La haba, de nombre científico Vicia faba, es una planta leguminosa que resulta especialmente útil como cultivo de otoño o invierno debido a su capacidad de enriquecer el suelo fijando el nitrógeno atmosférico. Las habas son plantas de la familia de las leguminosas o fabáceas como los guisantes, las judías, las lentejas, la soja o los cacahuetes. Pertenecientes a la familia de las leguminosas Fabaceae y originarias de Oriente Próximo, son un cultivo de cosecha de invierno que enriquece nuestros platos. Muy saludable, en este artículo te contamos con detalle cómo plantar semillas de habas para que no falten en tu dieta ni en tu huerto de invierno. Además, es una hortaliza fácil, productiva y que no te obliga a estar muy pendiente.
Cuándo Sembrar Habas
El otoño es el momento ideal para sembrar habas en el huerto. Lo más habitual es plantar las habas en otoño, entre los meses de septiembre y octubre. Las semillas de habas se siembran en otoño, de octubre a diciembre. Es un cultivo que se inicia durante el otoño o el invierno en función del clima en el que te encuentres. En zonas con inviernos suaves, suelen sembrarse en otoño. En zonas más frías, a finales de invierno, ya que las semillas necesitan una temperatura de entre 5º-25ºC para germinar. Cuando los inviernos son suaves sin riesgo de heladas, podemos realizar la siembra a principios o mediados de otoño, cuando las temperaturas más cálidas han comenzado a desaparecer.
Para disfrutar de ellas durante más tiempo, podemos sembrarlas en tandas empezando con la primera hacia mediados de octubre y poniendo una cada 30 días hasta mediados de febrero. Si empezamos la siembra al final del verano, podremos comenzar a cosechar en otoño/invierno. Por el contrario, si sembramos en otoño/invierno, cosecharemos en primavera. Debemos sembrarlas en otoño o entre mediados y finales de invierno, evitando la época más fría del invierno.

Preparación del Suelo y las Semillas
Las habas son poco exigentes en cuanto a nutrientes, ya que ellas mismas enriquecen el suelo más que agotarlo. Para preparar la tierra, lo único que será necesario aportar es algo de materia orgánica en forma de estiércol, compost o humus de lombriz. Aunque no necesita un gran aporte de ella, ya que es común utilizar este cultivo para renovar la tierra, no está de más dejarla enriquecida para el siguiente cultivo. Con un pequeño aporte de materia orgánica que le proporcione algo de fósforo y potasio será suficiente. Para preparar el suelo, si vas a cultivar directamente en tierra recomendamos removerlo con motoazada.
Le gustan los suelos arcillosos, frescos y un abonado con estiércol muy descompuesto o composta vegetal. Antes de cultivarlas, hay que hacer una labor profunda al suelo, y en ese momento se puede incorporar un abonado de fondo. Se hace la labor profunda debido a que las habas tienen una raíz central pivotante que profundiza bastante en el suelo. Es importante que la tierra esté en perfecto estado para recibir las semillas, es decir, ni seca ni demasiado húmeda, sino en un punto intermedio.

Antes de la siembra, es conveniente remojar las habas. Una vez tengas la tierra enriquecida y aireada, deja las habas a remojo en un bol o tarro durante toda la noche para ayudarlas a estimular su proceso de germinación. Como las semillas son muy gruesas y secas, es conveniente ponerlas a remojo el día anterior para facilitar su germinación.
Cómo Plantar Habas: Siembra Directa y en Maceta
Siembra Directa
Llegado el momento de la siembra, lo haremos directamente en la tierra. A la hora de plantarlas, respeta aproximadamente unos 20 cm de distancia entre agujeros y unos 30 cm de distancia entre distintas hileras, si es que pones varias. Es muy recomendable poner dos semillas por agujero, para asegurarnos así de que al menos una de ellas germina. Si resulta que germinan las dos, más adelante será necesario practicar un aclareo, dejando solo la planta más fuerte. Se suelen disponer en caballones, a una distancia de 20-25 cm entre planta y 50 cm entre líneas. Otra opción es hacer un caballón y construir pequeños surcos en los que depositar 2 o 3 semillas de haba por hoyo a unos 40 cm de distancia.
Realiza agujeros de una profundidad que no sobrepase 3 veces el tamaño de la semilla e introduce tres habas. Cubre las semillas con tierra, vuelve a regar y no vuelvas a hacerlo hasta que aparezcan las primeras hojas. Un riego excesivo en el momento de la siembra puede provocar que las semillas de las habas y de otras leguminosas se pudran antes de germinar. Pasados 10-12 días aproximadamente, veremos cómo empiezan a germinar las primeras plántulas.

Cultivo en Maceta o Jardinera
También es posible plantar las habas en macetas para tenerlas en terrazas o balcones. Si vas a cultivar habas en tu balcón o en un espacio pequeño, necesitarás una maceta con una capacidad de 15 litros, que es la cantidad de sustrato que necesitan para que la planta se desarrolle sin problemas. Las habas también pueden sembrarse en macetas o jardineras, teniendo en cuenta que necesitarán un mínimo de 5 litros de volumen por planta para que puedan crecer bien.
Calcula que si vas a sembrar 3 semillas, necesitarás una maceta de 15 litros en adelante. En jardineras, mantén una separación de 30-40 cms entre golpes de semillas. En este caso, elegiremos macetas o contenedores de un diámetro mínimo de 30 a 40 centímetros. Haz un agujero en el sustrato, riega ligeramente y deposita dos o tres semillas en cada maceta.
Como Plantar HABAS - GUÍA de cultivo desde la SIEMBRA hasta la COSECHA || La Huertina De Toni
Cuidados Esenciales de las Habas
Luz y Temperatura
La luz es uno de los puntos más importantes cuando se cultivan habas. Estas plantas requieren de una gran cantidad de luz solar para crecer, por lo que no son un cultivo adecuado para condiciones de interior ni de semisombra. Ubica las plantas de las habas en el punto más luminoso de tu huerto o terraza. Las habas prefieren estar a pleno sol. Se adaptan bien a ubicaciones en semisombra, pero la falta de sol directo hace que las plantas crezcan alargadas y resulten menos productivas.
Es una planta poco exigente con la temperatura, aunque se desarrollan mejor en climas templados y sin grandes variaciones térmicas. Aguantan perfectamente las noches frías de invierno, siempre y cuando la temperatura no baje de los -3ºC. Aún así, mientras las temperaturas no sean extremas tus habas se desarrollarán adecuadamente, y es que pueden tolerar hasta heladas de unos pocos grados bajo cero. Si las temperaturas bajan a -6ºC, deberemos protegerlas de las heladas. Aguantan bien el frío hasta 6⁰ o 7⁰, pero con temperaturas más bajas conviene proteger el cultivo con manta térmica (o trasladándolo al interior si es en maceta). Sin embargo, con temperaturas por encima de los 20 ºC, especialmente en el momento de plantación, las semillas no germinarán adecuadamente.
Riego
El haba necesita de una humedad bastante constante, ya que las pequeñas sequías o faltas de agua les pueden hacer bastante daño. Sin embargo, como en la mayoría de casos, esto no significa que puedan tolerar los encharcamientos, que pueden provocar la aparición de hongos o la pudrición de sus raíces. No olvides esta frase: “Mantén el suelo húmedo pero sin anegar”. Riega siempre que sea necesario, pero evita regar en exceso que no es bueno.
Justo tras plantarlas es necesario regarlas abundantemente y mantener la tierra húmeda hasta que las plantas hayan germinado. Al iniciar el cultivo, el riego debe ser regular y debe incrementarse con la aparición de las primeras flores y durante la fructificación de las vainas. Las habas son más sensibles a la sequía que otras leguminosas, por lo que hay que prestar especial atención a aquellas que se siembran de manera temprana a finales de verano. En estos casos, puede resultar conveniente acolchar el cultivo para reducir las pérdidas por evaporación.
Riega de manera regular aunque espaciada. Si has empezado el huerto en verano, estarás acostumbrado a regar de manera más que generosa. Las habas necesitan mucha menos cantidad de agua que las hortalizas de verano, y una frecuencia que puede verse alterada si el otoño o el invierno son lluviosos (te evitará tener que regar). Observa la planta: si presenta buen aspecto, los tallos están erguidos y las hojas en buen estado, no necesita agua.
Si prefieres no estar pendiente del riego puedes utilizar un sistema de riego por exudación junto con un programador de riego, van genial sobre todo si no estamos durante el día en casa o en nuestro huerto debido a nuestro trabajo. En maceta, deberás aumentar la frecuencia de riego ya que el sustrato se seca antes, siendo muy recomendable usar autorriegos.
Suelo y Abonado
Como ya hemos mencionado, las habas tienen la extraordinaria capacidad de fijar nitrógeno en el suelo, enriqueciéndolo en lugar de agotarlo. El pH ideal para el cultivo de habas es de entre 7.3 y 8.2. En lo que respecta al drenaje, necesita de uno bueno, ya que no soportan los suelos encharcados, más bien los prefieren secos que filtren bien el agua.
No requieren de un abonado especial debido a su capacidad de producir nitrógeno, por lo que puede no ser necesario abonar en la mayoría de los casos. Si vas a reutilizar un sustrato en el que ya has cultivado previamente, es bueno saber que las habas no necesitan un sustrato muy abonado. En el huerto urbano son el cultivo de invierno ideal para aquellos contenedores donde ha habido tomates y pimientos durante el verano, en los que aparte de remover el sustrato no tendrás que añadir nada más antes de sembrarlas. Aunque en las primeras fases de crecimiento no les viene mal un poco de ayuda.
Aporcado y Tutores
A partir de los 15 cm. de altura, conviene ir cubriendo la base del tallo con tierra (aporcado o calzado), para favorecer el crecimiento de las raíces y fortalecer la planta. Cuando la planta alcanza en torno a 20 cm, es mejor entutorarla o aporcarla para evitar que se tronche cuando crezca más y sobre todo al cosechar, ya que el tallo es bastante frágil.
Las habas no requieren ningún tipo de caña o tutor, puesto que sus tallos son fuertes y no tienen por qué doblarse en condiciones normales. Sin embargo, si tu huerto está en una terraza o en un balcón donde sopla el viento, no estará de más que las ayudes un poco. Protégelas colocando las macetas contra una pared, o utiliza tutores en forma de valla para evitar que se tumben.
Plagas y Enfermedades Comunes
El cultivo de habas es ideal para alguien que se inicia en el huerto, porque casi no tiene dificultades para su cultivo y tampoco es afectado por plagas o enfermedades de manera grave. Pero sí debemos destacar algunas. Una plaga muy común en las habas es el ya conocido pulgón. El Aphis fabae o pulgón de las habas es de color negro, y aparece en las puntas más tiernas de las matas. A menudo coincide con la cosecha, así que no te preocupes demasiado a no ser que aún no hayan aparecido las primeras flores. Si la planta ya está engordando las vainas, corta la punta afectada. Este mismo ápice, cuando tengamos algún problema de pulgón, bastará con cortarlo para solventar el problema.
Es recomendable aplicarle tratamientos naturales preventivos contra el pulgón, como el preparado con jabón potásico o aceite de neem. La diversidad en nuestro huerto puede ayudar a que aparezca fauna que se alimenta de pulgones, como las mariquitas, que son grandes aliados. Por otro lado, las hormigas favorecen su proliferación, ¡mejor no tenerlas!

En cuanto a enfermedades, si viene una primavera muy lluviosa, pueden surgir hongos. Otro problema frecuente es el mildiu, un hongo asociado al exceso de humedad y al mal riego. Para evitar su aparición, regaremos solamente cuando el suelo empiece a secarse y evitaremos a toda costa los encharcamientos. El mildiu se controla fumigando con decocción de cola de caballo y se puede prevenir aireando bien las plantas. A la roya le van muy bien los tratamientos con cobre. Ambos pueden aparecer con humedad y temperatura elevada.
Cosecha y Recolección
Dependiendo de la especie y la variedad, en un tiempo entre 60 y 120 días nuestras habas deberían estar listas para la cosecha. Las distintas variedades tienen ciclos más o menos precoces, iniciándose la cosecha a los 120-150 días después de la siembra. Tardaremos en torno a tres meses, 90 días, en recoger los frutos sembrados. A partir de unos 90 días, dependiendo de la variedad y del clima, empezaremos a cosechar las habas.
Para saber cuándo cosechar las habas, guíate por la vista y el tacto para detectar cuando empiezan a formarse las habas en el interior de las vainas. No lo valores en función de su longitud, porque esperando a que alcancen un tamaño mayor, los granos pueden ponerse duros y resultan poco agradables al paladar. La mayoría de sobres de semillas indican la cantidad de legumbres que formarán en su interior: te puede servir como referencia. Si buscamos el grano, cosechamos a partir de unos 13 - 15 cm de largo. Cuanto más temprano cosechemos y con menos longitud de vaina, más tiernos serán los granos. Para "verdeo", es decir, para consumir las vainas tiernas, se cosechan antes de que formen los granos interiores.

Las habas son plantas anuales, por lo que la arrancaremos una vez terminado su ciclo. Una vez hayamos realizado la cosecha, siempre es una buena idea compostar los restos de la planta, ya que aportan nitrógeno a los suelos. Conviene esperar 2-3 años hasta cultivar de nuevo habas en el mismo suelo para una rotación adecuada.
Obtención y Conservación de Semillas
Para la conservación de semillas, deja que algunas vainas crezcan y se sequen en la mata. Luego, ábrelas, retira las semillas y guárdalas cuando estén duras y secas al tacto. Al obtener nuestras propias semillas, no solo cerramos íntegramente el proceso de cultivo, sino que en otoño ya podremos realizar la siembra de nuestras propias semillas. Las semillas de habas pueden mantener su poder germinativo durante cuatro o cinco años.
Asociaciones de Cultivo
Las habas establecen una relación muy especial con las bacterias Rhizobium, aportando al suelo de nuestro huerto el nitrógeno que se encuentra en la atmósfera. Por ello, es aconsejable plantarlas junto a otros cultivos que requieran nitrógeno.
| Cultivos Compatibles | Cultivos Incompatibles |
|---|---|
| Maíz | Judía |
| Col | Guisante |
| Espinacas | Cebolla |
| Patatas | Ajo |
Beneficios Nutricionales de las Habas
La Vicia Faba es una legumbre a la que podemos llamar “súperalimento” por su extraordinario poder nutritivo. Son una gran fuente combinada de nutrientes esenciales como proteínas, hidratos de carbono, hierro y fibra. En el tema alimentario, es una de las plantas más nutritivas y ricas en proteínas y vitaminas. Tradicionalmente es parte de la base de la alimentación mediterránea y muy apreciada.
Las habas son un alimento delicioso y súper versátil, ya que puedes preparar numerosísimas recetas con ellas. Se pueden comer crudas cuando son tiernas y cocinarlas cuando están más maduras. Lo más habitual es consumir las habas desgranadas, pero ¿sabías que también pueden comerse con su vaina, como harías con las judías o las habichuelas? Puedes preparar una tortilla de habas con vaina, cosechándolas muy tiernas. Las habas se congelan muy fácil, y si la producción no es muy elevada, desgránalas y añádelas crudas a tus ensaladas; son dulces y aportan una textura muy interesante.
Variedades de Habas
La oferta de variedades de habas es muy diversa, con opciones de ciclo corto que se pueden cosechar a los 2 meses de la siembra, como las habitas baby (de vaina algo más corta), y con distintas longitudes y granos por vaina. Si el invierno en tu zona es muy frío, hay variedades algo más resistentes a las bajas temperaturas.
- Muchamiel: Variedad muy cultivada en la zona del mediterráneo.
- Granadina: Se suelen consumir en fresco.
- Sevillana: De tallos vigorosos y sin ramificaciones. Variedad precoz y de gran altura.
En internet puedes encontrar fácilmente muchas variedades de habas distintas. Cada una de ellas las puedes utilizar para distintos platos.