Las salsas son un ingrediente fundamental de cualquier cocina. Los profesionales saben muy bien que una buena salsa puede marcar el éxito de un plato, o, si falla, arruinarlo. Desafortunadamente, nos hemos acostumbrado demasiado a recurrir a las salsas industriales, en muchos casos cargadas de azúcar, almidenes y sal. Incluso en su versión más artesanal, algunas salsas van cargadas de calorías por tener una base de aceite o frutos secos. Sin embargo, la versión casera nos permite controlar la calidad de los ingredientes y reducir la cantidad de azúcares añadidos o la sal.
A la hora de perder peso hay muchos factores que hay que tener y alimentos que o bien hay que evitar o bien reducir a un consumo muy moderado y esporádico. Solo así, con una dieta sana y equilibrada y haciendo ejercicio de forma regular, aunque sea en la medida de nuestras posibilidades, se conseguirá incurrir en déficit calórico y, por tanto, adelgazar. Dentro de esa gama de alimentos y preparaciones que suelen estar prohibidas se encuentran la mayoría de las salsas, sobre todo las que podemos encontrar en el supermercado.
Es difícil muchas veces elegir entre el deber y el placer. Puede pasarnos eso mismo con el alioli, entre otros miles de ejemplos. ¿Nos hacemos una deliciosa salsa alioli para acompañar unas patatas fritas, o nos abstenemos de ese placer que tanto engorda y tan poco nos conviene? Afortunadamente, no siempre tenemos que elegir.
El Alioli Tradicional: Placer y Moderación
Las salsas más calóricas son las que presentan un mayor contenido de grasas -generalmente aceites vegetales-, como la mayonesa o el allioli, pudiendo sumarse también la yema de huevo y frutos secos. En el caso del alioli, o como lo llaman en Murcia y otras regiones, simplemente ajo o ajoaceite, su base de aceite de oliva virgen es lo que le confiere su densidad calórica.
La salsa ajoaceite o alioli es típica de la cocina catalana. Su nombre allioli significa «ajo y aceite» (all i oli, en catalán), ya que originalmente esta receta de la región catalana se prepara solamente con ajo, aceite y sal (sin yema de huevo ni miga de pan). Aunque es delicioso, dado que el aceite contiene muchas calorías, lógicamente se deberá consumir en moderación. Lo malo, para las dietas de adelgazamiento o de control de peso, de las salsas como la mahonesa o el alioli es que son básicamente aceite, es decir, materia grasa, por eso se deben consumir con mucha moderación, y en algunos casos incluso se debe prescindir de su consumo.

Propiedades y Beneficios del Alioli Casero Tradicional
Esta salsa es muy saludable debido a su contenido en ajoeno y alicina, que se convertirá en aliína, principios medicinales que sólo se encuentran en el ajo crudo muy machacado y que se pierden durante la cocción. Los componentes de la salsa ajoaceite tienen propiedades para reducir el colesterol, la hipertensión, mejorar la circulación, diuréticas, expectorantes, antisépticas y antiinflamatorias, y constituye un condimento saludable para cualquier plato de verdura. Además, se prepara con un aceite de buena calidad, que aporta gran cantidad de ácidos grasos esenciales y vitamina E, que es antioxidante.
Sí, este tipo de preparaciones, acompañadas de una dieta adecuada, pueden ser muy saludables. Se debe desterrar el mito de que la grasa engorda. Si el aceite es de buena calidad (1a presión en frío) y la salsa está elaborada con, como mínimo, 2 dientes de ajo y poca sal, es una receta muy recomendable en personas con obesidad, en dietas para perder peso, personas con diabetes o hipertensión.
Receta de Salsa Ajoaceite Casera (Alioli sin Huevo)
Con tan solo cuatro dientes de ajo y 500 ml de aceite de oliva prepararemos un alioli tradicional excepcional. La receta tradicional no lleva huevo, y tampoco se puede hacer con túrmix. Tiene que ser hecha de forma manual, con mucha paciencia y constancia.
Ingredientes para el alioli casero (sin huevo):
- 2 dientes de ajo
- Aceite de oliva virgen, que se va añadiendo poco a poco hasta conseguir la cantidad de salsa deseada.
- Sal
Preparación de la Salsa Ajoaceite
La receta se empieza machacando el ajo. En un mortero de cocina, picar los dientes de ajo hasta formar una pasta. Añadir un chorrito de aceite y remover despacio, siempre en la misma dirección. Cuando vaya ligando la salsa, se escuchará un sonido muy característico, que indica que se va ligando la salsa. Poco a poco se añade más aceite, siempre removiendo en la misma dirección. Se tiene que formar como un nido al remover, que es el indicativo que la salsa está bien ligada.
Si se añade todo el aceite de golpe, la salsa no emulsionará. Igualmente, no se debe añadir demasiado aceite porque se cortará. Una vez cortada, es difícil volver a ligarla y tendremos que comerla como si fuese una salsa líquida. Si se utiliza sal, se debería añadir hacia el final y en poca cantidad. De ese modo el ajo resulta más medicinal (La sal inactiva las enzimas responsables de formar el ajoeno, el principio medicinal del ajo). Algunas personas utilizan yema de huevo, que se añade al final, a temperatura ambiente, para ayudar a emulsionar mejor la salsa. Para espesar, también se puede añadir un poco de miga de pan, aunque si se ha ligado bien, no será necesario. La receta se prepara a mano, porque con túrmix no ligaría, en ese caso se tendría que utilizar yema de huevo.

La Alternativa Saludable: "Falso Alioli" Sin Aceite
Pues al menos por esta vez puedes estarte tranquilo. Y es que es posible prepararse una “falsa” salsa de alioli, con un sabor y una textura casi idénticas, y que además no engorde nada. Es cierto que la salsa alioli, siguiendo la receta tradicional, tiene muchas más calorías de las recomendables y nos va a hacer acumular grasa en el organismo. Por eso, si este es un tema que te preocupa puedes pasarte sin problemas al “falso alioli”.
Hay una manera muy sana y saludable de hacer un "falso alioli", cuyo sabor, al final, es muy parecido al original. Como es lógico, no igual, pero sí muy similar. Así que hay que buscar alternativas para poder disfrutar casi tanto como consumiendo estas salsas, y os proponemos una que os va a gustar, este ‘alioli’ sin aceite además de estar riquísimo es muy fácil de hacer, y al no llevar huevo crudo se evitan los riesgos de la salmonela y se puede conservar varios días en el frigorífico.
Cómo hacer el alioli perfecto (sin usar huevo y convertirlo en mayonesa) | EL COMIDISTA
Ingredientes y Preparación del Alioli Sin Aceite
Este alioli no lleva ni una sola gota de aceite. Tan sólo contiene la grasa de la yema de un huevo, por lo que no solo es un alioli saludable, sino que además es perfecto para nuestra dieta. Su sabor es rico, nos va a ayudar a aderezar platos menos apetecibles, y lo vamos a degustar sin temor a engordar. Otra de las grandes ventajas de esta receta de alioli ‘falso’ reside en los ingredientes. Casi todos los productos son baratos y se encuentran fácilmente en el supermercado. La mayoría, es más, suelen tenerse en casa.
Ingredientes:
- 1 huevo
- 100 gramos de queso tipo Burgos 0% M.G.
- 1 diente de ajo pequeño (o al gusto)
- 1 c/p de mostaza de Dijón
- Una pizca de sal
- 30-50 gramos de agua.
El queso está escogido con cero por ciento de materia grasa para culminar la receta de forma sana, aunque no tendría que ser necesariamente así.
Preparación del "Falso Alioli"
En primer lugar hay que cocer el huevo, es decir, hacer un huevo duro. Cuando esté, pásalo a agua fría para que no se siga haciendo. A partir de ahora comienza la preparación como tal de la salsa y el proceso es muy parecido al original, porque "solo" hay que batir los ingredientes en una batidora. Así que pela el huevo, trocéalo y para dentro. Haz lo mismo con una cucharada pequeña de mostaza de Dijón, un diente de ajo o lo que consideres y 100 gramos del queso fresco.
El mayor problema que tiene esta salsa es conseguir el grado de consistencia ideal. Igual que hay mayonesas más espesas o más líquidas que se consiguen con la cantidad de aceite, en este caso el papel fundamental es el agua. Agrega antes de batir una cucharada de agua normal y corriente y bátelo todo bien. Si ves que te ha quedado muy densa, agrega agua de muy poco en poco hasta que esté a tu gusto. Y ya está, así de sencillo. Es fácil conseguir la textura de un all i oli tradicional, hay que jugar con la cantidad de agua que se incorpora, no es mucha, por lo que no restará sabor a la salsa. El agua a añadir puede variar según el queso utilizado, el tamaño del huevo… pero no se va de mucho. También se puede querer una salsa más o menos densa, así que regula al gusto y prueba antes de servir por si es necesario rectificar de sal.

Salsas Industriales vs. Caseras: La Clave de la Salud
¿Somos realmente conscientes de la composición nutricional de las salsas de supermercado? La mayonesa con ajo o salsa ajoaceite que se puede comprar en los supermercados no tiene los principios medicinales del ajo porque ha sido pasteurizada o esterilizada y el tratamiento térmico destruye estos principios. Además, en muchos casos las salsas contienen muy poco ajo para que su sabor sea más agradable para la mayoría de los consumidores y se utilice mayor cantidad. La mayoría de las veces estas salsas industriales están elaboradas con aceites de mala calidad, contienen demasiada sal o tienen aditivos potenciadores del sabor. Las versiones comerciales en ocasiones presentan un contenido nutricional muy dispar, fundamentalmente porque ciertas marcas recurren a espesantes para restar grasas.
Otros ingredientes, muchos empleados como aditivos, habituales en este tipo de salsas son los almidones, espesantes, antioxidantes, conservantes o aromas. No son perjudiciales aunque algunos incrementan las calorías, y sin duda restan calidad gastronómica al producto final. Las salsas para ensalada suelen estar cargadas de grasas y azúcares, con aceites muy mejorables y todo tipo de aditivos. La salsa tártara, por ejemplo, es muy sencilla, aunque calórica por su base de mayonesa, por lo que no conviene abusar.
Por estos motivos se recomiendan las salsas caseras con grasas saludables y alimentos nutritivos como el ajoaceite o el guacamole casero. Mucho mejor que tener un bote de salsa industrial en la nevera es preparar la versión casera para determinadas ocasiones especiales.
