Las campañas publicitarias de Leche RAM: Un legado en la memoria colectiva y un conflicto en Bilbao

La marca RAM, con su icónico sol radiante sobre el mar, ha sido parte del imaginario colectivo en España durante décadas. Sus campañas publicitarias, especialmente un gran mural en Bilbao, dejaron una huella imborrable en la memoria de muchos, aunque también generaron un conflicto significativo con los vecinos del edificio que lo albergaba.

Historia y evolución de la marca RAM

La certeza del inicio de embotellado de leche bajo la marca RAM es posterior a la guerra civil. El registro de la marca Ram «para distinguir leche fresca, condensada y en polvo, quesos, mantequillas, yogur, kéfir y demás derivados de la leche» se realizó el 18 de marzo de 1946. El 24 de marzo de 1955, la sociedad Lactaria Española S.A. adquirió las marcas Ram y Lacvit como resultado de la liquidación de Ram S.A. A partir de este momento, el nombre de La Lactaria Española quedó asociado al de la marca Ram para leche esterilizada y desnatada.

En 1959, la producción había aumentado hasta los 18.000 litros diarios. La Lactaria Española se distinguió asimismo por una política publicitaria muy agresiva y de gran difusión. Con multitud de anuncios radiofónicos y en prensa escrita. En 1965, la producción se situaba cerca de los 85.000 litros de leche, gracias a la entrada en funcionamiento de la nueva fábrica de Barcelona, construida en 1963, que dio trabajo a más de 600 personas. Tras formar la sociedad Lactaria Andaluza S.A. entre Lactaria Española S.A. y socios sevillanos, se crea la última planta de nueva construcción en Alcalá de Guadaíra. En 1974, el grupo entró a formar parte del I.N.I. Tras numerosas adquisiciones y fusiones, en el año 2000, la empresa fue adquirida por el grupo Puleva. Se creó la campaña "Ilusión en cada taza" en colaboración con La Bruixa d’Or, donde con cada brik de chocolate a la taza RAM se jugaba una participación de 2 céntimos.

Cronología de la marca RAM y sus adquisiciones

El emblemático mural de RAM en Bilbao: Un hito urbano y un conflicto de dos décadas

En Bilbao, en los años 90, un anuncio de RAM se convirtió en mucho más que publicidad. Para muchos niños que crecían en la ciudad, era un hito, un punto de referencia, especialmente al verlo desde la Avenida Maurice Ravel (anteriormente conocida como la autovía del puente de La Salve) o desde las calles aledañas. Durante casi 30 años, aquel mural resistió los embates del tiempo y los cambios de la ciudad. Vio cómo se construía el Guggenheim, cómo Bilbao se transformaba de ciudad industrial a urbe moderna y cosmopolita.

Sin embargo, detrás de este símbolo urbano se escondía una historia de conflicto. La comunidad de propietarios del portal número 12 de la calle Artasamina había llegado a un acuerdo con La Lactaria Española, la empresa original dueña de RAM, para recibir un canon anual por el uso de su fachada como soporte publicitario. Este compromiso se cumplió hasta que la sociedad alimenticia quebró, tan solo tres años después de la instalación del cartel.

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El impago y la adquisición por Puleva

Durante un tiempo, la tradicional marca de leche quedó "cortada en el tiempo" hasta que la multinacional Puleva retomó RAM como enseña de sus productos lácteos. Pero Puleva solo se quedó con la marca, no con el compromiso adquirido por la anterior firma con los vecinos de Artasamina. De esta manera, la comunidad se quedó sin los ingresos convenidos, aunque se mantuvo el gran cartel porque nadie asumió su retirada de la medianera. Esto significó dos décadas de reclamo gratuito para la marca.

Ubicación estratégica y valor publicitario

La ubicación del panel era espectacular, con orientación hacia el museo Guggenheim, su mensaje era visto cada día por miles de personas que transitaban por el puente de La Salve, tanto peatones que subían desde el centro de Bilbao hacia Ciudad Jardín o Begoña, como vehículos que circulaban por la autovía en la misma dirección o hacia el túnel de Artxanda para acceder al valle del Txorierri. Este valor estratégico y el gran tamaño estilizado del particular lienzo, aproximadamente 40 metros de alto por 20 de ancho, fueron clave en el conflicto.

Mapa de ubicación del mural de RAM en Bilbao

La propuesta de los vecinos al Ayuntamiento

Hartos de esta situación, los vecinos de esta comunidad de más de 30 propietarios propusieron al Ayuntamiento la opción de que utilice su "lienzo de ladrillo caravista" para pintar un mural que destaque en tan privilegiada ubicación urbana de Bilbao. Desde el Área de Obras y Urbanismo, su responsable Asier Abaunza confirmó a DEIA el ofrecimiento realizado por los vecinos de Artasamina 12, asegurando que “hicieron el planteamiento de hacer en esa fachada un mural artístico o promocional al estilo de otros que hemos elaborado en barrios como Uribarri, Olabeaga o Bilbao la Vieja. Nuestro compromiso es valorarlo”.

Desafíos técnicos y administrativos

El proyecto no es sencillo y tiene varias derivadas. Abaunza analizó la singular pared y sus especiales características, con casi cuarenta metros de alto que suman las 15 plantas del edificio más una entreplanta sita por encima de la zona de lonjas en una pared que a la vez es muy estrecha. Ante la opción de que se pueda ejecutar la obra mediante especialistas colgados de la fachada, como se ejecutó el valorado mural de Olabeaga titulado "Soñar", el edil jeltzale reconoció que no sabe “si será posible con trabajos verticales.

Además, está la cuestión del mantenimiento posterior y las incidencias que se puedan generar con una pintura tan extensa. Asegura que “es un edificio privado y eso implica limitaciones desde una intervención pública”. Especificó que “si nos vamos a una cesión de esta fachada ciega por parte de la comunidad y, por ejemplo, surgen humedades ¿de quién es la responsabilidad de su reparación?”, se preguntó. Reconoció que se puede ir también a una fórmula de subvención municipal de la obra manteniendo la propiedad los vecinos. “Hay que poner muchas cosas en la balanza a la hora de tomar una decisión en un sentido o en otro”, concretó Abaunza.

Esquema de las complejidades técnicas de pintar murales en edificios altos

El fin de una era y la nostalgia

Hoy, el mural de RAM ya no está. En su lugar, un gran rectángulo blanco ocupa la fachada. Para quienes crecieron viéndolo cada día, era mucho más que publicidad. Era un pedazo de la infancia. Cada vez que se pasa por allí y se ve ese espacio en blanco, se siente una punzada de melancolía. Es como si hubieran borrado un trozo de la infancia, pero "así es la vida en las ciudades: cambian, evolucionan, se reinventan". Los vecinos esperan que se llegue a un acuerdo satisfactorio para ambas partes, aunque siempre está la alternativa de ofrecer el panel a una empresa privada para que coloque de nuevo publicidad.

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