Cómo hacer un bizcocho esponjoso

Cuando nos ponemos a preparar un bizcocho, hay una cosa que queremos conseguir por encima de todo: ¡que suba y salga un bizcocho super esponjoso!

El bizcocho casero es uno de los clásicos de las madres y de las abuelas. No hay nada mejor que un bizcocho casero recién horneado, mucho más sabroso y saludable que los comprados, sin colorantes ni conservantes. Hay cosas que nos recuerdan a nuestra casa… y este bizcocho de yogur es una de ellas. Su aroma, su textura suave… es el acompañamiento perfecto para un café, una merienda con amigos o un momento de tranquilidad. Hoy vamos a hornear juntos este clásico que nunca falla. El bizcocho casero es un placer al alcance de todos, el compañero perfecto para desayunos y meriendas. ¡Vamos a por ellos!

Ingredientes para un bizcocho casero

Preparación y secretos para un bizcocho esponjoso

Para conseguir un bizcocho super esponjoso, la clave está en la preparación y en seguir algunos consejos fundamentales. Nada tiene que ver con añadir cantidades ingentes de levadura a la masa. Para su elaboración solo se necesitan tres ingredientes básicos: huevos, azúcar y harina de trigo, y seguir los consejos y el proceso de elaboración que os contamos. Del batido de los huevos va a depender la esponjosidad del bizcocho, así que es importante contar con la ayuda de unas varillas eléctricas si no tenemos robot.

Selección y preparación de ingredientes

Recuerda en la medida que puedas usar siempre moldes cerámicos para hacer bizcochos. Engrasa bien el molde con mantequilla o con spray: no queremos que se pegue la masa o impedirán que la masa suba. Por eso es importante pincelar muy bien con mantequilla toda la superficie del molde, para que el bizcocho realmente escale por él. Usa todos los ingredientes a temperatura ambiente. La mantequilla, huevos y yogur a temperatura ambiente ayudan a que la masa se mezcle mejor y el bizcocho quede más esponjoso. Si te has olvidado de sacar los huevos de la nevera, un remedio casero es sumergirlos en agua tibia durante unos minutos para atemperarlos.

Asegúrate también que la harina esté en buen estado: una harina que hace tiempo que está abierta, con humedad, que esté caducada... Tamiza la harina antes de incorporarla: al tamizar la harina conseguirás que esté suelta, aireada y sin grumos. Todo ello ayudará a que el bizcocho suba más fácilmente y quede más esponjoso. Es conveniente tamizar la harina con la levadura en polvo y otros ingredientes secos si se van a usar como cacao en polvo, por ejemplo. Con esto conseguimos una masa sin grumos y más aireada y esponjosa.

Mide bien los ingredientes. Aunque parezca fácil, un exceso de harina o azúcar puede afectar la textura. Usa siempre tazas o básculas para mayor precisión. La repostería es una ciencia exacta, no admite muchos cambios e improvisaciones, hay que ser meticulosos, pesar y medir bien las cantidades. Así como las cantidades son importantes, también lo son las temperaturas de los ingredientes, que deben estar a temperatura ambiente para evitar reacciones extrañas.

Tamizar la harina para un bizcocho esponjoso

La importancia de batir los huevos

Si quieres un bizcocho súper esponjoso, lo mejor es separar las claras y las yemas de los huevos. Hay que batir las claras a punto de nieve y añadirlas al final al resto de ingredientes, esto se hace despacio y con movimientos envolventes para que las claras no se bajen en exceso. Empieza a batir las claras hasta que blanqueen, y luego añádeles la mitad del azúcar. Por su lado, mezcla las yemas con el resto de ingredientes de tu receta (aceite, ralladura de fruta, esencia de vainilla, la harina, levadura, el resto del azúcar... todo lo que la receta incluya).

Para conseguir una masa perfecta, tenemos que usar los ingredientes a temperatura ambiente y algo muy importante para que no salgan grumos es tamizar la harina. El batido de los huevos es fundamental para la esponjosidad del bizcocho. Si no tienes robot, con unas varillas manuales bastará para ejercitar el brazo. Separa las claras de las yemas en dos recipientes distintos. Bate las claras, mejor si es con varillas eléctricas para ahorrarnos el esfuerzo. Cuando empiecen a espumar añade la mitad del azúcar, dejando que caiga en forma de lluvia y sin dejar de batir. A continuación, sin necesidad de lavar las varillas, bate las yemas junto con el resto del azúcar. El color cambiará y se volverán pálidas, también aumentarán en volumen por la cantidad de aire incorporado.

Separar claras y yemas de los huevos

Mezcla de los ingredientes

Hacer la mezcla de las dos partes: Para mezclar la masa que has preparado y las claras montadas a punto de nieve es muy importante hacer movimientos envolventes. Esto es, con ayuda de una espátula grande, ir mezclando desde el fondo hacia arriba, por el lateral del bol y hacia el centro, envolviendo la mezcla. Puedes ir girando el bol para ayudar este movimiento de ir envolviendo toda la masa. Es importante hacerlo suavemente, cuidando la masa. No sobrebatir la masa. Mezcla los ingredientes solo hasta integrar. Batir demasiado airea demasiado la mezcla y puede hacer que el bizcocho pierda volumen al hornearse.

Primero se mezclan los ingredientes húmedos, como huevos, mantequilla o aceite, leche, yogur, etc… con el azúcar. Los ingredientes secos se mezclan aparte y se añaden al final a la mezcla. Incorporamos la harina al recipiente con las yemas batidas, poco a poco y a través de un colador o tamiz. Removemos con una lengua de silicona con movimientos envolventes para que no baje el volumen. Intercalamos cucharadas de clara batida antes de incorporar más harina. Una vez obtenida una masa homogénea, la vertemos en el molde.

El horneado perfecto

El bizcocho necesita su tiempo para desarrollarse, tiene que subir lentamente. Si sube demasiado rápido o se dora desde el principio querrá decir que la temperatura está demasiado alta, y debes bajarla. Usa un termómetro de horno para saber la temperatura real del horno -la mayoría de hornos no trabajan correctamente o indican mal la temperatura. Si dudas de tu horno, tapa el bizcocho con papel de horno o de aluminio, de forma holgada y sin que toque la masa (que recuerda que va a subir!). Así la superficie no se hará de entrada y la masa podrá subir más fácilmente, para conseguir un bizcocho alto y esponjoso. Nunca hornees bizcochos con la función aire, si puedes evitarlo. Introduce un ramequín lleno de agua en el horno.

Precalienta el horno. En la mayoría de recetas de bizcochos y galletas siempre se precalienta el horno, porque esto facilita el levado. La temperatura ideal es por el horno a 180º. Salvo que la receta indique otra cosa, lo habitual es colocar el molde con la mezcla en el centro del horno, con calor arriba y abajo y a una temperatura entre 150 y 180º, estas temperaturas no muy altas garantizan un buen levado. No es lo mismo hornear en un molde de metal, que de cristal que de silicona o hierro, cada material conduce el calor de una manera diferente y necesitan tiempos de horneado distintos. Debes ir probando con los diferentes moldes que tengas y ajustar el tiempo, en general en los moldes de hierro el tiempo de horneado suele ser menor que en los de silicona. También el horneado es distinto si el molde es de los de corona o no, los de corona reparten mejor el calor y el bizcocho sube más, también es importante el diámetro del molde, cuanto más pequeño y alto sea el molde el bizchoco subirá más.

Nunca, nunca se debe abrir el horno a mitad de cocción porque entonces el bizcocho se bajará. Sólo debes abrirlo cuando haya transcurrido el tiempo indicado en la receta o no antes de que haya transcurrido mínimo 30 minutos, a partir de ahí y si ves a través del cristal que ha subido, puedes abrir el horno para comprobar el punto. Para comprobar que esté en su punto lo pinchas con un cuchillo largo o con un pincho por la parte más alta del bizcocho (que es la que más tarda en hacerse) y si sale limpio ya está listo. A menudo creemos que el bizcocho está hecho y lo pinchamos con un palillo, para comprobar que aún le falta dado que el interior está muy crudo aún. Antes de pincharlo, puedes mover el molde (el bizcocho) con unos guantes de cocina, para ver si la parte central del bizcocho se mueve: si está crudo apreciarás como la parte central se mueve como si fuese gelatina. Para saber si está horneado del todo tenemos que pincharlo con un palillo o una brocheta de madera, si sale húmedo le queda todavía, cuanda salga limpia y seca, está listo.

Comprobar el punto de cocción de un bizcocho

📌5 TRUCOS INFALIBLES para que el BIZCOCHO SUBA 🔺 y quede super ESPONJOSO !! ✅

Enfriado y desmoldado

Una vez esté en su punto el bizcocho hay que sacarlo del horno inmediatamente. Cuando saques el bizcocho del horno debes ponerlo sobre una rejilla hasta que esté tibio. Una vez tibio lo puedes desmoldar y lo colocas de nuevo sobre la rejilla hasta que se enfríe del todo, para que la parte inferior no se humedezca con el calor residual. Sirve para que el bizcocho o cualquier otra masa que hayamos hecho no acumule humedad en la parte inferior, así el aire circula por toda la superficie permitiendo un enfriado sin humedad.

Deja enfriar antes de desmoldar. Espera al menos 10 minutos antes de sacar el bizcocho del molde, así evitarás que se rompa. Deja unos minutos para que el bizcocho se asiente, pierda calor y el vapor retenido en la masa. Verás que los sabores relucen más cuando no está caliente y será también más conveniente para el estómago que el bizcocho haya reposado.

Variedad de Bizcochos Esponjosos

Hay personas que hacen el bizcocho en el microondas! Si lo he leído y he visto recetas por la red. Si os gustan este tipo de recetas tipo bizcocho, como no mencionar unas magdalenas caseras o unas magdalenas de chocolate, dos bollos clásicos que seguramente te encanten.

El bizcocho de yogur es una opción ideal para quienes se inician en la repostería, ya que siempre sale bien y no requiere balanza; basta con utilizar el recipiente del yogur como medida. Además, su proporción es fácil de recordar: una medida de aceite, dos de azúcar y tres de harina. El resto de ingredientes siguen la lógica de cualquier buen bizcocho. El yogur de limón, por ejemplo, da un resultado delicioso con un toque cítrico. El yogur griego aporta más cremosidad y el yogur de limón o el de coco aportan aporta un sabor sorprendente.

Aromatizamos el bizcocho como más nos guste, siendo la vainilla o el limón los que ganan por gusto, pero la naranja también le queda delicioso. Es un bizcocho que siempre queda bien, con una miga esponjosa y una textura jugosa que nunca defrauda. Hago muchos bizcochos a lo largo del año, practicamente hago uno a la semana así que os podéis imaginar la cantidad de recetas que tengo, a mí las migas densas y húmedas como la del bizcocho marmolado de yogur y pistachos me entusiasma, pero en invierno siempre repito más de una vez el bizcocho de mandarina que le encanta a mi marido, pero si tengo que hacer algo especial para regalar, no me arriesgo y me voy al clásico bizcocho de mantequilla porque sé que nunca defrauda. En freidora el que más éxitos ha cosechado hasta el momento ha sido el bizcocho de zanahorias y no es raro porque la textura de la miga resultó extraordianaria.

Varía los sabores. Añade ralladura de limón o naranja, esencia de vainilla, pepitas de chocolate o frutos secos para darle un toque especial. Hoy os traigo un receta genial de bizcocho de limón. Yo creo que agregando ralladura de limón y un yogur de limón le aporta un aroma increíble aunque podemos hacerlo con yogur normal. Hace tiempo hice la receta de bizcocho de chocolate, y me quedó muy esponjoso.

El Bizcocho de Limón más Esponjoso del Mundo es uno de los preferidos en mi casa!! Lo presento así en molde bundt pero queda genial también en molde redondo y hasta en molde rectangular para bizcocho tipo sábana para cuando sois unos cuantos y lo quieres cortar en cuadraditos 😉El secreto por supuesto está en separar claras y yemas de los huevos y en montar las claras a punto de nieve! No sabéis como queda de rico!!!Es una receta muy sencilla, apta para principiantes y con el único requisito de tener unas varillas eléctricas para montar las claras debidamente 😉

Bizcocho de limón casero

Hoy preparamos el bizcocho de la abuela, un bizcocho casero de los de toda la vida, con un suave sabor a naranja y vainilla y que destaca, sobre todo, por su textura muy jugosa, ¡es uno de los bizcochos más esponjosos que he probado!

Conservación del bizcocho

Este bizcocho se conserva en perfectas condiciones durante 3 o 4 días. Puedes congelarlo en bolsas adecuadas y descongelar a temperatura ambiente. Si, trocéalo en porciones, envuélvelo bien y congélalo.

Porciones de bizcocho casero

tags: #como #se #hace #bizcocho #esponjoso