Juan Galea Barjola (Torre de Miguel Sesmero, Badajoz, 19 de septiembre de 1919 - Madrid, 21 de diciembre de 2004) fue un pintor español cuya obra oscila entre la abstracción y un expresionismo representativo distintivo. Su obra, que incluye una famosa serie de litografías titulada "Tauromaquia", está influenciada por las tensiones y traumas de la Guerra Civil Española y refleja un compromiso con la exploración y la reinvención continuas. Alternando trabajos de tallista con la pintura, Barjola se consolidó como uno de los pintores de la modernidad en España, y su arte está prestigiado a nivel nacional e internacional, consagrándose su obra como una de las más representativas de la pintura española contemporánea. Su creación es renovadora, rompedora y diversa en su temática y su técnica.
Primeros Años y Formación
Juan Galea Barjola nace el 19 de septiembre de 1919 en Torre de Miguel Sesmero (Badajoz), donde transcurre toda su infancia. Sus padres eran humildes labradores, Lorenzo Galea Álvarez y Candelaria Barjola Sánchez. Desde joven, Barjola comenzó a dibujar espontáneamente del natural: animales, árboles, obras e imaginación. Igualmente, se dedicaba a copiar las láminas de dibujo escolar que le daba en clase su maestro don Guillermo Llera, y estampas de dibujos de niños desnudos en posturas académicas que le regalaba Julio Núñez, pintor que pasaba los veranos en su pueblo y que decoraba con paisajes cajones para macetas, actividad en la que, a veces, le ayudaba Barjola. Quedó fascinado con las reproducciones en color de La Esfera, que coleccionaba un tío suyo.

En 1934, Barjola se traslada a Badajoz para asistir a las clases de la Escuela de Artes y Oficios que dirigía Adelardo Corvasí. Sin embargo, allí no pintaba; solo se le permitía dibujar reproducciones de yeso y ampliar conocimientos de perspectiva y procedimientos. La Guerra Civil Española, en 1936, afectó profundamente a Barjola adolescente. Su obra futura sería, en parte, reflejo de los trágicos episodios que le tocó vivir como testigo o como protagonista.
En 1943, según consta en los Anales de la Fundación March (1956-1962), marcha a Madrid con la intención de continuar su formación en la Escuela de Artes y Oficios de la calle de la Palma, donde tuvo como profesor a don José Nogué. Pintaba bodegones y hacía ejercicios de imaginación y de composición. Se matriculó libre en la Escuela Superior de Bellas Artes de San Fernando, pero acudió solamente a las clases de talla que impartía don Julio Vicent. Asimismo, asistía a las clases del Círculo de Bellas Artes y al Museo de Reproducciones Artísticas a dibujar, y al Museo del Prado, donde copiaba al óleo los Bufones de Velázquez (pintor que representa para Barjola "el espacio emocional-pictórico") y realizaba interpretaciones de las pinturas de Goya ("la expansiva expresión de la vida"), Brueghel ("las posibilidades prácticas del humanismo"), El Greco ("la modernidad de sus tratamientos cromáticos") y El Bosco ("un mundo surreal de fantasía"), cuya obra le inspiró lo que él llamó "dibujos miniados" a lápiz, muy detallados y surrealistas que fueron adquiridos por un alemán. Realizó sus primeros grabados, dos puntas secas, con Castrogil, en la calle Libertad. Se ganaba la vida como oficial escultor en los talleres Granda.

Evolución Artística y Reconocimiento
En 1946, Barjola contrajo matrimonio con la asturiana Honesta Fernández. En sus obras de esta etapa, representaba escenas costumbristas y personajes de suburbio, de una manera predominantemente naturalista; aunque ya se observaban ciertos rasgos característicos del expresionismo. En 1950, decidió dedicarse plenamente a la pintura. Ese mismo año, le concedieron la Medalla de Dibujo en la Exposición Nacional de Bellas Artes en Madrid.
Etapa de Abstracción y Nueva Figuración
Su primera exposición individual fue en 1957, en la Galería Abril de Madrid, aunque no consiguió vender un solo cuadro. Ciñó su temática a la figura humana, definiéndola en sus contornos. Según sus propias palabras, "comienzo entonces un ciclo más mental, que es el cubismo sincronizado con el expresionismo que nunca me abandonó". Residió tres meses en Bélgica, donde se sintió impactado por los grandes cuadros de Ensor; viajó a París y quedó impresionado por la obra de Matisse, Soutine, Rouault y Stäel y por la "paleta española" de algunas naturalezas muertas de Braque. Ese mismo año, tuvo una exposición individual en la Galerie Theatre de Bruselas.
Inauguración de la exposición de la obra gráfica de Juan Barjola.
En 1959, comenzó una nueva etapa tras una evolución inicial, que le condujo a una abstracción de formas en las que se vislumbraba el leve gesto de una pincelada expresionista concebida en tonos atemperados. El conjunto de sus composiciones era una armonía tonal y compositiva que llevó a algunos críticos, como Venancio Sánchez Marín, a denominar esta etapa como "nueva figuración". Cultivó mucho el bodegón, concibiéndolo como espacios estructurados. "Cansado de esta simbiosis, comienzo la época abstraccionista, de la que saqué consecuencias que me hicieron ver con claridad el espacio. Esta etapa duró poco, porque siempre me interesó el contenido. Lógicamente tenía que ser así, ya que el arte abstracto es solamente estético". Ese año, participó en exposiciones colectivas en el Círculo de Bellas Artes de Madrid y en la Sala Minerva de Madrid.

Premios y Reconocimientos
La década de 1960 fue un período de intenso reconocimiento para Barjola:
- 1960: Becado por la Fundación Juan March para ampliar estudios en el extranjero, viajó por Bélgica y Francia. Se reencontró con la obra de Ensor, que le volvió a producir gran impresión. En París le produjo especial impacto la Marquesa de Solana, de Goya, así como las Exequias de San Buenaventura, de Zurbarán. Descubrió a Ucello y en el Museo de Arte Moderno profundizó en el estudio de Soutine, Staël, Chagall y los grabados de Rouault. En Italia recorrió Milán, Padua y Venecia, le impactó especialmente la obra de Tiziano y Tintoretto.
- 1961: Premio de la Crítica del Ateneo, Madrid. Tercera Medalla de Pintura en la Exposición Nacional de Bellas Artes, Madrid.
- 1962: Primer Gran Premio de Dibujo en el II Certamen de Artes Plásticas, Madrid. Primer Premio de la Exposición Nacional Mediterránea, Murcia, con el cuadro La familia, conservado en la Caja de Ahorros de Murcia. Segunda Medalla de Pintura en la Exposición Nacional de Bellas Artes, Madrid, con el cuadro La siesta, conservado en la colección MEAC. La Fundación Juan March le concedió una beca de Bellas Artes para viajar por el extranjero.
- 1963: Premio de la crítica de Madrid a la mejor exposición de la temporada. Medalla de oro Eugenio D’Ors. Premio Nacional de Pintura, Madrid. Primer Gran Premio de Dibujo en el I Certamen Nacional de Artes Plásticas. Medalla de Plata y Segundo Premio en el I Salón de Pintura de Alicante. Premio en la Bienal de Zaragoza. Segundo Premio con Medalla de Plata en la Exposición de Artes Plásticas de la Mancha, Valdepeñas, Ciudad Real.
- 1964: Segunda Medalla de Pintura en la Exposición Nacional de Bellas Artes por Composición de Figuras. Primer Premio de Pintura con Medalla de Oro en el II Salón de Murcia.
- 1965: Recibió el Premio Nacional de Dibujo en los Concursos Nacionales, Madrid.
- 1967: Segundo Premio en la exposición de pintura de la Caja de Ahorros de Alicante.
- 1968: Primera Medalla de Pintura en la Exposición Nacional de Bellas Artes.
- 1969: Premio en la Exposición UNICEF. Pámpano de Plata de la Exposición de Pintura de Valdepeñas, Ciudad Real.
En 1964, su pintura se cargó de expresividad a través de una pincelada mucho más violenta al servicio de una temática inquietante. Su interpretación de la Tauromaquia exaltaba la monstruosidad por encima del arte y la gracia, pintando perros descarnados, caballos a lo Guernica o ganado aullante. La singularidad de su pintura obedece al hecho de ser proyección del miedo como categoría existencial. Igualmente, enriqueció los tonos con la utilización del negro, carmín y verde. Quizás esta búsqueda de expresividad lo llevó no solo a iluminar su paleta, sino a concretar las formas, apareciendo un cierto componente surrealista en sus pinturas. Sus figuras experimentaban deformaciones, especialmente en manos y cabeza.

Etapa Docente e Influencia del Pop Art
Entre 1968 y 1975, Barjola impartió clases de Colorido y Composición en la Escuela Superior de Bellas Artes de San Fernando. En 1969, su expresividad le condujo hacia la estética del realismo crítico o realismo social, con una gran valoración pictórica y una, incluso, interpretación personal de la composición, que le alejaba de los esquemas fríos de este movimiento. Fue invitado a impartir enseñanza en la Escuela Superior de Bellas Artes de San Fernando, en la clase de Colorido y Composición.
En la década de los setenta, la obra de Barjola experimentó una nueva evolución de carácter expresionista, con rasgos procedentes del informalismo y la figuración de Bacon, Picasso o De Kooning. El espacio, más ordenado que en su etapa anterior, le condujo a una nueva concepción, de tal manera que surgieron en sus telas esos espacios soñados, imaginados, pero concretos. En estos momentos, la suya era una pintura más onírica que vivida. "Me gusta ese misterio de los espacios que a veces dicen más que las mismas figuras, porque en esos espacios se condena el misterio de los sueños. Sueños que son constancia de la realidad", afirmaba Barjola. Su obra se ligó en cierta manera a lo sórdido, lo violento, incluso a un erotismo concebido por medio de tintas planas, de tonos más violentos, que le acercaban en algunos aspectos al pop art. Su obra era más subjetiva, se recreaba en el espacio, trabajando "un cuadro dentro de un cuadro", con la utilización de espejos en sus composiciones, que le condujo a una ruptura total del mismo. El color era, ahora, un elemento dominante, a base de verdes y sienas primordialmente. Pintó en su taller de las Matas la obra Fusilamiento, su primer cuadro de gran formato, e ilustró Tauromaquia, con textos de Rafael Alberti, para ediciones de Arte y Bibliografía (Casariego, Madrid).

Presencia de Barjola en Badajoz: Museo de Bellas Artes (Muba) y MEIAC
En la Sala 00 del Museo de Bellas Artes de Badajoz (Muba), con entrada por la calle Duque San Germán, se puede contemplar el último cuadro del pintor extremeño Juan Barjola, adquirido por la pinacoteca provincial. Se trata del lienzo titulado Mundo lúdico, una obra de 1972 que se ha comprado al hijo del artista. Esta es la primera obra de la década de los 70 que el Muba posee de Barjola y se suma a los otros 11 cuadros del artista pacense, que se muestran de manera permanente en sus instalaciones. Mundo lúdico pertenece a una etapa más cercana a la estética pop, pues, aunque presenta elementos propios de la pintura de Barjola, tiene un tratamiento distinto a la figuración no realista que caracteriza a los trabajos que realizó en las décadas posteriores, más reconocidos por el público. Esta obra se expondrá en la sala 00 hasta el verano, para posteriormente exhibirse junto al resto de obras del pintor de Torre de Miguel Sesmero.

El Museo Extremeño e Iberoamericano de Arte Contemporáneo (MEIAC) de Badajoz ha abierto una exposición dedicada al pintor extremeño Juan Barjola, reuniendo 96 obras que incluyen óleos, dibujos, tintas y serigrafías, y ofreciendo un recorrido completo por la trayectoria de uno de los principales exponentes de la vanguardia española. La muestra, situada en la primera planta del museo, incorpora además 19 nuevas obras donadas recientemente por la familia del artista, que pasan a formar parte de los fondos del MEIAC, reforzando una colección que ya supera las 300 piezas. Este gesto consolida al museo como centro de referencia para el estudio de Barjola. Durante la inauguración, la consejera de Cultura, Turismo, Jóvenes y Deportes en funciones, Victoria Bazaga, destacó el valor de estas donaciones y recordó que el propio Barjola contribuyó de manera decisiva a la colección fundacional del museo con más de treinta obras. "Son gestos de generosidad que fortalecen el patrimonio cultural de Extremadura", señaló. La muestra se enmarca en la línea de trabajo continuada del MEIAC sobre la figura de Barjola, a quien ya se dedicaron exposiciones en 1999, 2014 y 2019.

Donaciones y Museo Juan Barjola en Gijón
En 1985, Barjola obtuvo el Premio Nacional de Artes Plásticas. Este mismo año, la esposa de Barjola, Honesta Fernández Calzón, y el propio artista, decidieron hacer una generosa donación al Gobierno del Principado de Asturias. Tres años más tarde, el Gobierno del Principado de Asturias decidió inaugurar el Museo Juan Barjola con los fondos que el matrimonio había donado, y que con el tiempo irían incrementándose. En 1988, con motivo de la inauguración en Gijón de su museo, donó a la institución gran parte de su obra.