El asado, para los argentinos, representa compartir, disfrutar un buen momento, unión y familia. Se prepara y se come para celebrar algo, para compartir un domingo en familia o, simplemente, para transformar cualquier día en uno especial. Esta profunda tradición gastronómica se manifiesta en diversas formas, desde encuentros íntimos hasta eventos masivos que buscan marcar hitos históricos.
El Asado como Parte del Folclore en las Obras de Construcción
No se sabe con exactitud cómo ni cuándo, pero el asado se instaló también en las obras de construcción, sin excepción. En cualquier rincón, a veces con una parrilla improvisada apoyada sobre ladrillos, rodeada de cemento, fierros, polvo y materiales de trabajo, los obreros lo preparan con la misma pasión de siempre. No se come cualquier día. El fuego se enciende los viernes, al finalizar la semana laboral, o cuando se concreta un trabajo “grande”, como levantar una loza.
Un video reciente capturó la esencia de esta tradición. En él, se describe: “Hay carne por todas partes y cuatro personas atendiendo el fuego”. La persona que narra el video agrega: “Son las 10 de la mañana y han estado con esto desde las 7:30 am. Es increíble”, mientras muestra las brasas y la mesa improvisada sobre ladrillos y maderas. La parrilla parecía infinita, y en ella podía verse tira de asado, vacío, chorizos, morcilla, pollo y achuras, todo en abundancia. No se conoce con exactitud el tamaño de la parrilla, pero parecía suficiente como para que el banquete alcanzara, incluso, para el día siguiente. Según la mujer que compartía el video, más de 60 obreros disfrutarían del “festín”.

El video enfoca la carne con zoom, mostrando a uno de los albañiles manejando el fuego, con la ayuda de otro que parece que le da indicaciones. Al costado, se veían otras fuentes con más carne, que parecía no tener fin. No se conoce la ubicación exacta de la obra ni la identidad de los trabajadores. Sin embargo, la construcción parecía avanzada, e incluso daba la impresión de que ellos ya estaban instalados, ya que se observaban colgadas banderas de su sindicato. Al final del video se apreciaba que la enorme construcción se desarrollaba en una esquina, mientras el humo del asado se mezclaba con la actividad de otros obreros que iban avanzando en sus tareas, mientras los demás cocinaban.
Entre los comentarios de los usuarios, muchos recordaron almuerzos similares o destacaron esta tradición como algo representativo de la vida en las obras. “Es parte del folclore de la construcción, se comparte todo… A veces incluso los presupuestos de las obras incluyen el asadito de los viernes”, comentó un usuario. Otro escribió: "Laburé 10 años en mayor...La mesa de ese medio día era humildad risas y compañerismo hasta estar explotados de comida.. grandes recuerdos". Este tipo de asados, aunque común para los argentinos, suele impresionar a muchos extranjeros.
La Batalla por el Récord Mundial Guinness del Asado Más Grande
Más allá de las tradiciones cotidianas, el asado ha sido también el centro de una particular competencia entre Argentina y Uruguay por el récord del asado más grande del mundo. Ambos países, conocidos por su cultura carnívora, han protagonizado una "guerra a las brasas" para llevarse el prestigioso título del Guinness World Record.

Uruguay: La Conquista del Récord en 2008 y 2017
El país vecino, Uruguay, conquistó este Guinness por primera vez en 2008, con doce toneladas de carne vacuna asadas en Montevideo. Sin embargo, la historia de los récords no terminaría ahí. En 2017, en unas parrillas gigantes de la ciudad de Minas, al sur de Uruguay, más de 100 cocineros asaron más de 15.000 kilos de carne sobre 60.000 kilos de leña. Así, registraron un nuevo récord Guinness: el asado más grande del mundo es uruguayo. El logro seguramente tuvo para los orientales un sabor especial porque la marca, hasta entonces, la había tenido Argentina.
Robert Bayarres, el organizador de este banquete, comentaba a la agencia de noticias AFP: «Llevamos trabajando en esto desde octubre». Y añadió, envalentonado: «Y tenemos 4.000 kilos de ensalada rusa. Si lo llego a saber nos presentábamos al Guinness de la rusa también, pero no nos dio tiempo». Bajo la atenta vigilancia de cocineros, carniceros, escribanos y expertos, se concretó el récord del asado con cuero y, a la vez, una nueva batalla entre argentinos y uruguayos en esta guerra a las brasas. Raúl, uno de los cocineros, expresaba muy serio: «Esto no es por el récord Guinness, es para ganarle a los argentinos».
Uruguay es uno de los principales exportadores mundiales de carne, con un rodeo vacuno que triplica a su población, que ronda los 3,5 millones de habitantes. Para este evento, en el parque Rodó, en la uruguaya Minas, de 40.000 habitantes, casi 200 personas trabajaron toda la noche para deshuesar, pesar y colocar en las parrillas piezas y cortes de más de cien vacas. El sábado, cuando cayó el sol, pesaron la carne cruda, empezaron a encender la leña y a medianoche pusieron toda la carne en el asador. Desvelados, los cocineros vigilaban las brasas y se turnaban en descansos para comer pizza y tomar cerveza. Wilson, otro de los parrilleros, señalaba: «Hay que vigilar la carne. Aunque cada uno tiene sus gustos, tiene que quedar bien hecha y con todo su sabor». Algunos de ellos recorrieron varios kilómetros para participar en este acontecimiento. Wilson contaba orgulloso: «Llevamos toda la noche con este fuego. Queríamos hacerlo sólo con la llama pero el viento cambió y tuvimos que poner brasas para que aguantara».
Receta de cerdo enorme de 100 kg | Gran cerdo cocinando y comiendo por VANZAI COCINANDO
Tras 14 horas de parrilla en las que las presas menguaron su peso por la pérdida de sangre y agua, la carne volvió a ser pesada el domingo ante la mirada del público. Todo se pesó con una balanza de última generación, una White Bird 30, que cumple con la estricta normativa internacional de gestión de calidad. Wilson decía: «Solo pesa carne y cumple con todas las normativas. Espero que la balanza se incline a nuestro favor». La escribana Consuelo Urruela, anotaba cuidadosamente la cantidad de cada montaña de carne. Ella comentó a la AFP: «Es la primera vez que hago un trabajo así. He hecho muchas cosas, pero pesar toneladas de carne no lo había hecho nunca», señalaba la escribana sin desviar la atención de su labor. Mientras, parrilla por parrilla, las mantas de carne se pesaban y depositaban en una mesa de trabajo donde decenas de voluntarios contaban los trozos de asado en una secuencia casi mecánica de movimientos. En los dos extremos de la superficie de trabajo, se preparaban las bandejas con la ensalada rusa y el pan que acompañaban la carne.

Argentina Retoma el Título en 2011: El Asado de General Pico
El récord uruguayo de 2008 fue arrebatado por Argentina en 2011 con un gigantesco asado de 13.713 kilos puestos sobre las brasas en General Pico, a 140 kilómetros al norte de la capital pampeana. Este evento se llevó a cabo para festejar los 30 años del frigorífico que donó la carne, y de paso, superar el récord anterior de 12 toneladas que pertenecía a Uruguay. El empresario Ernesto “Tito” Lowenstein, el genio organizador, se preguntó: “¿Por qué Uruguay tiene que tener el récord?”. Y agregó: “Queríamos hacer 13.733 kilos, después lo dejamos en 13.713. A mi viejo le gustaba el número 13”.
La ciudad de General Pico, en la provincia argentina de La Pampa, entró así en los registros del Guinness World Record con "el asado más grande del mundo". El evento tuvo lugar en terrenos de la Sociedad Rural de General Pico. Un frigorífico de la ciudad decidió donar 948 costillares de vaca para batir el récord. El pasado domingo, 90 expertos asadores comenzaron a las 6 de la mañana a armar las cruces donde se clavan los costillares. Fueron 13.713 kilos de carne puestos a asar lentamente al calor de 25.000 kilos de leña. Asistieron unas 20 mil personas.
General Pico se ubica en el corazón de la Pampa argentina, donde el terreno plano no parece tener fin y las cabezas de ganado se alimentan pastando libremente. Una ciudad de campo, humilde y trabajadora, que ha entrado al libro de los récords por el camino del estómago. Ralph Hannah, el representante de World Record Guinness para Latinoamérica, fue el encargado de dar fe del récord. Vestido con traje y corbata, con una planilla anotando el peso de cada uno de los 950 costillares, afirmó: “Argentina es la capital mundial de la carne”.
La "argentinidad pura" se hizo presente en cada detalle: el asador que mira el costillar ajeno y dice que lo están “arrebatando”; los que siguen diciendo que todo esto es “pura política” y preguntan cuánto falta para que llegue la carne. La reventa de los tickets, que en forma anticipada costaban $ 7 y ayer, cuando se agotaron las 20 mil disponibles, cotizaron arriba de $ 10. Los que hicieron correr el rumor de que ya no quedaba más carne y los que decían que había carne para toda la semana. Los que aplauden y le sacan fotos al primer costillar como si llegara una princesa del Carnaval. Y el estallido de todos, que gritan cuando llega la carne y los cortadores la atacan para dividirla en porciones. Todos juntos en General Pico, La Pampa, argentinidad pura en el asado más grande del mundo, que dejó panzas llenas y corazones contentos.
En total se hicieron 950 costillares, se usaron 25 mil kilos de leña, hubo 80 asadores y 500 voluntarios. Al ritmo que se come en Argentina, toda esa carne serviría para que 4 personas comieran asado durante 62 años. Fabricio, uno de los asadores más jóvenes, dijo: “Empachado de ver carne estoy. Por esta semana me hago vegetariano”. La fiesta se empezó a armar a las 6 de la mañana, cuando salió un tren con los 80 asadores, todos con remeras amarillas y dedos musculosos, a prueba de fuego, desde la estación vieja de Gral. Pico hasta el predio de la Sociedad Rural. A las 8 se prendió el fuego y ya a las 9 humeaban los 950 costillares, atados sobre cruces hechas por alumnos de una escuela técnica local. Se formaron 4 hileras de cruces, con dos líneas de fuego en el medio. Cada asador controlaba unos 20 costillares, mientras el termómetro subía hasta los 32°.
En la semana se habían vendido los 20 mil tickets, que equivalían a medio kilo de carne por ración. En el predio se vendían cerveza ($ 10 la de tres cuartos), gaseosas y vino ($ 5 el vaso). Para los que retiraban la carne desde el auto (como en un local de comidas rápidas), hubo 5 km de cola. Los que lo esperaron en La Rural llevaron pan, ensaladas y gaseosas y transformaron el predio en un picnic multitudinario, con folclore de fondo (Facundo Saravia fue el número principal) y cierre con fuegos artificiales. “Me están pisando todo el pasto”, se quejaba Mirta, la encargada de dejar el césped como el de una cancha de fútbol. “Pero igual es hermoso, mirá toda la gente que vino. No se puede creer”. Y efectivamente, más de 13 toneladas de carne y no sobró ni un poquito.

La carne fue cocinada al estilo criollo en cruces de metales que están enganchadas al piso sobre los carbones. Usaron 950 de estas cruces de asados en el cual cocinaron toda la carne de vaca. Esta hazaña significó que Argentina le ganó a Uruguay por 1.713 kilos o 3.939 libras, superando la marca anterior de 12 toneladas que había establecido Montevideo en 2008.
Récords Históricos del Asado Más Grande del Mundo
La competencia por el asado más grande ha generado varios hitos a lo largo de los años, demostrando la pasión por la carne asada en la región.
| Año | Localización | País | Carne (kg) | Leña (kg) | Asadores/Cocineros | Asistentes |
|---|---|---|---|---|---|---|
| 1982 | Victorica, La Pampa | Argentina | 7.000 | - | - | - |
| 2006 | México | México | 8.000 | - | - | - |
| 2008 | Montevideo | Uruguay | 12.000 | - | 1.252 | - |
| 2011 | General Pico, La Pampa | Argentina | 13.713 | 25.000 | 80 | 20.000 |
| 2017 | Minas | Uruguay | 15.000 | 60.000 | 100+ | - |