Tiempo de Cocción del Muslo de Pollo Hervido: Guía Completa para un Plato Jugoso y Saludable

El pollo es una de las carnes más versátiles y populares en la cocina, y el hervido es una de las formas más sencillas y saludables de prepararlo. Si bien el concepto de "pollo hervido" puede no sonar tan apetitoso como un asado, es una solución económica, sencilla y saludable para sumar proteínas magras de alta calidad a cualquier comida.

Esta técnica es perfecta para sacar el máximo partido de las pechugas, que pueden brillar mucho más que a la plancha y admiten su reaprovechamiento en diversos platos a lo largo de varios días, sin que queden resecas e insulsas. Podríamos hervir otras partes del ave, pero no merece mucho la pena.

Cortes de pollo: pechuga, muslo, ala

Conceptos Básicos de la Cocción de Pollo

Aunque en el lenguaje coloquial podamos usar como sinónimos los términos de hervir, cocer, pochar o escalfar, no son exactamente lo mismo. Lo que buscamos con las pechugas de pollo, sin embargo, no es tanto hervir como pochar, es decir, cocer la carne a una temperatura suave, controlada, sin dejar que el agua o el líquido empleado hierva a borbotones violentos.

La carne de ave, y más aún la pechuga, es delicada, y necesita que la tratemos con finura si no queremos arruinar su textura.

Enriqueciendo el Sabor del Pollo Hervido

Podemos usar solo agua, pero el pollo ganará en sabor si añadimos hierbas, especias u otros ingredientes aromáticos, igual que haríamos al preparar un caldo. También podemos mezclar el agua con caldo de verduras o de pollo, o enriquecer el líquido con un buen vinagre aromático, zumo de naranja, vino blanco o un Jerez, salsa de soja o salsa Perrins... todo lo que aporte aroma al pollo será bienvenido, siempre que no nos pasemos echando de todo a la vez.

Hierbas aromáticas y especias para pollo

Proceso de Cocción Ideal

Importantísimo: nunca añadas el pollo al líquido caliente y mucho menos hirviendo. Coloca las pechugas con los aromáticos en una cazuela u olla ancha y alta, y llénala de agua fría o de la mezcla líquida que estés usando. Si el agua está muy fría y/o hemos sacado al momento las pechugas de la nevera, tardarán más en cocerse, pero lo importante es que no asustemos al pollo aplicándole calor fuerte directamente.

Dispón la cazuela llena sobre el fuego de la cocina que se adapte mejor a su diámetro y enciende el fuego o la potencia a un nivel medio. Otro punto clave es que jamás debe romper a hervir a borbotones. Queremos pochar. Cuando empiecen a salir burbujitas y notes que el líquido emite calor en forma de vapor, es el momento de bajar la potencia a una intensidad baja. Lo ideal es disponer de un termómetro de cocina digital de lectura instantánea, o uno específico para carnes.

No queremos pollo crudo por dentro -jamás comas carne de ave que no esté completamente cocinada, es peligroso-, pero tampoco pasada. El tiempo que suele tardar varía en función del tamaño de la pieza, la temperatura de cocción, el líquido usado o incluso el tipo de pollo, así que no conviene fiarse solo del reloj.

Tiempos de Cocción Según el Método

La cocción del pollo dependerá de la parte que se quiera preparar y del método elegido. A continuación, exploramos las diferentes opciones y sus respectivos tiempos:

1. Cocer Pollo en Olla o Cazuela Convencional

Si te decides por una cazuela convencional, de las de toda la vida, el pollo estará listo en 25-30 minutos. Escoge una olla alta para que entre todo el pollo y no se salga el agua.

  1. Preparamos una olla grande y ponemos las pechugas de pollo enteras dentro.
  2. Vertemos como un litro y medio de agua, cubriendo el pollo (un dedo más o menos).
  3. Ponemos la cazuela a hervir a fuego medio durante 15 minutos, y cada 5 minutos le damos la vuelta a las pechugas.
  4. Apagamos el fuego y tapamos con la tapadera.
  5. Dejamos reposar el pollo en el agua caliente durante 10 o 15 minutos, hasta que esté bien cocido y alcance una temperatura interna de 75º C (165º F).
  6. Retiramos las pechugas de pollo del agua y colócalas en una tabla de picar grande.

Para hacernos una idea, una pechuga corriente de hoy en día necesitará unos 10-15 minutos desde que el agua alcanza ese punto por debajo de la ebullición, si las cueces con la tapa puesta.

Olla convencional con pollo hirviendo

2. Cocer Pollo en Microondas con Función Horno

Si tu microondas tiene función de horno, puedes cocinar el pollo troceado. Sazónalo con especias, rocíalo con un poco de aceite de oliva, un chorrito de vino blanco y un limón exprimido. Con un recipiente apto para microondas, tendrás el pollo listo en 20 minutos.

3. Cocer Pollo con Thermomix

Para cocer pollo con Thermomix, debes trocearlo antes para poder distribuirlo en el vaso de Thermomix.

4. Cocer Pollo en Olla GM (Olla a Presión Eléctrica)

La olla GM es una olla a presión, pero eléctrica que permite controlar la temperatura de forma fácil. Para cocer el pollo en este tipo de olla, también necesitamos trocear el pollo con anterioridad, para que podamos meterlo en el recipiente y para que se haga antes.

Si quieres guisarlo, debes sofreír antes los ingredientes en la olla (hay una función ya diseñada para ello), después pondremos la carne de pollo troceada y la dejaremos sellar para no perder sus jugos, y ve mezclando con una cuchara de madera, después añade agua o caldo y cubre por completo el pollo. Cerramos la olla y dejamos cocinar en un programa de 15 minutos a 110º C.

5. Cocer Pollo en Olla Exprés

La olla exprés es una de las ollas clásicas, que la mayoría de gente tiene en casa y es la forma más rápida de cocer pollo. Se introducen todos los ingredientes a la vez y se deja cocer 10-15 minutos. Al ser la olla más grande y alta, se podrá meter el pollo casi entero.

NOTA: Si el pollo está congelado, es necesario descongelarlo con anterioridad.

Te enseño a cocer pollo en la olla express

6. Cocer Pollo al Vapor

Cocinar al vapor es una técnica mucho más sana, conserva el color y sabor de los alimentos, y además la pérdida de nutrientes es menor, que si lo cocemos en agua. Con esta técnica, puedes realizar dos recetas a la vez, una en el agua que se está cociendo y otra en el cestillo de vapor.

Para cocer pollo al vapor, no necesitas una gran olla, ya que puedes hacerlo simplemente en una sartén. Tan simple como colocar agua en el fondo aromatizado a tu gusto, y encima el cestillo de vapor. Cuando el agua comience a hervir, coloca las pechugas en el cestillo, tápalas y baja el fuego al mínimo, en 6-8 minutos tendrás unas pechugas de pollo cocinadas al vapor. Te recomendamos darle la vuelta a la mitad de cocción.

A continuación, una tabla resumen de los tiempos de cocción para las pechugas de pollo:

Método de Cocción Tiempo Aproximado Notas Adicionales
Olla/Cazuela Convencional 25-30 minutos Desde que el agua alcanza el punto de ebullición suave, a fuego medio.
Olla Exprés 10-15 minutos Ideal para una cocción rápida.
Olla GM (Eléctrica) 15 minutos A 110º C, con pollo troceado.
Microondas (con función horno) 20 minutos Pollo troceado, con aceite y vino blanco.
Vapor (en sartén con cestillo) 6-8 minutos A fuego mínimo, una vez que el agua hierve.

Conservación del Pollo Hervido

Cuando tengas el pollo cocido, lo mejor es que se enfríe y guárdalo en la nevera. No lo dejes a temperatura ambiente. Un pollo cocinado y guardado en la nevera lo podrás consumir hasta 3 días después de haberlo cocinado.

Para conservar el pollo hervido no tienes que esperar a que se enfríe del todo. Una vez pasados 10 minutos, guarda las pechugas en recipientes de cierre hermético, mejor si puedes extraer parte del aire con un dispositivo de conservación al vacío a corto plazo. Para que se conserven mejor, recomendamos envasar por separado cada pechuga o la cantidad que vayamos a emplear en cada comida, de tal modo que el envase solo se abra una vez.

También podemos filtrar el caldo de la cocción y guardar las pechugas hervidas sumergidas en ese líquido, para que ganen incluso un poco más de sabor en la nevera.

Formas de Consumir el Pollo Hervido

Hay mil maneras de consumir pechugas de pollo hervido, tanto en frío como en caliente. Es un recurso estupendo para sumar proteínas a cualquier plato rápidamente, desde cualquier ensalada a sopas y cremas de verduras. Combínalas con verduras, arroz cocido, cuscús, quinoa, noodles asiáticos, pisto o menestra...

Las formas que suelo emplear el pollo en casa, en dados o en hilos. Para rellenar tacos, arepas, empanadas, empanadillas… Lo más fácil, es cortar en daditos el pollo cocido (más o menos del mismo tamaño) y guardar en una bolsa zip, así lo tengo listo para mis ensaladas en cualquier momento. Para rellenar arepas o tacos, una pastela, pastel de pollo o una empanada, lo que hacemos es desmenuzarlo, bien la pechuga u otra parte del pollo cocido con tenedores o con nuestras manos. Así ayudamos a conservar su jugo además de evitar quemaduras, ya que es mejor deshebrar cuando recién ha salido de la cocción. Luego lo metemos en bolsas zip o en un recipiente hermético y a la nevera.

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