Las alcachofas son las reinas de la temporada, protagonistas indiscutibles de la cocina mediterránea. Además de saludables, son deliciosas y muy versátiles. A menudo, surge la duda de cómo cocinarlas de forma fácil para que queden blanditas y no den mucho trabajo. Si estás buscando una idea ligera, sabrosa y rápida, ¡las alcachofas hervidas son para ti! Descubramos juntos todos los secretos para prepararlas lo mejor posible.

Cómo Elegir y Preparar las Alcachofas Perfectas
Para que todo salga bien, primero tienes que elegir las alcachofas adecuadas. Lo ideal es que sus hojas estén muy apretadas y bastante duras, sin ninguna zona ennegrecida. Apuesta por las que sean más pesadas respecto a su tamaño, con las hojas apretadas y de un intenso color verde oscuro, no amarronado ni café. Las hojitas que van pegadas al tallo y la dureza del mismo también pueden darnos bastante información sobre su frescura: cuanto más lozanas estén las hojas y más duro y carnoso el tallo, mejor. Hay DOP, como la Alcachofa de Benicarló o IGP como la de Tudela, pero según la web de Alcachofa de España podemos encontrar buenos ejemplares en la Región de Murcia y en toda la Comunidad Valenciana, además de en Madrid, Cataluña, La Rioja, Andalucía y Navarra. Lo mejor es comprarlas en mercados o fruterías de confianza, donde sabes que traen verduras de buena calidad.
Limpieza y Cortes Esenciales
El primer paso para preparar unas alcachofas cocidas es limpiarlas. Quita con tus propias manos las hojas más exteriores y duras hasta llegar a esas que están un poquito más amarillas y suaves. Has de saber que siempre tienes que pelar la alcachofa un poco más de lo que te gustaría, ya que suele dar un poco de pena retirar tantas hojas, pero es importante que llegues hasta las amarillas.
Si las alcachofas que estás utilizando tienen en el interior los pelillos un poco duros, puedes retirarlos con ayuda de una cucharita de postre. Pela el rabo, lo ideal es con un pelapatatas, y por último, corta el extremo inferior de la alcachofa.

Evitando la Oxidación
A medida que vamos limpiando las alcachofas y realizando cortes sobre ellas, inmediatamente comienza el proceso de oxidación, por lo que es sumamente importante sumergirlas en un bol con agua fría y el zumo de medio limón. Esto evitará que se oscurezcan. Como suelen flotar, una parte de la alcachofa puede quedar fuera del agua y oxidarse, así que un buen truco para evitarlo es colocar encima un colador o escurridor grande de manera que las alcachofas queden completamente sumergidas en el agua. El perejil también contribuye a que las alcachofas no se oscurezcan.
Cómo limpiar y pelar alcachofas fácilmente
Métodos de Cocción: Alcachofas Tiernas y Deliciosas
Una vez limpias, existen varias formas de cocinar las alcachofas para que queden tiernas y sabrosas.
Alcachofas Hervidas
Las alcachofas hervidas son una guarnición simple, ligera y sabrosa, perfecta para acompañar segundos platos de carne o pescado, o para disfrutarlas solas para una comida sana y deliciosa.
- Pon al fuego una olla con abundante agua y una cucharadita de postre de sal.
- Cuando el agua empiece a hervir, añade las alcachofas a la olla. De nuevo, para evitar que se oxiden, puedes poner el mismo colador (siempre que sea metálico) sobre las alcachofas para que queden por completo dentro del agua. También hay quien utiliza un plato.
- Baja un poco el fuego (aunque el agua debe seguir hirviendo) y deja que se cocinen unos 15-20 minutos.
- Puedes pincharlas con un tenedor para comprobar que ya están tiernas. Aún así, déjalas a tu gusto; si, por ejemplo, vas a querer servirlas como flores de alcachofa, es mejor que no se cuezan de más para que después no se deshagan, pero si las vas a comer tal cual, puedes cocinarlas unos minutos más para que queden muy tiernas.
- Cuando las alcachofas estén cocidas, escúrrelas bien tamponándolas con papel de cocina y sírvelas como prefieras.
El condimento es el toque final que transforma las alcachofas hervidas en un plato irresistible. Simplemente alíñalas con aceite de oliva y sal, y si te gusta, les va genial un poquito de vinagre o zumo de limón; quedan muy tiernas y tienen un sabor de auténtico ¡escándalo!

Condimento especial para alcachofas hervidas
En un recipiente de vidrio, vierte aceite y un diente de ajo aplastado. Cubre con film transparente y calienta en el microondas durante aproximadamente 1 minuto, deteniéndolo cada 20 segundos. Puedes enriquecer la salsa de las alcachofas hervidas con algunas anchoas y añadir aceitunas negras troceadas para un sabor aún más rico.
Alcachofas al Microondas: La Manera Más Sencilla
Una forma súper sencilla de cocinar las alcachofas es al microondas. Necesitarás un microondas y unas alcachofas.
- Corta un poco la base de cuatro o seis alcachofas (depende del tamaño), lávalas y ponlas en un bol o recipiente apto para el microondas, con un chorrito de agua (o un estuche de silicona).
- Tapa con un plato o con film y programa entre 7 y 10 minutos a máxima potencia, dependiendo de lo grandes que sean las alcachofas y lo cocidas que te gusten.
- Pasado este tiempo, con mucho cuidado (con unas pinzas o un paño de cocina limpio), aprieta un poco la base de una de las alcachofas: si ceden a la presión están listas, si están muy duras, programa dos minutos más.
- Cuando estén en su punto, destapa y espera hasta que las puedas manipular sin quemarte. Quita las hojas exteriores tirando desde la punta hacia abajo: además de las hojas, te llevarás la capa exterior más dura del tallo (también puedes cortar las puntas para dejar solo los corazones).
- Parte las alcachofas por la mitad a lo largo, empezando por la base del tallo, y ya las tienes.
¿No tienes microondas? Prepáralas sobre una olla con agua hirviendo, en un colador o vaporera bien tapado: tardarán entre 35 y 45 minutos.
Otras Formas de Cocinar Alcachofas
- A la brasa: Procederemos de la misma manera que en el caso anterior, pero cortando las alcachofas un poco más gruesas, como de dos o tres milímetros. Empezaremos rehogando un par de dientes de ajo enteros en aceite de oliva. Incorporar las alcachofas y dorar un par de minutos. Salar, añadir tres cucharadas de agua y tapar con una sartén que encaje para que se cocinen al vapor. Dejar dos minutos y medio y repetir la operación si después de la segunda cocción siguen demasiado duras.
- Confitadas: Empezaremos torneando las alcachofas como para hacerlas crudas o braseadas, para después quitarles -si los tienen- los pelitos y hojas del interior. Lo más importante para que confiten y no se frían es que la temperatura del aceite se mantenga baja, idealmente a unos 70 grados y no a más de 80. En aproximadamente una hora o una hora y cuarto suelen estar listas; es importante dejarlas enfriar en el mismo aceite antes de comerlas.
- Fritas y rebozadas: Si prefieres unas alcachofas crujientes, las rebozadas son tu opción. Bate un huevo y añádele harina. Para hacer unas chips bien ligeras que podemos tomar de aperitivo o usar como guarnición, es importantísimo secarlas bien antes de que lleguen a tocar el aceite. Si queremos que tengan algo más de cuerpo, podemos cortarlas como las braseadas.
- Asadas: Aunque necesitan bastante más tiempo, en realidad es la manera más fácil de hacerlas, ya que casi todo el trabajo lo hace el horno. Empezaremos encendiendo el horno a 180 grados y cortando el tallo de las alcachofas lo justo para que se mantengan de pie. Aliñarlas ligeramente por el agujero resultante con sal, pimienta y un chorrito de aceite de oliva virgen extra. Pasados entre 45 minutos y una hora y cuarto, estarán listas.
Variaciones y Consejos
Las alcachofas cocidas son la base para muchas otras preparaciones. Puedes comer las alcachofas nada más cocerlas, calientes y recién hechas, pero también se pueden consumir templadas o incluso frías, de la misma forma que lo haríamos con las alcachofas en conserva.
Ideas para servir
- Cortarlas y pasarlas por la plancha o darles un toque de horno, añadiendo especias y hierbas aromáticas a tu gusto e incluso un toque de ajo o picante con guindillas.
- Servirlas con aceite de oliva y sal, y si te gusta, un poquito de vinagre o zumo de limón.
- Como acompañamiento o entrante, con unas anchoas, daditos de jamón crujiente pasado por la sartén o lascas de queso curado.
- Encima de una crema de verduras, un carpaccio de ternera o bacalao, o un tartar de salmón.
- Como base para arroz, guisos de legumbres, estofados de carne, aves, pescado, moluscos o verduras.
- En salsas para pasta o bases para risotto, o en salteados que incluso pueden usarse en bocadillos o convertirlas en un untable mezclándolas con garbanzos o judías.

Conservación
Si te sobran o si las has preparado para consumirlas en otro momento, aguantan perfectamente en un recipiente cerrado en la nevera 3 o 4 días. Si no las vas a consumir en el momento, puedes conservarlas sumergidas en el agua de cocción.
Aprovechando los restos
Las hojas de las alcachofas se pueden aprovechar para hacer caldo. Puedes cocerlas en la olla rápida durante media hora junto con ajo, cebolla, parte verde de puerro, cáscara de calabaza u otros recortes de verduras para darle más sabor. Los tallos, si los tienes sueltos, puedes quitarles la capa exterior, cortarlos en rodajas y añadirlos a cremas de verduras, salsas para pasta, salteados o estofados.
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