César Andrade y Cordero (1904-1987) es una de las figuras más destacadas de la literatura y la cultura ecuatoriana del siglo XX. Poeta, periodista y jurisconsulto, este intelectual oriundo de Cuenca dejó una huella profunda tanto en el ámbito literario como en el académico y cultural de su país. A lo largo de su vida, su obra se desarrolló de forma independiente, sin atarse a grupos o corrientes literarias, lo que le permitió forjar un estilo propio y único dentro del contexto del postmodernismo ecuatoriano.
Poeta modernista, ingenuo y melancólico, escritor y músico de valses, tangos y pasillos, nadie como él para recitar estrofas, dedicar serenos o lanzar requiebros, ni para describir el paisaje comarcano de suaves valles, onduladas montañas y cielos azules de eternidades.

Orígenes y Formación
César Andrade y Cordero nació en Cuenca, Ecuador, el 31 de octubre de 1904, una ciudad conocida por su riqueza histórica y cultural. Fue hijo de Leoncio Andrade Chiriboga, agricultor, mecánico, deportista y el primer chofer brevetado que tuvo el Azuay, y Clotilde Cordero Bravo, propietaria de las haciendas El Carchi, Saracay, Chuquipata y Surampalti, nieta del ilustre Pío Bravo Vallejo y Cobos. Ambos cuencanos formaron un hogar de exquisito gusto. Le trajo al mundo el Dr. Paúl Rivet, quien asistió al alumbramiento por ser amigo personal de su padre.
Desde niño, mostró una gran inquietud por las artes y las ciencias, lo que lo llevó a explorar diversas disciplinas. Estudió música y piano en su casa. En cuanto a su educación formal, cursó la primaria en la escuela San José de los Hermanos Cristianos y la secundaria en el Benigno Malo, donde se graduó de Bachiller en 1922. Posteriormente, enseñaría en el mismo colegio.

Trayectoria Académica y Profesional
En 1927, Andrade inició sus estudios de Jurisprudencia y al año siguiente triunfó en la Fiesta de la Lira con su poema "Sinfonía agreste" alcanzando la Violeta de Oro. El 13 de julio de 1933 se graduó de Doctor en Jurisprudencia, exonerado del pago de derechos por ser pobre de solemnidad. Viajó solo a Guayaquil para trabajar en el estudio de sus amigos los Doctores José de la Cuadra y Pedro Pablo Pin Moreno, donde le fue bien, hizo dinero, pero lo gastó en vivir y en ayudar a amigos y parientes necesitados.
De regreso a Cuenca en 1939, publicó "Dos poemas de abril" en 64 páginas, que anunciaba su madurez lírica. En 1945 aceptó la cátedra de Filosofía del Derecho en la Universidad de Cuenca, que dictó hasta 1959, año en que se acogió a la jubilación. En 1966 fue designado Profesor de Filosofía del Derecho y de Enciclopedia Jurídica de la Universidad.
Presentan Antología de César Andrade y Cordero
Producción Literaria y Periodística
La producción literaria de César Andrade y Cordero es vasta y diversa, abarcando no solo la poesía, sino también ensayos, cuentos y artículos periodísticos. Tornose elegante, discreta, preciosista y hasta detallosa. Rica en hallazgos y vigorosos tonos, su poesía lo situó entre los más ilustres poetas postmodernistas del país. Usaba la metáfora; pero, a decir verdad, jamás perteneció a grupos o escuelas, ni fue cartelista, porque su personalidad fuerte e independiente no se lo permitió. Escribió sobre un limpio y fresco sustrato rural, del qué no renegaría nunca y que un día se volvería hacia el mar.
En octubre de 1932 editó "Barro de Siglos", un libro con trece cuentos del Ande y de la tierra en 246 páginas, con personajes casi todos rurales de la zona del Cañar, que lo situó entre los precursores del indigenismo en el Ecuador. En 1942 publicó "Ventanas al Horizonte" con poesías muy hermosas y amplia prosa que exalta la belleza comarcana en 237 y 31 páginas respectivamente. En 1959, publicó su libro de historias "El País de la Gaviota", por el cual la Municipalidad de Cuenca le otorgó la medalla Fray Vicente Solano.
Como periodista, escribió para "El Telégrafo" y "El Universo" de Guayaquil, donde sus artículos aparecieron bajo los pseudónimos de Jacobo Delavuelta y Gaspar de Sisalema, respectivamente. En 1950 comenzó una colaboración en el diario "El Telégrafo" bajo el pseudónimo de Jacobo Dalevuelta y desde 1952 lo hizo en "El Universo" como Gaspar Sisalema. En ambos rotativos hizo famosos sus pseudónimos, usando la pluma con acritud y mordacidad, pero también con justeza, haciendo alarde de una exquisita cultura poco común entre los periodistas ecuatorianos. Entonces quedó en claro que era un Humanista, un Verdadero Maestro.
En 1951, abrió un amplio y medular estudio de la Poesía Ecuatoriana desde el Modernismo, titulado "Ruta de la Poesía Ecuatoriana Contemporánea", en 128 páginas e índice. De ese año es "Estirpe de la Danza" en 32 páginas. En 1952, y luego de catorce años de incesante búsqueda de documentos, editó "Vigencia de un Corregidor" en 214 págs, con la vida, ascendencia y descendencia de su antepasado el Sargento Mayor José de Andrade y Benavides, trabajo que en su tiempo fue el mejor esfuerzo realizado en el país en torno a la genealogía de una familia. En 1957 publicó "Figuras sobre el panel" en 44 páginas, con artículos políticos aparecidos en la prensa nacional.
Obras Destacadas de César Andrade y Cordero
La siguiente tabla resume algunas de las obras más importantes de César Andrade y Cordero, destacando su diversidad y relevancia en la literatura ecuatoriana:
| Año | Título | Género | Descripción |
|---|---|---|---|
| 1932 | Barro de Siglos | Cuentos | Libro con trece cuentos del Ande y de la tierra, precursores del indigenismo en Ecuador. |
| 1939 | Dos poemas de abril | Poesía | Libro de poesía que anuncia su madurez lírica. |
| 1942 | Ventanas al Horizonte | Poesía y Prosa | Poesías y prosa que exaltan la belleza comarcana. |
| 1951 | Ruta de la Poesía Ecuatoriana Contemporánea | Ensayo | Estudio amplio y medular de la poesía ecuatoriana desde el Modernismo. |
| 1952 | Vigencia de un Corregidor | Genealogía | Investigación sobre la vida y ascendencia de su antepasado José de Andrade y Benavides. |
| 1959 | El País de la Gaviota | Historias | Libro de historias por el que recibió la medalla Fray Vicente Solano. |

Vida Personal y Reconocimientos
En 1927 contrajo matrimonio con Mariana Corral y Jaramillo. En 1949 concluyó su vínculo matrimonial por divorcio. Dado su carácter bohemio y su inveterado donjuanismo, esto se veía venir desde hacía muchos años. Aún se recuerdan sus arrebatos románticos y sus públicos amoríos con dos guayaquileñas hermosas, la una poeta y la otra pintora. Esta última le engañó, pues habiéndole ofrecido casarse con él si se divorciaba, no le cumplió. También mantuvo un sonado romance y algo más con dos bellas cuencanas, una de ellas prosadora poética y la otra, hermana de un notable literato azuayo.
En 1944, fue nombrado miembro de número de la Casa de la Cultura Ecuatoriana. En 1965, el gobierno le otorgó la Orden Nacional al Mérito en el grado de Comendador. Se le reconocía el mérito de ser uno de los mayores postmodernistas del Ecuador por su hermosa poesía, crítica estética y literaria contemporánea, narrativa lúcida y nerviosa en el cuento de los años treinta, periodismo de análisis y evocación posterior y composiciones musicales. En fin, por su altísimo talento y cultura, exquisito y bello estilo -fuerte, apasionado y hasta intransigente- pero siempre humano y vital.
En 1977, la Casa de la Cultura del Azuay editó una Antología de su obra poética con el título de "Poesías". En 1982, el Consejo Provincial le otorgó un Homenaje con la edición de una selección de su narrativa tomada de "Barro de Siglos", que apareció en el No. 6 de La Biblioteca del Azuay.

Últimos Años y Legado
Blanco, alto, grueso, corpulento, de porte marcial, ojos café, pelo y bigotes negros que los años transformaron en blancos. Sus últimos tiempos fueron penosos. Vivía en un chalet interior de su propiedad en la Ramírez Dávalos No. 750. Amigo de la autocrítica, eterno combatiente por los valores del espíritu, le visité muchas veces en su lecho donde yacía postrado aunque solícitamente cuidado por su último amor. Una hermosa dama cincuentona que también le servía de secretaria y le mimó hasta el final. Falleció de vejez, casi con la pluma en la mano, en Cuenca, a consecuencia de la misma dolencia que le aquejó tanto.
El legado de César Andrade y Cordero sigue vivo en la memoria colectiva de Ecuador. Su poesía, profundamente vinculada a las tradiciones y paisajes de su tierra natal, continúa siendo objeto de estudio y admiración. Además de su obra literaria, el impacto de su labor en el ámbito de la música y el periodismo es significativo. Hoy en día, César Andrade y Cordero es considerado uno de los más importantes poetas y pensadores de Ecuador, cuyo trabajo sigue inspirando a generaciones de escritores, artistas y académicos.