La alerta por la detección de croquetas que ocultan veneno y clavos ha puesto en guardia a entidades y dueños de perros en Barcelona, después de trascender varios casos en que los animales han enfermado al ingerir esas bolas de carne arrojadas a la calle.
El consistorio ha informado esta mañana de que la Guardia Urbana ha constatado que las trampas ‘perricidas’ han aparecido, como mínimo, en seis puntos del distrito. El teniente de alcalde de Seguridad, Albert Batlle, ha revelado en la comisión municipal de presidencia que la policía ha corroborado que los “anzuelos maliciosos” arrojados con la intención de provocar graves daños a animales se han localizado en las calles Sao Paulo, Peronella y Roine, en los parques de la Pegaso y de Antoni Santiburcio y el recinto de la Fabra i Coats.
Aunque se ha detectado también en otros puntos de la ciudad, tal fechoría ha abundado en especial en Sant Andreu, donde algunos propietarios de mascotas se comunican a través de redes sociales para advertirse de alimentos sospechosos lanzados a la vía pública.

La Guardia Urbana tiene una investigación abierta a raíz de una denuncia presentada. Tanto los partidos del gobierno de la alcaldesa Ada Colau (Barcelona en Comú y PSC) como los de la oposición han aceptado las peticiones de ERC y Junts para que se estreche el control para perseguir un delito que todas las formaciones han condenado.
Batlle ha explicado que, por ahora, los agentes tienen conocimiento del caso de un perro que enfermó al tragarse una aguja escondida en una bola de comida tirada en la calle. “Está vivo y en buen estado de salud”, ha precisado el teniente de alcalde, que ha añadido que los policías de barrio han recabado indicios de otros tres presuntos casos de envenenamiento de canes en los últimos dos meses. Una de las mascotas falleció.
Batlle ha agregado que los Mossos d’Esquadra también indagan en los hechos. “Las investigaciones siguen su curso”, ha indicado. El concejal ha comentado que se estudia reforzar el patrullaje de policías uniformados en las zonas donde se han encontrado los alimentos manipulados y que se redacta un folleto informativo para enviar a los propietarios con perros censados en Barcelona. También ha pedido que los vecinos que descubran la presencia de alimentos manipulados alerten a la Guardia Urbana y, en la medida de lo posible, aporten las pruebas al cuerpo.
Por su parte, ERC y Junts han resaltado que, además de un riesgo para las mascotas, las croquetas condimentadas con clavos o veneno son una amenaza para los menores que pueden tocarlas o tragarlas en los parques de juego.

En otro orden de cosas, la temática de las croquetas como vehículo para la intoxicación ha tomado un giro inesperado en Zaragoza. Agentes de la Policía Nacional han detenido a una mujer de 47 años de edad como presunta autora de un delito de estafa y otro contra las personas por intoxicar a su expareja para sustraerle el dinero de sus cuentas.
La Jefatura Superior de Policía de Aragón ha informado de que los hechos tuvieron lugar a finales del mes de agosto, cuando la víctima y esta mujer quedaron en un establecimiento del barrio de la Paz para hablar sobre la separación matrimonial de ambos, cuyos trámites habían iniciado apenas un mes antes.
En un momento dado, mientras el hombre se acercaba a la barra del local para recoger una consumición, su exmujer manipuló una croqueta que había pedido el varón, al parecer introduciendo en su interior un fármaco con benzodiacepina. Tras la ingesta de la croqueta y de manera inmediata, el hombre comenzó a sentirse mal, por lo que ambos abandonaron el local, dirigiéndose hasta el nuevo domicilio de éste.
Según constató en su denuncia, la víctima no recordaba nada desde que saliera del establecimiento hasta la mañana siguiente, momento en el que se percató de que habían realizado movimientos en sus cuentas por valor de casi 27.000 euros. Un día después, este hombre interpuso una denuncia y el grupo de Homicidios de la Jefatura se hizo cargo de la investigación, que culminó con la detención de la presunta autora el pasado viernes, 11 de noviembre. Tras su paso por dependencias policiales, la mujer, sin antecedentes previos, fue puesta en libertad a la espera de ser citada por la autoridad judicial.
Las cámaras del bar Los Juncos, en el barrio zaragozano de La Paz, muestran a la pareja entrando en el local. El hombre eligió una croqueta como tapa. Las imágenes grabadas muestran que en el momento en el que él se levantó para coger una consumición, ella aprovechó el descuido para “manipular la croqueta”, explica un portavoz de la Jefatura Superior de Aragón. La víctima se la comió de un bocado y notó “un sabor raro”, según contó después, pero no le dio más importancia.
Según declaró el hombre, su mente se quedó en blanco desde ese momento hasta el día siguiente, cuando se despertó en su casa. Decidió acudir a urgencias para que le hicieran pruebas y empezar a obtener respuestas. Su médico pidió una analítica y en los resultados se detectaron restos de benzodiazepina.

Se trata de un psicotrópico que afecta al sistema nervioso y que está presente en fármacos usados para tratar la ansiedad o el insomnio, entre otras afecciones. Los efectos que provoca son la sedación y la relajación, pero en cantidades excesivas puede provocar incluso un coma y, en casos extremos, la muerte si se mezcla con alcohol.
Las sorpresas de Juan Carlos continuaron. Las sospechas le hicieron revisar sus cuentas y descubrió un agujero de casi 27.000 euros. Varias de las cuentas del hombre registraban transferencias a, al menos, cuatro cuentas a nombre de la mujer. Lo que le había sucedido en las 24 horas anteriores empezaba a cobrar una explicación en su cabeza, pero no sabía si alguien le creería. El hombre acudió a una comisaría a poner una denuncia, que supuso el pistoletazo de salida de esta investigación.
El grupo de homicidios asumió el caso porque podía tratarse de un intento de asesinato, aunque finalmente se ha considerado que la mujer no tenía intención de llegar tan lejos. Los policías accedieron a las cámaras de vigilancia tanto del local como a otras de comercios cercanos que recogen el recorrido desde el bar, hasta la casa de la víctima, y en las que se ve cómo la mujer entra con él a la vivienda. “Realizó las transferencias con el móvil de su exmarido, por eso lo necesitaba inconsciente”, apuntan fuentes policiales. Las grabaciones y las transferencias han sido las pruebas clave para apuntalar las sospechas sobre la mujer.
Las investigaciones para demostrar que fue su esposa la que le indujo a ese estado y le robó se han prolongado durante cuatro meses, hasta que el día 11 los agentes engrilletaron a la mujer de 47 años y sin antecedentes penales. La mujer está acusada de un delito de estafa y otro de lesiones.
Apunta la portavoz policial que el plan de la acusada era que la víctima no pudiera demostrar mediante ningún extremo que ella había hecho las transferencias y alegar que fue él quien las hizo ya que era el único titular. Al día siguiente este hombre comenzó a sentirse mal. Sospechó de que algo podía haberle sedado y acudió al médico. Los agentes tienen todas las pruebas que incriminan a la acusada como la autora de este envenenamiento. "Lo único que no tenemos es la croqueta. Lo demás está todo", bromea la agente policial.
La plataforma ciudadana Espai Gos, ha denunciado que desde inicios de 2023 ya han muerto cuatro perros envenenados en el distrito de Sant Andreu por comer estas sustancias que se encuentran por la calle. Todos ellos empezaron con vómitos y diarreas hasta perder la vida. Sin embargo, es difícil asegurar plenamente que fueran envenenados por alguien, ya que las pruebas para confirmarlo son caras y no todos los propietarios están dispuestos a pagarlas.
INTOXICACIÓN EN PERROS O MÁS CONOCIDO COMO ENVENENAMIENTO EN PERROS
En noviembre de 2022, Marta, una mujer abogada de profesión, fue detenida en Zaragoza acusada de haber introducido alguna sustancia psicotrópica en este alimento para intoxicar a su exmarido, Juan Carlos. Un año después, un magistrado ha dado carpetazo a este asunto porque la grabación de las cámaras de seguridad del bar en el que quedaron es muy defectuosa y por la “intensa actividad” que desarrolló el hombre supuestamente envenenado la mañana en la que debería haber estado convaleciente.
Según la investigación, la expareja había quedado un día de finales de agosto en un bar del barrio de Torrero para discutir asuntos referentes a su divorcio. Se acercaba la hora de la cena, así que la mujer pidió un par de croquetas. En principio, él no iba a comer pero acabó ingiriendo una. La conversación transcurrió con normalidad y acordaron temas referentes a las visitas a los hijos menores de la pareja, así como asuntos económicos. Ella lo acompañó hasta el portal de su casa y se despidieron. En el trayecto, se hicieron varias transacciones económicas por valor de 27.000 euros.
Al día siguiente, el hombre acudió a una comisaría y denunció que no recordaba nada desde que salió del bar y que sospechaba que había sido drogado. Tras casi tres meses de investigación, la policía detuvo a la mujer al concluir que en las imágenes de la cámara del establecimiento hostelero se ve cómo ella manipula la croqueta cuando él se levanta a por una consumición. Además, los investigadores contaban con un parte médico proporcionado por la supuesta víctima que determinaba que en su orina había restos de alcohol y benzodiacepina.
Ante esta afirmación, el juez le interrogó sobre por qué siguió consumiéndola entonces, si tan mala estaba. A lo que él respondió que no le gusta dejar comida en el plato.
En su auto de archivo, el juez desacredita la pieza clave de la investigación, la grabación, por no ser original, no tener la suficiente calidad y ser demasiado corta. El magistrado critica que la calidad es tan mala que las manos de ella parecen “muñones”, que los objetos encima de la mesa son “simples manchas” y que se identifica que son ellos porque los propios implicados lo han admitido. El fragmento aportado a la causa fue grabado con un móvil de un policía directamente de la pantalla de la cámara del bar.
El magistrado se apoya en los informes forenses, que especifican que, para que exista un envenenamiento como a la que se refiere el hombre, la croqueta debería haber estado rebosante de psicotrópico. Los médicos destacan que la seguridad de este tipo de medicamentos es muy alta y no es sencillo llegar a un elevado nivel de intoxicación.
El auto señala también que, para haber perdido el control de sus actos apenas unas horas antes, la mañana de la denuncia la supuesta víctima tuvo una actividad frenética. A las ocho y media ya estaba despierto y mandó un correo electrónico a su mujer. Durante esa mañana fue a cuatro sitios distintos para acabar a mediodía en el hospital Miguel Servet, donde se hizo los análisis. El forense de parte del denunciante aseguró que la introducción del medicamento se pudo hacer mediante “una inyección”.

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