Las croquetas de jamón son un plato tradicional de la gastronomía española, un aperitivo clásico que deleita a todos. Aunque muchas recetas tradicionales llevan harina de trigo, esta versión está adaptada para quienes no pueden consumir gluten, utilizando maicena para una bechamel suave y cremosa.
Preparar croquetas es un arte, y dominar la técnica de las croquetas de jamón es esencial antes de innovar con otros sabores. El secreto para unas croquetas perfectas radica en la calidad de sus ingredientes, especialmente un buen jamón y una bechamel bien elaborada.

Ingredientes para unas Croquetas de Jamón con Maicena
Para conseguir unas croquetas crujientes por fuera y cremosas por dentro, aptas para celíacos, necesitarás los siguientes ingredientes:
- 160 gr de picadillo de jamón ibérico (o pollo, carne de cocido, etc.)
- 70 gr de mantequilla
- 80 gr de maicena (almidón de maíz)
- 600 ml de leche (entera o sin lactosa)
- Sal al gusto
- Pimienta y nuez moscada
- Huevo batido y pan rallado (sin gluten para celíacos) para empanar
- Aceite de oliva virgen extra para freír
- Opcional: media cebolla picada muy fina
La Calidad del Jamón: Clave del Sabor
Si quieres triunfar con unas croquetas de jamón, lo ideal es utilizar un jamón de calidad que le aporte un gran sabor. Un buen jamón ibérico, por ejemplo, los Pedroches, que proviene de cerdos de raza 100% ibérica criados en las dehesas del Valle de los Pedroches (Córdoba), da una intensidad de sabor que lleva la receta a otro nivel.
Estos jamones, criados en libertad y alimentados a base de bellotas, producen unos jamones dignos de una de las cuatro D.O de jamón que tenemos en España.

Preparación Paso a Paso
1. Sofríe el jamón y la cebolla (opcional)
En una sartén grande y honda, añade un chorro de aceite de oliva virgen extra. Si decides usar cebolla, pélala y córtala muy fina, luego sofríela a fuego medio hasta que empiece a dorarse ligeramente. El aceite de oliva virgen extra le dará un toque tradicional a las croquetas. Después, incorpora el jamón picado y saltea unos minutitos, lo justo para que vaya dejando su sabor sin resecarse. Retíralo de la cazuela y resérvalo.

2. Prepara la bechamel con maicena
En la misma cazuela donde sofreíste el jamón, pon la mantequilla. Cuando se haya fundido, añade la maicena. Rehoga la maicena durante unos minutos, removiendo bien para que se sofría un poco y vaya perdiendo el sabor a crudo.
Incorpora la leche poco a poco, removiendo constantemente para evitar grumos. Para esta cantidad de maicena, los 600 ml de leche son ideales para que la masa no quede demasiado consistente. Deja la mezcla uno o dos minutos, removiendo constantemente, y retírala del fuego.
Comprueba la sazón por si el jamón estuviera muy salado y fuera suficiente. Vierte la sal (en caso necesario), la pimienta al gusto y la nuez moscada. Remueve bien hasta que la bechamel espese y adquiera una textura ligeramente espesa.
3. Incorpora el jamón y enfría la masa
Una vez que la bechamel esté fina y haya adquirido una textura ligeramente espesa, incorpora los trocitos de jamón que tenías reservados. Mezcla bien para que se distribuyan de manera uniforme.
Vierte la masa en un recipiente (o en una manga pastelera) y déjala enfriar, preferiblemente durante varias horas o toda la noche en la nevera. Es importante que la masa enfríe totalmente antes de pasar a la fritura. Esto hará que sea más fácil formar las croquetas y asegurará que no se deshagan al freírlas. Si utilizas una manga pastelera, corta el extremo o punta para facilitar la formación.

4. Forma y empana las croquetas
Con la masa fría, forma pequeñas bolitas o tiras del mismo tamaño con las manos (o con la ayuda de dos cucharas). Pásalas primero por pan rallado (sin gluten para celíacos), luego por huevo batido y, finalmente, de nuevo por pan rallado para crear una capa crujiente y asegurar que no se abran al freír.
Cómo freír croquetas sin que se rompan
5. Fríe las croquetas
Calienta abundante aceite de oliva virgen extra en una sartén a fuego fuerte. Para que las croquetas no se abran al freír, lo mejor es que el aceite esté bien caliente, sin llegar a humear, y que las cubra totalmente para que el calor les llegue por todas partes y no revienten al darles la vuelta.
Fríe las croquetas por tandas, sin echar demasiadas a la vez para evitar que baje la temperatura del aceite. Si el aceite no llega a cubrir toda la croqueta, gíralas con frecuencia para que se doren por ambos lados de manera uniforme.
Cuando estén doradas y crujientes, sácalas y colócalas sobre papel absorbente para eliminar el exceso de aceite. A mí me gustan recién hechas, templadas, frías... ¡son deliciosas en cualquier momento!
Consejos para unas Croquetas Perfectas
- Maicena para suavidad: La maicena hace que la masa quede más suave y cremosa. Si nunca te has atrevido a prepararlas así, te aconsejo que lo hagas. ¡Te va a sorprender!
- Tiempo de reposo: Es crucial dejar que la masa repose y se enfríe completamente en la nevera. Esto facilita mucho la tarea de dar forma a las croquetas y asegura que no se deshagan al freírlas. Preferiblemente, déjala enfriar hasta el día siguiente.
- Temperatura del aceite: Un aceite bien caliente es fundamental para un buen resultado. Si el aceite no está lo suficientemente caliente, las croquetas absorberán demasiado aceite y quedarán blandas.
¿Se pueden congelar las croquetas?
¡Por supuesto! Una vez empanadas, puedes congelar las croquetas en una bandeja hasta que estén sólidas. Luego, guárdalas en bolsas herméticas o en un tupper sin apelmazarlas para que no pierdan la forma. Cuando las quieras freír, no es necesario descongelarlas; simplemente fríelas directamente congeladas, añadiendo un par de minutos más al tiempo de cocción.

Croquetas de Jamón sin Gluten: Un Aperitivo para Cualquier Ocasión
Estas croquetas de jamón caseras y sin gluten son ideales para cualquier momento: desde un aperitivo para una celebración especial hasta una comida informal con amigos. Son fáciles de hacer y puedes preparar la masa con antelación, lo que te permitirá freírlas justo antes de servirlas para que estén crujientes por fuera y, a su vez, cremosas por dentro.
Ya sea para sorprender a tus invitados o para darte un capricho en casa, estas croquetas siempre serán una apuesta ganadora. Además, al usar pan rallado sin gluten, haces las delicias de los celíacos.
Preguntas Frecuentes sobre las Croquetas de Jamón Sin Gluten
1. ¿Cómo puedo evitar que las croquetas se rompan al freírlas?
Para evitar que las croquetas se rompan, asegúrate de que la masa esté bien fría antes de darles forma. Además, el aceite debe estar bien caliente antes de freírlas. Freírlas en tandas pequeñas también ayuda a que se cocinen de manera uniforme sin romperse.
2. ¿Puedo hacer croquetas sin gluten de otros sabores?
¡Claro! Puedes adaptar esta receta a otros sabores como pollo, setas, bacalao o gambas. Solo tienes que sustituir el jamón por el ingrediente que prefieras y seguir el mismo proceso.
3. ¿Qué tipo de leche puedo usar?
Puedes utilizar leche entera, semidesnatada o incluso opciones sin lactosa si prefieres una versión sin lácteos. También puedes usar leche vegetal, aunque el sabor y la consistencia pueden variar un poco.
4. ¿Puedo hornear las croquetas en lugar de freírlas?
Sí, puedes hornearlas si prefieres una opción más ligera. Precalienta el horno a 200ºC y hornea las croquetas durante unos 15-20 minutos, girándolas a mitad de cocción para que se doren por ambos lados.
5. ¿Cómo saber si las croquetas están bien cocidas por dentro?
Las croquetas deben estar doradas por fuera y calientes por dentro. Si las fríes congeladas, asegúrate de que el aceite no esté demasiado caliente para que no se doren demasiado rápido sin cocerse por dentro.
Acompañamientos para tus Croquetas
Las croquetas de jamón sin gluten son deliciosas por sí solas, pero también pueden acompañarse con salsas como alioli, mayonesa casera o una salsa de pimientos del piquillo. Además, son perfectas para servir junto con una buena ensalada verde o una tapa de queso en aceite.
Desde Cocina Fácil te proponemos seguir en la línea de lo tradicional y servir estas croquetas tan deliciosas con una ensaladilla rusa de la abuela, junto con unos bocaditos de patata y queso, sin olvidarnos de una buena tabla de quesos acompañada de un aperitivo más sofisticado como son las piruletas de queso con pistachos o unas patatas bravas.
