Espinacas Gratinadas al Horno con Bechamel

Las espinacas son una verdura de hoja verde que se ha consumido en diversas culturas a lo largo de la historia. Incluirlas en cualquier receta es una fantástica forma de aumentar el consumo de verduras en nuestra dieta. Su versatilidad, además, hace que las podamos degustar en infinidad de platos, tanto fríos (como una ensalada, por ejemplo), como calientes (como en un potaje).

Hoy vamos a preparar unas estupendas espinacas gratinadas en el horno, una elaboración algo diferente a la receta de espinacas y roquefort con bechamel gratinada, aunque ambas recetas tienen una base parecida.

Espinacas frescas en un cesto

Ingredientes para 4 personas

  • 400 g. de espinacas frescas
  • 50 g. de harina de trigo
  • 50 ml. de aceite de oliva virgen extra
  • 400 ml. de leche
  • Sal y pimienta negra recién molida (al gusto)
  • 1/2 cucharadita de nuez moscada (opcional)
  • 50 g. de queso rallado para gratinar (parmesano, curado o mezcla de quesos)
  • Ajo y cebolla picados finamente (cantidad al gusto)

Preparación de las Espinacas Gratinadas al Horno

1. Preparar las Espinacas

Si estás usando espinacas frescas, lávalas bien y escúrrelas. Es importante no cocinarlas demasiado para aprovechar mejor todas sus cualidades. Una de las opciones sería cocerlas durante 7-8 minutos, pero se prefiere rehogarlas en la sartén.

En una sartén grande, vierte un buen chorro de aceite de oliva y caliéntalo a fuego medio. Cocina el ajo picado a fuego medio hasta que esté ligeramente tostado. Una vez esté dorado el ajo, agrega las espinacas. Añade sal y cocina durante unos 6 o 7 minutos. En un primer momento, solo verás un gran montón de espinacas en la sartén, pero no te preocupes, poco a poco irán disminuyendo su volumen. Es importante ir removiendo uniformemente para que todas queden cocinadas por igual.

Otra opción es cocer las espinacas en una cacerola amplia con agua y sal durante 10 minutos. Pasado ese tiempo, escúrrelas bien y apriétalas contra un colador para eliminar todo resto de agua.

Espinacas rehogándose en una sartén

2. Preparar la Salsa Bechamel

Mientras tanto, vamos a preparar la bechamel que unificará y dará toda la jugosidad a nuestro plato.

En la misma sartén donde has cocinado las espinacas (o en una nueva si las has cocido), agrega las cebollas picadas con un poco más de aceite de oliva, y póchalas a fuego muy lento durante unos 10-12 minutos hasta que estén transparentes.

Una vez que la cebolla esté pochada, añade la cucharada de harina. Cocínala unos minutos antes de incorporar la leche para que vaya perdiendo el sabor a crudo. Poco a poco y sin dejar de remover en ningún momento, ve añadiendo la leche para formar la bechamel. Sigue removiendo bien hasta que todos los grumos desaparezcan y se forme una bechamel homogénea, sin grumos y con una textura cremosa.

Si la bechamel es para cubrir las espinacas, una receta más ligera y menos calórica, se puede preparar con 25 g de mantequilla, 20 g de harina y medio litro de leche entera.

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3. Integrar y Gratinar

Una vez que la bechamel tenga la textura deseada:

Opción 1: Mezclar las espinacas con la bechamel

Añade las espinacas que tenías reservadas a la bechamel. Remueve de nuevo para que se integren bien y cocina durante unos minutos más. Salpimenta y pon la mezcla en una fuente de horno. Añade el queso rallado por encima.

Opción 2: Cubrir las espinacas con la bechamel

Una vez listas las espinacas, repártelas en una o dos fuentes aptas para el horno. Después, cubre las espinacas con la salsa bechamel (unas tres o cuatro cucharadas soperas por fuente). No se mezclan las espinacas con la salsa, solo se cubren. Después, ralla el queso parmesano o el queso de tu elección por encima.

Espinacas con bechamel y queso en fuente para horno

4. Gratinar al Horno

Precalienta el horno a 200 ºC (o 180ºC si la receta lo especifica) durante unos 5 minutos.

Introduce las espinacas en la parte de arriba del horno con la función grill o gratinadora durante unos 3 a 5 minutos, o hasta que veas que el queso está fundido y ligeramente tostado, con una capa dorada y a la vez crujiente. Es importante controlar que no se queme.

Retira del horno y sirve muy calentita en la mesa. Sin duda, la combinación de las espinacas con el queso y la bechamel hacen de este plato un éxito asegurado.

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