Esta receta de berenjena rebozada es un plato de acompañamiento tradicional y mi casa, las berenjenas rebozadas eran plato fijo muchas semanas. Las berenjenas son tremendamente versátiles, y sin duda una de las formas más sabrosas de prepararlas es hacerlas rebozadas, bien doraditas y crujientes. Lo básico de toda la vida, pero bien hecho.

Preparación y secretos para eliminar el amargor
Las berenjenas pesan muy poco porque tienen una estructura porosa y contienen mucho aire; esto hace que absorba mucho los líquidos con los que la cocinemos pero también el aceite. Para quitarle el sabor amargo, prepara un cuenco grande con agua y media cucharada pequeña con sal. Lava bien la berenjena y córtala en rodajas de unos 5 mm de grosor aproximadamente. Pon las rodajas en remojo con agua y sal durante una media hora y escúrrelas antes de rebozar.
En algunas zonas de Andalucía remojan las rodajas de berenjena en leche durante al menos una hora antes de freírlas. Si hacéis esto también contribuís a quitarles el sabor amargo. Otra opción es ponerlas a remojo con cerveza, en lugar de agua con sal, porque ayuda a evitar que absorban excesivo aceite al freírlas. Una vez hecho esto, escurridlas bien y mejor secarlas con papel de cocina.
Aprende a cortar una berenjena
Técnicas de rebozado: harina, huevo y pan rallado
Es importante que las rodajas de berenjena queden bien recubiertas. Preparad dos recipientes o platos: uno con harina y el otro con los huevos ligeramente batidos con unas gotas de agua y una pizca de sal. El truco de añadir agua al huevo hará que se evapore al freír y quede más crujiente.
- Versión clásica: Pasad la berenjena primero por harina y luego por el huevo batido.
- Versión extra crujiente: Pasa cada rodaja primero por la harina, luego por el huevo batido, y por último por el pan rallado (o Panko, el pan rallado japonés que da una textura muy crujiente).
- Versión ligera (estilo andaluz): Rebozadlas únicamente con harina.

El arte de la fritura perfecta
Calentad abundante aceite de oliva virgen extra en una sartén grande. Cuando el aceite esté bien caliente, a unos 180º C (sin que humee), freíd las rodajas por lotes, durante 2 o 3 minutos por cada lado o hasta que las veáis doraditas. Es fundamental freír por tandas para que la temperatura del aceite no baje. Una vez frita la berenjena, dejad reposar las rodajas sobre papel de cocina para que absorba el exceso de aceite.
Tabla de consejos para una fritura exitosa
| Acción | Consejo clave |
|---|---|
| Secar | Eliminar toda la humedad tras el remojo. |
| Aceite | Debe estar caliente pero sin humear. |
| Reposar | Usar papel absorbente al retirar del fuego. |
Versión saludable: berenjenas al horno
Si prefieres un plato más ligero, puedes probar esta receta de berenjena rebozada al horno. Solo tienes que rebozarlas igual, colocarlas en una bandeja con papel de horno, pincelarlas con un poco de aceite por ambos lados y hornearlas a 200 °C durante unos 20-25 minutos. El resultado son unas berenjenas rebozadas crujientes al horno fáciles, rápidas y perfectas para servir como un aperitivo, entrante o acompañamiento.

Las berenjenas rebozadas combinan con casi todo. Si las haces como entrante, puedes ponerlas con un poco de salsa de yogur, alioli suave o incluso miel de caña. También van muy bien como guarnición de carnes a la plancha o pollo al horno. Al quedar una berenjena crujiente por fuera es muy fácil de comer, diría que caen como pipas.
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