El salmón es uno de los mayores éxitos de la industria alimentaria de las últimas décadas. De comida de lujo solo al alcance de los más ricos, esta especie es hoy una de las más populares en el mundo. Tras la merluza, es el segundo pescado más consumido en España con unas ventas anuales de casi 60 millones de kilogramos y cerca de 850 millones de euros, según datos del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. Cuatro de cada cinco españoles afirma haberlo comido en los últimos seis meses, según las encuestas que maneja el sector.
Lo que pocos consumidores saben es que el color del salmón que llega a su plato se elige igual que el de las paredes del comedor en el que se encuentra: con una paleta como la del conocido pantone, llamada SalmoFan, que permite a los productores seleccionar y medir de forma precisa el tono que quieren dar a sus ejemplares. Esta decisión es todo menos irrelevante.

“Los consumidores utilizan el color como indicador de calidad y están dispuestos a pagar mucho más por los filetes de salmón con tonos más intensos en comparación con los más pálidos. Sin colorantes artificiales, el salmón de piscifactoría [que tendría un color gris parecido al de la lubina, por ejemplo] sería difícil de comercializar y esto debería hacerse a precios notablemente inferiores”, concluye un estudio de investigadores noruegos publicada en 2006 en la Revista Americana de Economía Agrícola.
“El color es una de las características que más influye en el consumidor al elegir un alimento y se asocia a la calidad. Con los salmones, el tono deseado se obtiene introduciendo en los piensos un pigmento llamado astaxantina, como se hace para lograr tonos amarillos en el pollo con el maíz. La calidad en el sector alimentario se basa en la estandarización, que es la capacidad de producir grandes cantidades de un alimento siempre con las mismas características y garantías. El consumidor se acostumbra a ellas y suele rechazar lo diferente”, explica José Juan Rodríguez, catedrático de Nutrición y Bromatología por la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB).
En la vida salvaje, el salmón también adquiere su color característico a través de la alimentación, al igual que otras especies como los flamencos. La astaxantina es sintetizada por algas microscópicas que alimentan a camarones, krill y otros crustáceos, que a su vez son consumidos en grandes cantidades por el pescado. “La diferencia es que el salmón natural es más pálido, casi rosa, aunque esto cambia según la especie y su lugar de procedencia porque no en todos los lugares la alimentación es igual y los ejemplares pueden presentar tonalidades muy distintas. También es menos graso. El salmón de piscifactoría, en cambio, tendrá siempre la misma textura y color, y este es siempre intenso por el gusto de productores y consumidores”, sostiene Pablo Sanchez-Jerez, catedrático del Departamento de Ciencias del Mar y Biología Aplicada de la Universidad de Alicante.

La astaxantina forma parte de los llamados carotenoides, “compuestos coloreados que también son responsables del aspecto de productos vegetales como los pimientos, tomates y zanahorias”, cuenta Antonio Rabasco, vocal nacional de Investigación y Docencia del Consejo General de Farmacéuticos y catedrático en la Universidad de Sevilla. Estas moléculas han sido “muy investigadas por su actividad como antioxidantes; un ejemplo clásico de las mismas, que se utiliza con frecuencia como medicamento, es la vitamina A, indicada en ciertos estados carenciales”, añade este experto.
La coloración actual de los salmones le debe mucho a las investigaciones en el campo de las vitaminas de la farmacéutica Roche a mediados del siglo XX. El libro Roche, historia de una empresa 1896-1996 detalla como tras “haberse logrado una tras otra, hasta 1970, aproximadamente, la síntesis de casi todas las vitaminas” las compañías del sector entraron en una dura competencia para satisfacer la “creciente demanda de algunas vitaminas para la nutrición animal y humana”, un “negocio masivo [...] claramente distinto de la creación de nuevos medicamentos”.
De todas las vitaminas, la A acabaría abriendo un nuevo campo de oportunidades para las farmacéuticas. “[En esos años] Creció el interés por los carotenoides como colorantes idénticos a los naturales. Se utilizan en diversos alimentos como margarina, helados, bebidas... para compensar la pérdida de color que sufren con su conservación. También se usan en la cría de peces. En 1984 se emprendió [por parte de Roche] la fabricación industrial de astaxantina, el pigmento del bogavante y el salmón”, sigue el libro.
Cinco años después, en 1989, la farmacéutica lanzó el SalmoFan, que pronto marcaría un antes y un después del sector. “La escala de medición de color SalmoFan es reconocida como el estándar de la industria en todo el mundo para medir el color del filete de salmón mediante herramientas de medición del color confiables y precisas”, responde por escrito a EL PAÍS un portavoz de DSM-Firmenich, la multinacional holandesa del sector de la nutrición que años más tarde compraría a Roche su negocio relacionado con la alimentación animal.

“La astaxantina no solo mejora la pigmentación del salmón sino que también estimula su sistema inmunológico al actuar como un potente antioxidante. Los estudios muestran que la astaxantina mejora la resistencia a enfermedades virales y bacterianas en salmones jóvenes y también de los camarones, mejorando su salud y resistencia en general”, añade la compañía. En su página web, DSM-Firmenich explica como no en todos los países gustan los mismos tonos de color salmón, por lo que la industria se adapta a las preferencias locales: “El color de la carne de los salmónidos que prefieren los compradores y clientes de diferentes países, y para diferentes procesos, es muy variable”.
El pigmento supone una parte importante del coste de producción del salmón, el 10% según algunos estudios, lo que significa que un ejemplar gris, sin colorear, sería más barato y tendría exactamente el mismo sabor y textura que el que puede comprarse en supermercados y pescaderías. La evidencia del poco éxito que tendría esta opción es que ningún productor lo ha lanzado al mercado, según los expertos consultados. “El proceso ha sido más bien al revés. Hace 20 o 30 años, las truchas en el mercado eran de carne blanca. Pero el éxito del salmón ha hecho que hoy se encuentre en el mercado también la trucha asalmonada, con un tono similar, al ser apreciado por los consumidores”, cuenta José Juan Rodríguez.
Aunque inicialmente el pigmento se obtenía de fuentes naturales, hace ya décadas que el sector trabaja con compuestos sintéticos. La Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) ha avalado su seguridad para el ser humano en las dosis establecidas tanto en su uso como colorante como en suplementos alimentarios.
Pablo Sanchez-Jerez destaca que, pese a las indudables cualidades nutricionales del salmón, su enorme éxito no está exento de algunos inconvenientes: “Su producción tiene un enorme impacto medioambiental. En cierta manera, podemos decir que estamos criando tigres en el mar. Es una especie muy carnívora que requiere enormes cantidades de proteínas que hay que producir mediante la pesca de otras especies o el cultivo de soja y luego elaborar y transportar. Esto causa una gran huella ecológica, mucho mayor que la acuicultura de especies que se alimentan de vegetales como la carpa o el mújol.
Psicología del Color Salmón
El color salmón es un tono entre el rosa y el naranja, que toma su nombre del pescado. También se lo llama color piel o color carne. De acuerdo a la psicología del color, el significado de esta tonalidad está asociado con inocencia y bondad.

Como todas las tonalidades, tiene un influencia directa sobre nuestro estado de ánimo. El estímulo visual del salmón nos refiere suavidad y frescura, porque es agradable a la percepción del ojo humano. De hecho, este color es capaz de convertir, visualmente, un objeto rígido en un cuerpo un poco más blando. Es vulgarmente considerado como un pigmento femenino por su suavidad y delicadeza.
Brinda una sensación de energía y seguridad, especialmente para los que lo eligen para vestirse o decorar el hogar. Aporta felicidad y relajación.
Significados del Salmón según la Psicología del Color
Quienes eligen este tono rosado anaranjado son personas enérgicas pero no agresivas. De personalidad suave, fresca y jovial, suelen ser dulces y considerados. Pueden llegar a ser un tanto infantiles, pero contrarrestan con su entusiasmo y buen humor. Muy sociables, evitan la confrontación y el conflicto, aunque les gusta ocasionalmente ser el centro de atención.
¿Psicología del color? | Aprende el significado de los colores
El Color Salmón en la Decoración del Hogar
Hay distintas tonalidades de color salmón: puede llegar a ser bastante llamativo dependiendo de su intensidad. Por eso es mejor utilizarlo en pequeñas dosis. Si pintamos todas las paredes de salmón en una casa pueden ser bastante abrumador.
Es excelente para combinar con colores suaves como el beige o la gama de los marrones. Elegir un color
El salmón es un color cálido, rosa-anaranjado que recuerda a un filete de salmón fresco. Se encuentra entre las secciones roja y naranja del círculo cromático, dándole un aire de energía y diversión.
El salmón se define por los siguientes códigos y valores de color para asegurar la consistencia en varias plataformas y dispositivos digitales.
- Código HEX: #FF7E70
- Valor RGB: 100% rojo, 49.4% verde y 43.9% azul
Las consideraciones de accesibilidad juegan un papel crucial en las elecciones de color en el diseño UX y UI. Figma ofrece plugins en la Comunidad para asegurarse de que tus diseños cumplan con las Pautas de Accesibilidad de Contenidos Web.
Aquí hay algunas formas de usar el salmón en tus diseños:
- Usar como acento. Usar el salmón en los fondos y banners de un sitio web puede crear una atmósfera lúdica y relajante para los usuarios.
- Crear fondos sutiles. Los diseñadores pueden usar tonos muy claros de salmón como fondos para crear contraste entre el texto y otros elementos.
- Establecer y mejorar indicadores de advertencia. Aprovecha un tono ligeramente más oscuro de salmón para alertas no críticas para captar la atención del usuario sin abrumarlo, lo que puede suceder con colores como el rojo.
Ten en cuenta que el color y su significado pueden cambiar de una cultura a otra, y en cualquier momento. Si estás diseñando para una audiencia global, investiga las consideraciones de color para tus regiones específicas.
Para variaciones dentro del mismo espectro cálido que el salmón, considera:
- Rosa (#FF8DA1) es una alternativa mucho más brillante al salmón con menos naranja.
- Rojo pastel (#FF746C) se asemeja al salmón pero es mucho menos saturado.
- Coral (#FF8559) es otro color orgánico que mezcla rosa y naranja.
- Rojo-anaranjado (#FF4B33) es un color saturado y vibrante que se inclina más hacia el rojo en el círculo cromático.
Para complementar el salmón, considera emparejarlo con:
- Azul claro (#90D5FF) es un color complementario que crea una paleta alegre y veraniega.
- Terracota (#E35336) tiene tonos terrosos que crean una sensación de estabilidad y naturalidad cuando se combina con el salmón.
- Verde azulado (#069494) complementa al salmón en el círculo cromático, creando un contraste audaz y llamativo.
- Azul marino (#000080) crea un contraste sofisticado, permitiendo que el salmón destaque como color de acento.
Otros colores que vale la pena considerar incluyen dorado para un toque de lujo, salvia para crear un ambiente calmante y natural, y lavanda para una paleta caprichosa.
Aunque el salmón es juguetón y vibrante, puede chocar con:
- Marrón (#895129) tiene una estética más oscura y terrenal que puede no mezclarse bien con la energía y diversión del salmón.
- Carbón (#4A4A4A) puede dominar al salmón debido a su sensación más dura y utilitaria.
- Rosa fuerte (#FF46A2) puede crear una atmósfera artificial no intencionada cuando se combina con el salmón.
- Verde neón (#2CFF05) puede ser visualmente chocante cuando se combina con el salmón.
El salmón se asocia con la salud, la fertilidad y la calidez. Este color deriva su nombre del pez salmón, que representa ciclos de vida, muerte y renacimiento. El color salmón también se correlaciona con la energía, la determinación y la aventura.
En la psicología del color, el salmón evoca sentimientos de optimismo y alegría. La influencia naranja del salmón crea una sensación de energía positiva, mientras que su influencia rosa infunde una sensación de seguridad y confort.
En el diseño UI, el salmón es una elección fuerte para construir aplicaciones y páginas web que se sientan cálidas y acogedoras para los usuarios. Las marcas que se dirigen a audiencias más jóvenes o atletas pueden capitalizar el dinamismo inherente del salmón.
Algunas de las primeras referencias registradas al salmón como color datan de finales del siglo XVIII. Los tintes textiles eran prevalentes en todas las culturas y clases, lo que llevó a la gente a emplear esquemas de color salmón en sus ropas y muebles. El salmón explotó en popularidad durante la década de 1950, cuando los colores pastel se presentaban prominentemente en anuncios y carteles de películas. Las mujeres estadounidenses en los años 50 y 60 también comenzaron a teñir su cabello con colores pastel como el salmón. Hoy en día, el salmón sigue siendo utilizado en anuncios, moda y tendencias contemporáneas de estilismo capilar.
Es un color muy popular, sobre todo en los tonos más claros, en decoración de interiores, por resultar cálido sin restar luminosidad a las estancias. En España, las publicaciones de periodismo financiero son llamadas «páginas salmón» y «prensa salmón», ya que tradicionalmente están impresas en tonos asalmonados. Esta costumbre fue iniciada en 1893 por el periódico londinense Financial Times. Light salmon (salmón claro), salmon (salmón) y dark salmon (salmón oscuro) son tres de los colores HTML establecidos por protocolos informáticos para su uso en páginas web. En programación es posible invocarlos por su nombre, además de por sus valores hexadecimales.
Este tono, conocido por su calidez y suavidad, ha sido históricamente un símbolo de armonía y bienestar emocional. El color salmón es una tonalidad cálida y acogedora que combina elementos de rosa y naranja, recordando los atardeceres de verano y las delicadas corolas de flores estivales. Este color debe su nombre al característico color de la carne del salmón, un pez conocido por su tonalidad rosada. El salmón es excepcionalmente versátil en su uso, adaptándose tanto a estilos decorativos modernos como a esquemas más clásicos y sobrios. Desde una perspectiva psicológica, el salmón tiene un efecto tranquilizador y revitalizante. El color salmón tiene el poder de transformar cualquier espacio, aportando luminosidad y un toque de alegría estival. La próxima vez que busques inspiración o desees renovar un espacio con un aire veraniego, no pases por alto el poder suave pero impactante del color salmón.