El pulpo a la brasa es una delicia que puede intimidar a muchos cocineros, pero con los consejos adecuados, puedes lograr que quede tierno y sabroso. Aunque el pulpo nos gusta de todas las maneras, quizás el pulpo a feira o a la gallega y el pulpo a la barbacoa son mis formas preferidas. Hacer pulpo a la parrilla es fácil y el resultado siempre es espectacular, parece de restaurante. ¡Y la verdad es que no tienes por qué no servir algo digno de restaurante en casa! Cocinar pulpo no es difícil. Puede que las primeras veces te cueste más, pero no es complicado.
Para hacer un plato de pulpo a la brasa excepcional sólo necesitas una buena materia prima. La calidad: El primer paso para un pulpo delicioso es seleccionar un pulpo de buena calidad. Puedes optar por pulpo fresco o congelado. Si estás usando pulpo congelado, descongélalo lentamente en el refrigerador durante 24 horas.
El pulpo a la brasa que presentamos a continuación es una auténtica delicia accesible para todos. La preparación de este plato habitualmente comienza con un pulpo crudo, que debe cocerse antes de ser cocinado en la sartén, parrilla o barbacoa. Para lograr un pulpo a la brasa tierno y jugoso, es fundamental cocinarlo en la parrilla a fuego alto durante un corto período de tiempo, asegurándonos de vigilar que no se queme.
Aunque no necesite más, también puedes acompañarlo con una infinidad de salsas. Para marinar: Mezcla los tentáculos con los ingredientes y deja que se marinen por 30 minutos. Mientras puedes hacer la salsa.
Preparación del Pulpo
Instrucciones para el pulpo:
- Si tienes tiempo, ayuda congelarlo una noche, rompe un poco las fibras del pulpo y ayuda a que quede suave.
- Asegúrate de que te lo den limpio, sin nada en la cabeza. Si tiene algo en la cabeza, lo más fácil es que cortes debajo de los ojos y descartes la cabeza.
- Pon a hervir una olla con abundante agua.
- Vamos a "asustar" el pulpo, así se le dice cuando insertas solo las puntitas de los tentáculos al agua y las retiras y repites lo mismo insertando más y más cada vez hasta que lo sumerges por completo. Esto ayuda a que quede tierno por los cambios en temperatura.
- Desde que vuelve a hervir el agua baja el calor al mínimo, con una ligera ebullición. Deja que se cocine por 40-50min o hasta que puedas atravesar con facilidad con un cuchillo la falda del pulpo, donde se unen los tentáculos.
- Retira el pulpo y corta los tentáculos.
La cocción: El proceso de "asustar" al pulpo es esencial para que la piel no se desprenda durante la cocción. Para ello, sumerge el pulpo en agua hirviendo durante unos segundos y luego retíralo rápidamente. Para obtener un pulpo tierno, es crucial cocerlo antes de ponerlo en la barbacoa. Cocina el pulpo en una olla grande con agua y una pizca de sal durante 45-50 minutos , dependiendo del tamaño del pulpo. Si es de tamaño pequeño o mediano, podemos reducir el tiempo de cocción a 15 minutos a fuego fuerte, más 15 minutos a fuego lento. Puedes comprobar si está cocido pinchándolo con un tenedor.
El pulpo siempre va a tener algo de textura, eso es parte de lo que nos gusta. Habiendo dicho eso, queremos evitar que morder este pulpo a la parrilla sea como morder una pelota de futbol. Aquí te dejo unos tips. Congela el pulpo por lo menos por una noche. Al congelarlo y descongelarlo, se rompen un poco las fibras y ayuda a que no quede duro. Cocínalo por el tiempo adecuado. Hay que estar atento, lo cocinas muy poco y queda duro, pero si lo cocinas mucho queda duro también. Desde los 40min tienes que prestar atención y probar con un cuchillo hasta que lo puedas atravesar fácilmente en la falda (donde se unen los tentáculos). Se va a sentir como una papa al dente.
Comenzamos preparando las brasas. Encendemos la barbacoa y la cargamos con leña, carbón o mezcla de ambos según los gustos. Mientras las brasas se van haciendo podemos ir cociendo el pulpo en una cacerola alta. Lo ideal es que el pulpo haya estado congelado 24 horas para que resulte tierno. La cocción para un pulpo pequeño o medio como el de las fotos, es de 15 minutos a fuego vivo y otros 15 a fuego mínimo, manteniendo un leve borboteo. Una vez cocido y procurando que quede un puntito al dente ya que en las brasas continuará su cocinado, lo secamos bien, lo barnizamos con un poco de aceite de oliva y lo ponemos en una cesta de asar para barbacoa. A mí me resulta muy práctico este utensilio, que también utilizo para asar pequeñas piezas de marisco, setas, hortalizas... También podéis ponerlo directamente sobre las parrillas, pero el riesgo es que se os pueda colar y caer directamente sobre las brasas.
El pulpo a la parrilla debería estar cocido antes. Personalmente no me gusta meterlo directo a la parrilla porque entonces tienes menos control sobre la cocción y ternura del pulpo. Una vez cocido, va a pasar rápidamente por una parrilla a fuego alto. Es ideal para comenzar una parrillada, porque lo cocinas rápidamente a fuego alto, sirves la entrada mientras preparas la parrilla para avanzar en el resto del menú.
Segundo calentamos las brasas y cuando estén ya muy calientes. Echamos las patas de pulpo a la parrilla de la barbacoa. No nos interesa que lo dejemos mucho tiempo porque entonces se nos pasará... Y saldrá muy duro. En cuanto veamos que se dore un poco damos la vuelta y hacemos el otro lado.

La Parrilla y el Toque Final
La parrilla: Asegúrate de que la parrilla esté bien caliente antes de colocar el pulpo. Una parrilla a fuego medio-alto es ideal para lograr un dorado perfecto sin quemar la carne. El pulpo ya está cocido, por lo que la etapa en la barbacoa es solo para dorarlo y darle ese toque ahumado.
Calentamos una sartén grill y añadimos 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra. Reservamos otra cucharada de aceite para añadir al plato al final. Damos la vuelta a las patas de pulpo y las asamos por el otro lado hasta que estén tiernas y adquieran un dorado uniforme. Es importante asegurarse de que ambos lados estén perfectamente dorados para obtener una textura tierna y un sabor deliciosamente ahumado.
Mientras se asa cinco minutos por cada lado, podemos ir picando un ajo y una guindilla, poniéndolos al fuego con cuatro o cinco cucharadas de aceite de oliva virgen extra. En cuanto el ajo comience a bailar, apagamos el fuego y tapamos, dejando que se infusione mientras vigilamos el pulpo. Damos la vuelta al pulpo para que se doren bien los tentáculos por ambas caras y lo sacamos a una fuente, regándolo con el aceite infusionado y sazonándolo con unos cristalitos o escamas de sal tipo Maldon. Llevamos a la mesa bien caliente.
El toque final: Una vez retirado de la parrilla, rocía el pulpo con un poco más de zumo de limón y aceite de oliva virgen extra. Presentamos el pulpo a la brasa con un generoso chorrito de aceite de oliva virgen extra y un toque de pimentón ahumado espolvoreado por encima.
Acompañamientos Ideales
Hemos servido el pulpo a la brasa con parmentier de patata, un acompañamiento ideal por su suavidad y cremosidad que crea un contraste delicioso con el sabor intenso del pulpo.
Comenzamos preparando el parmentier o puré de patata que acompañará al pulpo a la brasa. Para ello, pelamos 2 patatas, que deberían pesar alrededor de 400 g en total. Escurrimos las patatas y les agregamos 100 ml de leche caliente y 30 g de mantequilla. Ajustamos la sal según sea necesario y utilizamos un machacador de patatas o un pasapuré para obtener un puré.
Tercero, peleamos las patatas y las cortamos finas las ponemos en abundante agua las hervimos unos 20 minutos. Cuando estén listas las añadimos en el plato del pulpo y agregamos el pimentón, sal gorda y aceite de oliva virgen extra.
Para acompañar este pulpo a la barbacoa te recomiendo un vino gallego bien fresquito y una ensalada ligera como esta de espinacas. También es recomendable un buen pan rústico de trigo para disfrutar de ese aceite especiado que tan bien le va a este plato.

Variaciones y Consejos Adicionales
Si no tienes parrilla, no te preocupes, puedes preparar este pulpo a la parrilla en una sartén. Idealmente quieres que sea en una sartén de hierro, que se pueden calentar MUCHO. Pero si no la tienes, no pasa nada. Precalienta muy bien la sartén y si tu cocina no tiene mucha potencia, cocina un par de tentáculos a la vez.
Pon en el vaso de la batidora el ajo picado junto con el huevo y un buen chorro de aceite de oliva. Comienza a batir sin subir la batidora. Una vez la mayonesa esté ligada, incorpora el zumo de limón, sal y un poco de aceite de oliva.
Asa las verduras con piel en una bandeja de horno durante 60 minutos a 200ºC (A los 20 minutos de cocción retira los ajos). Cuando se hayan enfriado, pela y bate con una batidora todos los ingredientes hasta obtener una mezcla homogénea.
TOP 5 MAYONESAS CASERAS! 😎
