La relación entre humanos y animales ha evolucionado a lo largo de la historia, trascendiendo la mera coexistencia para dar paso a la formación de profundos lazos afectivos. Este fenómeno, conocido como amor interespecie, ha sido objeto de estudio y de inspiración, desafiando las concepciones tradicionales sobre la inteligencia y las emociones en el reino animal.

La Percepción Humana de la Interacción Animal
En el siglo XIX, los perros eran vistos como instrumentos para el trabajo, la caza o la pelea, mientras que a los gatos se los consideraba poco más que una plaga que apenas servía para mantener a raya a otra plaga: la de las ratas. Por contra, en el siglo XXI, la concienciación por el bienestar animal está en auge. Cada vez hay más humanos que deciden compartir su vida con gatos y perros, lo cual, a su vez, es motor de cambio para que las políticas gubernamentales, los espacios urbanos y la iniciativa privada, favorezcan la creación e implementación de espacios interespecie seguros. Parques, playas y plazas acotan espacios para el disfrute de los animales de cuatro patas, mientras muchas tiendas, locales de ocio y restauración -en un afán inclusivo, pero también económico- abren sus puertas a las “mascotas”.
El artista brasileño afincado en Estados Unidos, Tobias Fonseca, utiliza su característica ironía para dar un giro de tuerca a esta expresión, concibiendo así su “Pet friendly, human tolerant”; es decir, “Amigable con las mascotas, tolerante con los humanos”. Ahora bien, tras la simplicidad y sarcasmo inicial del ingenioso eslogan se esconde, en una capa más profunda, una crítica al individuo posmoderno que mira únicamente desde sí y para sí. Al hacerlo, se cuestiona la superioridad del humano en la escala evolutiva, oponiendo una visión donde perros y gatos ya no serían el siguiente escalón sino la punta de la pirámide. El “Dios” gato que empuña un cuchillo es la idealización mordaz del felino “autoritario”, caprichoso e indomable que domina calles y hogares subyugando a la raza humana bajo una “tolerante” advertencia.
La Ciencia del Amor Interespecie: El Papel de la Oxitocina
Tanto las personas que cuidan animales como las que han emprendido un estilo de vida vegetariano son propensas a ser criticadas por proyectar sentimientos humanos sobre animales que no pueden experimentarlos de la misma forma que nosotros. Lo cierto es que ninguno de nosotros puede meterse en la cabeza de otro ser vivo, y mucho menos si ese ser vivo está a siete ramas de distancia de nuestra posición en el árbol evolutivo. Sin embargo, la ciencia nos proporciona herramientas para conocer de manera indirecta los fenómenos cognitivos y emocionales que ocurren en otros organismos. Para estudiar científicamente el amor, no hay más remedio que recurrir a una dosis razonable de reduccionismo. Las sensaciones y los estados de ánimo de animales no humanos son tan distintos de los nuestros que, para estudiarlos, debemos centrarnos en los aspectos esenciales que los hacen semejantes a nosotros. En este caso, tirar de reduccionismo significa centrarse en un aspecto concreto y objetivo asociado a los estados de ánimo vinculados al amor o el cariño tanto en nuestra especie como en muchas otras.

La oxitocina es una hormona asociada a la creación de vínculos afectivos, relaciones de confianza y conductas maternales. Partiendo de esta premisa, un equipo de investigadores japoneses se planteó estudiar los estados emocionales que se desencadenan en el organismo de los perros domésticos al relacionarse con sus cuidadores. Los resultados que se publicaron en la revista Science, si bien no dejan de basarse solo en la medición de una sustancia química, nos hablan sobre animales que crean potentes vínculos emocionales con el homo sapiens. Cuando los perros miran a los humanos a los ojos, ambas especies empiezan a generar más oxitocina. La oxitocina, como todas las hormonas, genera dinámicas de bucle, ya que es tanto un método de enviar instrucciones desde el cerebro como una sustancia que informa al cerebro sobre lo que ocurre en el organismo.
La existencia de este bucle hormonal, típico de las complejas relaciones establecidas entre humanos, no está tan bien documentado en las relaciones entre nuestra especie y las demás, entre otras cosas porque son pocos los animales cuyos hábitos hagan fácil la interacción pacífica y sostenida con organismos con los que comparten poco evolutivamente. Desde luego, si bien lo que se documenta en el paper de estos investigadores puede ser interpretado como un ejemplo de amor entre especies (o estados afectivos asociados al amor), eso no significa que todas las parejas de especies sean igualmente propensas a verse involucradas emocionalmente del mismo modo. A fin de cuentas, los perros son un caso especial por haber aprendido a convivir muy bien con el sapiens. Esta investigación también respalda la idea de que la ruta evolutiva de los perros domésticos podría haberlos preparado especialmente bien para entenderse con nosotros. Cabe destacar que el perro y el lobo forman parte de la misma especie, por lo que la diferencia entre ellos podría deberse a un proceso de adaptación reciente que se llevaron a cabo en los perros y no en sus hermanos salvajes. Los perros podrían haber desarrollado un especial interés por el rostro humano y ciertos gestos, pero los lobos no habrían tenido esa necesidad.
¿SABÍAS QUE LOS PERROS PUEDEN INTERPRETAR NUESTRAS EMOCIONES? NO IMAGINAS DE QUÉ MANERA...
Trasplantes Interespecie y la Ética
La idea de trasplantes interespecie ha capturado la imaginación y la preocupación de la sociedad. En Chile, se han realizado trasplantes de corazón y riñones de cerdo, y piel de cordero genéticamente modificada, la favorita para realizar cirugías estéticas y tratar las quemaduras. Sin embargo, la noticia de una mujer canadiense que recuperó la vista gracias a un trasplante con ojos de su gato genera un debate ético y científico. La novedad de esta operación es grande; sin embargo, la paciente rechazó los órganos trasplantados, por lo que fue internada de gravedad en una clínica de Toronto mientras su gato quedó al cuidado de un hotel VIP para mascotas.

La mujer miope que se siente observada por sus propios perros tras esta noticia, reflexiona sobre la viabilidad y el beneficio de un trasplante similar para su caso de miopía con astigmatismo moderada y sin riesgo de ceguera. La idea de tales procedimientos es carísima y está sujeta a la salud de ambas partes, lo que plantea interrogantes sobre los límites de la intervención humana en la naturaleza y la vida animal.
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