La palabra "zanahoria" tiene un origen fascinante, marcado por la influencia de diversas lenguas y culturas a lo largo de la historia. Antiguamente conocida como "çahanoria" en castellano, su rastro nos lleva hasta el árabe y, posiblemente, más allá.
En judeoespañol y catalán meridional, se utilizaba la forma "safanòria", mientras que en mallorquín se decía "safannària". Todas estas variantes provienen del árabe vulgar "safunâriya", una palabra que se extendió por el norte de África y que ya era de uso común en el siglo XIII. Sin embargo, incluso esta forma árabe parece ser un préstamo de otra procedencia, cuyo origen exacto sigue siendo incierto.
La primera documentación de la palabra en castellano se remonta a 1334, con la forma "çahanorias rahezes". Con el tiempo, la forma moderna "zanahoria" comenzó a generalizarse, apareciendo ya en textos de G. de Segovia (1475) y en la obra de Nebrija, donde se define como "çanahoria, ierva e raíz: pastinaca". A lo largo de los siglos XVI y posteriores, abundaron las variantes, como "acinoria", que también se encuentra en la obra de Sánchez de Badajoz y que tiene su paralelo en el portugués "cenoura".
En América, la forma contraída "zanoria" ha ganado bastante extensión. Una forma más arcaica, de gran interés etimológico, es el judeoespañol "safanória". Otras variantes registradas incluyen "cenahoria" en la traducción de Arnaldo de Vilanova (1519) y "cenoria" en diversos autores del siglo XVI, forma que aún se utiliza en algunas regiones de España como Salamanca y Burgos.
En el ámbito catalán, encontramos diferentes evoluciones. Mientras que en el catalán central y septentrional se ha conservado el nombre latino "PASTINACA" (dando lugar a "pastanaga"), en el sur del Principado y en partes del País Valenciano se utiliza "safranòria", y en otras zonas de esta región persiste la forma primitiva "safanòria". Hacia el norte, esta forma llega hasta el Urgel, donde se ha oído "saflanòria".
El Origen Árabe y sus Posibles Raíces
El origen arábigo de la palabra fue correctamente señalado por Dozy. Se trata de una palabra ajena al árabe clásico, pero documentada en múltiples variantes tanto en el árabe de España como en el magrebí moderno. R. Martí (siglo XIII) recoge la forma "Ȑisfannâriya", que encuentra un eco en el mallorquín "safannària". La forma "izfernía" aparece en PAlc. Teniendo en cuenta las alternancias entre "is-" y "si-" o "sa-" en árabe, no es sorprendente que la base arábiga en "saf-" postulada por las formas castellanas y catalanas aparezca alterada en estas otras variantes.
La estructura de la palabra sugiere que no es genuina del árabe, lengua que también adoptó otro nombre para la zanahoria: "BIZNAGA", proveniente del latín "PASTINACA". El origen del árabe "safunâriya" y sus variantes es oscuro. No obstante, es seguro que el castellano la adoptó del árabe.
Solo dos de las etimologías propuestas para el árabe "safunâriya" merecen un análisis detallado, aunque ambas presentan serias objeciones.
Etimología Propuesta 1: Del Latín SAPONARIA
La etimología más satisfactoria desde el punto de vista fonético sería un latín "SAPONARIA", propuesta por M. L. Wagner. Esta hipótesis sugiere una posible influencia de "ȐáɊfar" (amarillo). Sin embargo, hay que tener en cuenta que la planta llamada "saponaria" en latín científico (hierba jabonera) pertenece a un género, familia y clase muy diferentes de la zanahoria. La saponaria es una talamiflora de la familia de las cariofíleas, mientras que la zanahoria es una caliciflora de la familia de las umbelíferas.
Etimología Propuesta 2: Del Griego ΣΤΑΦΥΛΙΝΟΣ (STAPHYLINOS)
Schuchardt prefería el griego "σταυλῖνος" (zanahoria), que efectivamente dio lugar a una forma árabe "isƫaflîn". Sin embargo, esta etimología, aunque satisface el significado, parece presentar una oposición terminante en la fonética. Podríamos suponer un diminutivo griego *σταυλινάριον para explicar la terminación de la palabra hispánica y arábiga, una posibilidad que difícilmente puede descartarse por completo, dado lo productivos que eran los diminutivos griegos en "-πιον". No obstante, este vocablo no se encuentra documentado en diversos diccionarios del griego medio y moderno.
Quizás sea más plausible considerar la combinación "σταυλῖνος ἄγριος" (o "σταυλίνo αὔρια"), que significa "zanahoria silvestre". Existen numerosos testimonios de la existencia de esta denominación en glosarios latinos. En cualquier caso, con ambas posibilidades, aún quedaría por explicar la reducción de "ST-" a "s-" (o "ç-"), lo cual no sería un obstáculo menor. Si bien podría atribuirse al conocido fenómeno de fonética hispanoárabe, el hecho de que este fenómeno no se produzca en el árabe africano o asiático (solo en el de España) y fuera de las palabras de origen arábigo en romance, nos obligaría a suponer que en África "safunâriya" se habría tomado del árabe de España, y este, a su vez, del mozárabe romance. Esto es problemático, dado que el árabe ya documenta la palabra en el siglo XIII, y un helenismo que no ha dejado huellas romances fuera del territorio arabizado es más probable que el árabe lo tomara directamente del griego en Oriente.

Variantes Geográficas y Otras Posibilidades
Otras fuentes argelinas aportan las formas "safnâriya" y "sannâriya". En Marruecos se registra "safrâniya", en Malta "sfunnaria", en Túnez "sfannārîya" y en Argelia "s?nnārîya". La forma argelina sin "f" existe todavía con otras variantes en otras partes del país. La forma "sannāiriya" pertenece al oriente argelino y designa más bien la viznaga ("carotte sauvage") que la zanahoria cultivada. Prax recogió "sanâra bahîm" para otra variedad silvestre, y Roland de Bussy "sanriya harāmîya" para una especie silvestre de comino o matalahuva, planta perteneciente a la misma familia umbelífera que la zanahoria.
Si estas formas sin "f" se encontraran en Oriente o al menos en Egipto, podrían esgrimirse contra las etimologías "SAPONARIA" y "STAPHYLIN-AGRION". Sin embargo, al aparecer solo en Argelia, es posible que procedan de una forma castellana con "h" enmudecida. También es factible partir de una reducción del "safnâriya" de Humbert a "sannâriya", lo que parece haber ocurrido en portugués y leonés.
No es tan seguro que la forma "sanānîr", que una fuente egipcia traduce como "myrobolan emblic", provenga del nombre de la zanahoria. Aunque "sanānîr" debe ser el plural de un singular "sannâra", que coincide plenamente con una forma argelina del nombre de la zanahoria, parece no haber relación con otro nombre magrebí de la zanahoria, "zerûdiya", empleado solo en Marruecos, Argelia y Túnez. Es probable que esta última no sea antigua en árabe, ya que no figura en diccionarios clásicos ni hispánicos. Dada la ausencia de analogía semántica con palabras de la raíz "zrd", se sospecha que "zerûdiya" sea de origen bereber.
Existe también la posibilidad de que "safunâriya" sea una voz aborigen del bereber, una hipótesis que requeriría la confirmación de especialistas. Otra posibilidad a explorar es que en latín vulgar de España se formara un "*safranaria" (o en mozárabe un "*safranáira"), derivado de "safrán" (azafrán), con una pronta eliminación de la primera "r" por disimilación. Aunque "safranòria" existe en Valencia (una forma no general y probablemente secundaria), y aunque se pueda alegar que el color de la zanahoria y el del azafrán son variantes del amarillo, esta semejanza es muy vaga y el apoyo que le prestan las variantes es tan baladí que no se espera mucho de esta solución.

La Zanahoria en la Antigüedad y su Valor Nutricional
Los nombres más antiguos que conocemos de la zanahoria provienen de fuentes grecorromanas. El nombre griego en la época clásica era "σταφυλῖνος" (staphylînos), derivado de "σταφύλη" (staphylē), que significaba "racimo de uva". Dioscórides, en el siglo I d.C., mencionaba dos variedades: "staphylînos ágrios" ("zanahoria silvestre"), a la que daba el sinónimo de "κέρας" (kéras, "cuerno") por la forma de la raíz, y "staphylînos kηπευτός" ("zanahoria cultivada"). Otro nombre griego para la zanahoria era "δαυκος" (daûkos), relacionado con el verbo "δαίω" (daíō, "quemar"), por el sabor picante de las raíces.
En latín se usaron transcripciones del griego como "staphylīnus", "staphylē" o "staphylē agria", además de "ceras" y "daucus". También se emplearon "carōta" y su variante "cariōta", que provienen del griego "καρωτόν" (karōtón), de etimología no del todo esclarecida.
En árabe, se encuentran palabras de diversos orígenes para denominar la zanahoria. Del griego se adoptaron "اصطفلين" (istaflīn) y "دوقس" (dūqus), fitónimos utilizados en antiguos libros de medicina. En el norte de África se emplea el fitónimo "اسفنارية" (isfannāriyya), del cual procede sin duda el español "zanahoria", el catalán "safanòria" y el portugués "cenoura".
La mayoría de los idiomas europeos utilizan un derivado del griego "karoton", ya que este vegetal era conocido por griegos y romanos. La primera edición del DRAE (siglo XVIII) señalaba que Covarrubias la consideraba de origen arábigo, mientras que otros la juzgaban vascongada, significando "raíz pajiza".

La planta de la zanahoria (Daucus carota) es una hierba bienal, de la familia de las apiáceas, cultivada desde finales del primer milenio por su raíz comestible, cónica y de color habitualmente anaranjado. Es una hierba de hasta 1 metro de altura, con hojas tri- o bipinnadas, tallo ligeramente pubescente y densas umbelas de pequeñas flores blancas. La raíz es ligeramente dulce, rica en betacaroteno, y se consume en numerosas preparaciones, cruda y cocida.
En cuanto a su valor nutricional por 100g, la zanahoria aporta unas 45 Kcal, 10 g de hidratos de carbono, 0 g de proteínas y 0,2 g de lípidos. Es muy rica en caroteno, un eficaz antioxidante con propiedades anticancerígenas. La sabiduría popular la considera muy buena para la vista, cicatrizante intestinal, diurética y astringente. Las hojas de la zanahoria también se pueden consumir en sopas y guisados, y se dice que machacadas y aplicadas con miel, sirven como remedio para curar llagas.
La historia de la zanahoria
Las variantes vascas "zainhori" y "zanhori" son adaptaciones de "zanahoria" por etimología popular, interpretando "zain" (nervio, raíz) + "hori" (amarilla, anaranjada). Los nombres originalmente vascos son "arbigorri" (nabo rojo) y "erreginbedarr" (hierba de la reina).
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