El sector vitivinícola goza de gran cantidad de opciones de depósitos para vino, quizás uno de los materiales que hoy en día tiene gran auge es el hormigón.
Los materiales más extendidos en su uso actualmente son el acero inoxidable, la madera y el hormigón, pero no podemos olvidar también los polietilenos, barro y cerámicas e incluso la piedra como materiales que se utilizan hoy en día para elaborar vino, aunque algunos de ellos tienen un uso más bien residual.
Durante el proceso de creación y elaboración de un vino los enólogos han de tomar no pocas decisiones. Todas y cada una de ellas variarán, en mayor o menor medida, el estilo final del vino.
La decisión enológica del uso de un determinado tipo de tanque no es baladí. A la hora de su elección, se optará por un cierto volumen, forma, depósito fijo o portátil, tipo de refrigeración, etc., pero la elección estrella es, sin duda alguna, el tipo de material del que esté realizado.
El recipiente de vinificación se puede emplear tanto para realizar las fermentaciones alcohólica y maloláctica como para la crianza (entendiéndola como la etapa de estabilización y maduración del vino) y también para llevar a cabo ensamblajes y clarificaciones.
Por ello, escoger un tipo de material u otro, va a influir sí o sí en el resultado final, ya que las propiedades físico-químicas intrínsecas que cada uno de estos materiales presentan son muy diversas y su interacción, o falta de ella, con el mosto-vino van a derivar en un resultado final u otro a nivel organoléptico.
Debido al gran interés que está despertando el hormigón entre enólogos y bodegueros, Sonoma by SAS ha desarrollado distintos modelos de depósitos de hormigón para vino, con capacidades que van desde los 9 hasta los 54 hl.
Con depósitos instalados en más de 400 bodegas por todo el mundo y más de 120 años de experiencia con el hormigón Sonoma Cast Stone y SAS se unieron en 2019. Desde entonces, sus depósitos de hormigón han sido el perfecto reflejo del compromiso de la compañía con la innovación y la excelencia.
Ventajas de los Depósitos de Hormigón
Los depósitos de hormigón son elegidos por enólogos y bodegas tanto para fermentar como para la crianza de sus vinos. A continuación qué aportan y sus principales características y hasta una explicación del motivo por el que viven un fuerte resurgir desde hace varios años.
El hormigón es un material poroso que presenta un cierto grado de permeabilidad al oxígeno a través de sus paredes. Esto, a diferencia de lo que ocurre con el acero inoxidable, que es impermeable, permite una buena estabilización del color y una suavización de la astringencia natural de los vinos tintos (evitando el exceso de tanicidad cedido por las cubas de madera). Además, se impiden muy eficazmente la aparición de notas de reducción en los vinos blancos que se mantienen en contacto con sus lías. Ambas ventajas son de gran importancia en el perfil aromático y gustativo final del vino.
Además, el hormigón es un material no electrostático. La electrostática presente en otros materiales hace que las partículas del vino se mantengan en suspensión en un intento constante del material a recuperar su equilibrio inicial mediante el intercambio de cargas con el propio vino. Debido a esto, resulta más difícil mantener limpio de partículas en suspensión un vino almacenado en un depósito de acero inoxidable que en uno de hormigón, resultando más eficiente el trabajo frente a la turbidez en el hormigón donde los sedimentos tenderán a precipitar al fondo del depósito favoreciendo una clarificación espontánea.
Otra de las grandes ventajas del hormigón es su gran conductividad térmica absorbiendo muy bien el calor sin aumentar la temperatura. Una vez alcanzada la temperatura deseada (aunque frente a la madera quizá sea un poco mayor el tiempo necesario para conseguirlo), gracias a su buena inercia térmica es capaz de mantener la temperatura estable durante más tiempo, lo que implica un menor gasto térmico. Esto es de gran importancia durante la fermentación alcohólica, pero también durante la maloláctica, especialmente en latitudes frías, cuando se lleva a cabo a continuación de la primera, evitando así tener que calefactar mucho el depósito o incluso la nave, por ejemplo.
Todas las anteriores representan grandes ventajas, sin duda, pero en los últimos tiempos la propiedad que ha hecho que muchos enólogos apuesten por el hormigón es su neutralidad aromática frente a la madera que, al ser químicamente reactiva, cede sabores y aromas a los vinos. Existe una clara tendencia hacia vinos que expresen su fruta y sus matices de una forma natural, con menos artificio e intervención. En esto el hormigón puede posicionarse como un gran material no solo para fermentar sino también para envejecer (sobre todo en presencia de lías finas), ofreciendo vinos untuosos y pulidos, y llenos de aromas primarios, finos y elegantes, mejorando la complejidad.
Los depósitos de hormigón ofrecen diferentes ventajas. Este material es idóneo para la creación de depósitos para todo tipo de líquidos y de diversos tamaños. Una de las principales ventajas es la resistencia al frío y al calor. La densidad impide que el calor se traspase con dificultad y, además, garantiza una difusividad térmica adecuada. Esto permite controlar la temperatura de manera óptima. La resistencia del hormigón, en especial cuando está compactado, es uno de sus aspectos más destacados, lo que le permite resistir golpes y otras condiciones adversas sin verse dañado.
No es necesario recurrir a un mantenimiento caro de un depósito de hormigón. En definitiva, los depósitos de hormigón reportan estos beneficios, los cuales son de gran utilidad para numerosas industrias. Así, confiar en este material es un acierto total, ya que es una inversión que se recuperará en poco tiempo.
Los depósitos de hormigón permiten una micro-oxigenación sutil durante el proceso de envejecimiento. A diferencia de los barriles de roble, el hormigón es poroso, lo que significa que el vino puede "respirar" de manera controlada, suavizando taninos y realzando la estructura del vino sin agregar notas de madera dominantes.
El hormigón actúa como un regulador térmico natural. Mantiene una temperatura constante durante el envejecimiento, proporcionando un ambiente estable para que el vino evolucione lentamente.
A diferencia de otros materiales, como el acero inoxidable, el hormigón no transmite sabores intrusivos al vino.
Los depósitos de hormigón son aliados para vinos destinados al envejecimiento.
Modelos y Formas Innovadoras
Los depósitos en ánfora, inicialmente concebidos para la crianza y conservación del vino, son cada vez más populares para la fermentación, maceración y crianza. Su diseño lo convierte en el depósito perfecto tanto para fermentación como para crianza.
Tiene un volumen de 18 hl perfecto para microvinificaciones. Su forma aporta muchas ventajas en la vinificación de tintos: ayuda a mantener el sombrero sumergido, consiguiendo maceraciones intensas, mucho aroma y un color de uva fuerte.
La elaboración de vino blanco y espumoso con el Egg es idónea gracias a que su forma ayuda al movimiento natural de las lías.
Sonoma by SAS es la única empresa en el mercado que cuenta con una forma ovoide de gran escala entre sus depósitos.
El SuperEgg de 38 hectolitros es un formato exclusivo, que tiene todas las ventajas del Egg (18 hl) con un formato más grande que los habituales depósitos de hormigón. Su geometría aporta ventajas en la vinificación de tintos y blancos. Esto se debe a que la libre circulación del vino mantiene las lías en suspensión, evita la oxidación, reduce las operaciones de bâtonnage y ahorra tiempo de trabajo en bodega.
El SuperEgg es el único depósito del mundo que tiene una capacidad de 38 hectolitros.
Un tanque de fermentación de huevos de hormigón es ideal para el envejecimiento del vino blanco y es especialmente adecuado para Chardonnay. El material de hormigón es poroso, lo que permite que el vino respire al igual que el acero inoxidable y las barricas. Esto permite que se produzca la microoxigenación, lo que imparte un sabor neutro. Se puede controlar la temperatura de un huevo de concreto, lo cual es beneficioso para la vinificación.
Si bien se asocian más comúnmente con el vino blanco, estos recipientes también se adaptan bien a los vinos tintos. La forma estrecha y ovalada de un huevo de hormigón ayuda a crear un "vórtice" en el vino, lo que garantiza una fermentación completa. También retienen el calor de manera uniforme y no experimentan grandes cambios de temperatura.
La principal ventaja de un huevo de hormigón es su estructura sin revestimiento, lo que permite que pequeñas cantidades de oxígeno entren en el vino. Este oxígeno permite que el vino suavice los taninos y desarrolle sabores más complejos. Este efecto es similar al de la crianza en barrica, aunque sin el sabor a roble. Además, el vino no está turbio.
La forma de huevo también proporciona una superficie continua para que el vino fermente. Las paredes gruesas también proporcionan un buen aislamiento y evitan las fluctuaciones de temperatura. En última instancia, el tanque de fermentación de huevos de hormigón permite que el vino mantenga su temperatura a un nivel estable. La forma de huevo también significa que el vino será más estable, evitando la necesidad de refrigeración artificial.
Los tanques de hormigón profesionales para vino, cerveza de la marca WINE&EGG se distinguen por su fabricación de primera categoría. La homogeneidad del material y la superficie interior lisa proporcionan un mantenimiento sencillo y añaden a la apariencia original de los tanques.
Los huevos de hormigón incluyen las innovaciones: está construido en una sola pieza. desarrollamos una mezcla de hormigón especial sin productos químicos u otros aditivos. el primer huevo de hormigón sin herrajes ni otros refuerzos. el primer huevo de hormigón resistente a valores de pH bajos (3>) sin capa protectora adicional.
Además, los huevos de hormigón WINE&EGG aseguran una permeabilidad óptima al oxígeno, al penetrar el oxígeno a través del hormigón, los taninos del vino se suavizan y el vino desarrolla un cuerpo más rico y un sabor más complejo. El hormigón no agrega ningún sabor a vainilla u otras especias provenientes del roble, permite al enólogo preservar las características afrutadas del vino sin las características de reducción del acero inoxidable y agrega una textura sin que los sabores vengan del roble.
Así como una conductibilidad térmica óptima, que es el resultado de la investigación sobre el grosor de pared óptimo, el material apropiado y el tanque en forma de huevo en una sola pieza sin empotrar patas de hormigón. Ventaja en su mejor comportamiento térmico frente a otros depósitos como los de polietileno, inox….
El vino almacenado en depósitos de hormigón en forma de huevo es rico en taninos y estable por naturaleza, lo que proporciona al enólogo un vino de larga duración, sin necesidad de aditivos para preservar la calidad del vino y su magnífico sabor. Además, los taninos de los depósitos de hormigón, restringen el contenido de proteínas y así evitan que el vino se enturbie.
Fermentación biodinámica en depósitos forma de huevo se basa en una proporción perfecta, la proporción áurea, sin esquinas ni bordes. El vino, la cerveza y la sidra pueden moverse con mayor fluidez durante la fermentación y el almacenamiento. El proceso resulta más suave y el resultado es un desarrollo completo, más complejo a través de su contacto constante con las lías.
La fermentación o el envejecimiento en recipientes con forma de huevo no es nada nuevo en la historia. Ponemos a disposición el huevo de fermentación hecho de polietileno apto para uso alimentario con todos los beneficios.
Gracias a los fantásticos huevos de fermentación se consigue un proceso de fermentación más espontánea, que da a los vinos y cervezas una mayor complejidad, sofisticación y profundización en su carácter. El material es de alta permeabilidad al oxígeno, para una influencia uniforme del oxígeno y condiciones ideales para la fermentación y maduración. Muy fácil de limpiar debido a las superficies internas especialmente lisas sin esquinas / bordes Se suministra con tapa y dos salidas. Disponible en capacidades de 60, 250 y 600 litros.
Los depósitos en ánfora, inicialmente concebidos para la crianza y conservación del vino, son cada vez más populares para la fermentación, maceración y crianza. Su diseño lo convierte en el depósito perfecto tanto para fermentación como para crianza.
Tiene un volumen de 18 hl perfecto para microvinificaciones. Su forma aporta muchas ventajas en la vinificación de tintos: ayuda a mantener el sombrero sumergido, consiguiendo maceraciones intensas, mucho aroma y un color de uva fuerte.
La elaboración de vino blanco y espumoso con el Egg es idónea gracias a que su forma ayuda al movimiento natural de las lías.
Sonoma by SAS es la única empresa en el mercado que cuenta con una forma ovoide de gran escala entre sus depósitos.
El SuperEgg de 38 hectolitros es un formato exclusivo, que tiene todas las ventajas del Egg (18 hl) con un formato más grande que los habituales depósitos de hormigón. Su geometría aporta ventajas en la vinificación de tintos y blancos. Esto se debe a que la libre circulación del vino mantiene las lías en suspensión, evita la oxidación, reduce las operaciones de bâtonnage y ahorra tiempo de trabajo en bodega.
El SuperEgg es el único depósito del mundo que tiene una capacidad de 38 hectolitros.
Los depósitos de hormigón son elegidos por enólogos y bodegas tanto para fermentar como para la crianza de sus vinos. A continuación qué aportan y sus principales características y hasta una explicación del motivo por el que viven un fuerte resurgir desde hace varios años.
Fabricación y Personalización
Todos los depósitos de Sonoma by SAS cuentan con una estructura de doble capa realizada en hormigón con un espesor de 100 mm. Durante su proceso de fabricación, el color se añade en la masa en esta capa externa y, así, se garantiza un color homogéneo, con presencia, que pertenece al hormigón y no parece un simple añadido al depósito. La parte interior de los depósitos es la que está en contacto directo con el vino, por lo que está compuesta solamente por hormigón, sin ningún producto químico ni aditivo añadido.
Asimismo, una de las opciones para personalizar los depósitos de Sonoma by SAS es el sistema de control de temperatura (Glicol). Este sistema está completamente integrado en las paredes del depósito, sin entrar en contacto con el vino, evitando así la acumulación de tartratos, materias colorantes o levaduras.
Las paredes gruesas también proporcionan un buen aislamiento y evitan las fluctuaciones de temperatura. En última instancia, el tanque de fermentación de huevos de hormigón permite que el vino mantenga su temperatura a un nivel estable. La forma de huevo también significa que el vino será más estable, evitando la necesidad de refrigeración artificial.
Los tanques de fermentación comerciales son recipientes especializados diseñados para apoyar el proceso de fermentación biológica, que implica la conversión de azúcares y otras sustancias orgánicas en alcohol, gases o ácidos orgánicos por parte de microorganismos como levaduras o bacterias. Los tanques de fermentación comerciales son esenciales para las industrias involucradas en la producción de bebidas, productos farmacéuticos, biocombustibles y varios otros productos.
Los tanques de fermentación de acero inoxidable son la opción más popular para muchas industrias debido a su durabilidad, resistencia a la corrosión y facilidad de limpieza. Los tanques de fermentación de plástico son opciones livianas y rentables para operaciones más pequeñas. Los tanques de fermentación de concreto se usan a menudo en operaciones a gran escala debido a su alta capacidad.
Mantener niveles de temperatura constantes es esencial para un proceso de fermentación exitoso. La automatización está revolucionando el proceso de fermentación, lo que permite un control preciso y un seguimiento de datos en tiempo real. La tecnología de Internet de las cosas (IoT) se está integrando en los tanques de fermentación para proporcionar información valiosa sobre los datos. Con una mayor conciencia medioambiental, la sostenibilidad se está convirtiendo en una preocupación importante para las empresas.
Los tanques de fermentación comerciales son activos indispensables para varias industrias, ya que optimizan el proceso de fermentación y garantizan productos finales de alta calidad. Desde tanques de acero inoxidable hasta tanques de plástico y concreto, el mercado ofrece una amplia gama de opciones para satisfacer las diversas necesidades de producción.
El acero 304 es adecuado para la mayoría de las aplicaciones cerveceras y alimentarias. Seleccione el acero 316/316L para agua con alto contenido de cloruro, productos ácidos (kombucha, cerveza agria) o para un CIP agresivo para reducir las picaduras y prolongar la vida útil.
Como regla general, se debe presupuestar entre 1.3 y 1.7 toneladas de refrigeración por tanque de enfriamiento activo (cerveza/sidra) con camisas de doble zona (cuerpo y cono). RTD de temperatura a múltiples alturas, manómetro con válvula de alivio de presión (PRV) con sello ASME, válvula de muestreo, termopozo y puertos para oxígeno disuelto (OD) y turbidez/gravedad óptica. Validar la cobertura de la pulverización (prueba de riboflavina). Ciclo típico: prelavado, 1.5-2 % de cáustico a 60-70 °C, enjuague hasta el punto de ajuste de conductividad, pasivación ácida según sea necesario y, a continuación, PAA 80-200 ppm (sin enjuague) con tiempo de contacto verificado.
Sí, pero implemente la segregación (mangueras/accesorios específicos), un CIP validado con hisopos de ATP/microhisopos y procedimientos operativos estándar (POE) claros para los cambios de equipo para cumplir con los requisitos de control de calidad y normativos.
Dr. Mitch Steele, cofundador y maestro cervecero de New Realm Brewing: La confiabilidad del lado frío es fundamental.
El Hormigón en la Historia de la Vinificación
La historia de los depósitos de fermentación aparece cuando el hombre decide llevar a cabo esta transformación de fruto a bebida alcohólica de manera consciente. Al principio, la uva era recolectada como alimento y se consumía en fresco o pasificada tras secar los racimos al sol. Pero en el momento en que nuestros antepasados dan el paso al consumo como bebida, surge la necesidad de aprender a construir recipientes que les sirvan para fermentar y también para almacenar el líquido.
Evidentemente, este aprendizaje se fue perfeccionando con el tiempo, ya que al principio se trataba de recipientes muy rudimentarios, con poca capacidad y poca o nada estanqueidad. Para su construcción utilizaban materiales que obtenían de su entorno cercano y poco a poco fueron mejorando sus técnicas constructivas. La climatología resultaba decisiva en el tipo de material a utilizar.
Por ejemplo, todos los pueblos antiguos (egipcios, fenicios, griegos, romanos…) asentados desde Asia Menor hasta prácticamente todas las costas del Mediterráneo, Egeo, Adriático… utilizaban barro secado o cocido, mientras que en las zonas del norte se utilizaba más la madera de los húmedos bosques. También hubo muchas zonas donde se horadaban grandes piedras para hacer lagares rupestres, con el inconveniente de su poca hermeticidad y donde el vino sufría rápidas oxidaciones y otras alteraciones.
Centrándonos en el hormigón, material consistente en cemento mezclado con agua, arenas y sólidos como piedras y roca trituradas, comenzó a utilizarse como recipiente de vinificación a finales del siglo XIX y se extendió su uso intensivamente durante la primera mitad del siglo XX. La técnica constructiva con hormigón armado se perfeccionó rápidamente, lo que permitió dar distintas formas y volúmenes a los depósitos, construyéndolos cilíndricos o rectangulares, principalmente. Muy frecuentemente los levantaban con paredes comunes, creando una sucesión de depósitos e incluso apilándolos en altura. Así, conseguían un máximo aprovechamiento del espacio disponible, siendo esta una gran ventaja de los depósitos de hormigón frente a los demás materiales que les hizo imponerse rápidamente.
La gran apuesta que se hizo en bodega por el hormigón frente a la madera como material de vinificación fue debida, principalmente, a su mayor economía, hermeticidad, eficiencia térmica y a la capacidad de construirlos en volúmenes, en algunos casos, gigantescos.
Además, también se utilizaron en lagos o lagares abiertos, en los que se buscaba poder hacer maceraciones carbónicas tradicionales, donde la gestión del sombrero se llevaba a cabo de forma manual. A la magnífica eficiencia térmica del hormigón, su unía así el tener una amplia superficie en contacto directo con el aire mejorando el enfriamiento y la evaporación, sobre todo en vendimias con un grado alcohólico probable elevado.
Sin embargo, cuando apareció el acero inoxidable, poco a poco se fue relegando el uso del hormigón, debido principalmente a que las técnicas de revestimiento de la época no garantizaban la no corrosión de las paredes de los depósitos a causa de la acidez del vino y, además, en las grietas que se formaban se generaba un reservorio importante de microorganismos que alteraban el vino almacenado.
El Resurgir del Hormigón en la Vinificación Moderna
En los últimos años hemos asistido a un renacimiento del hormigón como material fermentativo asociado a la búsqueda de calidad en los vinos, sobre todo gracias a que hoy día existe mayor conocimiento de como revestir y tratar los depósitos para minimizar el ataque ácido de la pared y garantizar una excelente higiene enológica.
La tendencia actual busca vinos donde el protagonista sea el varietal por encima de las técnicas de vinificación y crianza. Se buscan materiales que permitan a la uva expresarse sin disfraces. Y ahí el hormigón es un claro protagonista, puesto que su neutralidad aromática frente a la madera permite que los vinos manifiesten sus aromas primarios de una forma natural. Su porosidad ayuda a que los vinos evolucionen correctamente durante la crianza oxidativa, pero sin aumentar la astringencia como sucede debido al tanino que aportan las barricas de madera.
Cada vez más las bodegas consideran de vital importancia el cuidado y el respeto por el producto, para que éste llegue con un valor añadido, y poder situar sus vinos, ante el consumidor como una experiencia limitada y excepcional. Estos vinos se caracterizan por ser vinos auténticos y en su elaboración se respeta todo el proceso natural.
Cuando hablamos de cuidado y respeto por el producto nos referimos a esas varietales recuperadas, de proximidad o bien cortes de calidad superior de las viñas plantadas con más antigüedad, o que por las características del terreno nos dan esa uva especial, que permite a la marca, en estos vinos, darle un sello distintivo diferencial del resto de su catálogo. Hablamos de microvinificación, donde evidentemente el trabajo comienza en el campo y el cuidado de las cepas, donde se suelen emplear métodos ecológicos para su cultivo y donde siempre se seleccionan las mejores uvas. En este tipo de vinos se intenta plasmar el terruño en su máxima expresión, por ello el proceso es lo más natural y manual posible, empleando normalmente equipamientos como barricas de roble, depósitos de acero inoxidable, tinajas… de alta calidad.
Y que durante toda la elaboración, y el proceso de fermentación también pondremos una especial atención. Desde InVIA, siempre hemos estado con nuestros clientes y colaboradores acompañándolo en todos los procesos de cambio y transformación de sus bodegas, en éste tipo de elaboración también hemos puesto nuestro empeño para aportar la máxima información sobre maquinaria y tecnología, adquiriendo la experiencia necesaria para poder asesorarles sobre los mejores productos para ello.
En la vinificación Hay que tener en cuenta que cada microorganismo requiere de unas condiciones de cultivo específicas (pH, temperatura…) que son las que nos van a marcar el proceso de bioproducción. Debemos controlar el proceso fermentativo para garantizar las características del vino elaborado. Hay que comprobar con una monitorización continuada que el microorganismo está funcionando, se implanta en el mosto y va dando los parámetros de calidad del vino que se quieren obtener.
Si el arranque de la fermentación es lento, el mosto está contaminado por levaduras oxidativas, bacterias u hongos y es de temer una oxidación, alteración de los aromas, producción de acidez volátil, malos sabores, velo. Con maceración insuficiente, falta de color, pocos taninos….
Para los vinos tintos, es importante que la fermentación se desarrolle lo antes posible, de forma que se reduzca la duración de la fase pre fermentativa durante la cual el mosto es muy sensible a la oxidación y a los ataques microbianos. Si la fermentación es demasiado rápida, la temperatura se eleva provocando una pérdida de aromas, arrastrados por el gas carbónico que se desprende, los aromas formados son más groseros, obteniéndose finalmente, un vino con menos finura, con pérdida de aromas, menos agradable y pueden tener un ligero dulzor.
Nuestros métodos de vinificación, depósitos que permiten incluso fermentaciones biodinámicas, sistemas de control ambiental, control de temperatura de fermentación con nuevos sistemas de serpentines, aportación por inyección de aire, remontados, desvinados…gracias a las mejoras que incorporamos conseguimos asegurar un buen término de la fermentación y más finura, con excelente extracción de color y de taninos, logramos una excelencia de los aromas de fermentación, con excelente maceración.
Depósitos, remontados y controles ambientales posibilitando la excelencia en las crianzas sobre lías, con sus beneficio como antioxidante ayudando al menor uso del sulfuroso y la obtención de mejores propiedades organolépticas y una mejoría de su estabilidad físico-química.
El Futuro de los Depósitos de Hormigón
Es difícil, pero no imposible, adivinar las tendencias futuras en el sector del vino. Algo que forma parte de nuestro presente y, por desgracia, de nuestro futuro es el cambio climático. La temperatura del planeta aumenta inexorablemente, y en enología tenemos varios caminos abiertos: desplazar en altitud y latitud nuestros viñedos, buscar nuevas variedades mejor adaptadas a la sequía y calor extremos y/o aplicar nuevas técnicas enológicas en bodega que nos ayuden es esta situación. Aquí, el hormigón va a jugar un papel fundamental gracias a su enorme eficiencia térmica y a la frescura que aporta a los vinos producidos con uvas con un elevado grado alcohólico probable de partida.
También se prevén años complicados en cuanto a ventas de vino y todo lo que ayude a economizar en bodega será muy bienvenido. El hormigón es un material no solo más sostenible, sino mucho más económico que la madera, por ejemplo.
Tanques de fermentación comerciales juegan un papel vital en varias industrias, facilitando el proceso de fermentación de líquidos o semisólidos para crear una amplia gama de productos. Ya sea que esté en la industria cervecera, biotecnológica o de procesamiento de alimentos, tener el tanque de fermentación adecuado puede afectar significativamente la calidad y la eficiencia de su proceso de producción.
Los tanques de fermentación son recipientes especializados diseñados para apoyar el proceso de fermentación biológica, que implica la conversión de azúcares y otras sustancias orgánicas en alcohol, gases o ácidos orgánicos por parte de microorganismos como levaduras o bacterias.
Los tanques de fermentación comerciales son esenciales para las industrias involucradas en la producción de bebidas, productos farmacéuticos, biocombustibles y varios otros productos.
Los tanques de fermentación de acero inoxidable son la opción más popular para muchas industrias debido a su durabilidad, resistencia a la corrosión y facilidad de limpieza.
Los tanques de fermentación de plástico son opciones livianas y rentables para operaciones más pequeñas.
Los tanques de fermentación de concreto se usan a menudo en operaciones a gran escala debido a su alta capacidad.
Mantener niveles de temperatura constantes es esencial para un proceso de fermentación exitoso.
La automatización está revolucionando el proceso de fermentación, lo que permite un control preciso y un seguimiento de datos en tiempo real.
La tecnología de Internet de las cosas (IoT) se está integrando en los tanques de fermentación para proporcionar información valiosa sobre los datos.
Con una mayor conciencia medioambiental, la sostenibilidad se está convirtiendo en una preocupación importante para las empresas.
Los tanques de fermentación comerciales son activos indispensables para varias industrias, ya que optimizan el proceso de fermentación y garantizan productos finales de alta calidad.
Desde tanques de acero inoxidable hasta tanques de plástico y concreto, el mercado ofrece una amplia gama de opciones para satisfacer las diversas necesidades de producción.
El acero 304 es adecuado para la mayoría de las aplicaciones cerveceras y alimentarias.
Seleccione el acero 316/316L para agua con alto contenido de cloruro, productos ácidos (kombucha, cerveza agria) o para un CIP agresivo para reducir las picaduras y prolongar la vida útil.
Como regla general, se debe presupuestar entre 1.3 y 1.7 toneladas de refrigeración por tanque de enfriamiento activo (cerveza/sidra) con camisas de doble zona (cuerpo y cono).
RTD de temperatura a múltiples alturas, manómetro con válvula de alivio de presión (PRV) con sello ASME, válvula de muestreo, termopozo y puertos para oxígeno disuelto (OD) y turbidez/gravedad óptica.
Validar la cobertura de la pulverización (prueba de riboflavina).
Ciclo típico: prelavado, 1.5-2 % de cáustico a 60-70 °C, enjuague hasta el punto de ajuste de conductividad, pasivación ácida según sea necesario y, a continuación, PAA 80-200 ppm (sin enjuague) con tiempo de contacto verificado.
Sí, pero implemente la segregación (mangueras/accesorios específicos), un CIP validado con hisopos de ATP/microhisopos y procedimientos operativos estándar (POE) claros para los cambios de equipo para cumplir con los requisitos de control de calidad y normativos.
Dr. Mitch Steele, cofundador y maestro cervecero de New Realm Brewing: La confiabilidad del lado frío es fundamental.

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