Hoy, en la cocina, vamos a preparar unas deliciosas chuletas de aguja de cerdo asadas al horno con un toque de sabor a barbacoa. Es una receta muy sencilla pero sofisticada, ideal para impresionar a nuestros invitados en una cena especial o para disfrutar en familia. Este plato asegura el éxito y gusta a todos, y si hay comida familiar y somos muchísimos, nada más fácil para la sufrida cocinera que no puede ponerse a elaborar platos sofisticados.
Las Chuletas de Aguja: El Secreto de la Jugosidad
El ingrediente principal en esta elaboración son las chuletas de aguja de cerdo, una de las piezas más apreciadas de este animal debido, entre otras cosas, a su sabor y jugosidad gracias a la presencia de una equilibrada combinación de carne grasa y magra. Se encuentran junto a sus costillas delanteras, próximas a la parte del cuello. Aparte de comprar una carne decente, el único gran consejo para que estas carnes queden bien es respetar la temperatura, tanto del propio filete como de la sartén donde vamos a cocinarla. Por eso hemos de empezar atemperando la chuleta, sacándola 15 minutos antes de la nevera para que no esté fría.

Preparación de la Carne
Le pedimos que nos corte el trozo entero y que por la parte del hueso, le de con el machete, unos pequeños cortes al hueso para que así podamos partirlo mejor a la hora de servir. Sobre la bandeja del horno cubierta con papel o una fuente de cocina apta para tal fin, disponemos las chuletas bien lavadas; retiramos en el proceso cualquier resto de sangre, hebras o exceso de grasa que puedan tener y las secamos con papel absorbente de cocina. Practicamos unos cuantos cortes pequeños y superficiales en toda su superficie y salpimentamos con sal fina y pimienta negra molida. Salo la carne con sal semigruesa y salsa chimichurri (ver receta aquí). No le pongo nada más, ni aceite, no hace falta, la carne soltará sus jugos.
Cómo preparar chuletas de cerdo a la parrilla perfectas | El chef casero
La Sorpresa Cremosa y Crujiente
Esta receta combina la jugosidad que aporta la carne de las chuletas de cerdo junto con un cremoso de quesitos y una cubierta crujiente de queso parmesano elaborado con huevo y mahonesa casera.
- Disponemos un quesito en cada una de las chuletas y lo extendemos sobre la superficie como si se tratara de mantequilla untada.
- En una fuente de cocina o bol pelamos una cebolla en trocitos pequeños y finos junto con una lata de conservas de champiñón laminado bien escurrida. Salamos y removemos.
- En la misma fuente de cocina o bol ponemos unos 200 - 250 g de queso parmesano, al ser posible, recién rallado, un huevo y dos cucharadas grandes de mahonesa casera. Podemos optar por poner salsa alioli si el toque de sabor intenso que presenta nos gusta más. En lugar del queso parmesano, podemos utilizar otro si nos gusta más. Removemos todo hasta conseguir una masa más o menos homogénea y cubrimos con ella cada una de las chuletas con una capa más o menos gruesa.

Salsa Barbacoa al Vino
Para darle ese toque de barbacoa, prepararemos una salsa especial:
- Inmediatamente después, agregamos el kétchup, el vino tinto, el puré de tomate, el vinagre de jerez, el azúcar moreno y una pizca de sal y otra de pimienta negra molida.
- Pasado ese tiempo, separamos la cazuela del fuego y trituramos la salsa hasta que nos quede muy fina.
- Ponemos en un cuenco la miel con un chorrito de vinagre de manzana, otro de aceite de oliva virgen extra Hojiblanca, una pizca de sal y otra de pimienta negra molida.
Horneado Perfecto
El tiempo justo de horneado en mi horno es para un trozo como el que veis junto con las patatas cortadas de ese tamaño de una hora y cuarenta minutos a 180º (en mi horno). Las dejaremos durante 30-40 minutos entre 160-180 º C.
Las ponemos sobre una fuente para horno y las llevamos a cocinar al horno precalentado a una temperatura de 160º durante una media hora. Durante ese tiempo, les damos la vuelta a las chuletas y las seguimos pintando con la salsa barbacoa al vino para que se mantengan jugosas y no se sequen.
Guarniciones Ideales
Al mismo tiempo pongo una asadera con patatas y boniatos, la cantidad depende de la cantidad de comensales. Las corto del tamaño que se ve, le pongo sal, un poco de chimichurri, un chorrito de aceite. Las patatas asadas al horno son capítulo aparte, es una auténtica delicia lo ricas que quedan, súper tiernas por dentro y doraditas por fuera.
Los mejores acompañamientos para el cerdo son los que contrarrestan su pesadez y contrastan con su sabor. Las frutas un poco ácidas como manzanas o piña son especialmente adecuadas como acompañamiento. Compañías habituales de unas chuletas de cerdo pueden ser unas patatas fritas, una ensalada sencilla o podemos currarnos alguna otra preparación para contrarrestar la grasa del cerdo como puede ser un chucrut casero.

Ideas de guarniciones para chuletas de cerdo
- 4 mazorcas de maíz dulce cocido.
- Patatas y boniatos asados.
- Manzanas o piña asada.
- Coliflor gratinada cubierta con queso o con bechamel.
- Chucrut casero.
- Una ensalada sencilla.
Consejos Adicionales
- Si te sobra puedes comerlo frío, esta riquísimo así también, pero no olvides envolverlo en papel de aluminio para impedir que se seque.
- Un termómetro para carnes evita el tener que imaginar como irá el asado por dentro. El cerdo bien hecho debe alcanzar una temperatura de 85ºC al final de la cocción.