La lenteja (Lens culinaris) es una legumbre anual de origen milenario, reconocida por su elevada resistencia y sus excelentes propiedades nutricionales. Bajas en colesterol, altas en proteínas, fibra, vitaminas y minerales, son uno de los alimentos más completos y beneficiosos para la salud.
Aunque en su forma silvestre las lentejas crecieron originariamente en la región mediterránea y el Medio Oriente, actualmente se plantan en numerosos países, tanto en Asia como al norte de África, y en algunas regiones de Europa y Latinoamérica.

Preparación para el cultivo de lentejas
Cultivar lentejas es un proceso sencillo que no requiere grandes conocimientos de jardinería, lo que las hace ideales tanto para principiantes como para expertos. Sin embargo, hay varios aspectos a tener en cuenta para asegurar un cultivo exitoso.
Selección de semillas y variedades
Existen una gran variedad de lentejas que puedes plantar, como las lentejas amarillas, verdes o rojas. Otros tipos muy conocidos son la lenteja pardina y la lenteja beluga. Sea cual sea tu elección, es preferible comprar semillas ecológicas para asegurar la calidad y el éxito de la germinación.
Cuándo sembrar lentejas
El momento de la siembra de la lenteja depende del tipo de clima de la zona. Las semillas de la lenteja pueden germinar a unos cuatro grados centígrados, pero no toleran las heladas. Por ello, la temperatura óptima es de entre 6º y 28º. En climas fríos, lo mejor es esperar hasta después de las heladas de primavera, entre finales de abril y principios de mayo. Si los inviernos son lluviosos pero no tan fríos, se pueden plantar tres meses antes.
Otra alternativa es plantar lentejas en el interior, usando semillero o macetas, alrededor de 2 semanas antes de las últimas heladas.
Preparación del suelo
La planta de lentejas precisa un suelo rico en materia orgánica, que deberás enriquecer con abono orgánico, como puede ser el humus de lombriz, el bokashi o el compost. Es crucial que la tierra tenga un buen drenaje y que el PH esté entre 5.5 y 9. Las lentejas crecen mejor en suelos calcáreos y no les conviene un suelo demasiado rico en nutrientes, ya que son rápidamente atacadas por hongos. Puedes plantar lentejas incluso donde otras verduras ya no prosperan.
Cómo sembrar las lentejas
Para facilitar la germinación, pon las semillas de lentejas a remojo durante toda la noche anterior a la siembra. También puedes hacerlas germinar en interior entre algodones humedecidos y trasplantarlas después.
Siembra las semillas a una profundidad que equivalga a tres veces el tamaño de la semilla, dejando unos 15 centímetros de separación entre cada una.
Cuidados básicos de las lentejas
La lenteja es una planta poco exigente que apenas necesita cuidados después de la siembra, lo que la hace ideal para hortelanos principiantes. Sin embargo, seguir algunos consejos puede ayudarte a obtener la cosecha más abundante posible.
Exposición al sol y temperatura
La planta requiere de una buena dosis de sol, así que plántalas en una de las zonas más soleadas de tu huerto o terreno. La sequía y el sol abrasador no son un problema para estas leguminosas. La temperatura ideal para que las lentejas crezcan es entre 6 y 28°C. Aunque la lenteja tolera hasta cierto grado el frío, no soporta las heladas. Plántalas siempre en una época en que no vayan a verse sometidas a temperaturas en torno a los 0ºC.

Riego de las lentejas
Las lentejas agradecen cierto nivel de humedad en el suelo, pero son muy susceptibles a la putrefacción por exceso de humedad. Aunque pueden soportar sequías no muy prolongadas, se recomienda regar cuando el suelo empiece a dar muestras de sequedad. Cuando las vainas comienzan a secarse, conviene espaciar los riegos o incluso detenerlos. El agua de lluvia ocasional suele ser suficiente, pero se pueden apoyar con cantidades moderadas de agua cuando forman las vainas.
Fertilización y deshierbe
Las lentejas producen su propio nitrógeno y, por lo tanto, no necesitan ningún fertilizante adicional. Son relativamente poco competitivas y favorecen el crecimiento excesivo de malezas de rápido crecimiento. Es por eso que debes quitar las malas hierbas del lecho con regularidad para que la planta de lentejas tenga suficiente espacio.
Enrejado y aireación
No es necesario, pero sí conviene proporcionar a la planta un enrejado o alguna otra estructura baja en la que pueda apoyarse. De lo contrario, la planta se esparcirá por el suelo, necesitando más espacio y haciéndose más vulnerable al ataque de plagas y enfermedades. Esta planta agradece estar en una zona con paso de aire, de la misma forma que es mejor evitar que las plantas estén demasiado cerca unas de otras.
Cultivo mixto
Siempre debes cultivar las lentejas en cultivos mixtos con cereales, ya que las plantas tienen tallos débiles que se doblan fácilmente. Los cultivos mixtos adecuados son, por ejemplo, la avena o el mijo. Sirven a las plantas de lentejas como un soporte natural al que pueden aferrarse.
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La cosecha de las lentejas
Dependiendo de la temperatura, el clima y la especie concreta de lenteja, la cosecha se puede realizar en un periodo de entre 80 y 110 días tras la siembra. Las primeras lentejas estarán maduras a partir de mediados o finales de agosto.
Identificación del momento óptimo
Se debe cosechar cuando la planta empiece a secarse. Las lentejas maduras se distinguen porque las vainas están decoloradas y los granos, duros. Es importante esperar a que las vainas de las lentejas se vuelvan marrones y se sequen en la planta antes de cosecharlas. Lo más idóneo es segarlas cuando tienen un color amarillo verdoso (alimonado) para evitar que el fruto se caiga al suelo y, por tanto, se pierda.
Proceso de recolección
Cuando la planta esté seca, córtala por la base del tallo y cuélgala boca abajo para que se seque por completo, preferiblemente metida en una bolsa de papel o tela. Una vez seca la planta, sacúdela para que caigan las semillas.
En el caso de grandes extensiones, se realiza una siega de la planta para dejarla en caballones durante unos días y que se termine de secar. Luego, se utiliza un trillo que hace una separación del grano y la paja de forma muy eficaz, obteniendo unas lentejas muy limpias y sin ningún daño. Las cosechadoras de cereal tienden a dañar las lentejas, por lo que este método es preferible para el consumo humano.

Almacenamiento
Una vez que las vainas estén completamente secas, basta con abrirlas para recuperar las lentejas. Las lentejas pueden guardarse en un lugar seco y alejado de la luz durante aproximadamente un año. Lo mejor es guardarlas en tarros de cristal bien cerrados para evitar cualquier riesgo de humedad. Los restos secos de la planta se pueden aprovechar para la fabricación de abono orgánico como compost o humus.
Aspectos económicos de la cosecha de lentejas
La producción de lentejas, especialmente variedades como la Castellana o la Pardina, puede ser atractiva económicamente, aunque los precios y rendimientos pueden variar significativamente. Por ejemplo, el precio de la lenteja Castellana puede rondar los 700€/t, con una producción de aproximadamente 1.000 kg/ha, siempre que el grano esté sin daños y sin manchas. Las manchas suelen ser un indicio de enfermedades no controladas, lo que puede disminuir el precio.
La lenteja pardina, por otro lado, a menudo se cultiva bajo contrato. La empresa que suministra la semilla se compromete a comprar la lenteja pardina a 480€/t, con la condición de que el agricultor devuelva un 150% de la semilla utilizada.
Desafíos y rentabilidad
En los últimos años, el precio de la lenteja ha reducido casi un 50%, lo que dificulta la rentabilidad para los agricultores. Aunque se esperen producciones de 900 o 1.000 kilos por hectárea, el resultado real puede ser mucho menor, a veces de solo 300 kilos. Ante esta situación, algunos agricultores optan por sacar a la venta su propia gama de legumbres para tratar de rentabilizar la cosecha.