Crímenes macabros: Mujeres asesinas y las empanadas de carne humana

La crónica policial argentina ha sido testigo de crímenes que han conmocionado a la sociedad por su crudeza y singularidad. Entre ellos, destacan dos casos en los que la figura de mujeres asesinas se vincula con la elaboración de empanadas, añadiendo un elemento de horror a hechos ya de por sí terribles.

El caso de Emilia Basil: La descuartizadora de San Cristóbal

Emilia Basil, conocida como "La Turca", es uno de los nombres más recordados de la crónica roja argentina. Nacida en el Líbano en 1911, llegó a Argentina en la década de 1940 en busca de un futuro más esperanzador. Después de trabajar durante diez años en un frigorífico, despostando medias reses, se casó con Felipe Coronel Rueda, un peruano trece años menor que ella, con quien tuvo tres hijas: Florinda, Rosa y Mirta.

Emilia Basil joven

El Restaurante Yamile y el acoso de José Petriella

Tras mucho trabajo, Emilia y Felipe abrieron un restaurante llamado Yamile en la avenida Garay 2201, en el barrio porteño de San Cristóbal. La casona donde se instaló el negocio había sido vendida por José Petriella, un plomero italiano que accedió a que Emilia pagara en cómodas cuotas, con la condición de seguir viviendo en una habitación al fondo de la propiedad hasta que la hipoteca fuera saldada. Este acuerdo se convirtió en el origen de una pesadilla para Emilia.

Petriella, aprovechándose de la situación, comenzó a acosar a Emilia cuando su esposo salía a trabajar. Ella soportaba las ofensas por miedo a que el "Tano" ejecutara la hipoteca y la dejara sin casa ni negocio. Sin embargo, la situación se volvió insostenible.

El crimen de José Petriella

La madrugada del 24 de marzo de 1973, un sábado, Emilia abrió la puerta a su marido a las 4:15 AM para que fuera a trabajar. A esa hora, ella comenzaba a preparar la comida para el mediodía, desde pucheros y guisos hasta empanadas árabes para sus clientes, en su mayoría empleados de Teleonce (hoy Telefé).

Ese día, José Petriella salió de su habitación y la encaró, manoseándola. Emilia, en un acto de desesperación, lo empujó. Pero el hombre persistió. En un momento, la mujer, decidida a poner fin a la situación, le hizo un lazo en el cuello con una cuerda sin que él se diera cuenta. Apretó con fuerza, y Petriella cayó tras apenas un minuto de resistencia. Emilia siguió presionando con el único objetivo de matarlo.

Recorte de periódico

El macabro plan para desaparecer el cuerpo

Emilia metió el cadáver en un gran cajón de madera y lo tapó con cajones de frutas y bolsas de arpillera. La vida continuó con aparente normalidad, y ella trabajó, cocinó y atendió a los clientes. A las dos de la madrugada del domingo, Emilia se levantó y, además de cocinar, descuartizó el cuerpo de Petriella y comenzó a hervir los trozos en ollas. El objetivo era hacer desaparecer los restos.

El 26 de marzo, dos días después del asesinato, el restaurante funcionaba con normalidad. El horno, donde se encontraban los restos de Petriella, se utilizó como de costumbre para servir la comida. Algunos de los clientes, sin saberlo, pudieron haber consumido "carne" que ya no se podía distinguir si era de vaca, cerdo o humana. Se rumoreó que mezcló carne humana con carne de vaca para hacer empanadas, aunque esto nunca pudo probarse de manera concluyente.

¡Mujeres Asesinas! (Argentina) Emilia Basil, La Cocinera

El descubrimiento y la confesión

La desaparición de Petriella fue denunciada por uno de sus hermanos, quien se sorprendió por su ausencia. El miércoles 28 de marzo, una vecina descubrió un cajón de manzanas del que emanaba un olor nauseabundo. Al mover las verduras podridas con un palo, otro vecino encontró restos de un torso humano.

Fue cuestión de horas para que la casa y el restaurante de Emilia fueran allanados. En el rastrillaje, la policía encontró más restos, incluido el cráneo hervido de Petriella, envuelto en hojas de periódicos viejos. Emilia confesó todo ese mismo día, desvinculando de inmediato a sus hijas y a su marido, afirmando: “Lo ahorqué, descuarticé y herví su cabeza tres días seguidos. Me cansé de mirarla mientras se hallaba en ebullición. Lo hice y lo volvería a hacer una y mil veces. Señor juez... yo no tuve a nadie que me llevara los bultos en un auto. Esa fue mi desgracia; si no, le puedo asegurar que no me descubrían más”.

La condena y el impacto público

Emilia Basil fue condenada a diez años de prisión, pena que purgó en la Cárcel de Mujeres. Su caso generó un fuerte debate en la sociedad argentina y fue replicado por la prensa internacional, destacando el nivel de violencia y la extrañeza del hecho. Se la conoció como "la descuartizadora de San Cristóbal" y "la cocinera que sirvió a su amante en un guiso".

Emilia Basil en la cárcel

El caso de Villa Fiorito: Las empanadas del carnicero

En Villa Fiorito, al nordeste de Buenos Aires, se perpetró un terrible asesinato que también involucra la macabra idea de las empanadas. La víctima fue Daniel Tomás Silvero, un carnicero de 56 años, presuntamente asesinado por su esposa, Laura Marcela Campos, y sus dos hijos carniceros, de 21 y 27 años.

Antecedentes de abuso y desaparición

Daniel Tomás Silvero había sido denunciado por dos presuntos abusos sexuales: uno a su hija biológica en 2010 y otro a su hijastra en 2019. Fue visto por última vez el primero de junio, llegando a la casa que compartía con Laura Marcela Campos. Días después, una hija de Silvero, producto de una relación anterior, reportó su desaparición a las autoridades, ya que había recibido mensajes poco característicos de su padre, donde le informaba que alquilaría en otro domicilio y cambiaría el chip de su celular.

El hallazgo del cuerpo y la confesión

Las cámaras de seguridad captaron a Silvero llegando a la vivienda de su última pareja. Tras varios días de pericias forenses, los investigadores encontraron los restos de Daniel en un basural cercano y posteriormente su cabeza desmembrada en un tacho de cemento.

Laura Marcela Campos admitió haber cometido el crimen contra su marido. Aunque su testimonio inicial fue desestimado por no ser brindado ante la autoridad competente, la mujer confesó que asesinó a su esposo a golpes, descuartizó el cuerpo y arrojó sus restos en varios lugares de Lomas de Zamora. Gracias a esta información, la policía pudo encontrar otras partes del cadáver y aprehendió a Campos y a sus dos hijos como sospechosos de cómplices en el crimen.

Mapa de Lomas de Zamora y Villa Fiorito

Las sospechas de las empanadas

Lo más perturbador del caso fueron las sospechas de los vecinos. Comentaron a los investigadores que creían que los dueños de la carnicería podrían haber elaborado empanadas de carne con los restos del fallecido. Una vecina de la familia expresó que no era usual verlos vender empanadas, y que precisamente en los días posteriores a la desaparición de Silvero comenzaron a vender dicho alimento.

“Yo sabía que ella siempre trabajaba en la feria, a la par del hombre, pero no sé si vendía empanadas antes”, declaró una vecina a los medios locales, alimentando aún más la inquietud sobre la posible atrocidad.

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