Cultivo de la Faba Asturiana: Rendimiento por Metro Cuadrado y Aspectos Clave

La faba es un pilar fundamental de la gastronomía asturiana y uno de los productos más reconocidos internacionalmente de la región. Su cultivo se extiende por 31 de los 78 municipios asturianos, consolidándose como un elemento clave de la cultura y la economía local.

Se trata de una judía seca de la variedad Granja Asturiana, caracterizada por su vaina lisa y su perfil alargado. El grano es oblongo, largo y aplanado. Una vez cocinado, el grano se presenta entero, con una piel lisa y un albumen blando y mantecoso, que apenas resulta harinoso. El Consejo Regulador de la Indicación Geográfica Protegida (IGP) Faba Asturiana, fundado en 1990 con sede en Grado, se dedica a la defensa del producto, protegiendo a los agricultores y empresas envasadoras, y asegurando la producción y rentabilidad a corto y largo plazo.

Actualmente, 141 productores están inscritos a la marca de garantía, cultivando en una superficie de 2.117.933 metros cuadrados. Sin embargo, el sector agrario asturiano enfrenta desafíos significativos desde 2021, con agricultores y ganaderos quejándose de no recibir un precio justo por sus productos, lo que dificulta alcanzar una rentabilidad mínima. El incremento en los costes de fertilizantes, cereal, gasóleo, agua y luz, entre otros, asfixia a los productores, quienes no ven reflejado este aumento en el precio final, abocando a muchas explotaciones al cierre.

A pesar de las dificultades, la demanda de fabes es alta y su venta está prácticamente garantizada. El cultivo de la faba en Asturias, parte intrínseca de su cultura, ha experimentado una profesionalización y rejuvenecimiento, sin perder su carácter tradicional y familiar. El sector aún posee margen de crecimiento debido a la alta demanda existente, y para muchos agricultores, esta legumbre se ha convertido en su principal, e incluso única, línea de negocio, dejando de ser una producción secundaria.

Los nuevos productores están mecanizando el manejo y potenciando la comercialización a través de marcas propias, lo que incrementa la diferenciación que ya aporta el sello IGP en el mercado. La mayoría de los productores amparados por el sello se concentran en el occidente asturiano. El concejo de Valdés, con 37 productores (23,08% del total) y más de 31 hectáreas plantadas, lidera la producción.

Infografía sobre la producción de faba asturiana

Técnicas de Cultivo y Producción

El cultivo de la faba se sigue realizando de forma artesanal en muchas explotaciones, aunque se observa una tendencia hacia la mecanización y la adopción de nuevas tecnologías para optimizar la producción y la eficiencia.

Sistemas de Cultivo y Plantación

Existen diversas técnicas de cultivo, adaptadas a las condiciones específicas de cada explotación y a los objetivos de producción:

  • Monocultivo de faba asturiana: La plantación se dedica exclusivamente a esta legumbre, dividida en parcelas según el sistema de cultivo empleado.
  • Plantación con varilla: Se realiza una plantación "estrecha" con tutorado por arriba, una técnica menos común pero eficiente.
  • Cultivo asociado con maíz:
    • En línea simple: Se intercalan las judías con el maíz en la misma línea de cultivo. Se recomienda una densidad de 55.000 plantas de judía y unas 14.000 de maíz por hectárea, con una separación entre líneas de 1,20 metros y entre plantas de 15 cm (judía) y 45 cm (maíz). Se deben elegir variedades de maíz resistentes al encamado y de ciclo corto o medio.
    • Con doble línea de judía y una central de maíz: Se siembran dos líneas de judía separadas 50 cm, con una línea de maíz intermedia. Estos sistemas pueden alcanzar rendimientos de 1,8 a 2 toneladas por hectárea de grano comercial, aunque requieren una mayor inversión en materiales de tutorado y mano de obra.
  • Sistema de monocultivo de judía con tutores: Se utilizan tutores de madera (eucalipto, castaño, avellano) de 2 a 2,5 metros de longitud. El principal inconveniente es la colocación de estos tutores, que requieren ser enterrados.
  • Monocultivo tutorado con malla: Se instala una estructura de postes de madera con mallas de plástico o nylon. La instalación es rápida, pero la recolección por "ordeño de vainas" puede ser laboriosa.
  • Monocultivo tutorado con rafia o cuerdas: Requiere una estructura de apoyo similar a la anterior. Facilita la recolección de planta y vainas, pero la colocación de una cuerda por cada 2-3 plantas es más laboriosa. Exige una menor inversión económica.
  • Monocultivo tutorado con varilla metálica apoyada: Varillas de tetracero corrugado (4, 8 o 12 mm de diámetro) permiten que las plantas repten por el suelo sin necesidad de trepar.

Siembra y Condiciones Óptimas

La siembra se realiza generalmente en mayo, aunque puede adelantarse a mediados de abril o posponerse a principios de junio según las condiciones climáticas. Es crucial evitar bajadas de temperatura que frenen la nascencia o el calor excesivo que induzca la latencia. El ciclo del haba es de aproximadamente 150 días (cinco meses).

La siembra se debe realizar con un pH del suelo entre 5,8 y 6,5. El encalado para ajustar el pH se realiza en otoño, un mes antes de aplicar fertilizantes y materia orgánica, y no se deben superar los 2.000 kg por hectárea.

En cuanto a las densidades y espaciamientos, las técnicas varían:

  • Línea simple: Una columna de plantas cada 15 cm en líneas separadas por 1,4 metros.
  • Línea doble: Dos columnas de plantas por línea, separadas 20 cm entre sí, con líneas separadas por 1,8 metros.

En todos los casos, es necesario realizar un tutorado para guiar el crecimiento de la planta.

Manejo del Suelo y Riego

Los suelos asturianos suelen tener entre un 7% y un 12% de materia orgánica, reduciéndose a entre un 5% y un 10% en suelos de cultivo. Las aportaciones de materia orgánica son necesarias pero deben ser controladas para evitar contaminación. Se recomienda realizar análisis de suelo para determinar la cantidad de agua, minerales, nivel de ventilación y materia orgánica, que es fundamental para la estructura y fertilidad del suelo.

Un suelo con un 13% de materia orgánica es apto para el cultivo de faba. La elección de la parcela es crucial, favoreciendo orientaciones Este-Oeste para maximizar la luz solar y evitando suelos muy labrados con poca estructura y materia orgánica. Se recomienda el uso de motocultores con grades, sembradoras o picadoras de maleza, y evitar el arado de vertedera y la fresadora.

A pesar de crecer en climas lluviosos, el haba necesita riego. El riego por goteo es el más recomendado, ya que permite un ahorro de agua, una aplicación localizada de fertilizantes y un suministro constante. Para una plantación eficiente, se estima un riego cada dos o tres días, aportando entre dos y tres litros por metro cuadrado en cada riego. El suministro de agua es un problema creciente debido a los veranos más calurosos y secos, lo que puede generar pérdidas de producción.

Rendimiento y Costes de Producción

El rendimiento medio de la producción de faba asturiana se sitúa en torno a los 1.700 kilos por hectárea. El coste de producción medio se estima en 5,5 euros por kilo, o 9.000 euros por hectárea. El precio medio de venta en origen suele ser de 10 euros por kilo.

La IGP Faba de Lourenzá, por ejemplo, en 2024, contaba con 40 productores y 6 almacenistas/envasadores, abarcando una superficie inscrita de 149 hectáreas, de las cuales 36 estaban sembradas, produciendo 14 toneladas con un valor de 140.000 euros. La media de terreno por productor es de 10.000 metros cuadrados.

El año 2024 fue calificado de "trágico" por la IGP Faba de Lourenzá debido a los estragos climáticos en la cosecha, que fue inferior a la de 2023. Sin embargo, la reducción de cosecha fue menos acusada para los productores dentro de la IGP, gracias a programas de mejora y defensa sanitaria.

Desafíos y Oportunidades del Sector

El sector de la faba asturiana se enfrenta a varios desafíos:

  • Aumento de costes de producción: Incremento en fertilizantes, energía y otros insumos.
  • Rentabilidad: Dificultad para obtener precios justos que cubran los costes y generen beneficios.
  • Despoblación rural: El envejecimiento y la progresiva desaparición del tejido productivo, especialmente en zonas rurales.
  • Falta de mano de obra: Problema extendido que afecta a la recolección y otras labores.
  • Competencia: Presencia en el mercado de fabas importadas de baja calidad y mercado negro interno.
  • Falta de liquidez y acceso a créditos: Dificultades financieras debido a la concentración de inversiones y la lenta entrada de ingresos.
  • Falta de base territorial: Obligación de trabajar parcelas muy pequeñas, lo que reduce la eficiencia.

No obstante, existen importantes oportunidades:

  • Alta demanda: La faba asturiana goza de gran popularidad y su venta está asegurada.
  • Profesionalización del sector: Creciente inversión en tecnología, mecanización y gestión comercial.
  • Diferenciación: El sello IGP Faba Asturiana aporta valor añadido y garantía de calidad.
  • Nuevas marcas propias: Permiten una mayor diferenciación y conexión con el consumidor.
  • Tendencias de consumo: Interés creciente por productos saludables, locales, sostenibles y con historia.
  • Innovación: Adopción de sistemas de riego localizado, monitorización y análisis de suelos.
  • Exportación: Potencial de crecimiento en mercados internacionales, especialmente donde hay comunidades de asturianos emigrados.

La profesionalización del sector, la creación de empleo, la puesta en valor del producto y de los agricultores, y la inversión en I+D son objetivos clave para asegurar el futuro de la faba asturiana.

La siembra - Faba Asturiana

La IGP Faba de Lourenzá busca atraer a más productores para aumentar el volumen de producción y acometer acciones conjuntas de promoción y mejora. Se considera que se podrían superar las 20 toneladas si los productores ajenos a la IGP se integraran en ella. El pliego de condiciones de la IGP se puede modificar para mejorar la calidad y ayudar a los cultivadores en sus buenas prácticas.

La IGP protege las "habas secas separadas de la cápsula, procedentes de la familia de las fabáceas o leguminosas, especie Phaseolus vulgaris L. de la variedad local conocida como faba Galaica, procedentes de semillas certificadas, reempleo controlado de la propia explotación o de semillas procedentes de otras plantaciones inscritas". No se puede identificar ni comercializar como faba de Lourenzá la que no haya sido producida en A Mariña lucense.

La cata sensorial define características como el "buen comportamiento en cocción, con granos enteros y completos y pastosidad de la pulpa, que está exenta de grumos y escasamente diferenciada de la piel". El haba solo se vende en envases de 0,5 o 1 kilo, o de 5 a 20 kilos para colectividades.

AGACAL supervisa el cumplimiento de los requisitos de la IGP mediante controles documentales y a pie de finca, asegurando la adecuación de la producción al terreno inscrito y, en el caso de las envasadoras, el estado de las instalaciones y los envases.

La rotación de cultivos y el abono verde son consideradas buenas prácticas para optimizar la producción.

El cultivo asociado, como la intercalación de judía con maíz, o el monocultivo tutorado con diferentes sistemas (tutores de madera, malla, rafia, varilla metálica), son técnicas que se adaptan a las necesidades y recursos de cada productor, buscando siempre la máxima eficiencia y rentabilidad.

Un ejemplo de innovación es Herminio Noval, de Fabas La Salense, pionero en la instalación de un sistema de riego localizado con monitorización, que le permite optimizar el uso del agua y los abonos, garantizando la producción ante los veranos cada vez más calurosos y secos.

La faba asturiana, más allá de ser un alimento, representa un legado cultural y económico para Asturias. Los esfuerzos por profesionalizar el sector, mantener la calidad y adaptarse a los desafíos del mercado son fundamentales para asegurar su continuidad y prosperidad.

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