Cultivo y Temporada de la Alcachofa: Guía Completa para Mayo y Junio

La alcachofa es uno de los alimentos más sanos y respetados en la cocina actual, valorado por su enorme versatilidad y sus amplias propiedades nutricionales. Es un alimento excelente para cualquier tipo de dieta, incluso se deshidrata para realizar pastillas quemagrasas de grado farmacéutico. Sus propiedades nutricionales son enormes, destacando el calcio, hierro, magnesio y potasio como sus principales componentes.

Antes de sumergirnos en los detalles de su cultivo, es interesante conocer el origen de esta peculiar planta. Algunos historiadores mencionan que la alcachofa no se encontró por medio de crecimiento espontáneo, como la mayoría de las frutas y verduras, sino que resultó de una selección del cardo, donde alguien notó su textura y sabor. Se estima que llegó a Italia y España durante la Edad Media, gracias a las intensas comercializaciones de esa época.

Temporadas Ideales para la Alcachofa

Como cada verdura o fruta, la alcachofa tiene una temporada en la que crece y está lista para ser cosechada. Antes de esa fecha, la hortaliza puede resultar muy joven y con un sabor amargo, pero si se pasa de esas fechas, puede ser una verdura demasiado madura y problemática. Los datos que se mencionan son estimados, considerando cultivos en entornos normales y sin afectaciones climáticas.

La alcachofa cuenta con dos temporadas ideales. La primera es en otoño y la otra es en primavera. Finales de marzo, abril, mayo y principios de junio son las fechas ideales para la cosecha de primavera. En contraste, la peor temporada para comprar estas verduras es enero y, sobre todo, febrero, por lo que hay que evitarlas a toda costa.

Mapa de las principales zonas productoras de alcachofa en España

Durante la temporada, Murcia es el líder en España, con el 44.12% de todas las producciones. Le siguen Alicante con 13%, Navarra con 7% y el Resto de España con el 35%.

Factores Climáticos y del Suelo Ideales para el Cultivo

España, y sobre todo Murcia, es una de las zonas más favorables para el crecimiento de estas plantas. Esto se debe principalmente a las tierras de la ribera, donde la textura es media, son ricas en cal y están muy bien drenadas. El clima también es ideal para la planta: los inviernos son muy fríos y las primaveras muy suaves, lo que permite una producción lenta y precisa para obtener las mejores opciones para comer.

Las alcachofas necesitan un ambiente frío para desarrollarse, pero no soportan el frío intenso ni el excesivo calor. Además, exigen abundante agua y riegos, pero no toleran un exceso de humedad ambiental. El rango de temperaturas adecuado para una buena cosecha de alcachofas se sitúa entre 7-29º C, libre de heladas. De esta forma, la planta recibe la apropiada vernalización (la floración es inducida por el frío).

Los climas cálidos y secos provocan que las hojas del fruto (brácteas) tiendan a abrirse rápidamente, destruyendo la ternura de la parte comestible y la consistencia del fruto. El tiempo frío daña fácilmente a la alcachofa; a temperaturas cercanas o por debajo del punto de congelación (0º C), la parte más externa de las hojas del fruto tiende a ampollarse, proporcionando primero un aspecto blanquecino en la hoja que luego se volverá de color marrón parduzco.

Las plantas de alcachofa tienen un sistema radicular fuerte y profundo que puede adaptarse a multitud de suelos, pero prefiere suelos profundos, arenosos, fértiles y bien drenados. Deben evitarse suelos ligeros con excesivo drenaje y poca conservación de la humedad. Soporta mal el exceso de humedad del suelo y puede adaptarse a suelos con pH ligeramente alcalino.

Valores Nutricionales y Beneficios para la Salud

Ahora que ya sabes cuál es la temporada de la alcachofa, es importante destacar sus valores nutricionales. Esta verdura cuenta con el 90% de agua, por lo que es un alimento sin absolutamente nada de grasa añadida. El mineral presente en mayor cantidad es el potasio, pero también tiene magnesio, fósforo y calcio. Además, es rica en vitaminas B1, B3, C y E.

La alcachofa es una verdura con muchas propiedades beneficiosas:

  • Digestión: Una de las razones por las que se consume este tipo de alimentos es por su enorme cantidad de fibra, que favorece completamente el tránsito intestinal y proporciona sensación de saciedad.
  • Diabéticos: La alcachofa cuenta con una gran presencia de hidratos de carbono, entre los cuales se presenta la inulina, un beneficioso prebiótico.

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Cultivo de la Alcachofa: Siembra y Mantenimiento

La alcachofa es una planta vivaz, que puede considerarse bianual y trianual, conservándose como vivaz en cultivos muy abandonados y con notable decrecimiento de la producción. El sistema radicular es extraordinariamente potente, lo que le permite adaptarse a una extensa gama de suelos. Las hojas son largas, pubescentes, grandes (de 0.9 a un metro), de color verde claro por encima y algodonosas por debajo.

Métodos de Propagación

Existen diferentes métodos para la propagación de la alcachofa:

  • Siembra por semilla: Es un procedimiento poco utilizado tradicionalmente para el cultivo comercial, pero en los últimos años han aparecido variedades de alcachofa cultivadas a partir de semilla, como las del tipo Imperial Star. Con este método, la cosecha es anual, lo que hace que este cultivo sea más atractivo para los agricultores. La rotación de cultivos permite renovar la tierra cada año, eliminando plagas y enfermedades. El empleo de semillas permite el incremento de la densidad de plantación y, por tanto, incrementos en la producción del 60-80% con respecto al cultivo tradicional. La siembra se realizará de marzo a junio en semillero y se trasplantará cuando la planta tenga una altura de 10 cm. Para obtener una planta de calidad siempre es recomendable la siembra en cepellón de turba. Las semillas deben germinar en cámara, a una temperatura de unos 6º C durante unos 6 o 7 días, hasta que la semilla inicie la nacencia.
  • Por estacas o esquejes: Este método consiste en arrancar las “zuecas” o estacas laterales de la mata de la alcachofera (la estaca central se desecha, puesto que es la planta vieja y no rebrotará). Las estacas se seleccionan teniendo en cuenta que no presenten deficiencias, que no tengan las varas agujereadas y que no haya podredumbres en la base. Es el sistema más empleado en el litoral mediterráneo. Los hijuelos suelen tomarse entre febrero y marzo de las plantas madres, seleccionando los más vigorosos. Se recortan sus hojas y raíces y se plantan en viveros especiales, en líneas separadas entre sí de 8 a 10 cm. Para el trasplante se seleccionarán aquellos hijuelos que han fructificado en el vivero.
  • Multiplicación in vitro: Las alcachofas reproducidas por clones poseen graves problemas de degeneración, que pueden ser eliminados mediante las modernas técnicas de cultivo de meristemos. La multiplicación in vitro permite obtener variedades tardías más sanas, vigorosas y productivas, sin marras de plantación.

Preparación del Suelo y Plantación

Al tratarse de un cultivo bianual o trianual, la preparación del suelo debe ser lo más perfecta posible. El suelo se prepara mediante labores profundas que aseguren una buena permeabilidad y aireación del suelo en profundidad. La densidad de plantación es de 9.000 - 10.000 plantas por hectárea, con un marco de plantación de 1.8-2.0 metros entre líneas y 0.6 a 1.0 mt. entre plantas. En caso de recolección en primavera, conviene el marco más amplio, ya que la planta se desarrolla mucho.

Para plantas propagadas vegetativamente, la plantación suele hacerse en los meses de julio y agosto, trazando surcos separados entre sí 0.8-1.2 m y entre plantas 0.8 m. Se colocan dos hijuelos en cada golpe, con la intención de suprimir más tarde el más débil de ellos. Los plantones no deben enterrarse mucho al hacer la plantación, pues se corre el riesgo de que se pudran.

La alcachofa necesita vernalización (pasar frío) para iniciar la formación de capítulos (alcachofas). Es necesario que después del trasplante en el terreno definitivo, pase por un período de temperaturas frescas para que se inicie la formación de capítulos. En zonas con noches cálidas, los trasplantes de mayo y junio pueden tener problemas para entrar en producción durante los meses de octubre y noviembre (necesita vernalización para emitir capítulos).

Riego y Fertilización

Las alcachofas requieren riegos frecuentes durante el periodo de crecimiento de la planta. Es importante realizar un riego de plantación que proporcione suficiente humedad para conseguir un buen arraigado. La carencia de humedad en el suelo cuando los frutos están en formación provoca una mala calidad de los mismos. El riego de la alcachofa se puede efectuar mediante aspersión, manta y goteo. El riego a manta es el más empleado, mientras que el riego a aspersión tiene la ventaja de crear un ambiente de humedad alrededor de la planta que favorece el crecimiento y la producción. Lo ideal es instalar un sistema de riego por goteo.

Las alcachofas necesitan menos fertilizantes que la mayoría de los cultivos hortícolas para obtener elevados rendimientos. Se recomienda el uso de estiércol (50-75 Ton/Ha), Nitrógeno (112-224 Kg/ha), Fósforo (56-112 Kg/ha) y Potasio (34-112 Kg/ha). En riego por goteo se suelen aplicar como abonado de fondo entre 35 y 56 Kg/ha de nitrógeno y la mitad de las cantidades anteriores de fósforo y potasio.

Control de Plagas y Enfermedades

Las alcachofas son susceptibles a diversas plagas y enfermedades:

  • Pulgón: Suele aparecer si se abusa del riego y de los abonados ricos en nitrógeno. El pulgón verde de las hojas (Capitophorus horni) vive en la cara inferior de las mismas, cerca de las nerviaciones. El pulgón negro de la haba (Aphis fabae), en cambio, se encuentra en las brácteas y provoca deformaciones foliares. La alcachofa no asimila fácilmente los insecticidas debido a la vellosidad de las hojas, su densidad y la ausencia de superficies planas.
  • Gusanos: El gusano barrenador se introduce en el tallo y excava galerías. Larvas de lepidópteros noctuidos como la rosquilla negra (Spodoptera littoralis) y los gusanos grises (Agrotis sp.) comen las hojas y cuellos de las plantas. El apión de la alcachofa (Apion carduorum) es un coleóptero cuyas larvas realizan galerías en las hojas y cabezuelas.
  • Caracoles o babosas: Se recolectan a mano tras los días de lluvia; además, se pueden colocar tejas alrededor del cultivo para que les sirvan de refugio y así sea más fácil localizarlos.
  • Mildiu: Se presenta en forma de polvillo blanco harinoso que recubre la cara inferior de las hojas. Favorece su desarrollo un ambiente húmedo y templado. Para su prevención hay que evitar el estancamiento de las aguas y una excesiva humedad en el terreno. Provoca la aparición de manchas aceitosas en las brácteas de las cabezuelas.
Esquema de las plagas más comunes en el cultivo de alcachofas

Cosecha y Postcosecha

Normalmente la alcachofa entra en producción a los 75-90 días después del trasplante, salvo cuando en zonas de clima continental se realizan las plantaciones a finales de agosto, que puede tardar hasta 200 días, iniciándose la recolección en marzo. La cosecha puede durar entre 1 y 2 meses aproximadamente. En épocas de temperaturas elevadas y de humedad relativa baja (verano), el período de recolección se acorta y en épocas de temperaturas suaves y humedad relativa elevada, el período se alarga (primavera-verano). Si la primera cosecha se retrasa hasta junio, la segunda cosecha no se podrá hacer hasta la primavera siguiente, ya que en otoño la planta no tiene condiciones climáticas favorables para completar su desarrollo.

Para conseguir una buena cosecha, es recomendable cortar el capítulo central cuando es pequeño, forzando de esta forma la aparición de brotes laterales con más capítulos. Las mejores alcachofas tienen que recolectarse de manera manual; los trabajadores elegirán el producto de acuerdo a su estado de maduración. La yema comestible, compuesta por un cono de brácteas, se cosecha en una etapa inmadura y se selecciona en base al tamaño y a su densidad.

La recolección de alcachofas suele finalizar en el área del Mediterráneo durante el mes de mayo, alcanzándose unos rendimientos de 12-18 Tn/ha.

Calidad y Almacenamiento

Las yemas de alcachofa de calidad deben ser compactas y bien formadas, de un color verde típico, con un corte de tallo liso y uniforme, libres de daños por insectos o por manejo, y de defectos. Deben parecer pesadas en relación a su tamaño. Las atmósferas controladas o modificadas ofrecen un beneficio moderado a bajo para mantener la calidad de la alcachofa. Bajo condiciones de 2-3% O2 y 3-5% CO2, y a temperaturas de 5oC, se atrasa la decoloración de las brácteas y el comienzo de pudriciones en unos días.

El daño por congelamiento comienza a -1.2oC. La aparición de ampollas en la cutícula y el bronceado de las brácteas externas son síntomas de un daño leve por congelamiento. Esto puede ocurrir en el campo con yemas cosechadas en el invierno y se usa como un índice de calidad en la comercialización. El moho gris (Botrytis cinerea) y la pudrición blanda bacteriana (Erwinia carotovora) pueden ser problemas en el almacenaje y la distribución si no se mantienen condiciones de temperaturas óptimas.

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