El pollo es, sin lugar a dudas, el ingrediente más versátil que existe en la gastronomía mundial. Su sabor suave permite adaptarlo a casi cualquier cultura, paladar y presupuesto. Ya sea que se busque preparar un banquete para toda la familia o resolver un almuerzo en diez minutos, las recetas con pollo siempre logran salvar el día. Uno de los mayores atractivos de esta carne es que cada parte del ave ofrece una experiencia distinta. Las pechugas, por ser magras, son ideales para quienes buscan opciones saludables, mientras que los muslos y las alitas aportan un nivel de jugosidad y sabor incomparables cuando se cocinan al horno o a la parrilla. Desde las elaboraciones más complejas hasta las recetas con pollo fáciles y sencillas, se abordará todo lo necesario para convertirse en un experto avícola.
Explorar el mundo de las recetas con pollo es una aventura culinaria. Se puede preparar de mil maneras: frito, a la plancha, en guisos, ensaladas y mucho más. Pocos alimentos son tan versátiles como la carne de pollo. Además, es una fuente de proteína baja en grasa, con infinidad de posibilidades a la hora de cocinarlo. Por eso gusta a todos: es sana, deliciosa y tierna.
En el verano, vamos a utilizar el pollo para preparar desde un clásico como la ensalada cesar hasta un salpicón de ave o un tremendo sandwich de pollo con mostaza. Se me ocurre pollo a la provenzal o a la sal, que también puede ser acompañado por una ensalada. ¿Me vas a decir que no le pones pollo a un guiso Marta? O sea, esto es muy fácil, podría nombrar recetas sin parar. Creo que no debería escribir más esta introducción.
Al pensar en platos cotidianos, es inevitable que vengan a la mente preparaciones reconfortantes. Para muchas familias, los domingos están marcados por el clásico olor a comida casera. En este sentido, una receta de pollo al horno con papas (o patatas, según el país) resulta un infalible que reúne a todos alrededor de la mesa. Por otro lado, cuando el tiempo apremia, el recetario debe adaptarse. Es ahí donde entran en juego las recetas con pechuga de pollo. Al ser un corte que se cocina rápidamente, resulta ideal para cortar en cubos y saltear en un wok o preparar a la plancha.
Para aquellos que buscan integrar más fibra a su alimentación, las recetas con pollo y verduras representan la fórmula del éxito. Combinar trozos de pollo con brócoli, zanahorias, pimientos y cebollas en una sola sartén no solo garantiza un arcoíris de nutrientes, sino que facilita enormemente la tarea de fregar los platos después de cenar.
En países como Argentina, México y España, la milanesa es una religión. Las recetas con milanesa de pollo abarcan desde la clásica fritura dorada hasta versiones al horno gratinadas con queso y salsa de tomate. En paralelo, existe otra técnica maravillosa: hervir la carne para luego obtener unas fabulosas recetas con pollo desmenuzado (también conocido en muchas regiones de México como pollo deshebrado). Este método es fantástico para rellenar tacos, empanadas, o preparar un revuelto rápido.
Recetas Destacadas con Presas de Pollo
Presentamos una selección de recetas con pollo para chuparse los dedos. El pollo es uno de los ingredientes más populares y presentes en nuestras cocinas. Su sabor suave, su carne tierna y lo fácil que resulta de cocinar y adaptar a todo tipo de elaboraciones convierten a esta carne blanca en la opción perfecta para cualquier ocasión, tanto para platos del día a día como para elaboraciones más propias de una ocasión especial.
Pechugas de Pollo al Horno
Las pechugas son siempre una opción barata, rápida y sabrosa de apañar un menú. Tenemos incluso recetas con pechuga troceada o rellenas. Pechugas al horno, en salsa, en formatos de recetas fáciles y rápidas, ya las compremos enteras o fileteadas.
Receta 1: Pechugas de Pollo Marinadas al Limón y Especias
- Limpiamos bien las pechugas, retirando las grasa y los tendones, y secamos con papel de cocina.
- Disolvemos la sal en el agua dentro de un recipiente amplio y sumergimos las pechugas, que queden totalmente cubiertas. Dejamos reposar en la salmuera entre 30 minutos y una hora. Si hace calor, mejor en la nevera.
- Transcurrido el tiempo de reposo retiramos las pechugas de la salmuera.
- Colocamos en una fuente de horno, bien secas, y rociamos con el aceite de oliva virgen extra.
- Añadimos el zumo de limón, la mostaza y una pizca de pimienta negra.
- Espolvoreamos con el resto de especias (los dos tipos de pimentón, el comino y el ajo en polvo) y frotamos las pechugas por todos lados para que queden bien cubiertas.
- Introducimos la fuente con las pechugas en el horno, precalentado a 200ºC con calor arriba y abajo, y cocemos durante 25-30 minutos. Volteamos a media cocción para que se hagan de manera uniforme.

Receta 2: Pechugas de Pollo Crujientes y Jugosas al Horno
- Sacamos las pechugas del congelador y ponemos el horno a precalentar con calor arriba y abajo a 220º.
- En ese tiempo, vamos a preparar las pechugas para que queden en su punto. Lo primero, las colocamos en la fuente o plancha donde las vayamos a hornear, así, congeladas, directas desde la bolsa.
- Para que queden jugosas por dentro y con un agradable crujiente especiado en el exterior, vamos a preparar una mezcla de pan rallado, queso parmesano, cebolla crujiente y pimentón, que las protegerá del horneado y a la vez las dejará perfectamente condimentadas.
- Para que se una bien, añadid un poco de aceite de oliva a la mezcla y removed bien. Podéis usar hierbas aromáticas o cualquier ingrediente de vuestro gusto.
- Barnizamos un poco las pechugas con aceite de oliva y espolvoreamos nuestra mezcla de condimentos y mezcla de pan. También se puede optar por dar esa capa de "barnizado" con mostaza en lugar de con aceite, si os gusta un sabor más potente.
- Después, cubrimos las pechugas con la mezcla de pan, queso y especias y apretamos un poco con las manos para que se pegue bien.
- Metemos las pechugas en el horno cuando estén ya listas para hornear y dejamos que se cocinen hasta dorar la cobertura de pan. Normalmente las pechugas congeladas necesitan un 50% más de tiempo que si estuvieran frescas. En este caso, las tuve 35 minutos en el horno.
- Para estar seguros de que el interior está bien, comprobamos con una sonda que la temperatura interior en la zona más gruesa del pollo alcance 72º.
- Tras dejar que reposen las pechugas unos 5 minutos, para que sus jugos se repartan bien en el interior, podemos proceder a cortarlas en rebanadas, sacando cuatro o cinco de cada pechuga. Ya veréis cómo os sorprende tanto su textura jugosa como su exterior crujiente.
Pechugas de Pollo Jugosas en Sartén
Receta 3: Pechugas de Pollo con Limón y Hierbas Aromáticas
Con estas jugosas pechugas de pollo con limón y hierbas aromáticas vais a quedar encantados porque tras una marinada se cocinan en muy poco tiempo, quedando especialmente sabrosas.
- Limpiamos bien las pechugas enteras de las telillas y restos de hueso que puedan tener y las sazonamos con sal y pimienta.
- Metemos las pechugas de pollo en una bolsa grande de congelar con cierre y añadimos 100 ml de aceite y 100 ml de vino blanco.
- Picamos las hierbas de nuestro gusto -yo utilicé albahaca, perejil y cilantro, pero podéis usar cebollino, mejorana, salvia o las que más os gusten- y las introducimos también en la bolsa de congelar.
- Finalmente cortamos dos limones en rodajas y los introducimos también.
- Cerramos la bolsa, sacamos el aire y masajeamos para que los limones y las hierbas se distribuyan bien entre las pechugas.
- Antes de cocinarlo, dejamos el pollo marinando entre dos y cuatro horas dentro de la nevera, para que todos los sabores impregnen las pechugas.
- En una sartén que aguante bien el fuego, ponemos dos cucharadas de aceite de oliva y comenzamos a dorar el pollo que retiramos de la marinada.
- Cuando demos la vuelta a las pechugas tras unos siete minutos, añadimos también a la sartén la marinada y tapamos con una tapa de cacerola, dejando que las pechugas terminen de cocinarse por dentro durante otros seis o siete minutos. Así nos quedaran bien cocinadas, doradas por fuera y muy jugosas por dentro.
- Las llevamos a la mesa en la misma sartén o skillet donde las hemos cocinado para servirlas en cada plato.

Receta 7: Pechugas Picantes al Limón en Sartén
La idea de esta receta de pechugas picantes al limón es ahorrarnos el marinado previo que tan bien sienta al pollo, para tener el plato listo en media hora. Para ello, se cocina primero la carne a fuego alegre en la plancha, marcándolo por ambos lados, y después se añade agua, tapándolo, para terminar la cocción creando humedad en el interior.
- Si es posible, sacar el pollo de la nevera unos minutos para que se atempere y secar con papel de cocina.
- Precalentar el horno a 190ºC, lavar los limones (necesitaremos 1 o 2, según tamaño), exprimir el zumo y reservar uno para rallar la piel fina.
- Rallar o picar muy fino el ajo. Lavar y secar la lechuga.
- Colocar las rebanadas de pan (esta receta es perfecta para aprovechar una barra mediocre ya algo rancia) en una fuente, pintar con dos cucharadas de aceite, salar ligeramente y hornear 10-15 minutos, dándoles la vuelta a mitad del tiempo. Deben quedar muy doradas y crujientes, sin quemarse.
- Batir en un cuenco tres cucharadas del aceite restante con el zumo de limón, la ralladura, el orégano, el ajo, los copos de chile y 1/2 cucharadita de sal. Reservar.
- Calentar una buena sartén o tipo skillet con el aceite restante, salpimentar el pollo y dorar a fuego medio-fuerte hasta que quede dorado por ambas caras, girándolos solo una vez; serán unos 5-7 minutos por cada lado.
- Agregar 60 ml de agua, tapar y mantener la cocción unos entre 5-10 minutos, según el grosor del pollo.
Receta 10: Pechugas de Pollo a la Plancha con Lima
El sabor intenso del zumo de lima y de la propia rayadura de su cáscara, aportarán un toque cítrico inolvidable a este plato de pechugas de pollo cocinadas en la plancha, que tras el marinado quedarán sorprendentemente sabrosas y jugosas.
- Para que queden bien jugosas, os recomiendo que cortéis vosotros mismos los medallones de pechuga de pollo. En lugar de comprar filetes de pechuga que están cortados longitudinalmente, comprad la pechuga entera y cortad los filetes un poco "al bies" y veréis cómo quedan mucho más jugosos, especialmente si no los cortáis demasiado finos.
- Rallamos la cáscara de las limas y la espolvoreamos generosamente sobre las pechugas extendidas en un plato. Añadimos también el zumo de una de las limas sobre las pechugas.
- Tapamos con un film de cocina y dejamos que macere durante una hora aproximadamente.
- Listo para cocinar en la parrilla o plancha. Calentamos bien la parrilla antes de añadir nada de aceite.
- Cuando ya está muy caliente, agregamos unas gotas de aceite y las extendemos con un pincel de silicona.
- Ponemos las tajadas de pollo bien escurridas sobre la parrilla y las sazonamos con un pellizquito de sal y las especias japonesas Sichimi Togarashi, una mezcla de siete especias con un sabor picante muy agradable.
- Cocinamos las pechugas durante dos minutos por cada cara y las pasamos a una fuente.
- Servimos con unas hojas de lechuga y unos trocitos de la otra lima que servirán para aliñar la lechuga.
Pollo con Salsas y Sabores Exóticos
Receta 6: Pollo con Salsa de Cacahuetes y Leche de Coco
Si no abusáis de la salsa, podréis comer esta receta de pollo con salsa de cacahuetes y disfrutar su sabor. Eso sí, esta no la incluyáis entre las de dieta, sino como receta de mantenimiento o de premio en un día que hayáis hecho o tengáis previsto hacer mucho ejercicio.
- Comenzamos la receta limpiando bien las pechugas de pollo de grasitas y telillas y cuando las tenemos limpias las cortamos en tajadas o tacos de mediano tamaño.
- Ponemos una sartén a calentar al fuego y cuando esté caliente añadimos dos o tres cucharadas de aceite de oliva.
- Cortamos el calabacín en rodajas finísimas.
- Cuando la sartén esté bien caliente, salteamos en ella el pollo con las especias, el calabacín y el puñado de cacahuetes hasta que las tajadas de pollo hayan cambiado de color y los calabacines estén flexibles.
- En ese momento, incorporamos las dos cucharadas de mantequilla de cacahuete, que encontraréis sin dificultad en el supermercado.
- Con una cuchara, vamos removiendo bien hasta que todas las tajadas de pechuga de pollo estén bien impregnadas de la mantequilla de cacahuetes y en ese momento agregamos la leche de coco y dejamos que cueza el conjunto durante unos minutos hasta que la salsa esté espesita y sabrosa. También podéis usar leche evaporada o nata líquida.
- Probamos de vez en cuando para ver si hay que añadir un poco de sal.
- Tras unos diez minutos la salsa estará en su punto, y las pechugas estarán listas para llevar a la mesa.

Receta 8: Pollo Picante con Salsa de Tomate
Esta receta nos pide el esfuerzo de no excedernos con la salsa, -que por cierto es una delicia- o al menos no mojar pan para no disparar el aporte calórico. Con unas tajaditas de pollo y un poco de salsa sin pan, es suficiente para sentirse bien saciado, gracias al toque picante.
- Empezamos preparando el pollo, que cortamos en tiras gruesas.
- Freímos las tajadas de pollo a fuego fuerte hasta que se doren en el exterior y los reservamos mientras preparamos la salsa picante de tomate.
- En la misma sartén donde hemos dorado el pollo, añadiendo un poco más de aceite de oliva, freímos los ajos y los pimientos muy picados.
- Cortamos los tomates y los pasamos a la sartén y dejamos que todo se poche hasta que los tomates prácticamente se deshagan.
- Entonces añadimos el vino blanco y las guindillas y dejamos reducir.
- Cuando empieza a espesar, añadimos el concentrado de tomate y probamos para ver si está bien picante o necesitamos añadir más guindilla o más ajo.
- Cuando la salsa esté a nuestro gusto, retornamos los trozos de pollo a la sartén y dejamos que el conjunto cueza durante unos diez minutos para que los trozos de pollo tomen todo el sabor y queden bien jugosos.
Otras Preparaciones Versátiles con Pollo
Receta 4: Pollo Marinado con Ajo, Chalota y Jengibre
- Dejar que las pechugas pierdan un poco el frío de la nevera, secar con papel de cocina e introducir en una bolsa de cierre hermético, tipo las de congelación, mejor individualmente.
- Aplastar un poco con un martillo de carne o un rodillo para ablandarlas y buscar un grosor más uniforme, con cuidado de no romper las bolsas.
- Picar el diente de ajo muy fino, rallar la chalota y también el jengibre pelado, hasta tener unos 5 ml.
- Combinar todos los ingredientes en un cuenco y batir ligeramente hasta tener una mezcla homogénea.
- Repartir la salsa en las bolsas, reservando unos 60 ml en otro recipiente. Masajear el pollo para embadurnar bien y dejar en la nevera como mínimo media hora, mejor unas cuantas más.
- Descartar la marinada de las bolsas y dejar que el pollo se atempere un poco.
- Calentar el grill o una buena plancha a buena temperatura, engrasar ligeramente y cocinar el pollo a fuego vivo por ambas caras, hasta dejarlo al punto.
- Retirar y reservar. Calentar la marinada que hemos guardado con 50 ml de caldo o de agua y un chorrito extra de whisky. Dejar que cueza a fuego lento hasta que espese un poco.
Receta 5: Pollo Rebozado al Horno
Freír da pereza y más aún cuando hay rebozados de por medio. Hay que tener algo de experiencia y maña para lograr una fritura saludable y crujiente, que no convierta la cocina en un caos y el pollo en una esponja de grasa.
- Para que queden mucho más crujientes, si los filetes son gruesos, podemos introducirlos en una bolsa de congelación y golpearlos sobre una tabla ligeramente con un martillo de carnes o la maza de un mortero, con cuidado de no romper las piezas.
- Batir los huevos en un recipiente grande y profundo con un tenedor; añadir la leche, la mostaza, el pimentón, el comino, el ajo, y salpimentar ligeramente.
- Batir hasta tener una mezcla homogénea e introducir el pollo, removiendo para que se cubra bien. Tapar con film y dejar en la nevera como mínimo una hora, mejor dos.
- Precalentar el horno a 200ºC y preparar una bandeja grande, con papel sulfurizado o de aluminio pintado con aceite.
- Mezclar el resto de ingredientes en otro plato o fuente para formar un rebozado homogéneo.
- Sacar el pollo, dejando que escurra el líquido ligeramente pero sin secarlo, y rebozar cada pieza presionando con fuerza en el rebozado.
- Colocar cada pieza en la bandeja y hornear durante unos 20 minutos. Girar cada filete con unas pinzas, con cuidado de no quemarnos, pasados 15 minutos.

Receta 9: Pechugas de Pollo Estilo Hasselback Caprese
La teoría es muy sencilla: aplicar a unas pechugas de pollo la técnica de las patatas hasselback con los sabores de la ensalada caprese.
- Precalentar el horno a 190ºC y preparar una bandeja o fuente adecuada para hornear.
- Secar las pechugas de pollo con papel de cocina y retirar posibles restos de grasa o piel.
- Con un cuchillo bien afilado, realizar unos cortes paralelos separados por, aproximadamente, 3-4 cm, sin llegar a atravesar por completo la carne.
- Colocar las pechugas en la bandeja, regar con un hilo generoso de aceite de oliva, salpimentar y añadir ajo granulado al gusto.
- Cortar los tomates lavados en rodajas que puedan encajar bien en los cortes. Es preferible usar tomates duritos, para que aguanten mejor la cocción.
- Cortar también en rodajas la mozzarella escurrida. El queso se va a fundir en el horno y puede quedar un poco feo. Por eso yo corté las bases de cada rodaja, sacando tiras, para hornear primero el pollo con ellas, dejando las piezas más grandes para el final. Podéis ahorraros el paso colocando directamente la mozzarella entera.
- Introducir rodajas de tomate y queso alternándolas en los cortes.
- Hornear durante unos 20-25 minutos, dependiendo del grosor de la carne. Si hemos reservado la mozzarella, rellenar los huecos de queso fundido con las rodajas y devolver al horno unos pocos minutos para que se empiece a fundir.
Receta 11: Pollo a la Crema Rápido
- Comenzaremos calentando el aceite en una sartén antiadherente, añadimos las pechugas de pollo y las cocinamos por ambos lados durante cuatro minutos, aumentamos la potencia del fuego y añadimos el agua, dejamos que el po...
Preguntas Frecuentes sobre Recetas con Pollo
¿Cuánto tiempo se debe cocinar el pollo en el horno?
El tiempo de cocción del pollo en el horno varía según el tamaño y el tipo de corte. En general, para pechugas, 25-30 minutos a 180 °C; para muslos y piernas, 40-45 minutos a la misma temperatura.
¿Cómo puedo saber si el pollo está bien cocido?
El pollo está cocido de forma segura cuando su temperatura interna alcanza los 75 °C. Cuando hablamos de recetas de pollo imaginamos platos estofados, horneados, fritos, salteados, a la plancha, todos con diferentes ingredientes, salsas y guarniciones. Eso es lo bueno del pollo: se puede preparar de mil maneras y (casi) siempre queda delicioso.