A lo largo del tiempo, muchas culturas han observado cómo la naturaleza parece ofrecer señales visuales de sus propias propiedades curativas.
Hoy se sabe que esta conexión entre forma y función no es solo simbólica.
Las coincidencias entre la forma de ciertos alimentos y las partes del cuerpo humano han despertado la curiosidad de investigadores durante décadas.

La Forma que Sugiere la Función
Al observar una nuez abierta se puede ver que es muy similar a un cerebro humano. Los pliegues y los dos hemisferios son una semejanza visual muy obvia, pero lo más interesante es que realmente son muy favorables para las funciones cerebrales.
Si bien una zanahoria en sí misma no parece tener ninguna similitud estética con los ojos, al cortarla en forma de rodaja, se puede apreciar un interior que recuerda al iris. Lo oportuno de esto es que las zanahorias contienen betacaroteno, esencial para mantener una visión saludable, prevenir cataratas y mejorar la capacidad de ver en la oscuridad.
A las personas que están familiarizadas con los corazones humanos, el interior rojizo del tomate les puede recordar a las cavidades del corazón. Y es que este alimento contiene licopeno, un potente antioxidante que ayuda a reducir el colesterol, combatir la inflamación y mejorar la salud cardiovascular.
Con su forma irregular y retorcida, el jengibre se asemeja al estómago, pero, además, esta raíz se utiliza para aliviar náuseas, favorecer la digestión y calmar molestias gastrointestinales. Sus compuestos antiinflamatorios son un bálsamo natural para el sistema digestivo.
La forma del aguacate recuerda al útero femenino, y es que este fruto es fuente de ácido fólico, un nutriente fundamental para la salud reproductiva y el desarrollo fetal, que contribuye además a prevenir defectos congénitos.
Un racimo de uvas se parece a los alvéolos, esos diminutos sacos pulmonares donde se produce el intercambio de oxígeno. Lo curioso de este fruto, es que contiene resveratrol y antioxidantes que fortalecen los tejidos respiratorios, protegen frente al daño oxidativo y ayudan a depurar el sistema respiratorio.
Los tallos de apio evocan la estructura larga y firme de los huesos. Este vegetal contiene silicio, un mineral que fortalece el tejido óseo y contribuye a prevenir la pérdida de densidad y enfermedades como la osteoporosis.
El interior del corte transversal de una seta es muy parecido a la estructura interna del oído. Y, precisamente, las setas son una excelente fuente de vitamina D, que además de favorecer la salud ósea, es muy beneficiosa para la salud auditiva y puede ayudar a prevenir la pérdida de audición.
Alubias: limpieza para los riñones. Las alubias no solo se asemejan a los riñones, sino que actúan en consonancia por ser ricas en fibra, hierro y magnesio y favorecer la eliminación de toxinas, la regulación del azúcar en sangre y la salud renal en general.
El Boniato: Una Conexión con el Páncreas
El boniato, también conocido como batata o camote, tiene una forma ovalada semejante al páncreas.
Pero es que, además, su alto contenido en fibra y betacaroteno ayuda a regular los niveles de azúcar en sangre, mejora la sensibilidad a la insulina y mantiene estable la energía durante el día, por lo que su similitud traspasa la estética.
El páncreas tiene una forma ovalada un poco extraña, parecida a la de un batata (boniato, camote).
Tanto si los asas como si los haces puré o los comes como guarnición salada, los boniatos nos ayudan a regular nuestros niveles de glucosa y a reducir nuestra resistencia a la insulina. Esto se debe a que están llenos de betacaroteno y fibra, ¡dos nutrientes superútiles!
Quienes padecen diabetes también pueden querer incorporar más batata (boniato, camote) a su dieta, ya que también puede ayudar a controlar el azúcar en sangre.

Características y Beneficios del Boniato
La batata o boniato, como también la llaman, para poder reconocerla debemos pensar que es una patata naranja un pelín alargada y de un característico sabor dulce. Es carnosa y tiene la piel muy fina.
Pertenece a la familia de las ‘oncolvulaceas’, un tubérculo que se consume como hortaliza, y de la que existen más de 400 variedades.
Aunque ahora disponemos de boniatos durante todo el año gracias a los invernaderos, su época de plantación suele ser de abril a junio; y de recolección habitual, en otoño, a partir del mes de octubre.
Si por algo destaca es por su sabor dulce y por su versatilidad, dado que se puede freír, cocer, asar, o incluso guisar.
Es rico en hidratos de carbono, proteínas, y vitaminas.
Es la hortaliza perfecta para esas etapas en las que necesitamos un aporte extra de energía, como la infancia, la senectud, o el embarazo; y no debemos desterrarla de nuestra dieta a pesar de su alto contenido en hidratos de carbono porque su índice glucémico es bajo, cuenta con hidratos de carbono complejos.
De hecho, contiene un índice glucémico más bajo que la patata, señala la Dra. Sonia Ruiz.
Pero el boniato también es fuente de vitamina C, aunque parte de ésta se puede perder durante la cocción.
Igualmente, podemos resaltar del boniato su aportación de minerales, como el potasio, que contribuye al funcionamiento normal del sistema nervioso y de los músculos.
Es muy nutritivo, ya que aporta casi 100 kilocalorías por cada 100 gramos de producto; aparte de ser un alimento de fácil digestión.
El boniato se pueden preparar de infinidad de formas distintas, casi como la patata: cocido al vapor, hervido en agua, asado en el horno o al microondas, sobre brasas, a la plancha, a baja temperatura, guisado o salteado.
Si dejamos su carne más firme podemos cortarlo en discos o cubos para brasear en la plancha o saltearlo.
Con la pulpa muy cocida o asadas podemos preparar cremas vegetales o convertirlo en puré de guarnición, delicioso si lo enriquecemos con algo de nata, queso o mantequilla y algunas hierbas frescas.
Tubérculos en la Dieta
Los tubérculos suelen ser asequibles todo el año y pueden añadir una variedad de nutrientes a la dieta.
Los tubérculos, que crecen bajo tierra, incluyen zanahorias, papas, batatas, raíz de apio, jengibre, cúrcuma, remolacha, nabo, colinabo, yuca y boniato.
Los tubérculos también vienen en forma de bulbos que incluyen cebollas, ajo, chalotes e hinojo.
¿Por qué los tubérculos son un superalimento?
Los tubérculos tienen un contenido muy alto de fibra, lo que puede ayudar a llenar el estómago y al mismo tiempo promover el movimiento de los alimentos a través del tracto digestivo.
Estos vegetales también pueden durar mucho tiempo si se almacenan correctamente en la cocina, lo que puede ayudar a hacer rendir el dinero destinado a los alimentos y minimizar los viajes al mercado.
Otras razones por las que los tubérculos son un superalimento:
- Muchos tubérculos contienen antioxidantes que pueden ayudar a combatir la inflamación.
- Aportan muchos nutrientes, que incluyen la vitamina C, vitamina A, muchas vitaminas B, vitamina K, vitamina E, calcio, hierro, potasio y manganeso.
- Tienen pocas calorías y pueden añadir un color hermoso al plato.
Consideraciones para Enfermedades Renales
Algunos de estos vegetales tienen más potasio, como las papas, batatas, colinabos, boniatos y yuca.
La cantidad de potasio que puede consumir depende de la etapa de la enfermedad renal en que se encuentre.
La mayoría de las personas con ERC en etapa temprana o un trasplante de riñón no tienen que limitar la ingesta de tubérculos debido al potasio.
Si los resultados de sus análisis de laboratorio muestran niveles más altos de potasio, su médico o especialista en nutrición renal puede hablar con usted sobre la cantidad que debe comer.
Hable con el especialista en nutrición renal para limitar los alimentos con contenido de potasio más alto.
El método de doble ebullición podría ser útil si disfruta comer algunos de estos tubérculos con más potasio.
Para la doble ebullición: Pélelos y córtelos. Hiérvalos. Cuélelos. Agregue agua nueva y termine de cocinar.
Estos tipos de diálisis pueden eliminar más potasio, por lo que es posible que deba comer más alimentos ricos en potasio.
Los tubérculos son una buena manera de añadir potasio a su dieta.
Si es un formador de cálculos de oxalato cálcico, hable con su médico o especialista en nutrición renal sobre la necesidad de limitar los oxalatos.
Algunos tubérculos son más altos en oxalatos.
Consejos para Preparar Tubérculos
Siempre lave los productos agrícolas.
Pele los tubérculos como las papas, batatas, boniatos, remolachas, zanahorias, jengibre, nabos, colinabos y yuca.
Puede hervir estos alimentos (dos veces si es necesario) y hacerlos puré como si fueran papas.
Puede cortarlos y asarlos en una bandeja después de rociarlos con aceite de canola o de oliva y espolvorearlos con sus hierbas y especias favoritas.
También puede asarlos en pinchos o en papel de aluminio.
Evite agregar sal para cocinar estos vegetales si tiene una dieta con restricción de sodio.
¿Cómo cocinar batatas o camotes sin que nos suba el azúcar en sangre? | SugarMDS.com
