Las alcachofas son una joya de nuestra gastronomía y una verdura que, a pesar de su apariencia inicial, resulta deliciosa una vez bien preparada. Son una maravillosa fuente de fibra, vitaminas y minerales, y su consumo se popularizó no solo por lo bien que encaja en guisos y salteados, sino también por su relación con las digestiones ligeras y su bajo contenido graso.
En combinación con el jamón y el huevo, este plato no solo es nutritivo sino también muy sabroso. Es ideal para una comida ligera o un aperitivo en cualquier ocasión. Las formas de prepararla son muchas, y hoy te proponemos un guiso o salteado que lo tiene todo para triunfar.
Beneficios Nutricionales de las Alcachofas
Todos sabemos que comer verduras es imprescindible para mantener una alimentación saludable y equilibrada. Todas las recetas con verduras son interesantes para nuestro organismo, pero existen algunas especialmente beneficiosas por su gran cantidad de componentes. El agua y los hidratos de carbono son los componentes mayoritarios de las alcachofas, pero además contiene hierro, magnesio, fósforo, potasio y vitaminas del grupo B. Entre sus cualidades está la de favorecer la absorción de las grasas y las digestiones.

Preparación de Alcachofas: Frescas vs. Congeladas
La primera vez que alguien se comió una alcachofa tuvo que tener mucha hambre, hay que reconocerlo. Esta flor es curiosa de por sí y no muy apetecible a primera vista. Además, hay que saber escogerla y cocinarla para que no nos parezca una cosa fibrosa verde. Una vez solventado el pelado de la misma, hay que tener en cuenta el tema de la oxidación, que se arregla poniéndola en agua con unas gotas de limón cuando vayamos pelándolas para que no se nos pongan oscuras. Surge a menudo la duda sobre cómo evitar que las alcachofas se pongan negras al limpiarlas. El truco más sencillo sigue siendo el de siempre: agua fría con zumo de limón y trabajar con cierta rapidez.
Si partes de unas buenas alcachofas caseras cocidas, no tardarás nada en hacer este plato. Si partes de alcachofas crudas, tendrás una tarea previa, la de limpiar y cocerlas. Sin embargo, para esta receta, te proponemos utilizar alcachofas congeladas, una opción muy cómoda para tenerlas en el congelador ya limpias y preparadas para cocinarlas.
Cómo limpiar y pelar alcachofas fácilmente
Receta de Alcachofas Congeladas con Jamón y Huevo
Esta receta de alcachofas congeladas con jamón es una opción rápida, fácil y deliciosa para cualquier comida o cena. La combinación de alcachofas con el sabor intenso del jamón serrano, junto con el ajo, crea un plato lleno de sabor y textura.
Ingredientes para 2 personas:
- 600 gr de alcachofas congeladas baby o troceadas (2 paquetes de 300gr)
- 2 dientes de ajo pelados
- 50 gr de aceite de oliva
- 100 gr de jamón serrano en dados
- 2 huevos de gallinas felices
- Sal al gusto
- Pimienta al gusto
- Opcional: 1 cucharadita con colmo de maicena disuelta en 50gr de agua, un pellizco de azafrán, 200 gr de agua, 50 gr de vino blanco o zumo de limón, perejil fresco para decorar.
Instrucciones:
- Preparación de las alcachofas: Coloca las alcachofas congeladas en una olla con agua y, si lo deseas, un chorrito de zumo de limón. Cuece hasta que estén tiernas. Escúrrelas bien. Si vas a usar alcachofas frescas, límpialas retirando las hojas exteriores más duras, dejando a la vista el corazón. Limpia el tallo y corta cada alcachofa en cuartos o tiras de medio centímetro. Échalas en un bol grande con agua y zumo de limón para evitar la oxidación.
- Sofrito de ajo y jamón: En una sartén amplia, calienta 3 cucharadas de aceite de oliva. Picamos bien el ajo y la cebolla (si decides añadirla) y los pochamos a fuego lento en la sartén para que queden bien blanditos. Cuando el ajo esté dorado, añade el jamón serrano en dados y sofríe hasta que esté crujiente. Si decides usar jamón, no hace falta que sea el más caro de la tienda: al ponerlo sobre las alcachofas calientes se fundirá la grasa y no se apreciará tanto su calidad como si te lo comieras a temperatura ambiente. Tampoco se trata de ponerle chopped, una calidad media estará la mar de bien.
- Combinación de ingredientes: Añade las alcachofas escurridas a la sartén con el ajo y el jamón. Revuelve bien para que las alcachofas se impregnen con el sabor del ajo y el jamón. Puedes añadir los piñones tostados en este punto y mezclarlos con el resto de ingredientes. Si deseas una salsa más untuosa, incorpora la maicena disuelta y el vino blanco. Cocina durante 3 o 4 minutos, y si es necesario, agrega un poco de agua.
- Cocción de las alcachofas en salsa (método alternativo): Si optas por una cocción más lenta en salsa, después de pochar el ajo y la cebolla, incorpora los dados de jamón y cocina durante 4 minutos. No cocines en exceso el jamón ya que quedaría un poco duro. Agrega los piñones tostados, la harina (si la usas), las alcachofas y el vino blanco. Cocina durante 3 o 4 minutos, y luego añade el agua. Para que la alcachofa quede tierna pero con buena textura, dórala lo justo al principio y termina la cocción en la salsa. El toque de vino blanco queda más redondo si lo dejas reducir bien 3-4 minutos antes de echar el agua.
- Huevo frito: Mientras se terminan de cocinar las alcachofas, fríe los huevos.

- Emplatado: Coloca las alcachofas en dos platos, añade el huevo frito encima y, si usaste, las yemas desmenuzadas de los huevos ya cocidos. Salpimentar al gusto, teniendo en cuenta que el jamón ya aporta su sal. No olvides ajustar las especias a tu gusto y, si lo prefieres, añadir un toque de perejil fresco para un acabado perfecto.
Consideraciones Adicionales:
Un jamón serrano normal, sin demasiada curación, funciona mejor que uno muy seco, ya que se integra mejor en la salsa y no queda duro tras la cocción. Unas virutas de micuit o unas lascas de parmesano también son una alternativa a tener en cuenta para enriquecer el plato.

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