"A cada cerdo le llega su San Martín" o "A todo cerdo le llega su San Martín" es un clásico entre los clásicos de los refranes españoles, empleado a modo de sentencia para avisar de que todo aquel que tiene un mal comportamiento o que ha cometido una acción ruin o incorrecta recibirá tarde o temprano su merecido. Este refrán indica que no queda impune el comportamiento del malvado, pues, antes o después, quien ha obrado mal recibe su merecido.
La expresión se usa para decir que a cada uno le llega antes o después el tiempo de pagar o satisfacer sus extravíos o faltas, de modo que nunca se queda por pagar ninguna afrenta o deuda. Es más; a cada uno, tenga o no culpa, le llega el momento de saldar cuentas.
El mismo refrán, cambiando a veces "cerdo" por otros sinónimos como "puerco", "cochín", "cochino" o "chancho", se usa en países latinoamericanos como México, Argentina o Panamá. En la actualidad, se está imponiendo la forma "A cada uno le llega su San Martín", pues, como un número importante de hablantes desconoce el referente cultural de este refrán (la matanza), considera un insulto la forma con «cerdo» o «puerco».

Origen del refrán
Este refrán se utiliza en la lengua española desde hace siglos. A diferencia de otras locuciones populares como "el quinto pino" o "acabar como el rosario de la aurora", no hay un origen exacto de la expresión "A cada cerdo le llega su San Martín". La frase surgió de forma natural hace varios siglos.
El refrán tiene su origen en la tradicional matanza del cerdo, un acontecimiento señalado en rojo en el calendario de muchos pueblos y que tenía lugar en torno al 11 de noviembre, fecha en el que la Iglesia celebra la festividad de San Martín de Tours. San Martín de Tours es el santo al que alude el refrán.
La fecha de San Martín para sacrificar a los puercos, después de haberlos cebado durante su crianza, fue elegida puesto que los primeros días de noviembre suele ser la época del año en la que el frío empieza a asomar, es decir, el momento en el que se daban las mejores condiciones para curar y conservar las carnes y embutidos.
La matanza del cerdo: una tradición arraigada
La matanza era toda una fiesta a la que se sumaban familiares y amigos, puesto que el proceso requería la ayuda de muchas manos. Según detalla el Gremio de Carniceros de Navarra, la matanza se empezaba a planificar con luna menguante. Llegado el momento, se mataba al cerdo; se quemaba su piel para retirar los pelos; se recogía la sangre para elaborar morcillas; se cortaba la carne para separar jamones, lomos, costillas, solomillos y otras partes nobles; se escogían los restos para preparar chorizos y salchichones; se sacaban los sesos para rebozarlos (en algunos lugares) y la lengua... Con tanto producto que procede de este animal, normal que surgiera la famosa frase "del cerdo, (se aprovecha) hasta los andares".

En otros tiempos, la matanza del cerdo era un acontecimiento social para todo el pueblo. La mayoría de las familias realizaban su propia matanza con la ayuda de sus allegados y amistades, que degustaban en estos días los sabrosos productos del gocho. Realizar la matanza era una obligación para cubrir las necesidades básicas de los vecinos a lo largo del año. Actualmente la matanza no es prioritaria ni mayoritaria, pero sigue realizándose.
La matanza era un acontecimiento muy importante en los núcleos rurales, puesto que ofrecía alimento durante los meses de invierno. Hoy, aunque se conserva como tradición y reclamo turístico en algunas localidades, el frigorífico ha solventado la cuestión de estacionalidad.
La tradicional matanza del cerdo | Estando Contigo
El veranillo de San Martín
Para que la jornada de la matanza saliera redonda, había que elegir un día plácido para llevar a cabo la faena. Y sobre mediados de noviembre tiene lugar el llamado veranillo de San Martín, un supuesto paréntesis meteorológico de dos o tres días días de buen tiempo (también está el veranillo de San Miguel de septiembre) antes de que los termómetros empiecen a bajar drásticamente. Otros refranes aluden al veranillo de San Martín: "El verano de San Martín dura tres días ¡y fin!" o "El verano de San Martino, son tres días y un poquito."
Presencia en la literatura clásica
En el Vocabulario de refranes y frases proverbiales de Correas (1627) ya aparece la expresión en la forma "A cada puerco le viene su San Martín". Correas escribe que el refrán "A cada puerco le viene su San Martín" «castiga a los que piensan que no les ha de venir su día, y llegar al pagadero».
Antes de esa obra también aparece una referencia en El Quijote cuando, en el capítulo 62 de la segunda parte (1615), el ingenioso hidalgo dice, aludiendo al Quijote de Avellaneda: «Ya yo tengo noticia deste libro -dijo don Quijote-, y en verdad y en mi conciencia que pensé que ya estaba quemado y hecho polvos, por impertinente; pero su San Martín se le llegará como a cada puerco».
Otro genio del Siglo de Oro, Francisco de Quevedo, también plasmó la locución en La vida del Buscón (1626): «- A cada puerco le viene su San Martín -dijo el demandador.»
Benito Pérez Galdós en Fortunata y Jacinta también utilizó una variación: «-A cada bestia le llega su San Martín -repetía, con otras frases que habrían sido humorísticas, si las circunstancias no las hicieran lúgubres».

Ejemplos de uso
- Después de muchos años robando en las casas del pueblo, por fin han condenado a Antonia a tres años de cárcel. ¡A cada cerdo le llega su San Martín!
- Tras muchos años explotando a sus empleados, por fin investigaron y sancionaron a la empresa de Pérez Rodríguez. A cada cerdo le llega su San Martín.
- Ayer vi en la televisión que arrestaron al estafador que se llevó todos los ahorros de sus vecinos. A cada cerdo le llega su San Martín.
- Jorge se pasó todo el curso metiéndose con sus compañeros y desafiando a los profesores, pero finalmente lo han expulsado y tendrá que repetir curso. ¡A cada cerdo le llega su San Martín!
- «Ulises.- Sí. Circe, sin ir más lejos. La bellísima hechicera que convierte los hombres en cerdos. Se enamoró de mí... Nausica.- Que se enamorara de ti, normal: a cada cerdo le llega su sanmartín. Pero que convirtiera a los hombres en cerdos me parece un trabajo innecesario. Siempre acaban por convertirse en cerdos ellos solos: basta dejarles tiempo» (Antonio Gala, ¿Por qué corres, Ulises?. Madrid: Espasa-Calpe, 1975=1994, p. 18:23).
Otros refranes relacionados con el cerdo y San Martín
El santoral y la matanza están íntimamente relacionados. San Martín y San Andrés siguen estando presentes en la mente de los campesinos, siempre más atentos a las festividades que a la lógica del calendario. La frase, lógicamente, alude a los cerdos, que después de haber estado todo el año encenagados, cuidando sus amos sólo de cebarlos, llega la época de la matanza y se acaba con ellos cumpliéndose su destino: engordar para morir. Esta identificación de San Martín con la matanza aparece reflejada en muchos refranes:
- Por San Martino mata la vieja el cochino.
- Por San Martín deja el cerdo de gruñir.
- Tu cochino, para San Martino.
- Por San Martín, mata tu gorrín y destapa tu vinín.
- Por San Martino, prueba tu vino y mata tu cochino.
- Por San Martín, se mata el gorrín; por San Andrés, a dos y a tres.
- Por San Martino, mata el pobre su cochino y por San Andrés (30 de noviembre}, el rico los tres.
- Por San Martín, mata tu gorrín; por Navidad, flaco y gordo, todo va.

Refranes sobre otras fechas de matanza
Aunque en algunos lugares adelantan la matanza coincidiendo con el día de San Lucas (18 de octubre) o con el día de San Simón y San Judas (28 de octubre}, no es aconsejable precipitarse, puesto que "quien mata su cochino temprano, tiene buen invierno y mal verano", y "El que mata por los Santos, en el verano come cantos".
- Por San Lucas, mata tus puercos, tapa tus cubas y para tus yuntas.
- San Simón y San Judas, mata tus puercos y tapa tus cubas.
Si el cerdo sigue con vida después de San Martín, hay varios refranes que nos lo vuelven a recordar:
- Por Santa Catalina (25 de noviembre), mata tu cochina; por San Andrés, mata tu res; y si no tienes que matar, mata a tu mujer.
- Por San Andrés, hay puercos gordos que vender.
- Por San Andrés, toma el puerco por los pies; si no lo puedes tomar, déjalo hasta Navidad.
A pesar de estos refranes, el mes más propio para esta celebración familiar y tradicional es el mes de diciembre, prácticamente hasta finales. Es la época más propicia, porque suele hacer frío, caen buenas heladas y el cerdo se orea perfectamente:
- Por Santa Catalina (4 de diciembre), mata tu cochina.
- Por la Concepción (día 8) mata tu cebón.
- Por Navidad, flaco o gordo todo va.
- Por Nadal, tu puerco en sal.
- Por San Martino, encierra tu vino; por santo Tomé (día 29), toma el cochino por el pie.
- Por Santo Tomé, quien no tuviera puercos que mate a su mujer.
El último Santo que recuerda la celebración de esta fiesta, tan arraigada en nuestros pueblos, es San Antón, festejado el día 17 de enero:
- A cada lechón le llega su San Antón.
¿Por qué esta abundancia de santos refraneros para referirse a un mismo hecho? Si tenemos diversidad de refranes repetidos en distintas zonas rurales, ello quiere decir que el hecho en sí era importantísimo. Hay que partir, en principio, del influjo del santoral en la vida y costumbres de los hombres del campo, que siempre se han guiado por las festividades religiosas. Y, en segundo lugar, porque el cerdo aseguraba el abastecimiento de carne a la mayoría de las familias (jamón, costillas, tocino, chorizo...). Costaba muy poco criarlo; patatas cocidas, salvados y restos de comida, siguiendo al pie de la letra el modismo "para cerdos, buenas son bellotas". Si además de esto, añadimos que su carne es sabrosa, se conserva muy bien y que del cerdo se aprovecha todo, entenderemos perfectamente la costumbre y necesidad de la celebración de la matanza.
Otros refranes sobre el aprovechamiento del cerdo
Se sabe lo que dice el dicho: “del cerdo gustan hasta los andares”. Buena prueba de ello son los numerosos refranes y dichos sobre el cerdo que abundan en el castellano. Del cerdo se aprovecha todo, como lo demuestran los siguientes refranes:
- Del puerco hasta el rabo es bueno.
- Cuarenta sabores tiene el cerdo, y todos buenos.
- Desde la cabeza hasta el rabo, todo es rico en el cerdo.
- De la cabeza hasta el rabo, todo es bueno en el marrano.
- Un sabor ha (tiene) cada caza, mas el puerco a sesenta alcanza.