Alcachofas a la cazuela con salsa de queso: un manjar de temporada

Las alcachofas son de esas verduras que te obligan a estar presente, y cuando llega la temporada se nota en la cocina sin que nadie lo anuncie. Aparecen en el mercado con ese verde apretado, las hojas firmes, el tallo aún vivo, y de pronto una hortaliza que a veces se trata como ‘complicada’ se convierte en un capricho cotidiano. Hay recetas que no se hacen para exhibir técnica, sino para dejar hablar al producto, y esta es una de ellas.

Plato de alcachofas frescas preparadas en cazuela

Ingredientes seleccionados para un resultado excepcional

Para esta receta, la calidad es fundamental. En mi zona tengo el privilegio de contar con las alcachofas de Benicarló, con una calidad excepcional y reconocida con Denominación de Origen Protegida (DOP). Son tiernas, carnosas, con un amargor limpio y una dulzura de fondo que sólo aparece cuando el producto está en su punto. El segundo pilar es el queso; me gusta que sea de oveja y que sea español, pues tenemos quesos que están entre los mejores del mundo. Un buen curado aporta salinidad, grasa, umami y ese punto ligeramente picante que despierta la alcachofa.

Lista de ingredientes

  • 12 alcachofas
  • 2-3 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
  • Sal y pimienta sansho al gusto
  • 1 cucharadita de ñora picada
  • 200 gramos de cava
  • 50 gramos de agua (opcional)
  • 80 gramos de queso de oveja curado
  • 1 cabeza de ajos asada

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Preparación paso a paso

Limpia las alcachofas, retira las hojas exteriores y los tallos. Corta las puntas de las hojas para quedarte con el corazón de la alcachofa y córtalo en octavos. Puedes poner las alcachofas limpias en un bol con agua y perejil o con agua y zumo de limón para que no se oxiden. Pon una cazuela o sartén amplia a calentar con el aceite de oliva virgen extra, cuando esté caliente incorpora las alcachofas y salpimenta al gusto.

Dora las alcachofas salteándolas y cuando hayan cogido color añade la ñora picada, dale una vuelta más y moja con el cava y el agua. Lleva a ebullición y baja el fuego a temperatura media, tapa parcialmente y cocina hasta que las alcachofas estén tiernas. Mientras se terminan de hacer las alcachofas, corta el queso de oveja en lascas con ayuda de un pelador de vegetales o con un cuchillo bien afilado.

Alcachofas dorándose en una cazuela con salsa

El toque final: ajo asado y servicio

El tercer pilar es el ajo asado; es un recurso que convierte una receta sencilla en algo con fondo. Aporta dulzor, cremosidad y esa sensación de plato acabado que no depende de salsas pesadas. Pela los dientes de ajo asados, incorpóralos a la cazuela con las alcachofas, dales una vuelta y deja reposar un minuto. Sirve las alcachofas en los platos con el queso de oveja curado, termina con un hilo de aceite de oliva virgen extra ahumado y un toque de pimienta que lo coloque todo en su sitio.

Si lo deseas, acompaña este entrante con una copa del mismo cava que has utilizado para cocinar. Es, además, una solución doméstica estupenda para aprovechar una botella abierta: convertirla en salsa con sentido. Con alcachofas buenas, un cava que se reduce con paciencia y un queso de oveja con carácter, el resultado no necesita adornos, solo comensales disfrutones.

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