La preparación de queso fundido en sartén es un arte que combina la elección adecuada de ingredientes con una técnica precisa. El resultado es una maravilla que consiste en mezclar diferentes tipos de queso, buscar algo que lo complemente bien, meterlo entre dos rebanadas de pan y tostarlo para conseguir un combo de sabores y texturas que te mande el paladar a Marte de un solo mordisco.
La Importancia del Pan Adecuado
El pan tiene que ser siempre de rebanada, de manera que la corteza no impida que el queso funda como debe. En Inglaterra suelen usar pan de molde, pero yo os diría que no lo hagáis: buscad un buen pan de hogaza, que cruja y multiplique por 1.000 el placer de cada bocado. Puede ser blanco, integral, de

La Selección de Quesos
El cánon manda que sean por lo menos dos; a partir de aquí, el cielo es el límite. Yo, para no liarla mucho, recomendaría dos en una proporción de 50%-50%, siendo el primero uno muy fundente como gruyere, cheddar tierno, emmental o havarti, que darán una buena base de mandanga láctea buena al asunto. El segundo podría ser un queso un poco más fuerte, que aporte sabor y personalidad sin dejar de tener una textura tierna, como brie, emmental, fontina, scamorza o raclette o Monterey Jack.
Si queréis más caña, podéis escoger un queso azul, parmesano, morbier, Puigpedrós, Mahón o similar, o añadir a la mezcla anterior un poco de cheddar más maduro o parmesano rallados. Es importante recordar que el queso tiene que estar en contacto directo con el pan, al menos por uno de sus lados. También hay que tener en cuenta que no todos los quesos funden con los canónicos hilitos, pero no por ello hay que quererles menos.

Complementos que Elevan el Sabor
Las posibilidades aquí son casi infinitas. Como elementos que no ofrezcan resistencia al mordisco, pero sí sabor, tenemos un amplio abanico de chutneys, mermeladas y salsas (desde un simple chorro de Perrins o HP hasta cosas mucho más complicadas y caseras). Para aportar frescura, todo tipo de vegetales crudos, que pueden ir desde brotes y germinados de todo tipo o una ensalada de manzana y col hasta pepino y cilantro, pasando por tomates cherry partidos por la mitad. También pueden irle de muerte la remolacha cortada en láminas finas o higos y un puñado de rúcula. Es importante escurrir bien los que suelten mucho líquido (un poco de sal y algo de tiempo pueden ayudar en este proceso). Los encurtidos también son una apuesta segura: crujen, son avinagrados y le dan un empujón importante al lácteo. Y poca broma con los frutos secos.
La Receta Básica para Queso Fundido en Sartén
Aquí tienes una receta sencilla para empezar a disfrutar del queso fundido en sartén:
Ingredientes (para 1 bocadillo)
- 2 rebanadas (grandes pero no gruesas) de pan de hogaza
- 60 gramos de cheddar
- 60 gramos de Mahón tierno
- 2 cucharadas de cebolla marinada en limón, naranja y jalapeño bien escurrida
- Unas hojas de cilantro (opcional)
Instrucciones
- Picar o rallar los dos quesos y mezclarlos bien. Si no están a temperatura ambiente, esperar hasta que lo estén (si es invierno se pueden acercar a una fuente de calor, como una estufa).
- Poner una sartén o plancha a fuego medio y asegurarse de que está caliente antes de poner el bocadillo en la sartén. Hacerlo por ambos lados hasta que el pan esté tostado y el interior fundido y cremoso. Servir inmediatamente.
SALSA DE QUESO FUNDIDO Para comidas rapidas en 30 SEGUNDOS
Consejos Adicionales para un Fundido Perfecto
El queso derretido se puede utilizar como una salsa deliciosa para muchos platos. Se puede derretir en una estufa o en un microondas. Asegúrate de escoger el tipo de queso que se derrita y agrégale un poco de almidón y líquido a fin de evitar que se ponga fibroso. Los quesos más duros tienen un punto de fusión más bajo. Estos son los tipos que se usan con más frecuencia en salsas, en platos como el queso a la parrilla y como base para sopas. Este se derretirá más rápido si lo cortas en pedazos más pequeños. No hay una diferencia importante entre rallar y cortar en tiras o trozos. Si derrites queso helado, podrías hacer que se derrita de forma lenta o irregular. La mayoría de los quesos estarán a temperatura ambiente en casi 20 a 30 minutos.
Los quesos se pueden pegar muy fácilmente a la sartén o plato durante el proceso de derretimiento. Pon el queso sobre una estufa a fuego bajo. Un poco de almidón y leche evitará que el queso se derrita con mucha rapidez, lo cual dará lugar a una mezcla irregular y grumosa. También puedes agregar unas cuantas rebanadas pequeñas de queso americano, ya que este tiene propiedades que ayudan a que los quesos se derritan sin problemas. Si el queso se pone grumoso cuando lo derrites, una cantidad pequeña de un ingrediente ácido puede servir. El alcohol (como el vinagre blanco y la cerveza) funcionará muy bien y agregará sabor. Utiliza un tenedor o batidor de alambre para batirlo de forma continua cuando lo derritas. Deberás retirar el queso de la estufa tan pronto como alcance la consistencia que quieras. Este se derretirá mejor en un recipiente antiadherente.
Antes de poner el queso en el microondas, necesitarás un poco de almidón de maíz y leche evaporada. Esto ayudará a evitar que se ponga grumoso durante el proceso de cocción. Un ingrediente ácido puede agregar sabor y ayudar a que el queso se mantenga suave cuando lo derritas. El vino blanco y la cerveza pueden agregarle sabor al queso. Pon el queso en un plato seguro y antiadherente para microondas. Colócalo en el microondas durante 30 segundos a una temperatura alta. Revuelve el queso después de retirarlo del horno. Lo ideal es que lo mezcles de manera uniforme hasta que alcance una textura suave y sin grumos.
Si quieres hacer fondue, debes servirlo en una olla especial con su respectivo mechero de modo que la mantenga caliente para evitar que se enfríe porque se solidificará. Si no se derrite luego de 30 segundos, retíralo del microondas, revuélvelo y vuelve a calentarlo por un tiempo adicional de 10 segundos.
