En el panorama cultural actual, las letras de Natos y Waor hablan de la vida que llevan millones de jóvenes en los barrios periféricos de nuestro país. Mientras gran parte de la atención mediática se centra en fenómenos televisivos como Operación Triunfo (OT), existe una realidad paralela que late con fuerza en las periferias. OT ha conseguido transversalizarse, uniendo a gente de todas las ideologías políticas delante de un televisor gracias a un formato rompedor, dando voz a reivindicaciones feministas y LGTBI.

Sin embargo, al mismo tiempo, en estos días sonaba en millones de cascos otras letras: “De la escuela de los Levi’s petados, los tatuajes, las ojeras, los pendientes de aro, de las ruletas, las familias en paro, del bájame aquello y mañana te lo pago […] Nos vendieron un futuro pero por aquí no lo hay, no, sólo ruina y disparos”. Son las letras de la canción “Generación perdida” del grupo de rap madrileño Natos y Waor, emergidos desde la periferia de la capital.
Dos realidades, una misma precariedad
Mientras OT ha representado a esa generación perdida de clase media, la mejor preparada de la historia, con humildad y sin futuro, Natos y Waor dan voz a la otra generación perdida de la clase trabajadora. No salen en la tele, y por lo tanto parece que no existen, pero tienen millones de reproducciones en varias plataformas online. No se trata de un producto cultural hecho desde arriba, sino de forma autónoma por gente de abajo. Por y para los de abajo.

Probablemente, esos jóvenes de los que hablan en sus canciones forman parte de ese uno de cada cinco jóvenes de nuestro país que solo tiene la ESO, según las estadísticas oficiales. Son la otra generación perdida de la clase trabajadora: sin estudios. No representan o forman parte de esa “generación más preparada de la historia” a la que apelan tantas veces los partidos de la izquierda transformadora, pero sus canciones tienen más millones de reproducciones que votos algunos de los partidos más importantes de este país.
La cultura popular como espacio de representación
La clase trabajadora, tan diversa, no está huérfana de conciencia de clase, sabe a qué clase pertenece, y tiene sus propios himnos en el siglo XXI. Ellos también tienen su concepto de país y de patria: “Su patria son sus hermanos, su parque y su acera”, canta este grupo. Es el concepto de patria que más podría acercarse al que plantean formaciones como IU o Podemos, la patria que no entiende de trapos, sino de las condiciones materiales de la vida cotidiana de la clase trabajadora precaria de barrio.
| Cultura | Perfil representativo | Medio de difusión |
|---|---|---|
| Operación Triunfo | Universitario, clase media, "mejor preparado" | Televisión tradicional |
| Natos y Waor | Barrios obreros, sin estudios, precariedad | Plataformas digitales (Youtube) |
Si la izquierda transformadora no se acerca a esta cultura, acaba haciéndolo la derecha, caricaturizándola e intentado sacar rédito de ella. No se trata de santificar a este tipo de grupos y culturas y demonizar a OT, sino de mirar a ambos lados, de no dejar a nadie que pretendes representar huérfano. Hay que tener intención de representar por igual al joven universitario preparado, pero sin futuro, que al joven sin estudios, en paro, de barrio. Los dos tienen la misma dignidad y se merecen la misma atención.
La verdad incómoda sobre el rap en España
Al igual que se han acercado ciertas formaciones a OT, igual tendrían que acercarse a esta cultura popular del siglo XXI también. Porque la élite con conciencia de la izquierda puede tener su cultura, pero si quiere aspirar a algo no puede dejar de lado otras culturas de la clase trabajadora de este siglo.
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