Cómo preparar calamares a la romana perfectos sin levadura

Los calamares a la romana son una de las tapas más típicas que tenemos en España. Sin lugar a dudas y con permiso de la tortilla de patatas, los calamares a la romana fritos es la tapa por excelencia que nunca puede faltar cuando se va de tapeo. Todo un clásico de la gastronomía española siempre presente en las cartas de bares y restaurantes que se precien. Sin embargo, muchas veces pides una ración y te llega algo chicloso, duro, o todo lo contrario: rebozado pastoso y calamar que casi ni se nota.

Hacer calamares a la romana en casa no tiene mucho misterio, pero sí hay que tener en cuenta un par de cosillas para que salgan de verdad como los de bar bueno, de esos que crujen y no se hacen bola. La clave está en no tener prisa, usar ingredientes sencillos pero en condiciones, y sobre todo freírlos en su punto justo.

Plato de calamares a la romana recién hechos con rodajas de limón

Ingredientes necesarios

Para preparar esta receta al estilo clásico, no necesitaremos ingredientes complicados. Estos son los elementos esenciales para obtener un resultado crujiente:

  • 200 g de anillas de calamar.
  • 150 ml de cerveza (o agua fría con un toque de bicarbonato).
  • 200 g de harina de trigo.
  • Sal al gusto.
  • Aceite de girasol o de oliva virgen extra para freír.
  • Limón para servir.

Preparación paso a paso

  1. Limpieza: Lo primero es limpiar bien los calamares. Retiramos la piel, separamos las patas y quitamos la pluma transparente. Enjuágalos con agua fría y sécalos muy bien con papel de cocina. El agua es enemiga del rebozado.
  2. Corte: Corta las anillas de calamar dejándolas de un grosor de medio centímetro aproximadamente. Sí, son finas y este es el secreto para que el rebozado no se te abra al freír. Sazona con sal.
  3. La masa: Coloca en un bol la cerveza (o mezcla de agua, huevo y bicarbonato). Incorpora poco a poco la harina y mezcla con un batidor de varillas hasta conseguir una masa espesa pero lo suficientemente fluida.
  4. El rebozado: Mientras se calienta el aceite, pasa todas las anillas de calamar por harina. Deben quedar rebozadas, pero quítales el exceso para que quede una capa fina.
  5. Fritura: Prepara una sartén con abundante aceite y llévala al fogón. La temperatura ideal debe mantenerse de forma constante entre 175 °C y 180 °C. No pongas muchas piezas de golpe, que si no baja la temperatura del aceite y se quedan aceitosas.

Calamares a la Romana tiernos y esponjosos

Trucos para un rebozado infalible

Para que resulte todo más sencillo he decidido pasar los calamares por harina y problema solucionado. Si eres de los que no comprende por qué los calamares a la romana se abren al freír y se separan del rebozado, te diré que es una cuestión de técnica, de saber controlar la temperatura del aceite, pero también de la manera en que los reboces.

Es fundamental que las piezas del calamar que vamos a sumergir en la masa estén totalmente secas para que el rebozado se adhiera mucho mejor. Además, una vez frita cada pieza, hay que dejarla sobre papel absorbente para retirar el exceso de aceite. Este tipo de frituras se deben hacer en el mismo momento de su consumo, ya que una vez el plato se haya enfriado, su rebozado ya no mantendrá ese crujiente que lo caracteriza.

Aspecto Consejo clave
Temperatura del aceite Mantener entre 175°C y 180°C.
Secado Secar bien el calamar antes de enharinar.
Presentación Servir siempre con una rodaja de limón.

Mi acompañamiento favorito es, sin duda, unas rodajas de limón que exprimiremos sobre los calamares justo antes de comerlos. La acidez del limón hace que los sabores de esta elaboración se potencien al máximo. También van de lujo con un poco de salsa tártara, de alioli suave, o incluso una mayonesa casera con ajo. ¡Disfrútalos bien calientes!

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