La experiencia Gorbeialdea: Alubias, naturaleza y tradición vasca

Somos, los vascos y vascas, de tirarnos mucho al monte. La naturaleza nos puso por lo general en las tierras llanas pero la oportunidad y la querencia nos llevan a la montaña. Si Euskadi fuera el Nepal, más de uno vería cumplidas cada fin de semana sus máximas aspiraciones vitales, pero como las cimas de la CAPV no se elevan por encima de los 1.551 metros sustituimos cantidad por calidad. El máximo exponente de monte reverenciado y asociado al inconsciente colectivo es el Gorbea y sus zonas aledañas, Gorbeialdea.

Como demuestran los cachivaches encontrados en cuevas, ya hubo vascos en el Paleolítico Medio. Los habitantes tuvieron que cohabitar y compartir su espacio con bichos extintos como el oso cavernario o el rinoceronte lanudo, que formaron parte de su dieta y, quizás por eso, ya no están. A partir del siglo IX, la humanización toma velocidad de crucero y se empiezan a fundar villas en las zonas bajas. Eso, las ferrerías, la explotación de los bosques para hacer carbón para las mismas y la replantación de árboles con mayor aprovechamiento forestal, han dado como resultado el paisaje actual. Si a todo eso se suma el amplio sustrato de leyenda que arrastra y adorna la zona, veremos que es normal que la zona del Gorbea sea un territorio digno de visitarse.

Paisaje del Parque Natural de Gorbeia con sus picos y valles

Areatza: Puerta de entrada al Gorbea y centro de tradición

En la zona de Gorbeialdea, y para ser más concretos en Areatza, el antiguo Villaro, Areatza es punto de partida de numerosas rutas. Del pueblo sale una pista que nos acerca hasta al área recreativa de Upokomakatza, Larreder y Pagomakurre. Areatza ha sido para los vizcaínos y también para los foráneos la entrada al Gorbea por excelencia. En los tiempos de nuestros padres, los montañeros se acercaban a Areatza mediante un tranvía eléctrico que partía desde Bilbao y desde Villaro a pinrel se dirigían a la Cruz. Un lugar singular, Areatza, antigua Arenaza, que nos sirve de campo base y que también es digno de visitar por sí mismo por sus recias construcciones.

El Hotel Balneario de Areatza y la alubiada vasca

El plan de un día en Areatza puede incluir una visita al Hotel Balneario, un establecimiento que añade a los servicios habituales de spa, relax y salud por el agua, el elemento diferenciador que marca la etiqueta de balneario: surtirse de aguas medicinales. El Hotel Balneario es una instalación recientemente remodelada y que cuenta con todos los avances y comodidades. No obstante, su historia es larga y, como la mayoría de los balnearios, vivió una Edad Dorada a finales del siglo XIX.

Fachada del Hotel Balneario de Areatza

Para todo el que lo desee, el balneario tiene un servicio de restauración unido a su oferta hotelera que consiste en un buffet. Allí se ofrece la alubiada clásica con sacramentos tan del país. El lugar en el que se dispuso la comida fue la terraza del hotel, un espacio en el que la luz de otoño entraba por las amplias cristaleras y bañaba la estancia.

La alubiada: un festín de sabor y tradición

La comanda nos fue introducida en compañía de un finísimo tocino blanco ibérico laminado que reinterpretaba los gordos tochos de tocinos que antiguamente acompañaban a la alubia. Las alubias, recolectadas en formato slow food en la cercana Zeanuri con caldo gordo, gustosas, suaves en el paso por boca.

Plato de alubias de Tolosa con sus sacramentos

Los sacramentos, tras el primer paso del tocino, impecables. Amplias cantidades, que para eso es alubiada vasca, con costilla desengrasada y con chorizo cocido, todo lo suave y ligero que puede ser un chorizo. Y la brassica oleracea en su variedad capitata, lo que viene a ser la col. Su presentación canónica, al dente crujiente con un punto de sal bajo, para realzar el sabor de la verdura y con un refrito de ajos crocantes que la mejoraban.

No podemos olvidar las guindillas, bellamente presentadas en vaso de cristal, y que acompañaba a la alubia con un sabor lujoso, poco picantes, y con la acidez justa. Para el postre, nada mejor que un arroz con leche cremoso y meloso.

Secreto de receta de alubias de Tolosa

El origen de las alubias y su preparación

Las alubias o habichuelas, judías, fabes, fríjoles o fréjoles se caracterizan por ser una fuente generosa de carbohidratos complejos, proteína vegetal y fibra. Su cuna es México, según vestigios de hace diez mil años, aunque también se señala a Perú. Supuestamente las variedades grandes son peruanas y las pequeñas (pinta, negra, roja y blanca), mexicanas. También se dice que los chinos medievales los comían acompañados con ancas de rana, que los árabes lo nombraron allúbya y que llegó a la Europa del siglo XVI por los españoles que la descubrieron en América.

Para un kilo se necesitan de cuatro a cinco litros de agua fría que, una vez roto el hervor, hay que poner el fuego al mínimo, agregar un chorrito de aceite de oliva y esperar. "Nunca hay que remover con espátula de madera, ni cucharón, hay que hacerlo con la mano, mover la olla a la manera de un pilpil para evitar que las alubias se rompan", advierten los expertos. Se aconseja añadir un poco de agua fría cuando falte y también para bajar la cocción e impedir que la legumbre se deshaga. Los sacramentos: berza y morcilla deberán cocinarse aparte. "La berza cortada en juliana se hierve dos minutos, aproximadamente y, se saltea con ajo laminado", comenta un experto.

Diferentes variedades de alubias y legumbres
Variedades de Alubias y sus características
Variedad Origen Características Usos culinarios
Alubia pinta México Pequeña, color rojizo con manchas Guisos, potajes
Alubia negra México Pequeña, color negro intenso Platos mexicanos, frijoles refritos
Alubia roja México Pequeña, color rojo intenso Chilis, ensaladas
Alubia blanca México Pequeña, color blanco cremoso Alubiada, fabada
Alubia de Tolosa España (País Vasco) Negra brillante, piel fina Plato estrella de la gastronomía vasca
Faba asturiana España (Asturias) Grande, blanca, mantecosa Fabada asturiana

Rutas de senderismo en Gorbeialdea desde Areatza

Aquí se presentan tres rutas de pequeño recorrido, sencillas y apropiadas para todos, que parten desde Areatza y muestran muchas de las bellezas de la zona.

Ruta 1: Areatza - Upokomakatza - Elorribi - Areatza

El punto de partida es la iglesia de Areatza, dirigiéndonos junto al frontón y el río hasta llegar al cruce de Txamarrama, junto al cementerio (10’; 0,5 km). Por la derecha, y rodeando el cementerio, tomaremos una pista asfaltada que en fuerte pendiente nos llevará hasta Akarate, tras dejar Atxabala y Martxondi Goikoa (50’; 2,6 km). Cruzaremos los campos del caserío por un camino y, luego, giraremos a la derecha por un sendero. Cruzando junto a otro caserío -Perretxikozabala- nos llevará hasta la pista que delimita el Parque Natural de Gorbeia, en la zona del monte Upo (1 h. 5’; 3,2 km).

Nos dirigimos a la derecha, entrando en el bosque, hasta llegar a Upokosagarra. Allí encontramos el refugio municipal que normalmente está cerrado (1 h. 10’; 3,5 km). En Upokosagarra andaremos con cuidado, debido a las numerosas pistas que se han abierto en ese lugar en los últimos años. Por nuestra izquierda, tomaremos una que baja suavemente y en claros zig-zag hasta dejarnos en el área de descanso de Upokomakatza (4) (1 h. 35’; 5,2 km). Aquí tomaremos la pista hacia abajo, adentrándonos en el valle hasta que, tras una gran curva y a nuestra derecha, encontremos una pista de piedras (1 h. 50’; 6 km).

Tomando esta pista, y sin perderla, llegaremos hasta Elorribi (5), cruzaremos entre los caseríos y, al final de su campa y a la izquierda, tomaremos un sendero (no olvidemos cerrar las vallas que encontremos) (2 h. 30’; 8 km). Atravesaremos un pinar y, tras bajar por una reciente deforestación y por una pista junto a un río, llegaremos hasta el fondo del valle junto al río Upo. Cruzaremos una barrera canadiense y un puente y llegaremos a los caleros. (2 h. 45’; 9,3 km). Dejando el río a nuestra derecha, subiremos por un sendero que nos lleva hasta el caserío Uparan (6), donde encontramos la pista que conduce a Areatza desde Pagomakurre (2 h. 50’; 9,5 km). Bajando por esa pista, llegaremos a Areatza (3 h. 15’; 10,5 km).

Ruta 2: Areatza - Martxondi-Bekoa - Elorribi - Monte Birgun - Areatza

La salida de la ruta es también desde la iglesia de Areatza. Dejando el frontón a nuestra derecha, seguimos junto al río hasta llegar al cruce de Txamarrama, junto al cementerio (10’; 0,6 km). Continuamos por un camino asfaltado que asciende hasta el barrio de Martxondi-Bekoa, dejando el cementerio a nuestra espalda (25’; 1,3 km). Antes de llegar al caserío de Martxondi-Bekoa, tomaremos un camino que entra en el monte a nuestra izquierda y, tras cruzar una valla, llegaremos hasta un desagüe (27’; 1,4 km).

Junto a la alcantarilla, bajaremos adentrándonos en un pinar por un sendero que nos conducirá a otro más amplio. Bajamos por el camino asfaltado, hasta encontrar otro que tomaremos hacia la derecha y dejando un par de caseríos a nuestra izquierda (50’; 2,5 km). En el segundo caserío tomaremos un pequeño sendero que, por la izquierda, desciende hasta el río (55’; 2,7 km). Junto al río encontramos los antiguos lugares de fabricación de cal y, cruzando el punto del Upo, subiremos por una pista. Más tarde, atravesando un pinar, llegaremos hasta la zona de Elorribi (1 h. 20’; 4 Km.).

Continuando a nuestra izquierda y sin perder altura, por una pista llegaremos hasta el collado del monte Birgun (1 h. 40’; 5 km). Tomaremos a la izquierda por una pista de piedra y tierra que más tarde se convertirá en una de cemento y, bordeando el monte, nos llevará por Larraskitu hasta Areatza, dejando atrás el barrio de Launtzain (2 h. 10’; 7 km).

Ruta 3: Areatza - Launtzain - Monte Birgun - Pagomakurre

Otra vez es nuestro punto de partida la iglesia de Areatza, tomando un camino asfaltado que comienza con una fuerte subida. Dejamos el pueblo a nuestra espalda, ganamos altura y llegaremos hasta el barrio de Launtzain (20’; 1 km). Continuamos sin abandonar este camino. La pista de cemento da paso a una de tierra y piedra que, bordeando el monte, nos conducirá a un cruce de caminos en el collado del monte Birgun (1 h; 3 km).

Dejaremos a nuestra derecha la pista que va a Elorribi y tomaremos una que encontramos de frente. De aquí en adelante, el camino nos llevará junto a la red de conducción de aguas. Sin perder en ningún momento el camino, y en una continua subida, nos situaremos junto al refugio de Kerexakoatxa, tras una pequeña trepada de un par de metros (1 h. 35’; 5,3 km). Atravesaremos una pista y seguiremos por el camino que aparece ante nosotros. Sin perderlo, y no haciendo caso de los senderos y pistas que lo cruzan, llegaremos hasta Pagomakurre (2 h. 05’; 6,8 km).

Mapa de rutas de senderismo en Gorbeialdea desde Areatza

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