El principito (título original en francés: Le Petit Prince) es la más famosa novela escrita por el aviador y escritor Antoine de Saint-Exupéry. Fue publicada por primera vez el 6 de abril de 1943, cuando vivía exiliado en Estados Unidos tras la caída de Francia durante la Segunda Guerra Mundial. Es un cuento infantil que desde su apariencia sencilla ha llegado a considerarse una obra universal, siendo traducida a 160 lenguas y dialectos, llegando a convertirse en uno de los mayores éxitos de ventas de todos los tiempos, es el libro francés más vendido del mundo.
La historia de El principito trata temas universales como el amor, la amistad, el sentido de la vida y la naturaleza humana. Realiza una crítica al hombre y a la civilización moderna que conducen a la pérdida de los valores más esenciales del ser humano. Defiende la sabiduría de los niños como algo que sirve para guiarse en la vida adulta, pero que irremediablemente se pierde con la edad. Los adultos son serios, no saben disfrutar porque no saben qué es lo verdaderamente importante, lo esencial se escapa de la vista porque es invisible. Es una obra que puede enmarcarse dentro de la corriente filosófica del existencialismo.
El principito es un modelo de libro-trampa. Un relato escrito para adultos que, por razones desconocidas, acaso estrictamente comerciales, hemos adjudicado a los niños. Tanto es así que Saint-Exupéry, en las entrevistas que le realizaron cuando apareció el cuento, insistió en el hecho de que lo que él pretendía no era sino ofrecer su visión personal sobre la humanidad -una humanidad que en esos momentos libraba una cruel guerra- y todas las estupideces que hay a nuestro alrededor. Aderezado, además, con una peculiar filosofía emanada, probablemente, del ginebrino Rousseau: esa ancestral sabiduría propia de los niños que, al convertirse en adultos, terminan por perderlo todo.
El principito consta de 26 capítulos, más una pequeña dedicatoria y un capítulo final. A lo largo de los mismos el punto de vista del narrador, que es el aviador, se va entretejiendo desde la primera persona a la tercera persona.
El Viaje del Principito
La historia del viaje del principito comienza con una introducción del aviador, el cual nos muestra su punto de vista del mundo de los adultos. Utilizando un lenguaje sencillo explica que se siente como un niño que ha crecido. Cuenta que cuando era pequeño dibujaba boas de la selva que habían engullido a un elefante pero ningún adulto llegó nunca a entenderlo, pensando que se trataban de sombreros. Las personas mayores no entienden nunca nada por sí mismas, y es cansador, para los niños, darles una y otra vez explicaciones.
El aviador sufre una avería en el desierto del Sáhara. Se encuentra sólo, con agua para ocho días, y debe buscar una solución para conseguir arreglar el motor. Aparece un niño, el principito, pidiéndole que le dibuje un cordero. Él dibuja la boa con el elefante en su barriga. El principito reconoce el dibujo y le dice que no quiere una boa que se ha comido un elefante, sino un cordero. El aviador dibuja varios corderos pero no le gusta ninguno, así que al final el aviador le dibuja una caja y le dice que el cordero que quiere está dentro. El principito se queda contento.
Intrigado por la aparición repentina del principito, el aviador intenta averiguar de dónde proviene. Sin embargo no consigue sacarle mucha información sobre su planeta, sólo que es pequeño, y que no hace falta atar al cordero porque no tendría dónde ir. A medida que tienen conversaciones llega a averiguar que el principito viene del asteroide B 612, que fue descubierto por un científico turco el cual no obtuvo reconocimiento hasta que repitió su demostración con un traje muy elegante. El aviador reflexiona sobre cómo los adultos necesitan números y datos para creer en las cosas.
Si uno dice a los adultos: "Vi una bella casa de ladrillos rosas, con geranios en las ventanas y palomas en el techo..." no logran imaginársela. Hay que decirles: "Vi una casa de cien mil francos." Entonces exclaman: "¡Qué lindo!"
El principito le explica que quiere el cordero para que coma los arbustos de su planeta y así evitar que crezcan árboles baobabs. Si creciera un baobab sus enormes raíces acabarían destrozando el planeta. El principito reflexiona sobre lo importante que es cumplir con las obligaciones diarias, antes de que se acumulen, y crezcan como los baobabs y sea totalmente imposible deshacerse de los problemas que generan.
A veces no hay problema en dejar el trabajo para después. Pero en caso de tratarse de baobabs, es siempre catastrófico.
Un día el principito se da cuenta de que el cordero puede comerse a la rosa, y le pregunta al aviador por qué lo hacen, aunque las rosas tengan espinas. Como el aviador se encuentra muy ocupado arreglando una pieza del motor, y preocupado porque casi no queda agua, se ofusca con el principito y le dice que tiene que ocuparse de cosas serias. Entonces el principito argumenta lo importante que es para él su flor.
Si alguien ama a una flor de la que no existe más que un ejemplar en los millones y millones de estrellas, eso basta para que se sienta feliz cuando las mira. Se dice: "Mi flor está allá en algún lado..." Pero si el cordero se come la flor, es para él como si, de golpe, ¡todas las estrellas se apagaran! ¡Y eso no es importante!

Los Planetas Visitados
A raíz de lo ocurrido el principito comienza a narrar la razón por la que se fue de su planeta y cómo fue su viaje. Un día nació en el planeta del principito una flor diferente a las demás. Era coqueta y vanidosa, y pedía constantemente la atención del principito. Él le procura toda clase de atenciones pero no consigue entenderla, lo que finalmente provoca que abandone su planeta aprovechando una migración de pájaros salvajes. Al despedirse de la flor, ella le pide perdón por haber sido tan tonta, pero le recuerda que él también lo fué.
Así es cómo el principito comienza su viaje, pasando por diferentes planetas donde habitan personajes solitarios, hasta llegar a la Tierra. Llega a un asteroide donde conoce a su único habitante, el rey. Él le dice que gobierna todo el universo, pero cuando el principito le pide ver una puesta de sol, el rey le explica que solamente se puede ser un buen monarca si se piden cosas que son razonables y que por tanto esperé a la tarde. Pero el principito se marcha. Llega al planeta del vanidoso. El vanidoso sólo quiere que el principito le apluda y halague, lo cual él hace durante un rato pero se acaba aburriendo y decide irse, no sin antes complacer al vanidoso quien le pide que le diga que le admira por ser el hombre más guapo, rico y mejor vestido del planeta.
Porque, para los vanidosos, los demás hombres son admiradores.
Al marcharse del planeta del vanidoso, el principito llega al planeta del bebedor, que bebe para olvidar que siente vergüenza por beber. El círculo vicioso en el que se encuentra el bebedor le causa una gran pena al principito. Decide abandonarlo y así llega al planeta del hombre de negocios, el cual lleva toda su vida dedicado a contar las estrellas con el fin de poseerlas. El principito no puede entender la utilidad que tiene dedicarse a poseer las estrellas.
Yo poseo una flor que riego todos los días. Poseo tres volcanes que deshollino todas las semanas. Porque deshollino también el que está apagado. Nunca se sabe. Es útil para mis volcanes, y es útil para mi flor, que yo los posea. Pero tú no eres útil para las estrellas.
El siguiente planeta que visita es el del farolero. Enciende y apaga su farol cada minuto, porque su planeta gira muy rápido. Sin embargo el principito respeta mucho al farolero, porque es el único que hasta el momento, no se ocupa solamente de sí mismo, y aunque le gustaría ser su amigo, se va del planeta porque no hay sitio para los dos. Así es como llega al último planeta que visita antes de llegar a la Tierra. Es el del geógrafo, un planeta diez veces más grande que los anteriores. El geógrafo se dedica a recibir a los exploradores y registrar sus descubrimientos, pero no explora por él mismo. Así que aunque tiene un planeta muy hermoso, no sabe si en él hay océanos, ciudades o ríos porque no se ha levantado de su escritorio nunca. El geógrafo se interesa por el planeta del principito, y él le explica que tiene volcanes y una flor. Pero el detalle de la flor no es importante ya que según el geógrafo no se recoge información sobre las cosas efímeras. El principito no sabe lo que significa que algo sea efímero. Cuando consigue entenderlo se siente muy arrepentido de haber dejado su planeta y a su flor sola.

El Significado de la Vida en la Tierra
Como el geógrafo le recomienda visitar la Tierra, el principito se dirige allí. Al llegar conoce a la serpiente del desierto que le cuenta que es más poderosa que el dedo de un rey ya que puede devolver a la tierra de donde ha venido a quien toca. También le dice que podría devolverlo a él a su estrella porque es puro.
Me pregunto si las estrellas están iluminadas para que cada uno pueda algún día encontrar la suya
El principito comienza a recorrer el desierto. Se sube a la cumbre de una montaña, pero no ve nada más que más picos afilados, lo que le lleva a pensar que toda la Tierra es así. Encuentra un jardín con muchas rosas y se da cuenta de que su flor no era única en el universo.
Me creía poseedor de una flor única, y sólo tengo una rosa ordinaria. Eso y mis tres volcanes que me llegan a la rodilla, uno de los cuales posiblemente esté apagado para siempre, no hacen de mí ciertamente un gran príncipe...
Conoce al zorro, quien le pide que le domestique porque quiere tener un amigo. Gracias a él, se da cuenta de que su rosa es especial, porque al domesticarla la hizo su amiga. El zorro le enseña el sentido del amor y la amistad.
Aquí está mi secreto. Es muy simple: sólo se ve bien con el corazón. Lo esencial es invisible a los ojos.

Tras el tiempo pasado con el zorro el principito tiene un encuentro con un guardagujas y un vendedor de píldoras que quitan la sed. Estos encuentros muestran cómo son las vidas marcadas por horarios y por acciones repetidas.
De vuelta a la narración del aviador, en el desierto, ya no tienen casi agua y hablan sobre la posibilidad de morir de sed. Pero el principito cree firmemente que hay un pozo en el desierto, por lo que deciden ir a buscarlo.
Lo que hace al desierto tan bello - dijo el principito - es que esconde un pozo en algún lado.
Milagrosamente encuentran el pozo y el agua que tanto necesitaban. El principito le cuenta al aviador que se va a cumplir un año desde que llegó a la Tierra y le pide que dibujé un bozal para que el cordero no se coma a su flor. Cuando el aviador termina de arreglar el avión se entera de cómo va a volver el principito a su planeta porque lo encuentra hablando con la serpiente, la cual es muy venenosa. Esa misma tarde la estrella del principito estará exactamente sobre ellos y él podrá regresar. El aviador intenta convencer al principito de que no se vaya dejándose morder por la serpiente, pero no consigue convencerlo. El principito le explica al aviador que siempre que mire a las estrellas escuchará su risa, que él se reirá también, y las estrellas se harán así suyas.
Es como con la flor. Si amas a una flor que está en una estrella, es placentero mirar el cielo por la noche. Todas las estrellas están floridas.
El principito se marcha al encuentro con la serpiente venenosa seguido por el aviador que pretende impedirlo. Pero en un instante el principito queda blanco como la nieve y muere. El aviador se va y al volver al día siguiente no encuentra su cuerpo. Al final del cuento el aviador se pregunta si el principito volvió a su planeta, con su rosa y el cordero.
Personajes Clave de El Principito
Estos son los personajes de la obra más famosa del aviador y escritor francés, Saint-Exupéry:
- El Principito: Es un niño que deja su planeta y emprende un viaje que le lleva por otros planetas hasta llegar a la Tierra, donde conoce al aviador que narra su historia. Es el personaje principal de la obra y todo el libro gira alrededor de su aventura. Encarna los valores infantiles perdidos por los adultos como son la inocencia y la curiosidad, sin dejar por ello de ser tremendamente responsable. Cuando comienza su viaje lo hace movido por la necesidad de huir de los problemas en su relación con la rosa. Es así como llega a entender lo esencial de las cosas, lo que considerará lo realmente importante en la vida y la trascendencia de las relaciones de amor y amistad.
- El Aviador: Se trata del coprotagonista y narrador del cuento. Es un adulto que quiere conservar el espíritu de un niño y aunque sabe que lo ha perdido se esfuerza por volver a recuperarlo. Gracias a la comprensión que muestra podamos acercarnos aún más al principito. El aviador puede identificarse con el propio autor del cuento, Antoine de Saint-Exupéry, que también fue aviador y sufrió varios accidentes aéreos a lo largo de su vida, a los que sobrevivió milagrosamente.
- La Rosa: Es el personaje que ama el principito. Es espléndida, única y maravillosa pero también coqueta y vanidosa. Apareció un día en el planeta del principito y desde ese mismo momento él la cuidó. Pero la rosa exigía muchas atenciones y mimos por parte de él, y las constantes demandas de ella les llevan a ambos a una situación en la que el principito decide abandonar su planeta. Se trata de una relación de la que él llega a confesar que no entendía nada porque aún era demasiado joven para saber amarla. Aquí es donde el principito denota una falta de madurez que será lo que le llevará a emprender el viaje.
- El Cordero: No llega a materializarse como personaje sino que se trata de una proyección de la imaginación del principito en un dibujo del aviador. Representa a un amigo que el principito pueda llevarse de vuelta a su asteroide para que le ayude a limpiar los arbustos de boababs. El cordero supondrá un punto de conflicto para él, al darse cuenta de que los corderos comen flores, y por tanto su rosa puede estar en peligro. Debido a esto decide pedirle al aviador que le dibuje un bozal para el cordero y así poder controlarlo mejor.
- Los Baobabs: Son una gran amenaza ya que si crecieran en el pequeño planeta del principito, las enormes raíces harían que explotara.

La Fe y la Sabiduría Infantil
El dibujo del que habla Caldera es el que hiciera el aviador de pequeño, cuando su mente aún no había sido ganada por la esclavitud de la adultez, aquella boa cerrada que le sirviera de termómetro para medir la lucidez de los mayores -de haber sido interrogada por él, yo también habría dicho que se trataba de un sombrero-. Pero hay otro dibujo que requiere aquí ser nombrado, aquel al que el fatigado aviador recurriera tras múltiples y fallidos intentos de dibujar un cordero. El Principito no quería un cordero enfermo, ni uno viejo, ni menos un carnero, y gracias al producto de su impaciencia el aviador se hará testigo del más hermoso acto de fe, cuando ve al Principito que, inclinando la cabeza hacia el dibujo de una caja cerrada, observa claramente, sin ápice de duda, lo que había en su corazón: ¡un pequeño cordero que se queda dormido ante sus ojos! ¿Y no es esta la infantil disposición a la que Dios nos invita?
Cuando leemos este pasaje de la biblia con frecuencia la característica infantil que entendemos Jesús nos exige es la inocencia, pero hay en sus palabras algo más, una clave que tras la primera lectura fácilmente se nos escapa. No es la inocencia lo que nos gana el pasaporte al Reino de los cielos, es la capacidad infantil de creer, como lo afirma con contundencia el autor del libro de los Hebreos en el capítulo 11. Sabré contenerme y no copiaré aquí el capítulo entero, pero debo animarte a leerlo, amigo lector, es lectura esencial para comenzar a comprender la fe a la que somos llamados. Transcribo aquí algunos de esos versículos iluminados. 1 Tener fe es tener la plena seguridad de recibir lo que se espera; es estar convencidos de la realidad de cosas que no vemos. 2 Nuestros antepasados fueron aprobados porque tuvieron fe. 5 Por su fe, Enoc fue llevado en vida para que no muriera, y ya no lo encontraron, porque Dios se lo había llevado. Y la Escritura dice que, antes de ser llevado, Enoc había agradado a Dios. 6 Pero no es posible agradar a Dios sin tener fe, porque para acercarse a Dios, uno tiene que creer que existe y que recompensa a los que lo buscan. 8 Por fe, Abraham, cuando Dios lo llamó, obedeció y salió para ir al lugar que él le iba a dar como herencia. Salió de su tierra sin saber a dónde iba, 9 y por la fe que tenía vivió como extranjero en la tierra que Dios le había prometido. Vivió en tiendas de campaña, lo mismo que Isaac y Jacob, que también recibieron esa promesa. 10 Porque Abraham esperaba aquella ciudad que tiene bases firmes, de la cual Dios es arquitecto y constructor. 13 Todas esas personas murieron sin haber recibido las cosas que Dios había prometido; pero como tenían fe, las vieron de lejos, y las saludaron reconociéndose a sí mismos como extranjeros de paso por este mundo. 14 Y los que dicen tal cosa, claramente dan a entender que todavía andan en busca de una patria.
Es esta la fe infantil de la que habla Jesús, la que echa al mar un monte de miedo, la que con una piedra lisa del arroyo y una honda destruye al gigante de la angustia, aquella capaz de detener un enorme caudal de dudas para que nuestros pies lleguen secos al otro lado del cauce.
Fe como la de mi hermoso amigo de cabellos como el trigo, cuyo miedo no detiene sus pasos hacia una muerte segura -¡la de su pesado cuerpo, no la de su espíritu!-.
El Legado de El Principito
Antoine de Saint-Exupéry nació el 29 de junio de 1900 en Lyon, Francia. El autor de El Principito, fue un aviador y literato francés que sólo vivió escasos 44 años. Falleció en 1944. En realidad, nunca se supo qué ocurrió con él. Saint-Exupéry desapareció para siempre en una misión de reconocimiento, cuando sobrevolaba la Francia ocupada por los nazis, durante la Segunda Guerra Mundial. Su popular libro El principito (1943) es una fábula infantil para adultos por su significado alegórico, ha perdurado hasta nuestros días como uno de los cuentos infantiles para pero que los adultos nos encanta.
El libro infantil que todo adulto debería de leer.
El principito ha sido traducido a más de 150 idiomas, es una obra universal que forma parte de los libros más exitosos de la historia de la literatura. Su éxito, probablemente, lo encontremos en su manera de abordar diferentes temas como la amistad, el amor o el propio sentido de la vida. Deja un legado de frases maravillosas que merece la pena retomar y que haré al final de esta grabación.
La obra comienza presentando al protagonista de la historia, un aviador que siente que ha perdido su fantasía que le acompañaba cuando era pequeño. Su avión sufre una avería en pleno desierto y tiene los recursos mínimos para sobrevivir apenas unos días, por lo que debe buscar alguna solución. En el desierto fantasea que se encuentra con un niño, el Principito, muy misterioso, que le pide cosas muy extrañas. El aviador descubre que El Principito es un ser venido de otro planeta, que le pide que le dibuje un cordero para que se coma los arbustos de su planeta y evitar así que crezcan unos árboles que lo están destrozando. Este está demasiado ocupado intentando arreglar su avión, pero a pesar de ello el niño explica por qué esa rosa es tan importante: un día apareció en su planeta, distinta a todas las demás, que exigía su atención constante. Es una locura odiar a todas las rosas sólo porque una te pinchó. Finalmente El Principito llega a la Tierra, donde descubre un jardín con un montón de rosas iguales que las de su planeta, comprobando así que la suya no es única en el universo. También conoce a un zorro, que le pide ser su amigo, haciendo que el niño conociera por primera vez el significado de la amistad. Tras la historia el aviador sigue siendo incapaz de arreglar su avión, y habla con El Principito sobre la posibilidad real de que mueran de sed. Sin embargo, éste cree firmemente que existe un pozo en el desierto y marchan en su búsqueda. Lo consiguen hallar, pero el niño también tiene otro objetivo en mente: regresar a su planeta. Una serpiente venenosa le cuenta que deberá dejarse morder por ella para poder volver, y aunque el aviador trata de evitarlo este deja que lo haga, desapareciendo del mundo. El aviador termina la historia pensando si finalmente El Principito pudo regresar a su hogar. ¿Tú qué piensas?
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