de los animales, aunque sigamos teniendo como ellos nuestro instinto. El lenguaje nos construye como humanos. Es el medio más importante que ha permitido a nuestra especie sobrevivir. Y el mecanismo que permitió esa colaboración fue el lenguaje. Por eso, el ser humano es biocultural. Son los gestos del rostro, de las manos y del resto del cuerpo los que, muchas veces, transmiten nuestros pensamientos, emociones y sentimientos. Tenemos el lenguaje verbal y también el no verbal.
Otras atribuciones del "homo"
El antropólogo, médico y filósofo aragonés Pedro Laín Entralgo gustaba de coleccionar definiciones del hombre. Además del "homo faber" y el "homo sapiens", existen otras denominaciones que buscan capturar la esencia de la humanidad.
Homo ridens: El "hombre que ríe"
El término Homo ridens (“hombre que ríe”) se remonta a una formulación del filósofo y pensador griego Aristóteles, quien considera que la risa es una característica específica (proprium) de los humanos. Varios autores han adoptado esta formulación, que desde entonces se ha convertido en uno de los homo-epítetos actuales. Algunos pensadores de nuestra época, como el escritor Dario Fo, hablan del homo ridens como el último eslabón en la escala de la evolución humana. Aristóteles dijo que “el hombre es un animal que ríe”. Hoy se matiza que ríe, pero en grupo; que la risa tiene una función social porque, por muy espontánea que se la crea, siempre tiene complicidad con otros rientes. Filósofos como Bergson consideran que el “hombre también es un animal que hace reír”.
La risa, en los comienzos de la filosofía, fue infravalorada por algunos e ignorada por la mayoría de los filósofos. En los presocráticos, encontramos una oposición entre el alegre Demócrito y el triste Heráclito, aunque la verdadera oposición se dio entre Platón y Aristóteles. Platón no era favorable a la risa, tampoco al canto ni a la poesía... porque la risa es un arma subversiva. En cambio, para Aristóteles, la risa es siempre algo positivo y esencialmente humano. Los problemas llegaron con el cristianismo. Ya desde el siglo IV, las autoridades eclesiásticas se mostraron contrarias a la risa, considerándola "cosa del diablo".
El libro de Umberto Eco, El nombre de la Rosa, del que se hizo una película muy popular, refleja perfectamente ese momento. En él, todo gira alrededor de un supuesto libro de Aristóteles sobre la risa y, para que no se conozca, el monje más anciano del monasterio, Jorge de Burgos, asesinará a varios monjes, se suicidará finalmente y provocará la destrucción del monasterio y de su rica biblioteca. El protagonista, Guillermo de Baskerville, una especie de monje detective, representa lo aristotélico, lo moderno, al humanista de espíritu crítico, el antropocentrismo, la secularización de la cultura. Y después de la Edad Media, llegó el Renacimiento con todo lo que ello supuso. El hombre fue avanzando, disfrutando de la vida y riendo. Con el Renacimiento, vino el optimismo, la fe en el progreso del hombre, las ganas de vivir.
FilosoFava: La risa
Homo viator: El "hombre caminante"
Esta visión del hombre, expresada en latín, llama al ser humano hombre caminante, siendo una invitación a descubrir nuevos horizontes y ponerse en marcha. Esta perspectiva antropológica concibe la vida humana como un viaje que todo hombre debe realizar. Por tanto, se puede decir que es un tópico de gran simbolismo, pues representa al hombre como a un caminante y retrata a la vida como un viaje. Al mismo tiempo, ese camino no es ameno, sino empinado y difícil. En esencia, el homo viator hace referencia a todo aquello que realiza el ser humano en un viaje vital lleno de obstáculos para ser mejor. Por eso, el viaje lleva -conlleva- sabiduría y madurez.
En primer lugar, nos encontraríamos con el viaje determinado, con una imagen determinista de la vida. Se presenta -y representa- a un homo viator que recorre un camino ya construido. Es el más habitual en nuestra cultura occidental.
En segundo lugar está el viaje indeterminado en el que encontraríamos un homo viator más contemporáneo, como sería el caso del caminante que encontramos en la poesía de Antonio Machado. Ahora se presenta la vida como un camino, al igual que en el caso anterior, pero con la diferencia de que, en este caso, cada hombre debe construir su camino.
Homo virtualis: El "hombre virtual"
Dentro del Homo Sapiens, podemos teorizar sobre diferentes formas y ahí es donde entra el Homo Virtualis, el cual se considera una integración de la existencia en el mundo real y el mundo virtual, ya que no es un proceso paralelo al uso de las tecnologías, las redes sociales y la vida diaria, porque ya están al mismo nivel de relación y existencia, ahora es un solo proceso, integrado y junto, que convive con sus nuevos códigos y lenguajes. El Homo Virtualis diseña su existencia en el medio digital, incluso potenciando o sustituyendo ciertos rasgos de su existencia real; además, puede llegar al extremo de necesitar afirmar su realidad cotidiana buscando audiencias para su vida. Al Homo Virtualis, las redes sociales le permiten llevar al exterior virtual el propio mundo interior personal para autoafirmarse y reconocerse. No tener aceptación y reconocimiento en las redes sociales es no tener aceptación y reconocimiento en absoluto. De la misma forma, el agravio, ataque y descalificación en las redes sociales son agravio, ataque y descalificación a su existencia, a su identidad. Cuando piensa en el abanico de posibilidades y opciones a su alcance, ya es cosa habitual y normal considerar la tecnología, incluido el entorno social digital. El Homo Virtualis no es más que una diferente forma del Homo Sapiens que, si bien se le podría relacionar únicamente con el mundo virtual, no es así. Esta forma se caracteriza por tener el mundo virtual (en especial, las redes sociales) como un espacio donde poder reafirmarse y "potenciarse" fuera de este.

El "homo faber" y Miguel de Cervantes
Le decía Don Quijote a Sancho Panza que la libertad «es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos», que «con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra ni el mar encubre» y que, por la libertad, «se puede y debe aventurar la vida». Miguel de Cervantes escribió su más célebre obra años después de ser prisionero en Argel.
Ahora es allí donde todos miran para indagar, 450 años después, en su sexualidad. El director Alejandro Amenábar acaba de estrenar El cautivo, una película que por primera vez aborda el mito de la homosexualidad de Cervantes, específicamente durante los cinco años que el escritor estuvo preso en el Argel gobernado por Hasán Bajá. Pese a tener mujer, amante y una hija, de él se ha dicho que fue homosexual, heterosexual y bisexual. Por decir, hasta se ha especulado con su origen: algunos historiadores han defendido que fue descendiente de judíos, o incluso que fue catalán y no alcalaíno.
La sexualidad de Cervantes: un debate abierto
Quienes han abordado su sexualidad piden desprenderse de todo prejuicio. «No se trata tanto de defender la homosexualidad de Cervantes como de encontrar en sus obras y en documentos de su época indicios de una vida divergente, más allá de la imagen monolítica de un Cervantes ejemplar y heroico que desde el siglo XIX se impuso en el imaginario colectivo», en palabras de José Manuel Lucía Megías, cervantista y catedrático de la Universidad Complutense de Madrid.
El francés Louis Combet fue el primero en hablar de la homosexualidad del escritor en su ensayo Cervantes o las incertidumbres del deseo, publicado en 1980 tras una investigación realizada en los 70. Basándose en fuentes literarias y documentos biográficos, Combet analizó las posibles tendencias homoeróticas durante su cautiverio en Argel. En la misma línea, Rosa Rossi, hispanista italiana, ahondó en el mito con sus ensayos Escuchar a Cervantes (1987) y Tras las huellas de Cervantes (1997).
Daniel Eisenberg, hispanista estadounidense especializado en Cervantes, abordó la posible homosexualidad del autor de El Quijote comentando los hechos que lo hacían verosímil. Pero, al mismo tiempo y, sobre todo, aclarando que no hay pruebas concluyentes de ello, afirmación que comparte Lucía Megías. A su vez, recordó que la sexualidad en el Siglo de Oro era muy diferente a la concepción de identidad sexual que se tiene en la actualidad.
En su ensayo La supuesta homosexualidad de Cervantes, publicado en 2003, Eisenberg introdujo el término «homoamical», una forma de amistad intensa entre personas de un mismo sexo que podría estar codificada en la obra cervantina. Sí, como en la camaradería entre Sancho Panza y Don Quijote.
Lucía Megías, que acaba de estrenar su libro Cervantes íntimo. Amor y sexo en los siglos de Oro, fue asesor filológico y cervantista en la última creación de Amenábar. En España, detalla, «será el genial Fernando Arrabal el que en 1996 defienda la homosexualidad de Cervantes en Un esclavo llamado Cervantes, que es leído como una biografía cuando no deja de ser una creación literaria, llena de desmanes y de aciertos, como todas sus obras».

Acusaciones y especulaciones
Uno de los argumentos de Arrabal fue que Cervantes fue acusado de homosexualidad y condenado por el rey de España. «No es cierto», desmiente Lucía Megías. «Conocemos un documento en que se busca a un tal Miguel de Cervantes (que puede ser nuestro Miguel u otro) que ha sido condenado a 10 años de destierro y a la amputación de su mano derecha por haber tenido un duelo cerca del alcázar de Madrid... Arrabal en su genial -y literaria- visión de la vida de Cervantes se inventa que fue por temas homoeróticos. Pero es sólo la visión de un poeta. No es ninguna teoría científica».
Es en Información de Argel, un escrito del propio Cervantes, donde algunos cervantistas asientan las bases de su presunta homosexualidad. Allí señala a un fraile, llamado Juan Blanco de Paz, como un traidor que frustró uno de sus intentos de fuga. «Cervantes estaba preocupado por algo, pues dedica las últimas cinco preguntas de su Información de Argel a desacreditar a Blanco de Paz y una posible información que estaría preparando contra él, acusándole de "cosas viciosas, feas y deshonestas". ¿Y prácticas sodomíticas con otomanos, como el Bajá, o con compañeros de los baños? ¿O realmente no tiene nada que ver con el sexo sino con el reniego? Nunca lo sabremos», razona Lucía Megías. En ese texto también se sostiene que él fue uno de los esclavos más queridos del gobernador de Argel, algo que podría justificar por qué fue perdonado en sus cuatro fugas.
Además, las inclinaciones sexuales de Hasán Bajá con personas de su mismo sexo sí están confirmadas. «Al menos, así se indica en varias fuentes, entre ellas la novela El cautivo del propio Cervantes, que, [Bajá] siendo hecho cautivo cuando era un joven fue garzón (es decir, joven amante) de Uchalí (su amante mayor), al que ayudó a escalar posiciones sociales hasta llegar a ser rey de Argel... Este tipo de relaciones eran habituales en el Mediterráneo otomano», constata Lucía Megías. De haber existido esas prácticas, en cualquier caso, llama la atención que se trasladen al debate en 2025 bajo el prisma de si Cervantes era homosexual, y no sobre la premisa de si Hasán Bajá abusaba sexualmente de sus cautivos.
El cervantista y asesor de la película opta por «conocer al Cervantes hombre situándolo en su época, no colocándolo en una peana de mármol (mito del Cervantes heroico y ejemplar) o en una carroza del orgullo (mito de su homosexualidad)». «Y con esto no digo que Cervantes no pudiera explorar diversas posibilidades sexuales, sobre todo encontrándose en dos lugares propicios para un deseo más amplio que el normativo: Italia y Argel», explica.
FilosoFava: La risa
La "catalanidad" de Cervantes
Otra teoría en torno a Cervantes, con menos fuerza que su «homosexualidad», es que este nació en Cataluña y no en Alcalá de Henares. En su libro Gais i lesbianes de la història de Catalunya, publicado en 2008, el periodista Albert Torras incluye al autor de El Quijote. «Sólo dedico unas cuantas páginas a hacerme eco de teorías anteriores», aclara. Además de compartir las ya conocidas hipótesis sobre la homosexualidad, él toma para su libro la teoría de la catalanidad principalmente del filólogo Jordi Bilbeny.
Para argumentarlo, Torras se hace eco de algunas teorías e incertidumbres. Por ejemplo, «los apellidos, y la coincidencia de algunos Saavedra catalanes conocidos en la época», que «El Quijote sea una traducción de un original perdido», que «El Quijote es una crítica a la monarquía castellana y a la propia Castilla», que «desprende catalanofilia a menudo», así como «los elogios y panegíricos a Barcelona» y que «de las primeras ediciones la única que no se conserva es la de Barcelona», por lo que, «se especula que la hicieron desaparecer».
Torras reconoce que en su momento fue criticado por unirse al planteamiento del origen catalán del escritor. «Porque Cervantes forma parte de ese conjunto de figuras intocables alrededor de las que se ha creado una forma de ser castellana y, por consecuencia, española. Porque el centralismo ha considerado siempre sólo español aquello creado en castellano, proveniente de la meseta, y ligado a tópicos. Tocar una figura que representa las letras y literatura castellana y predicar que quizás fuera catalán, molesta porque es atacar un símbolo. Por eso, al publicar esas teorías mucha gente rabia. En cambio, que fuera gay o no, no afecta al símbolo. No es un símbolo de masculinidad».
De vuelta al ámbito más íntimo del escritor (aún alcalaíno), Alberto Mira, catedrático de la Universidad Oxford Brookes, señala que es anacrónico hablar de identidad sexual en el Siglo de Oro. «No tiene sentido histórico o científico hablar de la "homosexualidad" de Cervantes, como no lo tiene hablar del "sexo" de los ángeles». «Había sin duda relaciones sexuales entre hombres. Esto es objetivo. Y había ciertos términos, como sodomía, perversión, afeminamiento, que se referían negativamente a esas realidades. Pero un sodomita se caracterizaba por lo que hacía, no por lo que era. «Sin la fuerza de la homofobia y favorecido por las circunstancias, sin un concepto de "identidad", no veo por qué Cervantes no pudo explorar todos los deseos. A veces pensamos en los antiguos como gente cerrada y limitada. Pero actuaban en el mundo y obedecían o no sus reglas».
«Como asesor de El cautivo de Amenábar estoy de acuerdo en todas las teorías que se expresan en su ficción, que es un canto a la tolerancia (social, religiosa y sexual) y al poder salvador de la literatura.