Amparo Salmón García de Salmones, nacida en Villanueva de la Peña, Cantabria, en 1965, es una figura destacada en el panorama empresarial español, reconocida por su trayectoria en el sector gastronómico. Con una formación como técnico superior en Administración y Gestión de Empresas, ha demostrado a lo largo de los años una combinación de esfuerzo, riesgo, perseverancia y acierto que la han llevado al éxito. Su historia es un testimonio de cómo una idea de negocio, arraigada en la tradición familiar, puede transformarse en una empresa innovadora y versátil con presencia nacional.

Orígenes y Fundación de un Legado Familiar
La historia de Amparo Salmón y su empresa, La Ermita Cantabria, se inicia en la planta baja de la casona familiar en San Pedro de Rudagüera. Allí, su madre, Julia, regentaba una modesta casa de comidas y una tiendecita, la única en la aldea cántabra. "Vendía de todo: desde una muda a aperos de labranza o azúcar. Hasta hacía colonias mezclando esencias. Luego, en unas mesas, servía el plato del día", recuerda Amparo. Desde pequeña, se involucró en el negocio familiar, aprendiendo el valor del trabajo y el trato con la gente.
El vino blanco de la cosecha propia de su familia, junto al cocido montañés y el arroz con leche, pronto ganaron fama. En 1989, la familia expandió el negocio habilitando habitaciones en su vivienda, dando origen a la Hostería La Ermita 1826, nombre que hacía referencia a la fecha anunciada en la puerta principal de la propiedad. El éxito de este emprendimiento los llevó a adquirir, cuatro años más tarde, una casa de estilo colonial en Puente San Miguel, fundando La Ermita 1883, que ahora es regentada por su hermano menor, Ramón.

Nacimiento de La Ermita Cantabria: La Visión de Amparo
Fue la constante alabanza de los clientes a las recetas caseras de Julia lo que inspiró a Amparo y a sus hermanos, Cándido y Ramón, a dar un paso audaz. "Nos dimos cuenta de que en los lineales no existía comida preparada de calidad, como la casera", indica la empresaria. Sin experiencia previa en el sector industrial, los tres hermanos compraron una nave en Casar de Periedo en 2002 para envasar las recetas de su madre bajo la marca La Ermita Cantabria.
Este proyecto se construyó sobre el trabajo, el esfuerzo, la ilusión y el compromiso de hacer las cosas bien. "No llevan nada que no usarías en tu cocina", asegura Amparo sobre los productos, destacando la autenticidad y calidad. Del aperitivo al postre, el catálogo de La Ermita Cantabria ofrece una amplia variedad de productos con "denominación de origen", que incluyen:
- Yogures prémium
- Platos de cuchara (como el cocido montañés de libro)
- Croquetas
- Repostería (sobaos de pura mantequilla)
- Postres lácteos (Flan de queso y Delicatessen de limón, ambos con recetas patentadas)
Actualmente, de su fábrica en Casar de Periedo, salen 90 referencias que se distribuyen en grandes superficies como El Corte Inglés, Carrefour, BM y Aldi, además de sus 10 tiendas propias, ubicadas en Cantabria (cuatro), Vizcaya (tres) y Madrid (dos, en el Mercado de Maravillas y en el de Chamartín), y un punto de venta en la fábrica.
Valores y Gestión Empresarial
Amparo Salmón es conocida por ser una mujer luchadora y una jefa exigente, cualidades que considera indispensables para el buen funcionamiento de la empresa. La base de su éxito radica en los valores inculcados por sus padres: "Principalmente unos padres que nos enseñaron desde niños el valor del trabajo, a dar los buenos días y las buenas tardes, a atender siempre con una sonrisa aunque tengas un mal día, que el de enfrente no tiene la culpa. A respetar y hacerse respetar. Ésta es nuestra base y así formo yo ahora al personal de tienda."
La gestión de la empresa, compartida a partes iguales por los tres hermanos, se caracteriza por un diálogo abierto para resolver discrepancias y un compromiso mutuo. "Claro que discutimos y discrepamos sobre muchos asuntos, como cualquiera, pero nunca hasta el punto de hacer peligrar la empresa. En esta familia, las cosas se hablan: desde pequeños así nos educaron", afirma Amparo. La continuidad del legado familiar es importante, y los sobrinos, aunque jóvenes, son introducidos en el negocio desde temprana edad, aprendiendo que "para liderar este proyecto no basta con ser hijo de".
Un Desafío en Televisión: Amparo Salmón en "El Jefe Infiltrado"
Amparo Salmón aceptó el reto de participar en un programa de televisión, "El Jefe Infiltrado", donde se hizo pasar por una nueva trabajadora, "Susana Rubio", para conocer de primera mano las dinámicas de su empresa. Esta experiencia, que sus hermanos inicialmente consideraron "estrambótica", le permitió:
- Trabajar en producción, preparando el cocido montañés, junto a una empleada con poca paciencia.
- Acompañar a un repartidor en sus rutas diarias.
- Convivir con productores de leche en un establo, realizando tareas habituales y, a veces, desafiantes.
- Infiltrarse en una de las tiendas más recientes de La Ermita en Santander.
A pesar de la transformación de su imagen, sus empleados finalmente la reconocieron, lo que subraya el impacto de su liderazgo y la cercanía, a pesar de la exigencia.

Premios y Reconocimientos
La trayectoria de Amparo Salmón ha sido reconocida con varios galardones, entre ellos:
- El premio ‘Vida Senior’ a la Investigación de la Fundación Juan Cruzado-Vertice Salud.
- El premio ‘Alzheimer Solidario 2024’ a la Investigación de la Asociación de Familiares de Personas con Alzheimer y otras Demencias AFA Andújar (Jaén).
- El premio ‘MUY CIENTÍFICAS’ a mujeres científicas de Andalucía, modalidad Neurociencia.
- El premio ‘MALAGUEÑA DEL AÑO’, modalidad Investigación, otorgado por Diario SUR y Fundación Unicaja.
Además, en 2014, Amparo Salmón fue galardonada por la Asociación de Mujeres Empresarias de Cantabria (AMEC), un reconocimiento a su capacidad para llevar al éxito una idea de negocio, gracias a cualidades como el esfuerzo, el riesgo, la perseverancia y el acierto.