La clave para cualquier plato donde el protagonista sea la carne es que esté bien sazonada y jugosa. La pechuga de pollo es una de las proteínas más consumidas del mundo, pero también una de las más secas. Un filete de pollo a la plancha, sin más añadidos, puede resultar algo aburrido. Pues bien, esta tortura puede terminarse si tomamos la costumbre de marinar nuestras pechugas antes de consumirlas. En este post te explicamos en qué consiste esta técnica de cocina, te enumeramos algunos de los tipos de marinados para pollo que existen y te dejamos varias ideas de recetas con las que se te hará la boca agua.

¿Qué es un marinado?
El marinado es una técnica que consiste en mezclar diferentes líquidos y elementos aromatizantes, como las especias, en los que, a continuación, se sumerge el ingrediente a marinar. De la tradición a la alta cocina, el marinado es una técnica que consiste en mezclar diferentes líquidos y elementos aromatizantes como las especias, que contribuyen a la conservación de la carne. Un marinado es una mezcla de ingredientes en la que se pone un ingrediente al que queremos impregnar de sabor. Esto puede ser tanto animal como vegetal. En este caso estamos haciendo marinados para pollo a la plancha. Esto lo que hace es agregarle mucho sabor al pollo, una proteína que suele ser bastante neutral.
Componentes esenciales de un marinado
La receta del marinado es prácticamente idéntica en todas sus variantes, eso sí, el toque especial se lo darán los ingredientes utilizados. Para ello, solo tenemos que meter nuestras pechugas en una bolsa de tipo zip o un táper y embadurnarlas en especias y ácidos.
- Grasa: La grasa es un componente fundamental de cualquier adobo. Es esencial porque humedece la carne mientras se cocina y retiene los condimentos que añadas al adobo.
- Ácido: A continuación, necesitaremos ácido, que ayuda a cortar la grasa y da brillo al plato. El vinagre o el limón no sólo da sabor, sino que ayuda a que el pollo, de facto, empiece a cocinarse y quede mucho más tierno.
- Dulce: Luego añadiremos algo dulce. Puedes usar azúcar moreno, miel, sirope de arce, agave o azúcar granulado.
- Condimento: Por último, tenemos que añadir el condimento. Es una parte esencial del adobo, donde puedes darle alas a tu creatividad. El proceso de sazonado permite crear capas de sabor. Puedes utilizar orégano, sal, pimienta, chile en polvo, copos de pimiento rojo, curry y ajo.
Tipos de marinados para pollo
Existen un montón de ingredientes que puedes utilizar para realizar tus recetas de marinados para pollo. Aquí te presentamos algunas ideas:
1. Marinada sencilla de limón y hierbas
Esta es la marinada más sencilla y consiste en sumergir las pechugas de pollo en aceite de oliva, ralladura y zumo de limón, sal, pimienta negra y ajo fresco rallado. A partir de ahí, le podemos añadir las hierbas que más nos gusten, aunque una combinación preferida es orégano seco y tomillo o romero también secos. Basta que el pollo esté en esta marinada durante cuatro horas para que coja todo el sabor.

2. Marinada asiática de ajo, jengibre y cúrcuma
Esta marinada de ajo, jengibre y cúrcuma es ideal para los amantes de los sabores asiáticos, pero no tiene ningún ingrediente raro. Solo tenemos que mezclar en un bol, dos dientes de ajo pelados y un trocito de jengibre rallados finos, cilantro y menta muy picados y mezclar los ingredientes con zumo de limón, aceite de oliva, una cucharadita de cúrcuma, media cucharadita de cilantro molido, un pelín de pimentón picante y una buena pizca de sal. Embadurnar bien las pechugas con la pasta y dejamos que repose en el frigorífico al menos dos horas.
3. Marinada agridulce con piña y soja
Esta marinada se conoció en The New York Times y nos conquistó a la primera, por su mezcla de sabores agridulces. Para elaborarla solo necesitas mezclar, en un bol grande, una cucharada y media de azúcar moreno, una de vinagre de arroz, una de salsa de soja, otra de salsa de pescado asiática, una cucharada de aceite de oliva, una pizca de sal, una pizca de ajo en polvo, un pelin de chile en copos (si te gusta el picante) y un par de vueltas pimienta negra. Agrega al bol grande una cucharada de piña rallada y sus jugos, mete el pollo y cúbrelo.
Para hacer la salsa, transfiere una cucharada de esta mezcla de marinada a un bol separado y añade un poco de piña cortada en cubitos, un par de cucharadas de cebolla roja picada y una cucharada de cilantro picado. Esto vamos a usarlo luego como salsa.
4. Marinado con miel y aceite de oliva
Si no te puedes resistir a los sabores dulces, estamos convencidos de que este tipo de marinado para pollo te encantará. Para hacerlo necesitarás una cucharada de miel mezclada con aceite de oliva virgen extra hojiblanca, un ajo picado, sal y pimienta. Esta última técnica es recomendable para cocinar el pollo en el horno.
5. Marinado de mostaza y limón
Este tipo de marinado para pollo es ideal para cocinarlo a la parrilla o al horno. Para hacerlo tan solo necesitarás 3 cucharadas de mostaza Dijon, 2 dientes de ajo y un chorro de zumo de limón.
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6. Marinado de curry
Las personas amantes de las especias estarán encantadas con esta técnica para hacer marinados de pollo que tiene como protagonista al curry. Además de curry, se necesita aceite de oliva. Primero se salpimenta la carne y se añaden dos cucharadas de curry y un chorrito de aceite de oliva. Mezclar bien y tras unas tres horas en la nevera, pasar por la plancha o freír en la sartén.
7. Marinado de salsa de soja y jengibre
La salsa de soja es uno de los ingredientes estrella de la cocina oriental y, además, una salsa perfecta para hacer marinados de pollo. Mezcla 3 cucharadas de salsa de soja, una pizca de ajo en polvo y jengibre molido, y un chorrito de aceite de oliva virgen extra y ya tendrás listo tu marinado. Se necesitan unas 3 cucharadas de salsa de soja, 2 de zumo de limón y una del polvo ‘5 especias chinas’, una mezcla muy popular en el gigante asiático y que se puede encontrar en cualquier supermercado.
8. Marinado con salsa de tomate y miel
Empieza preparando el marinado para tu pollo. Para hacerlo pela y pica 2 dientes de ajos y échalos en un cuenco con 200 ml de aceite de oliva virgen extra, 1 cucharada de vinagre de jerez, 5 cucharadas de salsa de tomate, 2 cucharadas de miel, 1 cucharadita de pimentón picante y una pizca de sal y pimienta.
Proceso de marinado y cocción
Ahora que el adobo está listo, es el momento de añadir el pollo. Puedes usar cualquier corte (pechugas, muslos, alitas o incluso el pollo entero). Procura que cada parte del pollo esté completamente cubierta. Una vez cubierto, tápalo y mételo en el frigorífico 30 minutos o hasta 4 horas.

Preparación del pollo para marinar
Para hacer esta receta, lo primero será limpiar bien las pechugas de pollo, cortarlas en tiras longitudinales de, aproximadamente, un dedo de grosor y salpimentar. Cuando vayas a cocinarlo a la plancha, te recomiendo que abras la pechuga de pollo en dos de manera horizontal. De esta manera vas a lograr una cocción más pareja y también va a tomar menos tiempo. Si vas a cocinar pierna o muslo de pollo de todas maneras deshuesa la pieza.
Tiempos de marinado
Macerar en el frigorífico: el tiempo de espera lo marca la intensidad deseada. De 2 a 4 horas si se busca un sabor moderado, o toda la noche si se desea potenciar el marinado. Puedes refrigerarlo por hasta 2 días o congelarlo hasta 1 mes.
Cocción del pollo marinado
Cualquier técnica es válida para cocinar marinados.
A la parrilla o plancha
Cuando estés listo para cocinar la carne a la parrilla, saca el pollo de la marinada, escurre el exceso de adobo y reserva la carne. Precalienta la parrilla a temperatura media-alta, coloca la carne y cocínala, untándola con un poco de marinada extra, hasta que la temperatura interna alcance los 75°C. Precalienta la sartén a fuego medio-alto para que logres un dorado bonito por ambos lados mientras consigues el punto que quieres. Cocina el pollo lo justo, porque es una proteína que tiende a secarse. Esto es especialmente cierto con la pechuga de pollo. En general, debería tomar 4-5 minutos por lado en estar cocida y mantenerse jugosa.
Frito
Para freír el pollo marinado, escurrir la carne de la marinada y rebozarla en pan rallado o en una mezcla de harina y especias. Calienta aceite para freír en una sartén honda y, cuando alcance la temperatura adecuada, sumerge el pollo en el aceite caliente y deja que se cueza hasta que la carne del interior alcance al menos 75°C.
Al horno
Precalienta el horno a 200ºC y cubre una bandeja con papel de horno. Pon encima los muslitos de pollo y hornea durante 25 minutos. A mitad del cocinado, dales la vuelta y añade el resto del marinado. Cuando ya haya pasado este tiempo, hornea el pollo a 190ºC durante 15 minutos.

Milanesa de pollo marinada
El secreto de la receta de milanesa de pollo está en la marinada. Permitir que los filetes de pollo absorban todo el sabor de los ingredientes es esencial pues, además de ayudar a ablandar la carne, contribuye a que el pan rallado se adhiera perfectamente. Pero no te preocupes, lograr un empanizado perfecto realmente es muy sencillo.
Para una milanesa de pollo marinada, puedes usar la marinada de salsa de soja y jengibre o la marinada sencilla de limón y hierbas. El siguiente paso es preparar el marinado con 9 cucharadas de salsa de soja, 4 de miel, el zumo de un limón y una pizca de jengibre rallado. Mézclalo todo muy bien con la ayuda de unas varillas. Una vez que esté el aliño preparado, añade las tiras de pollo, remueve y déjalo reposar como mínimo una hora en la nevera.
Pasado este tiempo, saca el pollo de la nevera para empanarlo. Primero pásalo por la harina, luego por el huevo batido y, por último, por el pan rallado con sésamo. Para terminar, fríe los fingers y, cuando empiecen a dorarse, sácalos del fuego y colócalos sobre papel de cocina para eliminar el exceso de grasa.